lunes, 21 de enero de 2013

Paulinismo y jacobismo

Hechos 21:25-27
“Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. Entonces Pablo tomó consigo a los hombres, y al día siguiente, purificándose junto con ellos, fue al templo, notificando de la terminación de los días de purificación, hasta que el sacrificio se ofreciera por cada uno de ellos”.

¿Una iglesia judía, mosaica, y otra gentil? ¿Un cristianismo con dos ramas? ¿Dos formas de vida diferentes? Como si dijeran: "Dios quiere que nosotros vivamos así, esta ley es para nosotros. Ellos pueden vivir de otro modo. Nosotros seguiremos siendo mosaicos, cristianos mosaicos; somos una iglesia de primera clase, los gentiles de segunda". El cuadro que tenemos de Jesús en los evangelios sinópticos es judío. Él tiene poco contacto con los gentiles y se limita a su pueblo, "a lo suyo vino" "no soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mt.10:6; 15:24). El ministerio entre los gentiles, al mundo, es del Espíritu Santo.

El Cristo de los gentiles no es según la carne, es revelado por el Espíritu Santo. Es el mismo Jesús del evangelio pero desconocido por los evangelios, o se halla en lo profundo de los evangelios. Pablo hace poco uso, poquísimo, de la tradición judía de Jesús; resumiéndolos en tres doctrinas: encarnación, muerte y resurrección. El evangelio entre los judíos está ausente de interpretación, a no ser como un buen judío. Para Pablo el intérprete de Jesús, no es Moisés quien interpreta a Jesús sino el Espíritu Santo, y el ceremonialismo judío no es más que la ropa que dejó en su tumba el domingo en la mañana. Entre Jacobo y Pablo había una visión distinta de Jesús, o para no decir una herejía, en Pablo había una amplitud cristiana mayor. El cristianismo es el paulinismo, no el jacobismo (Ro.14:14).