sábado, 5 de enero de 2013

El ángel le dijo, tengo siete rezones para no predicar



Hechos 5: 20, 21
"Id, y puestos de pie en el templo, hablad al pueblo todo el mensaje de esta Vida".

El ángel le dijo, "tengo siete razones para no decir ni una sola palabra de salvación, y contradíceme si puedes. (1) ¿A quiénes les dio Jesús la Gran Comisión, a nosotros? No. A ustedes. (2) ¿Quiénes han sido salvados del pecado, nosotros? No, ustedes. (3) ¿Quiénes han sido resucitados, nosotros? No, ustedes. (3) ¿A quién vino Cristo a socorrer, a nosotros o a ustedes? (He. 2: 16). (4) ¿Quiénes tienen experiencia con el pecado y saben de tentaciones, arrepentimiento, fe,  bautismo, sufrir, llorar, misericordia y gracia, nosotros? No, ustedes. (5) ¿Para quiénes el Hijo de Dios se hizo hombre? (6) ¿Por quiénes murió en la cruz? (7) ¿De quiénes fueron los pecados que él cargó, de nosotros? No, de ustedes.  No soy enviado a predicar, abro la cárcel pero no predico; esa es la tarea de ustedes.
Entonces prediquen sobre ésta vida, la vida espiritual, la cristiana, la eterna, y digan que Cristo es el Camino, la verdad y la Vida, y que en él la hay en abundancia, porque él es la resurrección y la vida y el que esté muerto y haya creído en él vivirá”.

Los ángeles pelean, destruyen, traen noticias y anuncios, pero no predican sermones ni dan estudios bíblicos en las casas donde entran. Están agradecidos a Dios por haberlos sellado, y hacen todo lo que Dios quiere, pero saben muy bien que la predicación del evangelio entre los hombres corresponde a los hombres, a la raza redimida por Cristo, a los descendientes por la fe de Abrahán. Este ángel abrió la puerta de la cárcel y sacó al preso, lo puso en la calle y le dijo "estás libre, toma el Nuevo Testamento en tu mano, búscate a quienes hablarles y enséñalos, que a mí no me dijeron que hiciera eso, eso es cosa tuya, regreso al cielo. Predica tú, yo no, yo oigo y miro lo que pasa, porque todos nosotros lo que anhelamos es ver esas cosas, adiós”  (1 Pe. 1: 12). Las siete razones que tengo para no predicar son las que tienes tú para hacerlo.