viernes, 29 de noviembre de 2013

John Wayne, el pato McDonald, Cantinflas, y Tres Patines


Miqueas 1: 13
“Oh moradores de Laquis fuisteis principio de pecados a la hija de Sion porque en ti fueron hallados los pecados de Israel”.

Laquis pudo ser la primera ciudad de Israel que se abrió a la idolatría y la recibió. El Señor conoce quiénes son los que contagian a los demás con sus pecados; cómo los influyen y los apartan de la verdad, a los que habían huido de la corrupción que hay en el mundo (2 Pe 2: 18, 19). Es posible que los pecados del rey pasaran a Laquis, pero más posible es que los pecados de Laquis fueron transmitidos a Israel como por una puerta, así entró el pecado. Laquis tú no fuiste el principio de bendición sino de maldición, tú le hiciste las primeras sugerencias, le sonreíste, lo mirabas con picardía, le colmabas con halagos y llorabas cuando se separaba de ti, y de ese modo lo hechizaste, le hiciste creer que eras excepcional, única, la completa felicidad. Así lo sedujiste y fue seducido. Era como un ingenuo niño cuando compartió tu maldad.

Tú le sembraste las dudas, porque antes de oírte a ti y leer tus escritos él era cristiano, visitaba los templos y se regocijaba con los santos en luz; ya no quiere hacerlo, le has sacado de sus creencias la existencia de Dios, el concepto del bien y del mal, de la verdad y del error, ahora es ateo y tan vacío y desdichado como tú. ¿Eso te conforma, ir por el mundo sembrando incredulidades, levantando malas sospechas y destruyendo santas tradiciones? No mereces un aplauso sino una reprobación.

Tú lo iniciaste en las primeras corrupciones, acabaste con su vida rural y campesina, le cambiaste sus dietas sanas y naturales por los alimentos empaquetados, le quitaste los libros y le diste la televisión para hacerlo vano y sensual y lo lograste; contigo aprendió a reírse con bobadas y entretenerse mirando sandeces y contemplando escenas de lujurias.

Laquis le diste sus primeros ídolos americanos y él imita sus modas, peinados, vestidos y contempla como éxito lo que es personalmente una derrota y copia tu vida imaginaria como real, y de ti aprendió lo que es físico-cultural, adorar su cuerpo y vivir como si no tuviera alma, y se contempla en el espejo más de la cuenta; siendo macho se entresaca las cejas, se cuelga pendientes en las orejas como las hembras, se deja crecer el cabello como una mujer y a todo eso llama metrosexual; y lo asombroso es que a las mujeres que viven en Sion les gusten esas muchachas con patillas y barbas, diferentes de los genuinos héroes en blanco y negro, el tipazo John Wayne, el viejo pato McDonald y el gracioso Cantinflas que junto con Tres Patines hacían desternillarse de la risa al más amargado, sin decir una palabrota.  Lo ayudaste a dar sus primeros pasos en esa confusión de sexo y ya no se sabe seguro quién es “derecho” y quién jorobado, pasos que lo apartaran de Dios y caminara hacia el infierno. ¿De quien aprendió Israel a ser infiel? De ti.

Mirando el pecado de los santos y conociendo el mundo se puede establecer de dónde le ha venido, así se sabe cómo un país, ciudad, persona, le transmite sus enfermedades morales a otros, sus herejías, etc., por medio del comercio, la tecnología, los medios de difusión, el turismo, la inmigración. ¿Has sido tú el iniciador de los pecados de otros? Mira como aquellos se han vuelto tan perversos, ¿te lo deben a ti? No sólo tú no entraste a la salvación sino también les has impedido a los que querían entrar, “cerráis el reino de los cielos delante de los hombres;  pues ni entráis vosotros,  ni dejáis entrar a los que están entrando”(Mt. 23:13). ¡Malo!

Gastan en calabaceras, pepineras y palma christis, sombras y enramadas

Jonás 4: 7-11
Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más”.

Jonás fue una persona extraña y como profeta aún más, y Dios quiso que se conocieran las cosas más extrañas de su persona, como creyente y  mensajero divino. Internamente es una persona con muchas contradicciones, una de las más sobresalientes es su forma de amar la salvación de los pecadores; casi que uno no sabe si en realidad los ama, si lo que ama es su vocación, si es que realmente ama su vocación, y todo eso porque aquellas cosas más bellas y preciosas que Dios le había dado no giraban en torno a Dios sino alrededor de sí mismo.

Yo  temo, y me azoro, que él, si reflexionamos en nosotros mismos, tenga un parecido grande con nosotros; y tal vez por eso, y para eso, nosotros, el Espíritu nos haya dejado conocerlo por dentro, su extraña forma de ser, su paradójica vida espiritual. En esos términos quiero meditar, no con un sentido de superioridad sobre él, sino como de alguien que puede referirse a nosotros mismos. Todo este capítulo es su retrato final, el último toque de un boceto que se hizo de su imagen espiritual. Por dos veces  él desea la muerte (vv.3, 8), sin contar que cuando la tempestad en el mar, pidió que lo ahogaran (1: 12). ¿No es una persona extraña aquella que apetece la muerte? No que tuviera sentimientos suicidas, no, sino que prefería morir pero no para estar con el Señor “lo cual es muchísimo mejor”, no es por una ferviente esperanza activa dentro de su fe sino por frustración, decepción, por conflictos internos, para no obedecer la voluntad de Dios. No quería obedecer al Señor y por eso, por esa gran causa, es que se siente interiormente tan mal como aquí lo leemos.

¿De dónde vienen nuestras frustraciones, decepciones y faltas de ganas para vivir? ¿No provienen de nuestra incapacidad para adaptarnos a la voluntad de Dios para nuestras vidas? Queremos ir por un camino que Dios no quiere y no queremos ir por donde nos ha pedido que vayamos, queremos ser lo que no quiere que seamos, estudiar lo que no quiere que estudiemos, trabajar en lo que no nos gusta y hasta vivir donde no quiere que vivamos. Cuando cumplimos la voluntad de Dios, sólo con mucha crisis, como él la cumplió cuando fue tragado y vomitado por un pez, lo hacemos a regañadientes, sin pasión alguna, como un deber impuesto, una comisión irrechazable, obligados, sin una gota de gozo y placer por lo que hacemos.

Como ya he insinuado, su prejuicio le era un gran obstáculo para ser de utilidad espiritual a otros. Jonás no quería predicar la salvación a Nínive para que los ninivitas no se salvaran, no quería compartir a su Dios, no deseaba que ellos escaparan el juicio que merecían; en su corazón no había piedad sino venganza, y ese fue al fin el mensaje que predicó, sin la más ligera exhortación para que se arrepintieran, sin mostrarles el camino para escapar del juicio venidero (4: 1, 2). Quizás no hemos podido ganar a más almas por esa misma razón, no las amamos por razones nacionales, las despreciamos por sus pecados culturales, por su aparente inferioridad, por el color de su piel, por sus hábitos alimenticios, por su vestuario, etc.; si no las amamos así como son, ¿cómo podremos salvarlas? ¿Cómo podremos orar por ellas? Quizás un obstáculo grande a nuestras misiones o evangelización sea nuestro prejuicio racial, o llámale prejuicios religiosos, si quieres.

Además, como ya indiqué en la introducción, otra gran dificultad que tenía Jonás como misionero y evangelista estaba en la centralización de su vida; él, su forma de ser, su manera de ver las cosas era el centro y no Dios. ¿Por qué se enojaba tanto? ¿Por qué se apesadumbraba? ¿Por qué se deprimía hasta la muerte? Sí, ¿tiene grandes motivos? Eso el Señor se lo insinúa en con una palabra: tanto, 4: 4,9). Analicemos el tamaño y el número de los motivos que tenemos para enojarnos, para lamentarnos, para llorar, para perder la fe, para renegar, para molestarnos con Dios y para rehusar el llamamiento a servir a los demás. No sólo dan risa sino que revelan una total inmadurez. Nos portamos como niños malcriados, nos encariñamos con las bendiciones divinas y cuando nos las quita nos enojamos, hemos aprendido a recibir pero no a compartir ni a perder. Cosas sin las cuales podemos vivir, son las que nos quitan el gusto por la vida, por la vocación. El dolor por la pérdida de ellas, la preocupación que nos invade cuando nos faltan, revelan lo autocentrados que vivimos.
 
El mayor mal, como cristianos, se refleja en la misión que tenemos que cumplir con la salvación de los pecadores. En esa área espiritual se manifiestan todas las deficiencias de nuestra personalidad cristiana. Sonrojémonos ahora al releer el reproche que dejó mudo a Jonás, (vv.10,11) con el cual se termina su libro, y quizás nos deje mudo a nosotros, “Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más”.  Oigan esa palabra, lástima, ¿qué significa? Piedad, compasión. ¿Por quién? Por la muerte de una calabacera, o pepinera, o palma christis. ¿No es ridículo, insólito, totalmente incomprensible? Hay quien sufre si se le muere un pájaro, una gallina, un perro, un gato; pero ¿quién por una planta? Por una planta que no cultivó, con la cual sólo pasó una noche y sin embargo tuvo una relación afectiva desproporcional (v.10). Y ¿no te preocupan los que mueren sin Cristo, sin oír una palabra de tus labios? ¿No sufres por ellos, no lloras por ellos?


No sólo no les predicas la salvación por medio de su cruz sino que no la deseas. No es que no le des un tratado a nadie nunca, sino que no oras por ellos, no lo deseas. Tú andas en la luz, ellos en tinieblas, tú, orientado por la Biblia y el Espíritu Santo, haces decisiones buenas, escoges lo mejor, pero ellos no saben discernir entre la derecha y la izquierda. Tú conoces y lo crees, que habrá un juicio final, que la paga del pecado es muerte, que hay resurrección de los muertos, que hay cielo y condenación, sin embargo no te dan ninguna lástima. No sólo no estás activo en la evangelización sino que apenas la financias, la mayor parte de tus recursos se gastan en ti, en calabaceras, pepineras y palma christis,  sombras y enramadas y otras cosas, pero no ayudas a vivir del evangelio a los que lo predican en tu lugar. Oh, que Dios tenga piedad de nosotros.

martes, 26 de noviembre de 2013

Para los cristianos quejosos


Oseas 3:4,5
Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días”.

¿No te parece raro que teman "la bondad de Dios"? Uno no debe temer a un Dios bondadoso, se teme la cólera pero no la buena disposición. Pero si el profeta lo dice por algo será. Y eso voy a explicarlo brevemente. El apóstol no dice lo mismo pero sí algo parecido, que la bondad divina debe ser "mirada" (Ro. 11: 22), pero añade que también su severidad. Cuando miras la bondad de Dios te das cuenta lo que ha hecho y está haciendo por ti y eso te ayuda a permanecer en ella, y decirte a ti mismo “por nada del mundo renuncio a ella” o "no dejaré de verla nunca”.  Oh, cristiano quejoso, ¿qué es lo que fuiste antes de conocer a Cristo? ¿No estabas tirado en el muladar? ¿No te ha hecho sentar con los príncipes de su pueblo? (Sal. 113:7-9).

La Biblia y nuestra experiencia nos enseñan que Dios nos da y hace por nosotros más de lo que le pedimos (2 Sa. 7:8-12; 18,19), y mucho más de lo que imaginamos. Mira, pídele a Dios reabra tus ojos para que veas el mundo espiritual, sus misericordias para contigo y que ya no es poco lo que te ha dado, pero si te parece poco, más te dará porque habiéndote dado a Cristo ¿cómo te negará algo más? (Ro. 8: 32). ¿No ha usado su bondad para conducirte al arrepentimiento? (Ro. 2: 4 ,5). Eso lo dice el profeta para resaltar la bondad de Dios, su paternal bondad, la vio en el futuro, el regreso del pueblo a la tierra y en el Hijo de David, Cristo.

El texto también se pudiera traducir “su belleza” “su alegría”; ¿por qué vamos a temer su belleza y su alegría si no es porque espiritualmente no somos semejantes a él, bellos como nos hizo y además hemos perdido su alegría? Se fiel, busca su bondad, permanece en ella, bendícela, bésala.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Que tengan tu vida como un héroe de novela o de un cuento corto

Daniel 6: 14,18,19,20  
"Cuando el rey oyó el asunto, le pesó en gran manera, y resolvió librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabajó para librarle. Luego el rey se fue a su palacio, y se acostó ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él, y se le fue el sueño. El rey, pues se levantó de mañana y fue apresuradamente al foso de los leones y acencandose al foso llamo a voces a Daniel con voz triste y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo a quien tu continuamente sirves  ¿te ha podido librar de los leones?".

Se ve que por los continuos servicios que Daniel prestó a los babilonios, medos y persas, Darío sentía admiración hacia él y le afectaba profundamente su pérdida (v. 14). Tenía un testimonio maravilloso ante sus ojos y apreciaba su vida. Cuando uno lee esta historia le parece que está leyendo una novela o una leyenda, que es en cuento bonito inventado para instruir en la fe a los niños. Daniel se destaca como un héroe de la pureza y de la fe, un hombre que con su teología dentro de la política hizo más bien para la gloria de Dios que si se hubiera dedicado a ella sola. Es un pasaje similar a los hechos de los evangelios y los apóstoles donde se ejecutan “los poderes del siglo venidero”.

Daniel fue un hombre amado y odiado por muchos, exitoso y envidiado. Cuando lo condenaron a comérselo los leones y el rey lo supo, se entristeció como si fuera un familiar suyo, cuando se dio cuenta que había caído en una trampa y actuado con precipitación e ingenuidad. Trabajó, posiblemente ofreciendo dinero, para que lo dejaran libre. Ayunó, suspendió la música en el palacio y se retiró a dormir temprano y con congojas. ¿Qué le hizo Daniel a este monarca para que se encariñara? ¿Lo aduló? No, sólo vivió con fidelidad a su fe y se puso al servicio del país. Le tomó cariño. El político y el teólogo encariñados. Hay otros casos menos antiguos. El rey Herodes se entristeció por Juan el bautista (Mr.6:26); el centurión quería a Pablo (Hch.27:3, 42), y algunas autoridades de Asia lo apreciaban mucho (Hch.19:31). No necesariamente los gobiernos tienen que ser enemigos de la iglesia, si ella no está corrompida y sus ministros no tienen vicios. Bueno, en fin, ojalá que algún día cuando se recuerde nuestra vida la gente se pregunte: “¿No era el Cristo? ¿Juan el bautista o algún profeta?”. Y les parezca nuestra historia la de un personaje raro o mítico, toda ella la de un héroe de novela o un  de un cuento corto.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Amor tras la guerra

Daniel 4:19
 Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, quedó atónito casi una hora, y sus pensamientos lo turbaban. El rey habló y dijo: Beltsasar, no te turben ni el sueño ni su interpretación. Beltsasar respondió y dijo: Señor mío, el sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para los que mal te quieren”.

No fueron sólo palabras de cortesía y respeto que usualmente se oían en la corte sino salidas del verdadero corazón de un ministro de Dios, un hijo de la deportación que le habla al gobernante que conquistó y masacró su nación. No siente odio político ni rabia para los enemigos de su pueblo. Su teología le permitía “amar a sus enemigos” o por lo menos a los que fueron sus enemigos y ahora son los esclavistas.

Digo su teología porque miraba las desgracias de su nación en manos de la otra como largamente anunciada por los profetas y merecida por su patria, y que como castigo le había caído encima por decreto de la soberanía de Dios. Daniel enseña lo que es amor tras la guerra, al amor de los vencidos para los vencedores; introduce el olvido, el perdón, la cooperación con aquellos mismos que fueron los invasores.

Las guerras generalmente lo que dejan es odio y más odio, rencores e inolvidables e imperdonables horrores, y los descendientes de los sobrevivientes no pueden vivir sanamente por las verdades históricas que padres y maestros transmiten, algunas veces con deseos de inocular hasta el alma la retribución y la venganza, y no les dejan quitarse de la memoria los sonidos de los grillos y cadenas con que les sujetaron las manos y los pies para emprender el largo recorrido hacia el extranjero, y no dejándoles dormir ni morir aquellas añejas amarguras, y se las despiertan y resucitan con los cantos de “odio eterno” a los que los saquearon, explotaron y rompieron su cultura.

El odio no será eterno, nunca lo ha sido, el amor sí es eterno. Se sacan lecciones de la historia y no se les inocula odio, se hacen pueblos nuevos mentalmente sanos. Por eso Daniel le dijo al rey Nabucodonosor, “Señor mío sea todo lo malo de la revelación de este  sueño para los que te odian y su interpretación para tus adversarios”, y el rey miró admirado a aquel joven que ya era distinto a los que en su misma ciudad anhelaban estrellar los niños de los babilonios contra las piedras (Sal. 137:1-9). En los ojos de Jesús jamás hubo una chispa de odio, ni cuando sudaba sangre ni cuando lo clavaron en la cruz.



jueves, 21 de noviembre de 2013

Autoestima y el valor que Dios nos da


Lamentaciones 4:2
"Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro".

Que valían más que el oro puro. Aunque este versículo sea un lamento, mira lo que dice de los hijos de Dios "preciados más que el oro puro", o que valían su peso en oro puro, son de gran estima y valor, las joyas de Dios. ¿Esto aumenta la autoestima? Sí, la normal, la que se forma por el valor que Dios nos da, por ser obra de Dios en nosotros y por las muchas cosas que él nos concede. Es un concepto correcto de nosotros; primero en relación con él y con su obra de gracia. Es gloriarse en la gracia misma.

No es aquella autoestima carnal, la que se gloría en la persona misma, en los valores naturales, y gira alrededor del yo; sino al contrario aquella que se eleva hacia el trono del Señor y lo bendice por la justicia imputada de Jesús. Ni siquiera sobre los restos de la imagen perdida por la caída en pecado y la semejanza deformada de Dios que por naturaleza heredamos; no es una autoestima edificada sobre los mandamientos de Dios y el potencial humano para cumplirlos, no es una virtud intrínseca, es el gloriarse en el Señor, es una exaltación espiritual por medio de la gracia de Dios de Jesucristo y una obra entera del Espíritu Santo.

No hay que sentirse siempre vestido de cilicio y postrados en tierra ni decirse continuamente, “no tengo valor y no sirvo para nada”. ¿Es eso cristiano? Claro que no. Son las doctrinas arminianas metidas dentro de esos desperdicios adámicos, sentadas sobre el yo, las que insisten en preservar dignos  los residuos benevolentes de la imagen humana y no las calvinistas que exalta la gloria de Dios y coloca al ser humano donde más alto pudiera elevarse, en la gracia.

La nube que se interpone a las oraciones


Lamentaciones 3:44
“Te cubriste de nube para que no pasase la oración nuestra”.

¿Nuestra? El texto no dice “nuestra” es añadida para aclaración. Otra versión dice para que no pasase ninguna oración. ¿Ninguna? El sí oró por el pueblo pero no fue oído (Ver 3: 8; Jer. 7: 16; 11: 14). Es cierto que en relación con el pueblo no fue oído pero no con relación a sí mismo (vv.55-57). Y la nube que se interpuso no fue vapor de agua sino una nube de pecados y de incredulidades. Todo ministro del evangelio debe saberlo por experiencia, que Dios oye más sus oraciones personales, sobre sus asuntos o familiares que sobre la iglesia. El puede ser bendecido, ayudado, vindicado, y sin embargo su rebaño no prospera. No hay ninguna nube entre él y Dios pero sí la hay entre ellos y Dios. Su ministerio es menos bendecido que su vida. Y aun esto no lo hace feliz.

martes, 19 de noviembre de 2013

Los seguidores de Recab y de la ley seca


Jeremías 35:5-10; 18,19
Y puse delante de los hijos de la familia de los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: Bebed vino. Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos;  ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera, ni plantaréis viña, ni la retendréis; sino que moraréis en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la faz de la tierra donde vosotros habitáis. Y nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos ni nuestras hijas; y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener viña, ni heredad, ni sementera.  Moramos, pues, en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todas las cosas que nos mandó Jonadab nuestro padre. Y dijo Jeremías a la familia de los recabitas: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os mandó; por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón que esté en mi presencia todos los días”.

Estos comentarios míos no son para hacer volver al vino a quien lo dejó y que no le conviene exponerse otra vez a la tentación sino sólo una pequeña defensa a la Sola Scriptura en materia de fe.

Recab concibió un estilo de vida para su familia y ella lo siguió al pie de la letra. Fíjate que los mandamientos que le dio no invalidaban los de Dios, que no bebieran vino, sino para que según él, fuera de provecho para vivir muchos años, muy apropiados para la longevidad. No eran mandamientos religiosos sino apropiados para la familia, una filosofía para la vida. Por la obediencia de los recabitas a las enseñanzas de los padres, el Señor les hizo la promesa que siempre alguno de ellos estaría en su presencia. Esas son las tradiciones familiares que no hay que romper porque no afectan el seguir a Dios (Ef. 6:1-3); sin embargo, cuando vinieron a conocer al Señor aprendieron que esas cosas no tienen valor alguno contra el pecado (Col. 2:23).

Si alguien no quiere beber vino que no lo beba, si ha sufrido con el alcoholismo, pero mire si eso se lo dijo Recab o la Southern Baptist Convention, acordado después de la “ley seca” en USA, pero no se lo imponga como cristianismo a las iglesias, y  al resto de los habitantes de Jerusalén o de América.

Siempre es mucho más fácil obedecer un mandamiento de hombre, “no comas, no gustes, nos bebas, no manejes” que un mandamiento de Dios. Es más fácil alargar las “filacterias” de la ropa que vestirse del Señor Jesucristo, “santo, amado y de entrañable misericordia”; es más fácil decir “esto es corbán o mi ofrenda a Dios” y no hacer nada por un allegado que no tiene dinero para celebrar la Navidad. Es mucho más fácil no beber vino que no mentir, criticar, envidiar lo que otro tiene y codiciar la casa, el auto o el cónyuge ajeno. Es más fácil  ser un buen hijo de papá o mamá que ser un obediente hijo de Dios. Sea flexible en cosas secundarias que no se imponen para ver al Señor Jesucristo. Cierto es que “el vino es escarnecedor y la sidra alborotadora y cualquiera que por ellos yerra no es sabio (Prov.20:1; Lev.10:9; Deu.14:26; Isa.28:7). Sidra quiere decir bebida fuerte o cerveza.

Le repito, no beba zumo de uvas si no quiere pero no diga que es abstemio porque es cristiano, sino porque es recabita o fundamentalista, y no le cause molestias a los que regresan de las bodas de Caná, alegres de corazón, sin dar tropezones, y les invitan a sus mesas donde prescripto por Pablo y el doctor Lucas beben un poco de vino, junto con los ancianos de Éfeso, por causa de sus enfermedades del estómago o de la grasa que están comiendo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Aliéntate con la bondad y belleza de Dios


Jeremías 31:14
"Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia". Y añade “mi pueblo se saciará de mi  bondad”. 

¿Hay algo más bonito que eso?  Se puede traducir que mi pueblo se saciará con mi belleza, con mi alegría. Es precioso alimentarse con la bondad, con la belleza y con la alegría de Dios. Esas tres cosas hasta el tope. Qué bueno, Señor, que en esos momentos pensabas en el alma del sacerdote; y ya sé, pensabas en ellos porque cuando tú planeas bendecir a tu pueblo piensas también hacer llegar tus bendiciones a los ministros de tu altar; haces partícipe de los bienes del alumno a el ministro que lo instruye (Ga. 6:6). 

Sí, el sostenimiento propio de las iglesias proviene por la bendición divina sobre los miembros que la constituyen porque el Señor les da prosperidad, y mejorando la hacienda de ellos y poseyendo un espíritu muy generoso para la religión, animados de la convicción que la prosperidad económica de ellos tiene que significar la prosperidad de su congregación, ofrendan, diezman y se gozan alegremente en la entrega de sus contribuciones. Danos Señor espíritu de privilegio para entender esta cuestión. Amén. Y ah mi Señor, sacia a tu pueblo con tu bondad,  tu belleza, con tu alegría

viernes, 15 de noviembre de 2013

La alianza entre teólogos y pastores


Jeremías 5:30,31
 Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra;  los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?”.

La alianza perversa entre profetas y sacerdotes corruptos, la catastrófica unión entre los que representaban la voz divina y los que la ejecutaban dentro de la religión, en las ceremonias de salvación; cosas fea era esa, o más bien, terrible. Los profetas, que eran los teólogos de ese momento debían haber provisto una teología sana para la iglesia, pero lo que hicieron fue negociar la palabra de Dios para hacer firme el engaño de las multitudes por medio de los sacerdotes. Y ¿qué decían aquellos profetas? Les decían al pueblo que no se preocuparan por las consecuencias de sus pecados que todo iría bien, no saldrían cautivos a Babilonia y seguirían prosperando. Eran mentiras. Y los sacerdotes o príncipes les creían y seguían, y oficiaban con lo que les decían la supuesta voz de Dios y transmitían al pueblo una falsa seguridad por la cual vivían sin preocupaciones espirituales de ningún tipo, haciéndole ningún caso a los auténticos profetas, que de mal gusto para ellos, les pronosticaban un irreparable derrumbe. La gente ni pensaba en castigos por el pecado porque la alianza entre teólogos y pastores les borraban de la mente cualquier inquietud. Se separaban de la ley de Dios, no les importaba leerla ni oírla porque sermones mejores, positivos y optimistas escuchaban en los púlpitos de los secuestrados por sus ambiciones de gloria y dinero, les decían lo que ellos querían oír. Ahí lo dice bien claro el texto “y el pueblo así lo quiso”.

David Wells en dice en su libro El Coraje de ser Protestante: “Evangélicos que viven ‘sola cultura’ y creen que es sola scriptura” (pag. 4). “Christianity Today, no se dirige por una convicción teológica sino por los aires de los tiempos” (pags.6,8). Hablando sobre los cambios que han ocurrido dentro del mundo cristiano, dice:“…estos cambios nunca hubieran ocurrido si hubieran pensando en términos doctrinales” (pag.11). La doctrina es lo único que garantiza que los cambios sean buenos.

“La iglesia se anuncia como un lugar donde usted encontrará ‘música alta’ y ‘servicios cortos’ con una “atmósfera relajada’ y a la vez quiere que creamos que nos está ofreciendo una ‘fe seria’” (pag.14). O sea, que la fe ha perdido su seriedad, ahora es jocosa, baila, se ríe, hace chistes, y ¡asómbrese!, “salva”. ¡Ay de los teólogos vendidos a los pecados de la modernidad y del postmodernismo! Te han enseñado mal, has tenido maestros mentirosos que te han profetizado mentiras. ¿Te da igual ir a cualquier iglesia? ¿Cree, cómodamente, lo que quieras, a tu manera? Entonces ¿qué harás cuando llegue tu fin? ¿Cuándo tengas que ir al tribunal de Cristo? ¿De qué sirve tu teología a tu fe? ¿Acudirás a esos teólogos vendidos al postmodernismo para que defiendan tus creencias y vida? ¿Podrás evitar que Dios te juzgue?

jueves, 14 de noviembre de 2013

Dicen que el sexo ha dado origen a la religión

"Cierto estudio sugiere que la religión pudo haber surgido para proteger ciertas estrategias reproductivas, la unión en pareja por largo tiempo. El sexo casual, la homosexualidad, el control de natalidad, el aborto, los cuales no son una lista de tópicos para hablar de ellos el Día de Acción de Gracias. Un nuevo estudio sugiere que las opiniones y puntos de vista de una persona sobre estos asuntos predicen sus creencias religiosas. Jason Weeden y Robert Kurzban de la Universidad de Pensilvania, han hallado que los puntos de vistas conservadores sobre el sexo y los derechos de reproducción están asociados a una mayor religiosidad (AlterNet).


La afirmación que el  sexo es el que ha dado origen a las religiones, vale la pena colocarle alguna oposición y abrirle los ojos a la equivocación con alguna contradicción. Cierto es que el sexo ha sido una forma de adoración a los dioses como se lee en la Biblia en relación con los paganos en la ciudad de Corinto. Los paganos en la Sagrada Escritura adoraban a la diosa Astarté, Diana de los efesios, Mercurio, Júpiter (Hch.14:12), y se los representaban si no como bestias o como seres humanos, haciendo una combinación de ambos. El sexo es creado por Dios, y cuando él hizo la primera pareja fue quien primero le dijo que lo usaran sin cohibición  alguna. A ninguno de los dos les sugirió el celibato. Para estimularlos en su uso, como otras cosas naturales relacionadas con el paladar, les proporcionó satisfacción y así garantizó  la reproducción y la extensión de la raza.

Cuando Adán y Eva pecaron no se cubrieron el rostro porque les daba vergüenza mirar a Dios sino que escondieron el sexo para que Dios no los mirara. Entonces se cubrieron con hojas de higuera. Jehová se allegó hasta ellos y les quitó las hojas de higuera y los cubrió con delantales de pieles, lo que implica el primer derramamiento de sangre no como necesidad alimenticia sino para justificación. El Señor nos ha revelado que el sexo no le dio origen a la adoración, o a la religión, sino al contrario, el sexo hizo que el hombre se separara de la religión, de Dios. Es totalmente al revés de lo que dicen estos señores científicos. 

Por otra parte, si se llama a la unión entre un hombre y una mujer durante toda la vida, “alianza a largo plazo” “unión acordada para mucho tiempo”, son formas muy derogatoria de expresarse, porque es una cosa hermosísima hallar dos viejos que han estado casados durante medio siglo, haber formado una familia, educado a sus descendientes y disfrutarlos, y llamarle a eso alianza, acuerdo, que suena como a un pacto político o militar. Nuestra sociedad occidental tiene como núcleo original a la familia y desde que el matrimonio no exista y se le llame acuerdo, convenio, alianza, pareja, y no algo más serio, sublime y sagrado, marido y mujer, la sociedad ha comenzado a desmoronarse y a desintegrarse el carácter de sus ciudadanos. 

Y sigue la constante verídica, el sexo no ha producido a Dios, ni el miedo tampoco como dicen los ateos, sino lo contrario, las perversiones sexuales, entre otras, son las que separan al hombre de la religión, de la Biblia y de los templos. Y en cuanto a esos “científicos estadounidenses”, Jason Weeden y Robert Kurzban de la Universidad de Pensilvania,  me gustaría leer, si se escribe con franqueza, algo de la historia amorosa y erótica, de la vida privada de esos sesudos, o de sus hijas e hijos, la cual seguramente separan de sus profesiones, para poder tener una idea de la influencia que la libido o la presión social, han tenido en sus descubrimientos y afirmaciones. Y cuáles las razones intelectuales y domésticas ocultas para huir de un compromiso duradero. El sexo no dio origen a Jehová. Moises no fue bígamo, e impuso las doctrinas de Dios a su mujer Séfora, que protestando lo llamó “esposo de sangre” (Ex.4:25). Del sexo de ella no salieron los diez mandamientos. Y Jesús de Nazaret nunca se casó, y se comportó como Dios cuando lo adoraba una mujer besándoles los pies (Luc.7:38). Tal vez lo que hay que buscar en el pobre sexo caído sean neurosis y no religión, como dijo Freud, o pecados. Ni el judaísmo ni el cristianismo salieron del sexo de sus fundadores.


martes, 12 de noviembre de 2013

Grandes Iglesias Ateas


 Los Angeles-Los Angeles (AP).

“La Asamblea Dominical fue inaugurada en Los Ángeles y atrajo a más de 400 presentes, todos los reunidos afirmaban ser no creyentes. Una reunión similar ocurrió en San Diego, en Nashville, New York y otras partes en Estados Unidos que ha atraído a cientos de ateos buscando camaradería en una congregación sin el ritual de la religión. El culto dominical parecía un culto cualquiera en una de las grandes iglesias. Cientos se habían reunido por más de una hora para cantar, el sermón fue muy inspirador, y la lectura verdaderamente reflexiva. La única cosa que allí faltaba era Dios. Los fundadores han sido dos, un británico llamado Sanderson Jones y Pippa Evans. Su fin es levantar cientos de congregaciones ateas alrededor del mundo.
“Ellos no critican a los creyentes pero quieren encontrar una forma de reunirse similar, comprometida en la comunidad y hacer presente y más visible su presencia dentro de una sociedad dominada por la fe. A Jones se le ocurrió por primera vez la idea cuando salía de una iglesia después de haber escuchado un coro de Navidad.

“Había mucho en todo ello que me gustaba, pero sin embargo en el fondo del asunto yo no creía en lo que escuchaba”, afirmó Jones. “Si usted piensa sobre una iglesia, hay muy pocas cosas que sean malas en ella. Sus cantos son magníficos, lo que se habla es interesante, piense por ejemplo en el esfuerzo que hacen para que usted mejore su vida y esté capacitado para ayudar a otras personas, y sobre todo haciendo eso le ayuda a tener una maravillosa relación con los demás. ¿Qué parte de eso no es buena?”.

“El movimiento revela que nuevos estudios dentro la sociedad americana muestran que muchos se están desconectando de cualquier afiliación religiosa. La agencia de encuestas Pew Forum  ha dicho en un estudio del año pasado y ha encontrado que el 20% de los norteamericanos no tienen ninguna afiliación religiosa, y eso significa un aumento desde el 15% hace cinco años. La encuesta afirma que esas cifras comprenden a personas que creyeron en Dios pero no tuvieron ninguna conexión con la religión organizada y también a personas que se consideran a sí mismas como “espirituales” pero no religiosas.

"En Estados Unidos existe la creencia que si usted no es religioso tampoco es patriótico. “Somos buenos padres, también somos buenos ciudadanos como ustedes (los religiosos) y vamos a empezar una iglesia atea para probarlo”.

“Cientos de ateos y curiosos se amontonaron en un auditorio en Hollywood para un ruidoso servicio debido a la música, momento de reflexión y de “mensajes espirituales”. Durante el servicio todo el público se puso de pie y palmeaba canciones como “Apóyate en Mi” “Ahora Sale el Sol” y otras que sustituían a los coros e himnos evangélicos. La gente reía, se saludaban unos a otros, le daban las manos a los que tenían cerca y aplaudían cuando se anunciaban los planes de la comunidad y servicio proyectado próximamente para la ciudad de Los Ángeles. Cuando se terminó la reunión voluntarios con cajas de cartón en la mano recogían ofrendas mientras tanto se servía café y pasteles y los niños jugaban en el piso”.

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¿Qué le parece eso? Ateos formando iglesias. Y estos señores tuvieron la idea precisamente ¡saliendo de una iglesia después de un servicio navideño! El proyecto no parece un ataque directo a la religión, sino que ella con todas las cosas buenas que tiene, no son suficientes para crearles la fe en Dios. Arribaron a la conclusión que las mismas cosas buenas que se hacen en la iglesia podrían ellos hacerlas en iglesias donde todo eso se incluyera excepto Dios. Y así lo han hecho.

Pero ¿por qué pasa eso? ¿Cómo es que va aumentando el número de personas que insatisfechas en el fondo con la religión deciden extraer de ella lo humano y social que contiene pero abandonarla? Por supuesto que enseñar desde el púlpito continuamente a hacer el bien, a convertir a las personas en mejores ciudadanos, en mejores padres, y más serviciales vecinos, en ser más humanos, haciendo buenas obras, no sólo no es suficiente el asunto como para ocupar la prioridad en los púlpitos y en las clases de la iglesia, sino que eso es secundario, y en última instancia el producto de cosas mejores que tienen que ver con las doctrinas de la fe.

Esta gente atea prefiere llamarse espiritual pero en otro sentido, no en un sentido evangélico que tenga que ver algo con Jesucristo. Eso pasa por la desconexión que hay entre el púlpito y la Biblia. Sí, es cierto que ella se cita, se usan pasajes muy alentadores para ayudar a las personas a que salgan del culto inspirados, pero sin el meollo mismo del mensaje del Señor, sin doctrinas, si exposición bíblica, sin un estudio profundo de las palabras del Señor. La Biblia dice “dijo el necio en su corazón no hay Dios”. Para ser ateo hay que estar ciego, y ciego son los que en la creación misma no ven a Dios, y sordos son los que escuchando la exposición reflexiva, práctica y espiritual de la palabra de Dios, no la oyen y no la creen.

Un ateo podrá entrar a una iglesia donde se explique la palabra del Señor con el poder del Espíritu Santo, pero seguramente saldrá de allí quizás enojado, discutiendo, protestando, pero no se dormirá ni saldrá jamás igual que como entró. Si las iglesias y sus ministros en lo que siguen pensando es nada más es en hacer grandes iglesias y para ello abandonan la exposición bíblica y las doctrinas de la salvación, la obra de la creación, el significado de la muerte de Jesucristo, la vida de nuestro Señor, y con ese sagrado libro en la mano no resuelven las dudas e incertidumbres que existen en la sociedad, por supuesto que tendrán por ahora grandes iglesias pero en el futuro, nada. No dejarán al pasar, ningún rastro histórico beneficioso sino decepción.  Lo principal de una congregación no es hacer a la gente buena, que mejore sus obras, sino que crean en Dios, que amen a Dios, que comprendan a Dios, que entiendan al Señor Jesús, que piensen en sus pecados, en la justicia y en la misericordia de Dios, en el juicio final.

La escatología de esa manera, no solamente bonita, sino estremecedora, debe formar parte de los mensajes del púlpito y de las enseñanzas a los niños y a los jóvenes. No basta con conciliar los matrimonios entre ellos mismos si no en salvarlos. Que sean buenos cristianos y así las dificultades entre ellos se resuelven. A los jóvenes no solamente proveerles entretenimiento, películas, salidas al campo, comidas, recreaciones, sino también instruirles en la pureza y en la santidad. Que manejen doctrinalmente la Biblia. que conozcan los principales puntos de la teología. No son viajes lo único que ellos necesitan o fraternidad sino un acercamiento al Dios vivo.

¿Qué le faltaba a que el culto, o celebración navideña donde asistieron estas personas? La presencia de Dios. Tal vez se mencionó a Dios. El templo estaba repleto y los directores del programa salieron felicísimos por la multitud que acudió a presenciar el espectáculo, que espiritualmente, quiero decir en el sentido de la salvación reportó poco o nada, sino felicidad y un buen tiempo. Los pecadores, iguales, el ateo cuya necesidad es quizas más de reflexión que de emoción, tal vez igual, sin creer en Dios, o por lo menos dudando si hay o no hay Dios. Y si es nada más que música, el diablo se muere de risa y se va satisfecho por el truco.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Isaías y Calvino aconsejan a los desanimados

Isaías 49: 1-4
"Jehová me llamó desde el vientre de mi madre, puso en mi boca espada aguda, me dijo mi siervo eres, pero yo dije por demás he trabajado". 

En este capítulo aparecen los dos desalentados: el profeta (v. 4) e Israel (v. 14). Él se siente frustrado porque en vano ha trabajado, de balde ha consumido sus días predicándoles. Pero no duda de su vocación (v. 1). Reconoce que sus predicaciones han sido fuertes (v. 2) y que la mano del Señor ha estado sobre él en cada palabra que ha dicho. El Señor le dijo, "ese es mi pueblo, háblale aunque tengas un ministerio sin fruto". Oh Señor nos hemos sentido así, como si hubiéramos vivido por gusto. El Señor le dice, “yérguete sobre tu desaliento”; y podría decir,  “mi ministerio se halla delante de Jehová y mi recompensa en su mano”. “Mi “justicia”, o sea, “mi conducta, fidelidad, ministerio”. Dios conocía lo que había hecho y su recompensa se hallaba en el cielo. Meditar en 2 Co. 12: 15, “y yo muy gustosamente gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré por vuestras almas. Si os amo más, ¿seré amado menos?”.

Calvino comenta:
“Aunque no veamos el fruto de nuestros trabajos, podemos estar contentos por esta razón, el testimonio de nuestra conciencia que estamos sirviendo a Dios para quien nuestra obediencia es aceptable. Cristo anima a los piadosos maestros a luchar ardientemente hasta que obtengan la victoria sobre la tentación y que poniendo a un lado la malicia del mundo continúen contentos en el desempeño de su deber y no permitirle al corazón desalentarse. Si al Señor le complace probar nuestra fe y paciencia hasta el punto que no obtengamos ningún provecho de nuestra labor, debemos reposar sobre nuestra conciencia. Si no somos capaces de ser consolados con ese testimonio es que nuestra motivación de servicio a Dios no es pura sino que somos movidos por el mundo y nuestras ambiciones.

“Sin embargo aquí Cristo y la iglesia acusan al mundo de ingratitud porque ella se queja de tal manera que acusa al mundo por no dar fruto ante el evangelio que en sí mismo es eficaz y poderoso. Toda la culpa la cargan los hombres que con obstinación rechazan la gracia de Dios que una y otra vez se les ofrecen, cavando su propia destrucción… son los hombres y no el evangelio los que tienen que ser acusados de improductivo. Los ministros santos que con amargura se quejan que los hombres perecen por sus propios pecados y se sienten mal consigo mismos por no poder evitar tan grande perversidad, deben consolarse y animarse y nunca abandonar la espada y el escudo y no piensen que mejor se ocuparían en otra cosa que predicando el evangelio”.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Dios cansado y molesto


Isaías 7:9-13
“¿Os parece poco cansar a los hombres, que también cansaréis a mi Dios?”.

No molestes a Dios, o cansar a Dios cualquiera de las dos palabras pudieran traducirse. Si se te ofrece una oportunidad tan excepcional para creer no la deseches como hizo Acaz; la incredulidad molesta, cansa a Dios y a sus profetas. Muy rara vez el Señor ofrece hacer alguna señal para confirmar su palabra en el corazón de un incrédulo para originarle fe. Generalmente los portentos están subordinados a la predicación. El caso de este rey es típico, rechaza la oferta porque no quiere creer; y no quiere creer para no estar obligado a obedecer. Prefiere que no haya señal, ni nada, quedarse sin algún testimonio de salvación. El Señor le prometió la señal y seguro que le hubiera dado gracia para creerla, porque sin ella de nada vale. La incredulidad molesta a Dios y la de los hipócritas más. ¿No recuerdas como a Jesús enojaba  y entristecía la incredulidad? (Mr.3:5).

Roguemos al Señor para que nuestra fe no necesite nada más que el claro entendimiento de su palabra y la suministración del Espíritu de Cristo. ¿No te parece extraño que el Señor mismo le diga que le pida una señal? Lo hace porque es incrédulo, los que tienen fe no necesitan señales, tienen discernimiento espiritual para sacar conclusiones de la Palabra. La fe se origina por ese discernimiento espiritual (que es un don de Dios, 1 Co. 2:14), y por ese entendimiento, puede prescindir de cualquier ayuda externa, se vigoriza en la comprensión de Dios. La generación mala y adúltera es la que demanda señal (Mt. 12:39), los santos del altísimo piden confirmación interna porque para ellos el testimonio más importante que les da Dios es en sí mismos (1 Jn. 5:10) (dentro de sí mismos y en sus propias personas; dentro de la fe en la Palabra de Dios). Cree con una fe pura que no necesite ver para creer; que le diga a Dios “auméntame la fe creyendo, no viendo” (Luc.17:5).

Los serafines no esperaban que un millón de ángeles los aplaudieran


Isaías 6:2
“Había Serafines y cada uno tenía seis alas. Con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban”. 

Esto es una visión, esas criaturas no necesariamente tienen que existir en esa forma. Indican que aún ellas, gloriosas, son indignas ante Dios. Son vistas así para transmitir un mensaje en símbolo. Cubren sus rostros porque aunque estando tan cerca no pueden o no se atreven a mirar al que es gloria por todos lados, ni siquiera quieren ser vistos como son porque son conscientes que hay en ellos “imperfección”; y del mismo modo cubren con dos alas sus pies porque no quieren que el Señor mire el trabajo de la providencia que han hecho por él, por su mandato, pero en todo ello también encuentran que no lo han realizado como debieron, tal vez no volaron tan prestos como se debía no entendiendo completamente la urgencia de su comisión, o debieron ayudar más a los herederos de la salvación a combatir a los principados y potestades de Satanás.

O no cantaron “Santo Santo” como debían haberlo cantado. La música pudo no haber sido tan buena como Dios se merecía. Y después de haber cantado se sienten avergonzados y se cubren la cara. No se sonríen ni esperan un aplauso de los otros millones de ángeles que los están oyendo. Y no se inclinan ante ellos y les dicen “gracias, gracias” porque si estaban adorando a Dios ¿qué lugar tiene el aplauso allí? Nota que el templo está lleno de la gloria de Dios y sin embargo ellos se hallan dentro de esa gloria y muy cerca de Dios y dan evidencia de esa cercanía mostrando vergüenza, respeto a Dios y reverencia cuando se cubren el rostro. Adán se cubrió su sexo cuando pecó. Estos no lo hacen porque no tienen sexo. Se cubren la cara.

Adán debió cubrirse el rostro y no el sexo. Le dijo a Dios “tuve miedo porque estaba desnudo”  (Ge. 3:10); debió decir “tuve vergüenza y me escondí”; así estaría mejor. Tenía más miedo al castigo que vergüenza moral. Es una vergüenza teológica porque tiene que ver con Dios, no con los ángeles y menos con Isaías que es un hombre. De todos modos, yo no sé dónde se halla la imperfección de los caminos de los ángeles, soy pecador, pero por la humildad de ellos me doy cuenta que cuando comparan el trabajo que ellos hacen con lo que Dios se merece, encuentran que nada de lo que perfectamente hayan hecho es tan perfecto como la gloria de Dios se merece. Somos nosotros los mortales, los hechos de barro, los pecadores, los caídos de la gracia, los que unas veces servimos a la carne y al diablo, los que imaginamos que lo que hacemos está a la altura de nuestro deber y que nuestro trabajo es perfecto (Mt. 25:30).