lunes, 29 de abril de 2013

El dinero de la iglesia católica y su papa


Hechos 3:6
"Pero Pedro dijo: No tengo plata ni oro, mas lo que tengo, te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, ¡anda!". 

No parece avergonzarse por no tener dinero, ¿con qué mantenía su familia? ¿Tan pobre que no tenía una pequeña moneda para darle al pobre inválido? Y ¿por qué no estaba buscando trabajo, no era mejor ir a una oficina de empleo que al templo? Porque era un ministro vocacional, consagrado a la predicación del evangelio.

Ya la iglesia católica, que ha puesto a Pedro como su primer papa, no puede decir lo mismo, “no tengo oro ni plata”, sino lo opuesto, “tengo mucho oro y mucha plata”. Y tanto poder ha desarrollado con sus negocios que cuando elige a su supremo pontífice, piensan menos en escoger un líder espiritual que un político sagaz. Es más bien un jefe de estado lo que eligen sus cardenales, para su poderoso Vaticano que cuenta con embajadas en todo el mundo. Si no tuviera tanto dinero no tendría tampoco tanto poder político. La piedad papal es la necesaria forma eclesiástica que dispensa, el ingrediente de cohesión espiritual de la iglesia. La iglesia romana no tiene que decir como Pedro “no tengo oro ni plata”, pero tampoco puede decir, “en el nombre de Jesucristo levántate y anda” porque su poder lo recibe del dinero y no del cielo.