miércoles, 29 de enero de 2014

No protestes por donde Dios te lleva o te tiene acampado

Éxodo 14:31
“Cuando Israel vio el gran poder que el Señor había usado contra los egipcios, el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová  y en Moisés, su siervo”. 

Quiere decir en Dios y en la Escritura. De esta experiencia, “grande hecho” la “alzada mano” de Dios, Israel podía aprender grandes cosas; la principal, creer a Jehová. Todo lo que Dios les había mostrado y hasta el endurecimiento de Faraón, la intensidad de su maldad, su terquedad, su crueldad, la ruina de Egipto, la destrucción del paganismo, tenían esa intención, no hay otro Dios, no hay más Dios, Dios es suficiente, omnipotente, con él no necesitan nada más. Hizo todo para hacerlos suyos para siempre. Ningún pueblo jamás tuvo semejante historia de revelación, jamás pueblo alguno tiene en su historia, no en sus mitos y leyendas, semejantes portentos teológicos, donde lo secular y lo sagrado suele ser una misma cosa, portentos que ocurren en su nacimiento, que le dan origen, que culminan una etapa de promesas individuales y sueltas y que maduran y se realizan en estos sucesos. Aquí nace Israel como pueblo.

Y hay un solo Salvador que abrió algo más grande que el Mar Rojo, la tumba, que venció la muerte, que hizo un muro de contención y de salvación. Nunca se nos ocurra querer volver atrás, lamentar nuestra situación, desesperarnos, sentirnos encerrados y sin salida. ¿Por qué? ¿Porque no la vemos? Pero él sí. ¿O creemos que nuestras soluciones son todas las que existen? ¿Y las suyas?, pensar que nuestros imposibles son los imposibles de Dios. El mal casi nos puede dar alcance pero no dañarnos. Hemos conocido a Dios  y seremos salvos, el Mar Rojo no es nuestro último destino, pasaremos por las aguas y emergeremos de él, arriba, resucitados y gloriosos.  Después de leer esto, que es como si lo hubiéramos visto, nunca se nos ocurra protestar por dónde Dios nos lleva, dónde nos tiene acampados, porque lo que hay es que estar “tranquilos y marchar”, tener fe, una buena disposición de ánimo y continuar adelante. Amén.

lunes, 27 de enero de 2014

La economía mejoraría si consiguen un político como José

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Exodo 12:32
“Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacadas, como habéis dicho, e idos, y bendecidme también a mí”. 

De faraón su primogénito muerto. Su familia inconsolable. Sus propiedades arruinadas. Su honor derrumbado. Su religión desacreditada y sus pastores, quiero decir Janes y Jambre, desprestigiados y culpables por haberlo fortalecido con y en una teología errónea. ¿Qué es lo único que le queda que considere importante? ¿Su trabajo? No. Su vida. Y para ella es que pide oración como un Talmud dice, o su bendición. Y ¿a quién le pide la bendición? A Moisés y Aarón. Pero estos dos tienen otro Dios y no el suyo. Un Dios enemigo de su religión, y el mismo Dios que le ha quitado todo, que lo ha arruinado, contra quien se ha endurecido. Y no se la negaron. Los dos venerables ancianos se postraron sobre sus rodillas y pidieron a Jehová que le prolongara la vida. Y Dios lo hizo y el Faraón continuó vivo con esa única bendición, no ser tocado por la muerte en ese momento. 

Quizás pienses: "Me queda poca vida, lo que he perdido es irrecuperable, nadie me puede resucitar a mi primogénito, estoy desacreditado religiosamente, mis pastores me engañaron y sus milagros fueron mentirosos, mi Egipto está arruinado económicamente y tengo que declararme en bancarrota, la vida no puede rebobinarse, es tarde para aspirar a una bendición de Dios”.  Es cierto que nadie puede devolverte un hijo muerto pero sí un hijo perdido en vicios. Es cierto que tu religión está desacreditada en tu experiencia pero bien que lo esté, era mentira y tus pastores, quiero decir tus hechiceros eran unos duplicadores farsantes. Pero la teología que venció la tuya se te ofrece como única verdad

El Dios que tenías como enemigo tiene amigos que son de él y tú tienes acceso a ellos y pedirles que pidan para ti una bendición. Lo único que tienes es que pedirle algo más que la vida. Cosa que Faraón no hizo, sino también que te de un corazón nuevo y quite de ti el de piedra. Faraón no sólo estaba arruinado económicamente sino que por culpa suya su país estaba arruinado. Eso también Dios lo puede componer, si consiguen un hombre de Dios como José, entonces volverán a ser económicamente como fueron. La bendición tendría que ser del tamaño de un nuevo hombre.

domingo, 26 de enero de 2014

La diferencia entre la Biblia y libros de otras religiones

Éxodo 7:8-13
Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra. Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho”.

Fue inútil la primera señal. Faraón pensó que la diferencia entre uno y otro era muy poca para pasarse de una religión para otra, ambas parecían tener una cantidad considerable de verdad y poder. ¿Hay poca diferencia entre la Biblia y los Vedas, entre Cristo y Baal? La diferencia era abismal aunque externamente no se excedían. Estos eran poderes engañosos (2Te.2:6-12); la forma es la misma y la esencia no; el asunto más importante era saber de dónde venía el poder, del infierno o de la gloria, de la verdad o de la  mentira.

La autenticidad de un evangelio no se mide sólo por sus resultados sino también por su teología, la doctrina que está enseñando y recomendando, si es falsa o verdadera. La naturaleza del poder se conoce y explica preguntando: “¿Qué doctrina es esa que echa demonios?” (Mr.1:27). Y Jesús sabía muy bien a qué se refería. Si se buscan cambios externos los poderes parecen similares, las serpientes muy semejantes; quiero decir que en forma, no hay desigualdad aparente entre un brujo egipcio y un profeta judío, un espiritista y un sacerdote, o entre la brujería y el evangelio. Hay que ser bien instruido y fiel a la Biblia para no ser engañados. Todos tienen sus poderes y hacen prosélitos, aunque la calidad y la procedencia de esos poderes varía mucho. La clase de doctrina ni el  poder que forma personas es el mismo entre el Popol Vuj de los mayas, los Vedas indios, el Libro Mormón, y la Biblia judeo-cristiana. Esta ultima procede de Dios y las otras enseñanzas son del diablo que desde hace siglos como serpiente engaña a los Adán  y Eva de este siglo.


sábado, 25 de enero de 2014

Preparado para la insistencia, el éxito le tomará diez etapas

Éxodo 4:1-9
“Y sucederá que si no te creen ni te escuchan a la primera señal, te creerán a la segunda señal. Y sucederá que si no te creen a estas dos señales ni escuchan tu voz, tomarás agua del Nilo y la derramarás en tierra seca. El agua que tomarás del Nilo se convertirá en sangre sobre la tierra seca”.

El Señor le advierte la posibilidad que una primera lección fuera insuficiente y no tan poderosa como para que ellos la aceptaran. No por insuficiencia en la calidad de lo que se les dijera o vieran sino en la cantidad, porque desde el origen de la humanidad la incredulidad tomó cautivo el centro de la personalidad humana y todos sus accesorios. Especialmente los sentidos. Quizás por eso nuestro Señor reunió a más de quinientos testigos para que le vieran resucitado y ascender al cielo, tal vez por eso estuvo cuarenta días con ellos, les apareció muchas veces y los invitó a usar todos los sentidos, incluyendo el tacto, para que creyesen y no fueran incrédulos (Jn.20:27). 

Por eso dejó que preservaran un poco de maná en una urna dentro del arca, la vara de Aarón que floreció y Cristo que recogieran las doce cestas de pan, porque conocía la debilidad de los sentidos humanos para creer. El Señor sabía lo que pasaría, mas se lo dice así para que se vaya preparando para la insistencia, ya que el éxito le tomará diez etapas. No son nuestros sermones deficientes en calidad sino que hay que predicar más, ciento veinte años antes que el agua, como un diluvio, desborde la ciudad (Ro.15:19-21). Insiste Moisés, Pedro, Jacobo, Juan, Andrés,  tú y yo.

viernes, 24 de enero de 2014

Moisés, el marido caballeroso

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Éxodo 2:14-22
“Y al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían, y dijo al culpable: ¿Por qué golpeas a tu compañero?”. 
 Era un hombre con un gran sentido de justicia; quizás nunca le pesó lo que hizo al egipcio ni cómo trató de apaciguar a los dos israelitas, aunque sabía que había sido nútil. Todos hemos hecho cosas bien hechas que han sido inútiles, pero no por eso nos pesa haberlas hecho ni hemos renunciado a seguir haciéndolas. Uno puede seguir hacia su futuro dejando atrás muchas decepciones y malos recuerdos.

Moisés era un poderoso en Egipto y no era fácil conspirar contra él sin que se enterara. Y eso fue lo que ocurrió. Le dieron aviso y le dio tiempo para huir. Huyó a Madián donde se casó con la hija de un sacerdote, que estando relacionado en su origen con el pueblo de Israel, sería un sacerdote de Jehová como Melquisedec. La palabra también indica príncipe. Moisés nunca se hubiera casado con una mujer que no fuera temerosa de Dios, aunque no entendiera a plenitud todas las enseñanzas del Señor. Por ejemplo la circuncisión.

Mira dónde Moisés halló su esposa; no era egipcia ni israelita sino madianita. Sobre esa unión no se sabe mucho; no la escogió pensando en su liderazgo porque eso le parecía que ya no lo tendría, la nacionalidad de Séfora es como una protesta amarga contra los suyos y contra los egipcios; pero en su frustración necesita una mujer humilde, una ayuda. Es interesante cómo la conoció. Por ser humano y caballeroso con ellas y haberlas defendido de los pastores. Esas cualidades unidas al valor le hicieron pensar al padre de las muchachas que podía tenerlo como huésped en su casa, empleado, y quizás marido de una de sus hijas. Y así fue. Tal vez este es uno de los episodios menos comentados sobre la vida de Moisés y sin embargo es uno de los más bellos. El Moisés de la Ley y del monte Sinaí parece otro, sin embargo no es otro, es el mismo en cierne, con un humilde comienzo. No estaba esperando una gran oportunidad sino que estaba dispuesto para toda buena obra, aunque fuera defender a un grupo de mujeres y sacarles agua de un pozo.

lunes, 20 de enero de 2014

¿Tiene Dios que pedirte disculpas?


Job 23:4
“¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. Expondría mi causa delante de él, y llenaría mi boca de argumentos”. 

La palabra argumento también se puede traducir "razonamientos" y "refutaciones". Y ¿qué argumentos, Job? ¿Podrías sumergirte en las profundidades de la ciencia y la sabiduría de Dios? (Ro.11:33). ¿Argumentos a favor de la muerte de tus hijos, de tu bancarrota económica, de la pérdida de tus amistades y de tu mala salud? Quizás tú quisieras como Job, ir hasta la silla de Dios, pararte enfrente de él, explicarle tus razones, llenar tu boca con argumentos y convencerlo que ha actuado mal en permitir la muerte de tus hijos, tu crisis financiera o el quebrantamiento de tu salud. Piensas que tus razones lo convencerían y que él retrocedería cambiando tu suerte o te pediría disculpas.

¿Es cierto que tus argumentos lo convencerían? No estés tan seguro que tus argumentos sean suficientes sólidos; mucho de la fuerza de ellos la extraerías de tu interés personal, apenas considerarías la situación espiritual de las pérdidas, saldrías como abogado de tus hijos muertos sin saber cómo eran ellos en sus corazones para Dios y si eran o serían dañinos para el reino del Señor, si estaban glorificándolo o blasfemándolo en sus corazones, si fuera mejor para el mundo que existieran o desaparecieran.

Tendrías que argumentar dentro del tiempo y Dios tiene propósitos eternos y, ¿cómo pudieras introducirte hasta allí, leer los rollos secretos de la providencia y la historia completa del mundo, la asignación que cada cosa y persona tiene dentro suyo, oír sus explicaciones, entender la conexión que tiene tu situación en tu generación y en el futuro, entre tú y muchos que no conocerás. Nada resolverías con visitar a Dios en su trono y llenar tu boca con argumentos en defensa tuya y de lo tuyo, aunque te diera las respuestas correctas no las entenderías.

Y si pudieras hallar la silla donde Dios se sienta, si llegaras hasta allí porque abriera tus ojos para que le mirases y te condujeran enfrente de su gloria, ¿crees que el asunto que le tratarías tendría allí, junto al eterno, inmerso en el resplandor de su vida, ante un auditorio de millones de ángeles y millones de espíritus de santos hechos perfectos, piensas que tu situación es verdaderamente importante, que te tendrían como un hombre de fe, ni siquiera como un siervo?

¿Dónde estaría tu fe? No sabes que la fe es creer con un mínimo de palabras, caminar con un poco de luz, y que el mirar a Dios y exponerle tus argumentos ya no es considerado dentro del camino de la salvación sino un procedimiento pedido por los incrédulos de todos los siglos que se creen más sabios que quien hizo el mundo? Nuestras más poderosas razones son tonterías ante el Anciano de Días, el que ha vivido por la eternidad, el que diseñó el mundo, encendió el sol y nos hizo rotar suavemente alrededor en órbita. Nuestra sabiduría en la vida es más ignorancia que ciencia ante los propósitos del Creador Sabio.

Más bien roguemos a Dios que nos ayude a vivir nuestros momentos buenos y malos, disfrutar con gratitud los que son felices. En los malos aprender, confiar, esperar, sencillamente esperar, tal vez Dios nos dé suficientes días para vivir cuando tengamos más historia, luz y madurez, entonces comprenderemos las palabras que Jesús dijo a Pedro: “Lo que yo hago ahora tú no lo entiendes mas lo comprenderás después” y entenderemos esto y aquello y quedaremos arrobados de admiración con el obrar de Dios. Comprenderemos que lo realmente importante no era obtener una explicación sobre una situación difícil ni pedir su rectificación sino tener a Dios mientras ella transcurría y no darle tanta importancia a los logros y fallos de la vida humana.

sábado, 18 de enero de 2014

Todavía tenemos interés para las mariposas

Job 14:2
“Sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece”.

La flor, muy bonita y se muere (Isa.40:7,8; 1Pe.1:24). Pero Dios cuida de sus flores (Luc. 12:27,28). Algunas veces somos flores vivas pero marchitas, otras veces perfumadas y a veces sin perfumes, necesitadas de un poco de agua celestial que reviva nuestras, por el sol y el viento, gastadas apariencias. Con todo seguimos en el jardín de Dios y es un milagro que el pie despiadado de la vida no los haya aplastado, y todavía tengamos por su gracia interés para las mariposas.

Pregúntale a un pájaro y a un maestro universitario

Job 12:7-10
“Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también. ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo?”. 

Pregunta a los animales, a las aves, los peces y todos te dirán: "Nos hizo Dios"; pregunta a un maestro universitario y el hombre te dirá: "me formé solo, por casualidad, vengo evolucionando desde una solitaria ostra, primero fui vegetal y luego animal, vivía en el agua, después en la tierra, he hecho todo el recorrido de los que soy, solito, no miro al cielo buscando un Dios porque ése soy yo". Pedro apóstol, ¿qué crees de los que afirman, y muy serios, esas cosas? "Que se han hecho peores que las bestias, como animales irracionales" (2Pe.2:12).

El que ríe último ríe mejor


Job 12:4
“Yo soy uno de quien su amigo se mofa, que invoca a Dios, y él le responde; con todo, el justo y perfecto es escarnecido”.

Si se mofan de tu religión, ora y vive conforme a ella. Tú no tienes un gran problema aunque se mofen los hombres de ti, si oras a Dios cuando ellos lo hacen, si le cuentas a Dios lo que ya él vio; si en vez de rugir contra ellos oras y pides fortaleza; si “ascuas de fuego amontonas sobre sus cabezas” (Ro.12:20). Si Dios te responde no te vencerán sus críticas ni perdurarán sus risas porque Dios se reirá de ellos (Sal.2:4). En esos tiempos Dios te dará evidencias de su existencia, testificará de tu piedad, engrandecerá tu fe en los medios de gracia; encárgale a Dios tus difamadores y los que desprecian tu vida cristiana y las doctrinas que crees. “El que ríe último ríe mejor”, reza un refrán.  

viernes, 17 de enero de 2014

Simplona franqueza de verter todo lo que se tiene dentro


Job 7:6-21
“Por tanto, no refrenaré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu, y me quejaré con la amargura de mi alma”.

Job habla con Dios sobre la brevedad de su vida para que él se la cambie (vv.11-21). Uno esperaría una oración corta pero no es así; nota que es una gran queja y argumenta largamente con Aquel que puede cambiar su situación. ¿Pueden los hombres devolverles los hijos muertos, la fortuna y la salud perdidas? Esta oración parece tomada de su diario y leída a sus amigos o recitada en versos delante de ellos, o incluida posteriormente cuando editó su libro. Aquí admite lo que niega a sus amigos: que es pecador y afirma lo que a ellos no les acepta: que sus desgracias están conectadas a sus iniquidades (v.21).

¿Qué es eso de formar grupitos cristianos y verter como aguas todo lo que traen dentro? ¿No esconde esa simplona franqueza las larvas de la carne y lascivia? ¿No promueve una enfermiza curiosidad? ¿No elimina esa confraternidad los necesarios alientos de inspiración del buen modelo? ¿Cómo puede inspirarnos una vida que vemos y palpamos que es tan tierra como la nuestra? ¿No le da eso asco? ¿No es como un rodeo de regreso a la “confesión auricular” que se le hace a los curas católicos? ¿No sería mejor meditaciones bíblicas, alabanzas y oración?  No veo ningún resultado, a no ser siquiátrico, sentarse dentro de un grupo, sin lágrimas  en los ojos, o haciendo pucheros y gimoteando, y enseñarles los trapos de inmundicias a los demás.  Santiago no aconseja que se haga eso, él se refiere a que si alguien peca contra otro, confiese el pecado a ese otro, no a otros, que quieren enterarse (Sgo. 5:16).

No tenemos que ser tan francos con los curiosos como lo somos con Dios. El necio es a quien le gusta enseñar todo lo que hay dentro de su corazón y las intimidades familiares, y hasta pondría  una cámara de video en su hogar y la instalaría en youtub para ser el centro de atención de todo el mundo, vean lo que vean (Pro.18:2). Job no hizo eso, les dijo a sus impertinentes visitantes muchísimo menos de lo que le dijo a Jehová. Y los dejó con las ganas.

miércoles, 15 de enero de 2014

Que no lo embalsamen, es un candidato a la resurrección


Génesis 50:1,2
“Y ordenó José a sus siervos médicos que embalsamaran a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel”.

Aunque José ordenó necesariamente embalsamar a Israel para poderlo trasladar a otro país, la costumbre en sí misma es un vano intento para no entregarle a la muerte su conquista; idea desesperada de que con química se puede retardar o vencer el devastador efecto de la descomposición, como si preservando intacto la forma del cuerpo se preservara la vida; como si se dijera "no lo queremos dejar ir, no ha muerto".
También el que se va a morir y ha pagado su embalsamamiento, se conserva su cuerpo, puede hacerse la ilusión de que no está muerto, que no se ha acabado de morir, que no se ha hundido completamente en el Sheol y sigue de alguna manera existiendo en este mundo fuera del polvo. No, la paga del pecado es muerte, el polvo volverá al polvo y lo más importante es morir con la esperanza de la resurrección y no con la presunción que se está vivo en forma de una espantosa momia, egipcia, israelita o hispana (v. 25; He.11:22).
Son los hechos los que deben seguir después de la muerte no el simulacro de un ser viviente, una espantosa imitación (Apc.14:14). Que no lo embalsamen, es un candidato a la resurrección, y de todos modos ya no está ahí sino con Cristo que es muchísimo mejor. Los judíos, distinto a los egipcios, no aprendieron bien a embalsamar sus difuntos.

martes, 14 de enero de 2014

Dios nos perdone setenta veces siete nuestras preocupaciones financieras

Génesis 43:23
“Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os ha dado ese tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero”. 

No dijeron "José dio orden". La palabra hebrea “matmun” también significa dinero. Les quiso decir: “El dinero que hallaron se los puso Dios en la bolsa por manos humanas, por secretas (matmun) manos humanas”. El dinero que tienes te lo ha dado Dios, retenlo, úsalo, compártelo. Señor, gracias por el dinero que nos das. Tú nos das con Cristo todas las cosas. y nos llenas de sorpresas apareciendo sin que sepamos de dónde ni cómo (Ro.8:32). Oh Dios tú sabes cuánto hay en nuestras billeteras. Perdona setenta veces sietes nuestras incrédulas preocupaciones financieras. Poco a poco, porque Dios y así la providencia revela su sabiduría y misericordia. Él escribe historia de modo ordinario y nos da lo que nos hace falta, con extrañas operaciones sin milagros, pero que no dejan duda que ha sido él porque su preciosa mano ha estado en todo e identificamos su grande inteligencia. 

Ni un minuto Dios deja de pensar en nosotros y está al tanto de nuestros aprietos, de lo que tenemos y lo que nos falta. No debemos hacer ningún movimiento sin contar respetuosamente con su opinión, y entonces todo saldrá bien, como a pedir de boca. Las arcas de Dios están llenas y muchas son de Cristo las riquezas en gloria. Cuando el arroyo de Querib se seque, si llegara a ocurrir, alguna nube vendrá, aunque pequeña como la mano de un hombre para asistirnos, y a veces así empieza pero después se convierte en un torrente. Y si el alimento falta porque apenas hay con qué comprarlo, los cuervos nos traerán la carne. El dinero lo pone Dios en nuestra bolsa.

En 43:34 dice, “la porción de Benjamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos”. No porque iba a comer más sino para distinguirlo, era una señal de amor. Lo mismo hace Dios con nosotros. Cuando vayas a comer y te sobren los alimentos piensa en el amor que Dios te tiene, las bendiciones de él sobreabundan (Deu.28:11) En 2Co.4:15 la palabra “sobreabunde” significa “en exceso”; lo que Dios nos da excede a lo que merecemos y suponemos.

lunes, 13 de enero de 2014

El buen trabajo abre caminos

Génesis 40:23
“Mas el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que se olvidó de él”. 

Tristemente te olvidaron, José. Esperaste mucho de él. La gente es ingrata. Te olvidó porque no ha llegado la hora en que seas puesto en libertad. Si Dios lo hubiera querido se lo habría recordado como después ocurrió (41:9) pero no como un recuerdo de agradecimiento sino por tu buen trabajo. Aprende a pensar, joven profeta, en una historia programada donde los eventos son colocados por Dios en su lugar, día y minuto correspondiente. No obstante, Dios no es ingrato para olvidar el trabajo de tus manos (He.6:10) ¿Has visto hombre diligente en su obra? Delante de los reyes estará” (Pro.22:29). El buen trabajo por sí solo abre caminos. La calidad de lo que se hace es su mejor promoción y anuncio (41:15,16). Si José no hubiera trabajado bien en su vocación profética, entonces sí lo hubieran ignorando perpetuamente.

41:1 “Y aconteció que al cabo de dos años, Faraón tuvo un sueño; y he aquí, soñó que estaba de pie junto al Nilo”. Faraón va a necesitar de él, y Dios hace que lo necesite. Dios sabe dónde están los puestos vacantes y los ministros que los ocupen, y da la orden y los llaman. Dos años de humillación y bendición, de lecciones espirituales en la cárcel. Este es Dios creando una necesidad de trabajo para José. Después de esto inmediatamente puso un anuncio que necesitaba “un experto en sueños”, como burlonamente los hermanos se habían referido a él. Cuando Dios quiere movernos de una posición a otra, cuando desea para nosotros un ascenso, y ya estamos listos, hace que nuestro currículo caiga en las manos apropiadas y nos den el trabajo. José no envió su currículo pero Dios lo hizo.

viernes, 10 de enero de 2014

El derecho y deber de trabajar


Génesis 31:38-42
“Estaba yo que de día el calor me consumía y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacías. Pero Dios ha visto mi aflicción y la labor de mis manos, y anoche hizo justicia”.

“El trabajo no mata a nadie”, suele decirse. Jacob obtuvo riqueza porque trabajó muchos años seguidos y sin mencionar reposo. No sólo trabajó sino que con honradez. Si una fiera se comía alguna oveja él la pagaba, si se accidentaba o perdía, era su responsabilidad y abonaba el precio por ello. Además, confiaba en la providencia de Dios, en su continua bendición de modo que no necesitaba enriquecerse con trampas, engaños, o robando. Aunque puso las varas delante de las ovejas cuando parían, no fue su superstición lo que le trajo prosperidad sino la providencia del Señor sobre sus labores.

Todo lo que tuvo lo consiguió con trabajo. Génesis es un libro que habla del origen de todo, y desde el principio de la humanidad uno lee esa palabra, trabajo. Dios trabajó haciendo el mundo e hizo a Adán para que trabajara en el paraíso (Ge.2:15).  El hombre trabajador complace a Dios. Dios es trabajador y Jesús fue muy trabajador, de modo que algunas veces no tenía tiempo ni para comer (Mr.6:31) y le llamaban por su oficio de trabajador, “carpintero” (Mt.13:55). Y el apóstol  Pablo le enseñó las manos a los corintios y les dijo que las había usado para sostenerse económicamente él y ayudar a otros (Hch.20:33-35).  No hay que esperar que el gobierno nos ayude si estamos sanos; y si trabajo no hubiere queda como opción la emigración.

Dios ama al hombre que está siempre ocupado, Dios amaba a Jacob. Y Jacob prosperó en medio de la envidia y de los pecados de los demás. No veo alguna otra cosa que haga más hombre al hombre que su trabajo, exceptuando su relación con la Deidad. El que trabaja crea, produce, se multiplica, ayuda a su prójimo y mejora el mundo, el trabajo nos hace parecidos a Dios, por eso el trabajo que hagamos sea hecho como delante de sus ojos y no de los hombres, es decir para la gloria de él, bien. Cuando el Señor provee trabajo nos da el pan de cada día, cumplimos nuestros compromisos, pagamos las deudas porque dejar de hacerlo es pecado (Sal.37:21), y le damos a Dios gracias por ambos. El trabajo es un derecho que tiene todo ciudadano y un deber creado por Dios.

miércoles, 8 de enero de 2014

La esposa, un consuelo cuando muere la madre

Génesis 24:62,63-67
“Y por la tarde Isaac salió a meditar al campo”.

¿Meditar? ¿Un filósofo?- Si se traduce “comunión”  cae también bien, porque saldría a tener comunión con Dios. Es una palabra de significado incierto.  Reflexionar encaja mejor. Calvino dice que la palabra significa tanto meditar como orar, y que parece que él vivía en otra tienda que la de Abraham.  Salió para hablar con Dios, pensar en su ley; buscar su luz sobre sus asuntos, es decir “meditar en sus caminos” (Hag.1:5-7). Y si salió porque estaba triste y quería estar solo con su dolor y verter su corazón a Dios en oración, hacía muy bien en alejarse del grupo y sumergirse en la soledad. Y fue a ese pozo para reavivar su fe en la doctrina de la omnisciencia y providencia de Dios.

En nuestra vida constantemente debemos revivir en nuestras mentes esas dos doctrinas, especialmente como Isaac cuando estaba pasando una crisis por la muerte de su madre. Señor ¿ves lo que me pasa? ¿Proveerás para mí? ¿Te interesan mis asuntos? ¿Conoces mis preocupaciones? Y son preguntas que se le hacen a Dios, a su omnisciencia, y se sigue esperando en el asunto. “Entonces Isaac la trajo a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca y ella fue su mujer, así se consoló Isaac de la muerte de su madre” (v.67). Habían transcurrido tres años desde la muerte de Sara. Las mujeres, los esposos y los niños tenían sus propias tiendas. La esposa empezó a llenar el vacío dejado por su querida madre y convirtiéndose en otra madre. No hubo alguna ceremonia, sino el paso de una tienda para otra, y comúnmente con una fiesta, lo que aquí no ocurrió. El largo, feliz  matrimonio es más que una bendición sacerdotal o pastoral, es la unión consumada y hecha por Dios. Para siempre. Envejecer y morir unidos. “Entonces Isaac la trajo a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca y ella fue su mujer, y la amó. Así se consoló Isaac después de la muerte de su madre” (vv.66,67). Tal vez es la esposa la  única persona que puede consolar al hombre cuando se le muere la madre. Si Dios no hubiera dispuesto que todos nuestros afectos tengan sustitutos viviríamos muy desconsolados después que perdiéramos, privados por la vida o las circunstancias, a alguien (Mt.19:29,30).

sábado, 4 de enero de 2014

Es un hombre, no un dios anciano


Génesis 12: 2,3
“Vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre...". 

Y de la tierra que te vio nacer e irás a otra donde no creciste ni te educase y donde su cultura es completamente distinta y opuesta a la tuya; sin embargo cuenta con mi bendición y precisamente en ese sitio es donde yo te haré "grande", y en esa tierra de extraños te "bendeciré" y engrandeceré tu nombre; y tendrás tantas bendiciones que tendrás que compartirlas con otros; y en el trato que otros tengan contigo bien los bendeciré o los maldeciré, estaré muy atento a cómo te reciben, como otros sonríen, cómo se comportan contigo estando presente o ausente, mis ojos estarán fijos en el corazón de ellos y los juzgaré si maquinan contra ti y sin tú saberlo los maldeciré y sin que tú pronuncies alguna maldición en contra de los mismos; y por tu corto tiempo en este mundo no podrás ser testigo de hasta dónde llegará tu influencia pero hasta lo más recóndito del globo de un modo o de otro llegará la bendición que yo te daré, o mejor dicho la bendición que daré al mundo a través de ti y no quedará un padre, una madre, un hijo, un pariente, que rose lo que yo te daré a ti que no salga bendecido, tanto con las promesas que te entrego para ti y la posteridad como la educación monoteísta y teológica que te iré impartiendo, y tu vida sencilla tendrá una trascendencia inimaginable".

Y toda esa bendición ¡Dios mío cuando ya peinaba canas! Abram no emigra por razones económicas porque ya había “acumulado”  bienes y  “riquezas” (v. 5), y tenía esclavos. Cuando Dios le pide que emigre no es un joven pues tiene 75 años (v.4), una edad cuando ya uno piensa que no le queda futuro sino ordenarlo todo para enfrentar las limitaciones físicas que se avecinan y la muerte. Pero Dios tenía un plan con él a esa edad llamada hoy “la tercera edad”. Fue en ese momento cuando el Señor quiso llamarlo. ¿Vamos a discutir con Dios, y deplorar que más sueños sobre el futuro teníamos cuando éramos novatos, y que decida siendo viejísimos expandir nuestras bendiciones? ¿No llamó a Moisés a los 80?  Y ser de bendición es vivir yendo de un lugar a otro emitiendo la gloria de Dios, no con la que se coronan los hombres, sino la luz que procede de Dios, la que sale de las páginas de la Biblia, de una ética santa, de una vida de oración y de esperanza, que si los cananeos se acercaran para verla, de asombro se quedarían pasmados, pensando que contemplaban un dios anciano.

viernes, 3 de enero de 2014

El tamaño del arca es limitado

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Génesis 7:2,3
“De todo animal limpio tomarás contigo siete parejas, el macho y su hembra; y de todo animal que no es limpio, dos, el macho y su hembra”.

El tamaño del arca es enorme, para indicarnos que la salvación también es grande, que Cristo es grande, y la selección de animales limpios y no limpios da a entender la preservación indiscriminada de la especie, y que intrínsecamente nadie es puro, a no ser que sea purificado por Dios. Las dimensiones del arca son establecidas, limitadas, y en ella no cabría una multitud de personas porque Dios sabía que no iban a entrar, y limitó el espacio. Una señal de la omnisciencia y predestinación. Nociones de la ley antes de su promulgación. Los diez mandamientos existían pero no habían sido promulgados. Moisés, incluyendo el Génesis uno, lo enfoca por la ley. Ya el hombre había sido enseñado en la clasificación religiosa de las especies, o es Moisés quien ha compilado la historia y se le reveló eso. Pero me parece más bien como ya he dicho, siendo Moisés el autor de este libro, aparece sobre él la influencia de la ley. ¿Tan pocos? ¿Repoblar el mundo con dos de cada uno? ¿Y si se enferman y se mueren? ¿Y si alguno tiene un accidente? No se enfermará ninguno ni habrá accidentes que lamentar. Todo irá bien, la providencia de Dios se encargará de eso porque al hombre y al animal conserva (Sal. 36:6). Lo mismo que el número  siete es simbólico la dimensión del arca sugiere la limitación de la expiación y redención hecha por Cristo. Fue desde la eternidad por los elegidos, los que él clasificó como limpios. No ponga el grito en el cielo cuando lee que Jesús murió sólo por su iglesia, que así es, amigo. El arca era enorme, pero no más para que cupieran en ella los animales  y hombres predestinados.


Si Jesús quiere algo no le pongas resistencia
Mateo 3:13,14
"Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Juan se le oponía".

Cuando Juan estaba predicando contra la hipocresía religiosa apareció el Señor Jesús para tomar el bautismo; aquel hombre recién aparecido  no necesitaba tomar ninguna clase de bautismo porque no se gloriaba en alguna religión ancestral ni practicaba mínimamente alguna clase de hipocresía espiritual; Jesús se unió al movimiento espiritual de Juan y le pidió que le permitiera formar parte de él.
Siendo más exacto y sin desdecir lo anterior, el bautismo está más relacionado con la fe en una esperanza futura que con el cambio de vida de una persona y con el arrepentimiento. Expresa su arrepentimiento y no debe ser tomado sin que éste exista, pero tiende más allá hacia una aspiración de buena conciencia. La única persona que por su dignidad propia podía tomar el bautismo fue Jesús. No te demores en hacer lo que el Señor te pide aunque no lo entiendas, tal vez te considera un privilegio para el cual no te consideras digno. Hay veces que uno se opone a Jesús: Por ignorancia con buenas intenciones, pero interrumpe la obra suya. Hay cosas que hice que ahora al pensarlas creo que yo me le oponía. Si Jesús quiere que hagas algo con él, para él, no lo empujes hacia atrás y le digas no, no, no, cualquiera que sea la razón que tengas.