lunes, 29 de agosto de 2016

El Israel, Propiedad de Dios


Marcos 12:1-12
(Mt. 21:33-46; Luc. 20:9-19)
1 Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.2 Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña.3 Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. 4 Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado.5 Volvió a enviar otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros. 6 Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.7 Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.8 Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. 9 ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros. 10 ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo; 11 el Señor ha hecho esto?, ¿y es cosa maravillosa a nuestros ojos?12 Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron”.

Una de las reglas de interpretación bíblica es descubrir el propósito del pasaje que generalmente es uno solo; sin embargo al principio aquí parece que Jesús tenía en mente decirles a los líderes judíos, especialmente a los sacerdotes, varias cosas; en primer lugar que eran unos ladrones ingratos y homicidas, que se habían robado la nación y la querían dirigir o la estaban dirigiendo según ellos mismos y no según Dios. El país si eran justos al reconocerlo, había sido hecho completamente por Dios, desde que escogió a uno, a Abraham, que lo trajo desde Ur de los caldeos hasta el territorio que ellos ahora ocupaban. Les podían enseñar a los niños en el colegio el libro "Las Batallas de Jehová", las conquistas de Josué y la repartición de la tierra por tribus, y los esfuerzos divinos por enderezar la religión y la moral del pueblo en tiempos de los Jueces. La nación judía era una obra divina, cuyo arquitecto y constructor había sido Dios.
Sin embargo perennemente los líderes escogidos por Dios para conducir el pueblo se habían separado del propósito original de glorificar su nombre y ser de bendición a todos los pueblos de la tierra. Toda la historia de Israel muestra los esfuerzos de Dios para producir una iglesia Santa, poseedora de la verdad revelada y hecha mensajera para todos los pueblos del mundo. Pero ese no era el lugar que Israel quería ocupar en el hemisferio, y aunque de vez en cuando tenía ambiciones imperiales, apenas había podido resistir el poderío de otras naciones, estando en alguna ocasión a punto de su extinción. Los profetas y videntes enviados por Dios para encarrilar a la nación dentro del propósito divino resultaron infructuosos; ellos se encargaron de desacreditarlos, perseguirlos, encarcelarlos y algunas veces como a Jeremías, Isaías y otros, torturarlos y matarlos.
Pero Dios continuó con su plan inicial de convertir a Israel en el libro y diseño celestial para todos los pueblos del orbe, pero los judíos persistían en obrar de otra manera y tener una función mundial diferente a la escogida por Dios para ellos, la de enriquecernos con las buenas noticias de la salvación. La cumbre del fracaso de Israel como nación se alcanzó cuando Dios le envió a su Unigénito Hijo el Señor Jesucristo para juntar al pueblo escogido y con una misión, como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas. Pero ese último intento divino de que Israel hallara su verdadera función en la historia fracasó y el Heredero de la nación, el Propietario de Israel, murió crucificado por las autoridades romanas a instigación de sus líderes judíos, que querían tener un Hijo conforme a la agenda de ellos, un Mesías que les hiciera libres políticamente y ricos económicamente.
Pero un Mesías profético, veraz pero pobre, sin ninguna idea de provocar una sublevación civil sino un predicador pacifista, no lo querían y si lograba tener éxito dentro de las masas con un programa distinto al de ellos, se opondrían y harían lo posible para eliminarlo, y así lo hicieron. Se les advirtió que tal osadía no sería bien vista por Dios y que todos aquellos crímenes cometidos contra los embajadores de Dios hasta Zacarías a quien mataron junto al altar (Mt.23:35), serían vengados y los conductores del país destruidos junto con la nación.
Sin embargo ocurrió algo insólito que estaba escondido completamente a los ojos de ellos, que la eliminación del verdadero Mesías lo constituiría en la figura principal, la piedra angular, escogida y preciosa, del comienzo de una nueva nación, de un nuevo pueblo, de un nuevo Israel formado por los escogidos de entre los descendientes de Abraham y los otros pueblos del mundo, según el apóstol le llama "el Israel de Dios" (Ga.6:16), o como la versión árabe lee, "el Israel Propiedad de Dios". No es que Israel haya sido sustituido completamente por los gentiles sino que él en contra de su voluntad, y queriendo hacer sus caprichosos designios, ha hecho que la sabiduría de Dios en la salvación tomara de sus riquezas, a regañadientes, y la distribuyera entre otros muchísimos que sustituirían a todos los crueles e infieles ingratos de esa nación, y así se tendría una iglesia universal formada por los hijos de Abraham conforme a la fe, más que conforme a la carne, nosotros, ¡bendito sea Dios!, los gentiles, ramas silvestres, injertadas contra naturaleza, junto a las ramas naturales, en el "árbol de la vida" (Ro.11:24), y para nuestra satisfacción es “una cosa maravillosa a nuestros ojos”.

sábado, 27 de agosto de 2016

Una carrera donde todo no es color de rosa y bonito



MARCOS 10:32-45; Mt. 20:20-28
 (Mt. 20:17-19; Luc. 18:31-34)
32 Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: 33 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; 34 y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.  35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 36 Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga?  37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; 40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. 41 Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. 42 Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. 43 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 44 y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. 45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Es cierto que el NT fue escrito dentro de un siglo de hostilidades anti cristianas, que en su fondo social se encuentran las persecuciones, y que la Palabra de Dios es dada para esos nacientes momentos difíciles. Fue el momento apropiado para que el evangelio fuera oído en el mundo y visto de los ángeles. En estos posteriores veintiún  siglos más o menos en todas partes, el fondo de inconformidad con las doctrinas del evangelio y con la figura de Cristo ha permanecido, y esto ha hecho que el mensaje siempre sea vigente. Como ya he mencionado el marco donde se dibuja la cuna del cristianismo está erizado de peligros, y la confesión de Cristo y de su doctrina (v. 29) se convierte en un reto.
Por otra parte estos primeros líderes escogidos por el Señor no parecen asustados cuando se les menciona en lo que se estaban metiendo, a donde Dios los estaba conduciendo. Aunque el Señor les insistía una y otra vez lo que a él le habría de ocurrir y que ellos no esperaran una mejor suerte, tomaban algunas cosillas de la que el Maestro les decía, que a ellos les gustaba, y en eso reflexionaban poniendo a un lado todo aquello que les pareciera increíble que pudiera ocurrir a una Persona tan amable y buena y con un mensaje de amor para el mundo. Semejante Persona y mensajes de ningún modo podrían encontrar hostilidad, y ellos imaginaban que estaban entrando a una carrera donde todo sería color de rosa y bonito.
Nuestro Señor una y otra vez les dice que están equivocados que no podían en ninguna manera pensar que no se encontrarían con grandes obstáculos, con grandes contratiempos, y sacrificios innumerables. La vecindad del reino de Dios proclamada por Jesús era entendida por ellos de un modo más político que espiritual. Y aquellos doce pescadores se ofrecían para ser los directores del nuevo gobierno mundial del Mesías; ambiciones que nacían en sus corazones y que desde la boca de Jesús no encontraban ningún fundamento. Se imaginaban que habían dejado las redes para pronto ser servidos.
Todo este texto que incluye la conversación con el joven rico, después el anuncio de la muerte de Jesús, y la petición de Santiago y de Juan que termina en el v. 45, tiene un mismo trasfondo de testimonio y peligro. Pero eso no fue lo que sintieron los discípulos sino que entusiasmados con el tema del reino de Cristo y las inmensas recompensas compartidas, disfrutadas, pero colectivas que tendría (10:29-30). Jesús les está hablando acerca de "persecuciones" (v. 30) y lo que está dando a entender es la enorme riqueza de apoyo fraternal que recibirían en cualquier región a donde fueran expulsados. Es decir, les está prometiendo una providencia sonriente en medio de emigraciones forzadas. No les dijo literalmente que se harían ricos en los negocios de terrenos y casas sino que no serían abandonados, porque manos amigas y techos ajenos se extenderían hacia ellos para darles refugio y consuelo. Y eso no sería todo pues como lo habían sacrificado por causa de él y del evangelio (v. 29), el Señor se sentía comprometido con ellos no dejándolos solos y sin nada.
Sin embargo no sé exactamente cómo pero al menos Santiago y Juan se hicieron idea que ya al reino de Cristo le faltaba poco y ellos querían ser personas importantes en ese reinado, tan importantes como para ocupar dos tronos juntos al suyo (vv. 35-37). En otro evangelio se dice que trajeron a la madre para que ella fuera la que intercediera ante Jesús. Los discípulos se veían ya coronados y como ejecutivos, dentro de un reinado evangélico terrenal, algo así como un Milenio escatológico. Quizás el anuncio de Jesús de su muerte (vv. 32-34) debiera ser organizado después del v. 45 para bajarle los humos y cortarles las alas de las ambiciones a este grupito que estaba haciéndose ideas raras de tomar un reino sin haber trabajado y sufrido ni una sola persecución (v. 30).
Jesús no tiene ningún miedo en conocer su futuro, y estaba seguro de lo que les estaba diciendo, preparándolos para esos momentos trágicos, y demostrándoles que aunque lo viera todo tan claro como si lo tuviera dibujado delante de sus ojos, recibiendo azotes, escarnecimientos y escupidas, no se deprime ni cambia su rumbo sino que se adentra en ese porvenir, sin miedo sabiendo que cumple así la voluntad de Dios, y como bien les dijo a ellos que los tronos en el reino ya tenían nombre (v. 40), lo que podría ofrecerles de antemano era sufrir lo mismo que él, beberse la misma experiencia y sumergirse en un bautismo de persecuciones (v. 38). Ellos pedían una corona y Jesús les ofrece una cruz.
Jesús no engañó a sus seguidores prometiéndole un porvenir rosado, con poder y beneficios que les convendrían. Los discípulos sí querían eso. Habían ingresado al ministerio evangélico con ideas equivocadas de lo que habrían de obtener (v. 28); y aquí no se menciona dinero sino poder y nombre. Jesús les dijo que no se hicieran la idea de que tendrían iglesias para que los sirvieran sino que ellos tomando el cargo serían los siervos de todos, y que no debían pensar en cargos eclesiásticos del mismo modo que se piensa en la política y la sociedad (vv. 42-45). Y les añadió la doctrina de la redención por su sangre que comprenderían muy bien después. Querían ser señores y Jesús les propuso que las únicas plazas vacantes en su reino eran las de sirvientes. Y aunque a veces les remuneraran con olvidos, desaires e ingratitudes, valía la pena concurrir al llamado y asumir el oficio, pase lo que pase y demande lo que demande, donde pasan cosas bonitas y otras muy feas, aunque no todo resulte color de rosas.

lunes, 22 de agosto de 2016

Nadie puede conceder perdones sino Dios

MARCOS 2:1-12
(Mt. 9.1-8; Lc. 5.17-26)
“ 1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. 2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. 4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. 5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: 7 ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones?  9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? 10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico):11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa”.

Este es un texto llamativo y cualquiera que lo lea no se olvida nunca de él, sobre todo por lo que hicieron los amigos de este paralítico para bajarlo hasta los pies de Jesús. No es común que esto suceda, que una casa esté llena de gente y que traigan a un enfermo de esta clase y no pudiendo entrar por la puerta delantera ni la trasera, ni siquiera por una ventana, decidan abrir un hueco en el techo y bajar con una sábana colgado a un hombre enfermo en estas condiciones. Por lo asombroso de esta peripecia este caso tuvo que haberse convertido en anecdótico en la pequeña ciudad marítima llamada Capernaum, y la casa de Pedro y Andrés conocida por todos los vecinos.
El relato contiene cosas interesantes, como es el ingenio de estos cuatro amigos que se propusieron buscar la sanidad del enfermo y sin detenerse ante algún obstáculo la lograron. Pero cualquier anécdota contada por quien sea si no tiene una enseñanza espiritual no pasa de ser una noticia sobre un suceso muy singular; pero en este caso además de ser interesante lo que se cuenta, también es importante porque debajo de aquel techo roto se encontraba Jesús y admirado sin duda por la fe de estos cuatro hombres, les dijo algo a ellos que resonó fatal en los oídos de los que estaban acomodados en las sillas, los escribas (vv. 6-7), que él tenía la autorización divina para remitir los pecados de los hombres, en nombre de Dios.
Y después de una corta conversación, o más bien después de un intercambio de pensamientos con estos señores, dio un paso hacia adelante para explicar por qué se había hecho cargo de los pecados de este paralítico, y les dijo en voz alta para que todos lo escucharan, que tenía autorización de Dios para hacerlo y que se los iba a demostrar en ese mismo momento no sacando del bolsillo un certificado escrito sobre su divinidad, sino disponiendo del poder de Dios con el que contaba en el acto; y dirigiéndose al paralítico como si fuera una persona sana reclinada en su cama, le dijo que se levantara, la enrollara, se la pusiera sobre el hombro, le pidiera permiso a la gente para pasar y se fuera para su casa.
Si hubiera blasfemado como pensaron los escribas él no podría contar con la presencia de Dios ni involucrarlo en lo que iba hacer, que todavía estaba por hacer cuando lo dijo. Trató de convencer, o por lo menos demostrarles a estas personas, que en su caso no se trataba de una blasfemia, aunque estaría de acuerdo con ellos que sin esa autorización adjudicarse el perdonar los pecados a los hombres en su Nombre, sí sería una blasfemia porque quien único puede hacerlo es Dios.
En eso él estaría de acuerdo y nosotros les damos la razón a ellos que ningún escriba, fariseo, sacerdote judío o cristiano, puede permitir que los hombres que se les acercan y les confiesen sus pecados y les pidan que se los perdonen. Si tales hombres engañadores todavía existen los crédulos creyentes deben alejarse de ellos y de sus sacristías, o como se les llame al pequeño quiosco donde se encierran esperando feligreses, y hacerlo lo más posible, y dejar de murmurarles confidencias al oído, porque además de estar engañándolos están blasfemando en nombre de Dios y desviándoles del camino hacia quien único puede acusar o exonerar de pecados a una persona, Dios.
Jesús los quitó de en medio y a cualquiera otro que lo intente, y se quedó como el único Mediador entre Dios y los hombres, los otros que se adjudican ese oficio de perdonadores, son declarados con toda justicia, engañadores y blasfemos, porque jamás han estado colgados en la cruz ni Jehová ha cargado en ellos el pecado de todos nosotros. No es tan fácil adquirir el perdón de Dios como sugieren estos repartidores de perdones, porque se necesita que la solicitud provenga de un corazón arrepentido, de una fe divinamente concedida, y de un nuevo nacimiento que se encuentra fuera del alcance de cualquier esfuerzo humano. Dios, cuando se pide perdón no mira el movimiento labial sino la fuente de donde brota, el corazón. Por lo tanto, conceder perdones a granel es blasfemia, y recibirlos a cualquier solicitud sin mostrar una verdadera confesión de arrepentimiento y salir contentitos a padecer pequeñísimas penitencias es la más grande ingenuidad del mundo. Jesús dio a entender que decirles a los hombres que los pecados son perdonados era relativamente fácil, pero no dijo que fuera cierto.


jueves, 18 de agosto de 2016

Si pintas un retrato de Jesús siempre condescendiente, te equivocas

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MATEO 12:33-37
O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.

Jesús califica como malo el corazón que ofende a Dios. Estas son palabras fuertes pero apropiadas para los fariseos y escribas quienes en su interior eran un almacén de pecados. Por supuesto que aquel dicho tuvo que ofenderlos puesto que se fingían honorables religiosos y él les llamó “generación de víboras”. Jesús les dice que era natural en ellos hablar como lo hacían porque dentro no tenían otra cosa que malos pensamientos y herejías. Esa observación era tan cierta como el producto de un árbol que por sus frutos es identificado. Eran malos en intenciones y eran malos en sus confesiones doctrinales anti cristianas, y de eso tenían lleno el corazón y la boca. Es cierto que un hombre malo puede hablar como uno bueno porque aun los diablos lo hicieron y formularon confesiones ortodoxas y santas.
También es verdad que la mejor demostración de lo que una persona tiene dentro no son sus palabras ni lo que escribe sino lo que hace, su conducta; pero Jesús aquí se refiere a lo que ellos dijeron de él y del Espíritu Santo. No eran palabras fingidas sino reales que mostraban los sentimientos que tenían. Por dentro, en la cáscara, en la sabia, en las hojas, en el tronco y raíz eran malos, tanto los frutos como la sombra, y cualquiera que se acercara a ellos sería dañado. Jesús les dijo que no podrían expresarse de otro modo que como eran, y eso era odio más que una opinión sobre su persona, ceguera, envidia y amor al poder. Llegará un día en que tendrán que opinar ante Dios y dar cuenta de toda palabra ociosa y de toda confesión anticristiana que hubieran dicho o escrito y responder por aquellos que creyeron sus tergiversaciones y errores.

El corazón humano por naturaleza no es bueno pero se llena con lo que uno le eche. Jesús compara el corazón humano con un cofre que puede contener joyas preciosas y también toda clase de deshonestidades y pecados. Los que al oírle le confesaban con sus bocas era como si sacasen joyas afuera y los que habrían sus labios para rechazarlo era como si extrajesen pecados.
Tenga lo que tengas en el corazón el Espíritu Santo al aplicar el evangelio hace que se descubra (He.4:12), y lo único que hay en el corazón humano es malo. El tesoro no es algo que nace en él sino que es depositado allí por alguien, si alguno al abrir su boca saca de su corazón palabras bellas y de gracia es que allí han sido puestas por Dios. La intención de Jesús no es enseñar que por naturaleza haya corazones buenos y malos, lo que quiere es que todos sepan y particularmente los fariseos, que si decían aquellas cosas contra el Espíritu Santo y contra él, no era por celo religioso, ni por piedad, ni por ser guardianes de la verdadera religión de Israel sino por maldad.
En nuestro corazón por naturaleza no hay otra cosa que pecados y engaño (15:19). Ningún otro estudio en el mundo es más perfecto para conocer tu corazón que el mensaje del evangelio; a cualquier otra conclusión que arribes que no sea a la que tu corazón es malo, es irreal, porque quien único conoce el corazón y la mente es Jesucristo (Apc.2:23).
Jesús sacude duro el corazón de ellos con su escatología. Y eso lo dice de modo ardiente con el propósito de sacarles de dentro lo malo que tenían. Mira la forma tan áspera  con que Jesús se expresa para corregir a los blasfemos (v.34), "generación de víboras", Jesús emplea lenguaje tan ardiente cuando es atacado él, cuando es atacado el Espíritu Santo y blasfemado. Quizás alguien, menos perfecto que él, otro predicador cobarde y de menor categoría, hubiese argumentado, llorado o ido a orar por ellos, pero lo de Jesús es una invectiva aparentemente desafecta, sin embargo es la correcta porque siente en carne propia de la divinidad el ataque, porque Dios es deshonrado. ¿Y quién puede oír cosas tan horribles contra Dios y expresarse tiernamente sin vigor? Los que pintan un retrato de Jesús siempre condescendiente se equivocan.
Estrictamente para Jesús la gloria de Dios está por encima de la oratoria, de la predicación, de la cortesía humana, de la prudencia y aun de la salvación de los pecadores. Si llamar a los incrédulos víboras y condenarlos al infierno por sus pecados es cosa que glorifica a Dios, Jesús no vacila en hacerlo y además se enardece en ello. Los pecadores no se evangelizan sólo poniendo la vista en los intereses de sus almas sino en la gloria de Dios. Jesús es un buen árbol, árbol de dulces frutos, árbol de vida, y rechazarlo es un menosprecio tan grande contra la bondad de Dios que apenas cabría bajo este cielo (v.33).
Pudiera ser que Jesús se molestara cuando le dijeron Beelzebub, a él y al Espíritu Santo y echara mano de su escatología para atemorizarlos.  Les hace la advertencia que hay un juicio final ante Dios ante el cual tendrán que responder por sus acusaciones falsas, sus declaraciones teológicas mal intencionadas y por haber apartado de la fe a muchos siendo obstáculo para ellos.


jueves, 11 de agosto de 2016

Baratijas del intelecto y de la religión

GÉNESIS 35:4
Entregaron, pues, a Jacob todos los dioses extranjeros que tenían en su poder y los pendientes que tenían en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de la encina que había junto a Siquem”.   

Figuras de dioses, amuletos y talismanes, objetos extraños para superstición (31:19) que les colgaban de las orejas. Posiblemente no tendrían mucho valor y fueron rotos en pedazos y después sepultados. Si hubieran sido de oro o plata podrían haberse derretido y convertido en dinero (Jos.3:5). Esto es una conversión.
Tendría que saber que a su familia se le estaban pegando las costumbres de las naciones, especialmente por el contacto con los cananitas y los de Siquen. Uno debe estar atento a la vida religiosa de la familia y sus atrasos y adelantos y de vez en cuando hay que ordenar un registro y regresar a la antigua pureza poco a poco perdida. Tal vez hay que regresar hasta donde se perdió el “primer amor” y rescatarlo para un presente frio o tibio, casi sin ternuras existentes.
O hay que regresar a las “fuentes” como dijeron los humanistas en el siglo XVI y los reformadores, y buscaron el NT en griego, revisaron el Antiguo de punta a cabo y el poderío de la superstición católico-romana comenzó a desintegrarse en una buena porción de Europa. Y no hay que escribir nuevas constituciones para nuestras iglesias, con la confesión de fe de Londres de 1689, o la de Westminster es suficiente; con el estudio de ellas solitas se echan afuera las figuras hedonistas de los dioses modernos, los amuletos y talismanes supersticiosos de los astros y los signos del zodiaco,  a los cuales les ha dado ahora por creer a la gente vacía de esta sociedad seca y postmoderna. Los hijos del Israel de Dios, esto es la iglesia, no deben fundirlos en nada, no es oro, son baratijas del intelecto y de la religión,  no valen la pena, y lo mejor que se puede hacer es enterrarlos, en tierra o en hueco en la memoria, en el olvido. Las religiones sí van a desparecer con el tiempo, la secularización las destrozará, y me alegro, las mentirosas, pero no las doctrinas del Señor Jesucristo y de sus doce apóstoles, que no podrá la ciencia ni un millón de avances de ella. Amén.

martes, 9 de agosto de 2016

Estudia las cartas de Pablo y lee los comentarios de Juan Calvino


2 CORINTIOS 1:15-23
“Por tanto, cuando me propuse esto, ¿acaso obré precipitadamente? O lo que me propongo, ¿me lo propongo conforme a la carne, para que en mí haya al mismo tiempo el sí, sí, y el no, no?”. 
 Pablo anunció su visita a Corinto; era su propósito ir directamente desde Éfeso (v.16), pasar por Macedonia y regresar a Corinto. Este plan tuvo que ser modificado mucho antes que la primera epístola fuera enviada (1Co.16:5), les dice que no irá sino hasta que pase por Macedonia. Sus enemigos se apresuraron para descalificarlo y acusarlo de que decía una cosa y hacía otra, que era un hombre inconsistente e inestable y que usaba de ligereza (v.17). Pero lo principal no fue el ataque personal que él fácilmente contestó diciendo que el motivo que tuvo para variar sus planes fue que deseaba ser indulgente con ellos y no usar severidad por los muchos pecados que encontraría al llegar, dándole tiempo al Espíritu para que usara su carta y cuando llegase los hallase como lo deseaba (3:1-3;12:20). Enseguida le fueron encima a sus doctrinas, las que había enseñado por palabra y por carta, y alegaron que con ellas pasaba lo mismo, no eran seguras, siempre estaba cambiando, no predicaba un absoluto, no se podía confiar que lo que enseñaba hoy fuera lo mismo que mañana. Era imposible asentar la esperanza de la vida eterna en lo que él dijera. Eso era lo grave, por eso el apóstol le dedica mucho más espacio a defender el evangelio que a su persona (Comp. vv.15-22 con v.23).
Es como si les respondiera: “si mis enseñanzas no son seguras, si mi evangelio va cambiando con las ocasiones, si no soy un maestro en quien se pueda confiar ¿por qué cuando les prediqué a Cristo todas las promesas de Dios fueron cumplidas en él? ¿No cayó el Espíritu Santo cuando les anuncié el evangelio? ¿No les he dado motivos para pensar que tengo el Espíritu de Dios?”. Enseguida asediaron el evangelio de Pablo, principalmente sus enseñanzas referentes a Cristo. Con toda seguridad le acusaban que su evangelio, como él lo llamaba (Ro.2:16), no era el evangelio apostólico y por ende el de Jesucristo, porque no era un apóstol.
Oh amado, lo que has aprendido de Pablo es confiable, lo que nos ha enseñado de Cristo es cierto. Su evangelio no es según hombre sino de Dios (Ga.1:11,12). No tengas dudas que él haya sido inconstante en su teología y que fuera variándola fundamentalmente por etapas. No, lo que hemos aprendido de Cristo, así es él, así lo conocieron los apóstoles. Su mensaje recibió divina confirmación y puedes cerrar tus ojos y mirar por los suyos con su cristología, con su escatología,  confiar el bienestar eterno de tu alma a lo que por él has aprendido. No fue un maestro movedizo. Fue añadiendo enseñanzas y revelación a sus primeras doctrinas pero no cambiándolas. Oh Señor, ayúdanos a estar seguros en lo que hemos aprendido por Pablo de Cristo, que no seamos hallados falsos testigos tuyos, que no admitamos como verdades herejías. Danos con Cristo todas las cosas (Ro.8:32). Amable hermano, ¿eres un defensor del evangelio? (Flp.1:17). Confía en este evangelio incambiable, no hay otro, no es diferente al que enseñó Jesús. El paulinismo no es sólo una interpretación teológica de Cristo, es Cristo. Y Pedro mismo dio a entender que había que estudiar mucho sus enseñanzas porque costaba trabajo comprenderlas (2Pe.3:16). Lo que ensenó Jesucristo es la verdad, él era la verdad. Pablo interpreta a Cristo, Agustín de Hipona ofrece a la iglesia en teología sus interpretaciones doctrinales y Juan Calvino las sistematiza y se las entrega a la iglesia cristiana reformada.


domingo, 7 de agosto de 2016

No hagas la voluntad de Dios a tu manera


GÉNESIS 27:44-46
" y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue; hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que le has hecho; yo enviaré entonces, y te traeré de allá. ¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día? Y dijo Rebeca a Isaac:Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?".

Aproximadamente fueron 40 años los que Jacob estuvo fuera de la casa de sus padres, y se cree que cuando regresó ya Rebeca estaba muerta. No fueron pocos sino muchos, más de lo que ella imaginó, y en la práctica se quedó sin los dos hijos por tratar de hacer la obra de Dios a su manera. Cuando Dios promete alguna cosa él dirá cómo ha de hacerse y proveerá los medios y las circunstancias para que se hagan conforme a su voluntad sin necesidad de apelar a inventos propios y sutilezas engañosas que no son directamente aprobadas por Dios. Es cierto que ella estaba cumpliendo el propósito de Dios pero así como lo planeó no fue la mejor forma de hacer su plan, porque las formas y los medios que se empleen para hacer lo que Dios quiere no deben ser  retorcidos y fraudulentos como este.