martes, 30 de abril de 2013

Examina tus experiencias del otro mundo


Josué5:13-15
“Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?” 

¿Cómo podemos estar abiertos a cualquier aparición espiritual sin preguntar de dónde viene, si del cielo o del infierno? El diablo puede mentirnos en una visión. Lo que no puede hacernos en mentir en lo que “escrito está”. Además,  ¿no será una experiencia interior, parasicológica, y no exterior y ocular? ¿No pudiera ser una alucinación? Las experiencias con seres de otro mundo pueden ser ciertas pero engañosas o puras mentiras, y no hay mentira que más fácil se acepte que cuando se mezcla con la verdad se y se viste como ángel de luz y ministro de justicia (2Co.11:14). 

Sabemos que existen los prodigios mentirosos (2Te.2:9). Josué quería asegurarse a quien servía aquella criatura espiritual. No asumió enseguida que venía  de parte de Jehová porque pudiera ser que “aun un ángel del cielo” nos anuncie “otro evangelio” y en ese caso hay que maldecirlo. Si no predica el evangelio eterno no es de Dios (Apc.14:6). Los ángeles son de los nuestros porque Dios los ha encomendados que sirvan a los herederos de la salvación (He.1:14) pero por otro lado hay ángeles rebeldes, potestades del aire contra los cuales tenemos lucha. Hay enemigos que son mentirosos, calumniadores, porque el diablo es padre de mentiras, que desarrollan la traición y la apostasía como a Judas.  ¿Con los acusadores de los cristianos? ¿Con quién estás? ¿Con los que están en prisiones de oscuridad?   

Josué sabía de la existencia de enemigos espirituales que estaban en contra de Dios, de su pueblo y de su comisión. Quería estar seguro si aquel varón estaba a su favor o en contra. Esta visión la tuvo para que supiera que en la conquista contaba con la espada de Dios. “…quita el calzado de tus pies…”. ¿A eso sólo vino? ¿No le prometió ayuda? El pasaje parece incompleto. ¿Para que tuviera una experiencia similar de vocación como Moisés la tuvo? (Ex.3:1-3). Si Dios nos muestra su compañía en el aire, si oímos marcha sobre las copas de las balsameras (2Sa.5:24), si ya nos abrió camino, la senda por dura que sea terminará con victoria. Examina tus experiencias espirituales, si son de Dios o del diablo.

lunes, 29 de abril de 2013

Diferencia entre comunismo y cristianismo

Hechos 4:32
"La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común". 

¡Qué bonito es esto, Señor, que toda la iglesia tenga un solo corazón y una sola alma! ¡Qué unidad tan preciosa! La madre de todas las iglesias del mundo era un gran ejemplo. Casi no se oía decir: "Esto es mío" sino "esto es tuyo". ¿Es que acaso somos los absolutos poseedores de lo que tenemos, o en nuestros títulos de propiedades están los nombres de nuestros hermanos? Eso ocurrió así porque la iglesia formó otra sociedad, era una comunidad distinta a la que le rodeaba. Ese principio de amar se mantuvo aunque no con tanta cohesión (vv.34,35).

No inventaron ningún orden económico, tendrían que saber que si Cristo se demoraba en venir aquello se acabaría; pero vivían con desprendimiento. Tendrían los apóstoles que darse cuenta que si se consumía y no se producía sería la ruina económica de los hermanos prósperos. Se sumergían voluntariamente en la absoluta pobreza. Años después el apóstol Pablo tuvo que recoger ofrendas para los hermanos de Jerusalén. Tal vez Lucas escribe esto para contrastar con sus tiempos cuando “cada uno busca lo suyo propio y no lo que es de Cristo Jesús” (Flp.2:21). Esto no es un comunismo primitivo sino cristianismo con una colosal diferencia, porque el cristianismo dice “todo lo mío es tuyo” y esa otra engañosa y vetusta quimera, el comunismo, dice “todo lo tuyo es mío”, con la excusa del estado de recogerlo todo y repartirlo, y se hace dueño y señor de cada cosa incluyendo las personas y sus destinos. Reparte primero y después recoge lo repartido, o lo deja como vendido a cambio de libertades y alma.

Un cordón rojo


Josué 2:18,21
“Ata este cordón de grana (escarlata) a la ventana”. 

Si quieres salvar a tu familia invítala a protegerse con tu protección; la sangre de Cristo es "una señal segura" (vv.12,13). ¿No recuerdas la sangre del cordero pascual sobre los dinteles de las casas judías, como el ángel de la muerte la miraba y pasaba sin tocar a sus habitantes? (Ex.12:7,12,13).

Este cordón rojo es un emblema de la sangre de Cristo, por el cual el ojo divino identifica a los que tienen fe; es otra versión de las manchas de sangre en los postes de las casas israelitas en Egipto. Es una señal segura (v.13). ¿Conoces otra cosa que mire Dios para que no mueras? Si mirare a los pecados nadie estaría en pie (Sal.130:3). Si mirare nuestras obras de justicia no escaparíamos porque por ellas ningún ser humano será justificado (Ro.4:5-9). Si mira nuestra religión, tampoco seremos justificados porque la circuncisión nada vale sino una nueva creación (Ga.6:15); y ¿las ceremonias? (Col.2:15-23). Tampoco valen.

El dinero de la iglesia católica y su papa


Hechos 3:6
"Pero Pedro dijo: No tengo plata ni oro, mas lo que tengo, te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, ¡anda!". 

No parece avergonzarse por no tener dinero, ¿con qué mantenía su familia? ¿Tan pobre que no tenía una pequeña moneda para darle al pobre inválido? Y ¿por qué no estaba buscando trabajo, no era mejor ir a una oficina de empleo que al templo? Porque era un ministro vocacional, consagrado a la predicación del evangelio.

Ya la iglesia católica, que ha puesto a Pedro como su primer papa, no puede decir lo mismo, “no tengo oro ni plata”, sino lo opuesto, “tengo mucho oro y mucha plata”. Y tanto poder ha desarrollado con sus negocios que cuando elige a su supremo pontífice, piensan menos en escoger un líder espiritual que un político sagaz. Es más bien un jefe de estado lo que eligen sus cardenales, para su poderoso Vaticano que cuenta con embajadas en todo el mundo. Si no tuviera tanto dinero no tendría tampoco tanto poder político. La piedad papal es la necesaria forma eclesiástica que dispensa, el ingrediente de cohesión espiritual de la iglesia. La iglesia romana no tiene que decir como Pedro “no tengo oro ni plata”, pero tampoco puede decir, “en el nombre de Jesucristo levántate y anda” porque su poder lo recibe del dinero y no del cielo.

sábado, 27 de abril de 2013

Hay perdones que no se dicen


Maros 8:23-26        
"Tomando de la mano al ciego, lo sacó fuera de la aldea; y después de escupir en sus ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó: ¿Ves algo?". 

¿Soportarías eso por tu bendición? ¿No sabes que las bendiciones divinas cuestan y no dinero sino algo del carácter y del corazón? ¿Lo hizo para humillarlo? Puede que sí, pues fue recibiendo su bendición poco a poco, yendo lentamente hacia la luz. El pago de someterse a una humillación circunstancial; la confianza de lo que hace aunque sea incomprensible, desagradable, bochornoso, tiene algún sentido. No pienses recibir bendiciones sin que tu alma se prepare para ellas.

Jesús lo sacó fuera de la aldea por dos razones pienso: para evitar el crecimiento de su popularidad que le traería sobre sí odio y envidia y como en otros casos pidió que el milagro se mantuviera en privado. Pero la razón principal pudo haber sido la forma en que lo iba a sanar, que no era para que la compartiera en público. Hay vergüenzas propias y privadas que tienen que mantenerse entre el Señor y el pecador. No es la intención del Señor que compartamos con otros todo lo que hace en nuestra vida. A las humillaciones que considera conveniente. Si Jesús me escupiera yo no lo diría. Mencionaría que puso sus manos sobre mí y que me sanó poco a poco y omitiría lo de la saliva. Quizás miró a través de sus ojos el alma y vio algo que le dio asco, y lo escupió, que equivaldría a una santificación. Hay perdones que no se cuentan porque hay pecados cometidos que no se dicen, no edifican a nadie. No es necesario que para animar a otros le contemos los detalles de lo perversos que hemos sido. Da vergüenza y no edifican.

Con la oración, un suspiro


Marcos 7:34
"Y levantando los ojos al cielo, suspiró profundamente y le dijo: ¡Effatá!, esto es: ¡Ábrete!". 

Nota esa palabra, gimió (suspiró); también significa "estar en estrechez", de alma, por supuesto; "murmullo", "orar" y "suspirar". Ese suspiro profundo ya era una oración. Ella aparece al menos dos veces referida a Jesús, una aquí cuando sanó a este mudo y otra cuando le pidieron alguna señal para creer en él (8:12); la hallamos también referida al Espíritu Santo cuando intercede por  nosotros, con gemidos indecibles (Ro.8:26); que literalmente es "con suspiros profundos". El Espíritu Santo en nuestros suspiros. 

Es una expresión de profunda tristeza y refleja una agonía o lucha espiritual. Es un error suponer que nuestra bendición el Señor la consigue de modo fácil, que sólo basta que mueva un dedo y ya recibimos lo que pedimos, o que pacientemente con una sonrisa en el rostro aguarda a que vayamos a él para en un santiamén hacernos salvos y darnos el gusto. El "justo con dificultad se salva " (1Pe.4:18). 

Tenemos que estar conscientes que nuestra perdición excede los límites de nuestra concepción y posibilidades, que estamos más perdidos de lo que sospechamos. Este es un cuadro de un Salvador luchando en agonía para salvar a un pecador, con oración y suspiros.

viernes, 26 de abril de 2013

Si Adán oraba, Jesús también

Marcos 1:35
“Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba”. 

¿Por qué tiene que levantarse tan temprano para orar? Si era divino y estando en la forma de hombre tenía que orar, ¿cuánto más nosotros que somos pecadores? Su divinidad no interfería en su naturaleza humana, no se mezclaban, había una separación entre ambas. Jesús es único. Aunque su naturaleza humana no era pecaminosa como la nuestra necesitaba de su Creador; la naturaleza divina por estar en él no le suministraba lo que por ejercicios espirituales tenía que sustraer. La deidad en él no lo hacía un superhombre sino un hombre perfecto y a eso contribuía su oración. ¿Es que acaso Adán, antes de lo del fruto nunca oraba?

Y Jesús sabía que tenía un límite de tiempo para hacer lo que tenía que hacer. Los milagros que Jesús hacía no los hacía  sólo porque era divino sino además porque sobre él estaba el Espíritu Santo (Hch.10:38; Jn.1:14. Aunque muchos de ellos dan constancia de su divinidad. No hay más, si no somos perfectos, ni más sublimes que los cielos, ni el Unigénito hijo del Padre, que no siempre tiene en él complacencia, porque hacemos muchas cosas que no le complacen, ¿no nos levantaremos temprano para orar, y podrían con justicia llamarnos como al profeta,  dormilón? (Jon.1:6).

martes, 23 de abril de 2013

Las entrañas y los pies

Levítico 1:9-13
“Pero las entrañas y las patas las lavará con agua, y el sacerdote lo ofrecerá todo, quemándolo sobre el altar; es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor”.

¿Hay dos sitios más inmundos que esos, nuestras entrañas y los pies? Sí, la mente carnal excede en impurezas a los intestinos y acumula más inmundicias. Pero las entrañas y las patas las lavará con agua, y el sacerdote lo ofrecerá todo, quemándolo sobre el altar; es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor”. ¿Las entrañas y las patas? ¿El Señor quiere eso? ¿No tiene suficiente con las partes más honorables y limpias? Digamos las mejillas, la barbilla, los brazos. Con todo, si las entrañas y los pies eran bien lavados, podrían ofrecerse sobre el santo altar de Dios y él recibir con agrado la ofrenda. Claro, había que lavarlas bien, restregar entre los dedos, limpiar las uñas, lavar las plantas, sacar la mugre y dejarlas puras, como nuevas, recién hechas.  

Dejando los animales a un lado y pensando en nosotros. Esto tiene una aplicación espiritual. ¿No ha limpiado él con su Espíritu y la Palabra nuestras entrañas para que amemos con entrañable misericordia?, con las partes más profundas de nuestra vida, como si los intestinos fueran el corazón y la conciencia misma (Luc.1:78; Flp.2:1; Col.3:12). Lávanos, Señor, el corazón y los pies, donde nos metemos, sobre todo cuando vamos al templo a orar. Con significado era aquella costumbre judía de lavarle los pies a la gente, en casa. Si muchos de nosotros como gentiles no practicamos eso, sí desearíamos que el Señor, como dijo Pedro, nos lavara los pies, pero con su Espíritu y la Palabra, y las manos, y sobre todo la cabeza, pero por dentro (Jn.13:9,10). Moisés sabía lo que Dios quería, entrañas y pies limpios.

lunes, 22 de abril de 2013

No hagas una réplica del Espíritu Santo


Éxodo 30:22-31
“Habló más Jehová a Moisés, diciendo: Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin. Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa. Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base. Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado. Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras generaciones”.

Esto como yo lo veo, tiene que ser una figura del Espíritu Santo. La santa unción que consagra las cosas más santas de nuestro culto a Dios; cualquier cosa puede estar bien hecha, primorosa y de oro, expiada con sangre, perdonada, pero aún necesita la unción del Espíritu Santo. No podía ser reproducido ni imitado (vv.32,33). Oh Señor aunque nos hayas perdonado, ayúdanos a andar en el Espíritu. Eso de imitación ¿no tendrá que ver con dos cosas: “fe no fingida” y “amor sin fingimientos”? (Ro.12:9; 1Ti.1:5; 2Ti.1:5).

Y puede que con la imitación emocional de las obras del Espíritu, lenguas, éxtasis y cosillas parecidas, que pudiera Dios darlas porque es soberano, y que no deben ser fingidas, haciéndole mímica a fulano o mengano, que son líderes que parecen tenerlas. Debía haber diferencia entre lo santo y lo profano y que cuando se respirara el ambiente, especialmente el cuerpo, se notara la diferencia; y que un cuerpo pecaminoso no oliera a sagrado. Era casi obsceno que una dama perfumada oliera a aceite sacerdotal, y que un cualquiera, digamos, ignorante o fanático, haga una réplica, una copia espuria del Espíritu Santo y engañe al resto de sus simplones hermanos.

sábado, 20 de abril de 2013

Ayudados por los brazos eternos de Dios


Deuteronomio 33: 26-29
Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro y espada de tu triunfo? El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; él echó de delante de ti al enemigo, y dijo: Destruye.”. 

Echó al enemigo delante de ti y dijo “triunfa” “véncelo”; echó al diablo delante de ti y dijo “ponle un pie sobre el cuello y lo aplastará en breve” (Ro.16:20). Estas palabras se las ofreció Moisés a su pueblo cuando vagaba por el desierto expuesto a muchos enemigos; le dijo “Jehová es tu refugio”; no tienes una ciudad amurallada donde refugiarte pero eso no importa porque tienes una defensa, mis brazos. Las palabras van dirigidas a depender de Dios; que no caerían en el  desierto víctimas de los muchos enemigos que los espiaban: edomitas, amalecitas, moabitas, y los hijos de Anac. Caerían sí pero no por la espada del enemigo. Sus cuerpos quedarían en el desierto pero por la incredulidad.

Pronto el pueblo no tendría más los brazos de Moisés intercediendo por ellos, ni su voz explicando su Palabra, ni su ejemplo viviéndola, y naturalmente el pueblo podría sentirse desprotegido cuando faltare aquel hombre que les había revelado la ley de Dios, que Dios había confirmado que su llamamiento era vocacional, un auténtico pastor de Israel enseñado cuando la rebelión de Coré, Datán y Abiram que querían usurparle el puesto a Aarón y a él. Pronto no tendrían a aquel que no había visto el rostro de Dios pero sí sus espaldas, que hablaba con Dios cara a cara como un compañero; no tendrían con ellos más su vara que trajo las diez plagas sobre Egipto, y con la cual abrió el Mar Rojo; pero les quedaba con ellos los brazos eternos de Dios. 

Los brazos de Moisés son mortales; en pocos días caerían para siempre porque eran de carne, pero los de Dios nunca porque son brazos eternos. Pienso que esas palabras son dichas para que su pueblo piense  en  el futuro. No está pensando ya en los enemigos vencidos, los amalecitas, moabitas, en los enemigos muertos sino en los nuevos líderes, Josué, Caleb y los ancianos que lo habían ayudado y visto lo que Dios había hecho con ellos. El puesto de Moisés quedaría vacío pero Dios pondría en su lugar a otros que serían ayudados por los brazos eternos de Dios; Moisés se iría al cielo pero los brazos de Dios seguirían acá abajo con su relevo.

viernes, 19 de abril de 2013

Cola serán otros pero no tú

Deuteronomio 28:2-14
“Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles”.

Es como si el Espíritu Santo registrara toda la vida humana y dijera: "no quedará un rincón de ella que no reciba bendición mía". Aquí no dice que Dios te bendecirá  si tú le envías dinero a un evangelista de televisión, sino que te irá bien si obedeces los mandamientos de Dios. No hay ninguna promesa  en el texto que se refiera a bendición después de la muerte; con eso Dios quiere ser nuestro Dios en esta tierra. Hay en el NT muchas en el cielo pero aquí ellas no se mencionan. No es lo que vamos a recibir en el más allá sino como vivir en el más acá.

Medita especialmente en los vv.8,12 donde dice, “y sobre todo aquello donde pusieres tu mano…”; si no te apartas ni a derecha o izquierda de la ley de Jehová, si la meditas para ponerla por obra (Jos.1), puedes estar seguro que las bendiciones en este mundo te alcanzarán. Y además añade que tendrás lo suficiente como para darte el lujo de prestar y no pedir prestado, “prestarás…”. En sentido general, si tienes que pedir prestado a otro es que te faltan bendiciones. No me refiero a un banco sino a un amigo. Y a un usurero, jamás.  

Ponte eso en tu corazón, y la vida te enseñará que lo que dice el Señor es cierto, que si confiesas tus pecados al Señor y le das gracias, si andas conforme a sus mandamientos con gratitud y amor hacia él,  nunca, jamás de los jamases, serás cola. Eso, cola serán otros pero no tú, Dios te pondrá enfrente y no atrás, no te quedarás rezagado porque él te bendecirá, y si para otros no hay bendiciones, si las que tiene la gracia común se acaban para ellos, las especiales, las de la gracia, que son tuyas por Jesucristo y que están reservadas en el cielo, no se agotarán (v.44). Dios no miente. El paso de los años te hará aprender esa gran y sabia lección.

Aprendiendo a volar


Deuteronomio 32:11,12
“Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas, Jehová solo le guió”. 

Contiene dos ideas, abrirles los ojos a los polluelos, y despertarlos; las dos son preciosas en pensamientos; cómo actúa Dios para abrirnos los ojos o despertarnos de un infantil sueño, nos echa del nido y perdemos la paz, el confort, nos complica la vida. A los hijos del águila, ella los echa del nido, dejándolos sin protección para que aprendan a volar; así hace Dios cuando quiere enseñarnos que no podemos hacer nada por nosotros mismos sin su efectiva cooperación, y cuando caemos en el espacio y nos sentimos en el vacío, sus ojos están atentos al resultado del ejercicio y presta sus alas para asistirnos si lo necesita la primera o segunda ocasión. Así aprendemos a usar las alas, es decir, la fe que tenemos, lo que hemos aprendido.

No debemos, con el tiempo con el Señor, debiendo ser maduros o maestros, seguir niños indoctos, comiendo y actuando como bebés. Así, sacudiéndonos el nido, nos vamos, y dejamos las niñerías y el calentito sitio de mamá (He.5:12).

miércoles, 17 de abril de 2013

Defiende tu virginidad prematrimonial, con las uñas, mordidas, patadas y gritos


Deuteronomio 22:14,25-27
Y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen. Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella; mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso. Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase”.

Si quieres saber lo que Dios piensa sobre la virginidad y las relaciones matrimoniales antes de estar casados, aquí tienes el texto. Para la generalidad de jóvenes en esta sociedad secular la virginidad es cosa del pasado, respetada y admirada como noble en otros tiempos, ahora se burlan de ella y las niñas que siguen vírgenes después de los 16 años lo esconden a sus compañeras.

El daño psicológico debiera ser grande, a la postre. Acaso, ¿no se sienten usadas, decepcionadas y sin sueños cuando tienen varios novios de esta clase y ninguno quiere casarse sino satisfacer sus deseos pasajeros? ¿No se les nota en el rostro, si no se maquilla, la merma de la luz de su juventud? ¿No se pierden el respeto a sí mismas? Entran a ser mujeres antes de tiempo. Lo único que puede explicar esto, sin excusa, es la corrupción moral. La nobleza en la virginidad prematrimonial es cosa del pasado para esta sociedad, pero no para Dios, que firmemente la aprueba, la promueve y la recomienda, y lo que se dice sobre los asaltos sexuales se aplica a la pérdida de la virginidad en sentido general.

Dice, el texto “porque no dio voces en la ciudad”. No gritó, ¡auxilio!, ¡auxilio!, cuando la acosaban, y hallaron a la incauta en lugar solitario. Por supuesto que esos gritos de desesperación son los de una chica a quien intentan violarla, no precisamente la que engatusada o por su voluntad libidinosa se va con un chico a fornicar por su propio gusto. Esas no piden auxilio. Según Dios, la virginidad debe ser tan importante para la mujer que debe defenderla con las uñas, mordidas, patadas y gritos, para que un sinvergüenza no manche la santidad de su cuerpo. Si la tentación a ceder la virginidad sin compromiso de casarse, es muy grande, la joven adoctrinada por Cristo, debe hacer lo mismo que si pretenden abusar sexualmente de ella, gritarles a sus padres, a buenas amigas, ¡auxilio, auxilio!, para que vengan en su ayuda y la rescaten del peligro, teniendo en cuenta lo que dice el apóstol, que “el cuerpo no es para la fornicación sino para el Señor” Jesucristo (1Co.6:13).

Y si has entregado con anticipación tu virginidad, y te pesa, estás   a tiempo para arreglar tu vida y arreglar tu juvenil cuerpo y convertirlo en algo más digno que un esclavo de gustos y pasiones, en un bello templo del Espíritu Santo.

martes, 16 de abril de 2013

Mira la casa y mira la mujer


Deuteronomio 20:5-7
“¿Quién es el hombre que está comprometido con una mujer y no se ha casado? Que salga y se case no sea que lo maten en la batalla y otro se case con ella”.

Este texto nos enseña claramente que es la voluntad de Dios que disfrutemos antes de morirnos las bendiciones que nos ha dado y por las cuales hemos trabajado, la casa donde vivimos, el fruto de nuestro trabajo y el cónyuge que hemos escogido. Hay gente que no tiene capacidad para disfrutar lo que tiene (Ecl.6:1,2), y quizás sean muchos, no disfrutan la casa, no la miran, no la arreglan, no la limpian, no están casi dentro de ella. Otros no disfrutan la compañera, la tratan como la casa, tampoco la miran, viven al lado de ella pero no viven con ella, la desconocen, no tienen comunión; y otros trabajan mucho pero ahorran todo, gastan en disfrute propio muy poco de lo que colectan, viven para lo que adquieren y no adquieren para vivir, el progreso no los hace más felices.

No, Dios quiere que disfrutemos lo que nos da, antes de morir, porque quiere que seamos felices y que las bendiciones que recibimos no se las pasemos a otros, por necios (Luc.12:20); pero tampoco que seamos tan necios que hagamos la vida entera una consagración a esas bendiciones sin preocuparnos por la obra de Dios, sino que haya un equilibrio entre lo espiritual y lo secular (1Co.7:29-31).

Ama a tus hijos pero mira bien sobre quiénes

Deuteronomio 21:18-21
Y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho”. 

No he leído en la Biblia un solo caso que algún padre que tuviera un hijo glotón o borracho y desobediente lo haya llevado a los tribunales para que lo condenaran a muerte. Elí soportó pacientemente a sus dos hijos y hasta les toleró la infidelidad de ellos cuando desacreditaban su ministerio. David soportó a Absalón todo lo malo que hizo y estuvo dispuesto a dejarle el reino con tal de no hacerle un rasguño. En todos, los sentimientos paternales estaban por encima de la obediencia a la ley de Moisés; era mucho para ellos y para nosotros. 

La ley era muy buena para el hogar pero lo que realmente los padres necesitamos es el evangelio de la gracia de Jesucristo, que contiene la sustancia de la ley de Moisés sin abrogarla, y donde el “hijo pródigo” que ha vivido “perdidamente” es recibido con un beso y una fiesta. El evangelio nos permite tolerar, disculpar, perdonar, sufrir y orar por los hijos con la esperanza que algún día entren en “su cabal juicio”. Ama tus hijos más que a ti mismo, pero no más que a Dios. Oh Señor, si llegamos a amar más a nuestros hijos que a tu palabra, perdónanos.


lunes, 15 de abril de 2013

Espera noticias graduales


1 Reyes 18:43
“Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces”. “Elías dijo siete veces: Vuelve a mirar”.   

El ayudante del profeta Elías iba y volvía con la misma respuesta porque su amo esperaba lluvia, quería lluvia, sabía que vendría la lluvia y sus oraciones la atraían. Suplicando las halaba para sí mismo, adelantaba en el tiempo la bendición. Cuando hablamos reverentemente serios con fe con Dios, podemos adelantar las bendiciones que pudieran haber llegado un poco después. ¿Qué más te da, oh Dios? Cada oración que hacia atraía la bendición que buscaba, la respuesta que pedía. Ninguna oración fue de balde. Cuando se completó el número de ellas llegó la bendición. Cada oración individual la acercaba un poco. 

Insiste orando, una tras otra y espera noticias graduales, de alguien que las empiece a ver.

La oración no es un conjuro mágico


1 Reyes 18:41-46
“Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel. Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel”.   

Alguien pudiera haberle cantado al profeta la estrofa de un himno, respuesta no hay al ruego que en tu pecho con afán hiciste en tu dolor. Por cierto tiempo Elias no tuvo alguna respuesta a sus peticiones y su siervo constantemente escrutando el cielo anunciaba: “No hay nada”. La fe de un hombre se prueba cuando espera una respuesta pronto y esta no le llega, cuando le parece que ora en vano y no se ve nada, las cosas siguen igual, nada cambia, y se dice a sí mismo: “Para qué seguir orando si nada cambia aunque lo siga haciendo.”

Cuando la respuesta no llega inmediatamente el alma creyente busca un refugio teológico para explicar porqué Dios no le responde; comúnmente suele ser la voluntad de Dios. Enseguida solemos decirnos: Dios no quiere, no debe ser lo mejor para mí. Eso pudiera ser cierto y revela humildad, aceptación a lo que el Señor quiera. Pero hay motivos de oración, que por la naturaleza misma de ellos, por la sustancia que contienen, por ejemplo, la salvación de una persona, hay mucho más argumentos para alentar la esperanza que para pensar que Dios no quiere que ella se salve. La predestinación, quizás suele ser un pensamiento que se revierte contra la insistencia en orar y quien lo está haciendo, al ver que su respuesta no llegua, piense que está orando por uno que no es escogido por Dios. 

Pero, ¿dónde tú hallas en la Biblia que esta doctrina haya detenido a un santo en su oración? ¿No lees más bien que lo que hacía era animarlos? Ten cuidado no entres inadecuadamente  a algún refugio teológico y allí pares de orar. Elías no lo hizo, continuó orando aunque su criado iba y venía con la insólita y desalentadora respuesta: “No hay nada.” La oración no es un conjuro mágico que uno lo pronuncia y al momento ya tiene la respuesta. Aunque no tengas respuesta sigue orando y esperando. Lo mejor es que coloques una palabra delante de la respuesta “no hay nada”. ¿Cuál? Es la palabra todavía. Todavía no hay nada, pero habrá. Y en el caso de Elías así fue, hubo lluvia en abundancia.

domingo, 14 de abril de 2013

Perdona dinero y pecados, si puedes

Deueronomio 15:1-6
Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová”.

 ¿Perdonar dinero? El Señor Jesucristo comparó los pecados con dinero (Mt.18:28-30). Cuando se le pide perdón a Dios se le ruega que cancele una “deuda” (Mt.6:12). Antes que el perdón “espiritual”, los pecados del prójimo, Dios enseñó a su pueblo que aprendiera perdonando dinero a los que habían tomado prestado y no podían devolverlo; así el perdón sería una generosidad de gracia, porque el que perdonaba no necesitaba la recuperación de ese dinero porque Dios le había añadido mucho más por otro lado, y comprendía que la fortuna que iba acumulando se la estaba dando Dios.   

También el perdón sería una muestra humana de misericordia hacia el prójimo a quien se le amaba al perdonarlo. El trasfondo de todo eso era enseñar el amor al prójimo y que no es necesario, conveniente ni cristiano, reducir a la miseria al prójimo para enriquecerse uno, que se puede negociar con él sin explotarlo. El perdón conllevaba la pérdida de dinero en este caso, un dinero que se había dado con promesa de restaurarlo y no regresaría; pero era otra gran lección que les daba, que cuando uno perdona pierde algo pero gana mucho; renuncia a su derecho, ejercita la memoria con olvido porque se aprende que se gana más cuando se perdona que cuando se recuerda. No hemos aprendido a perdonar los pecados hasta que no sepamos perdonar deudas financieras que no nos pueden pagar, y no nos han de hacer más ricos o más pobres. Y esto nada tiene que ver con los morosos en devolver el dinero tomado, a los cuales sí hay que exigirles que reintegren, como puedan, lo que sacaron prestado, porque es impío  el que toma prestado y no paga (Sal.37:21).