sábado, 30 de enero de 2010

La iglesia no debe recibir dinero de cualquiera


Oseas 4:8
“Del pecado de mi pueblo comen”.

Se refiere a los sacerdotes instituidos por Jeroboam, que no pertenecían a la línea de Aarón, y comían de esos sacrificios y de los dineros que el pueblo traía en su falsa adoración porque sacrificaban al becerro de oro que tenían como Dios. Se sostenían con el dinero ganado en el negocio de la idolatría.
Hay, ojalá que pocos, ministros que no les importan cómo vive su pueblo ni la procedencia del dinero con lo cual se sostiene él y su familia; recibiendo los diezmos y ofrendas de los cuales tienen sospechas y pruebas que el pueblo lo gana ilegalmente o inmoralmente.
Oh ministro ¿no te atreves a atacar ciertos pecados desde el púlpito a la luz de la palabra de Dios porque temes que algunas ofrendas cesen y no llegue más al culto ese “poderoso caballero que es Don Dinero”?  ¿No has leído que el oro de ese caballerito está enmohecido? (Sgo.5:3 ).
Tomar el dinero de ofrendas y promesas a santos es pecado, o de  la prostitución, el juego, de un robo, venta de drogas, extorsión, soborno, de pesas falsas, de usura o intereses abusivos, el que se le quita a la familia diciendo “esto es corbán”, y misa, es hacer a Dios cómplice del pecado. El dinero que traen manos que no han sido santificadas primero no es dinero bienvenido en la casa del Señor y no debe formar parte del tesoro sagrado del cual se les paga a los ministros de Jehová.
¿No sabes que el dinero del cual comes es sagrado? ¿No has leído en la Ley que la paga de una ramera y el precio de un perro no debían tomarlo los sacerdotes? (Dt. 23: 18). Aquí la palabra perro es similar a la anterior sodomita, y algunos comentaristas antiguos piensan que el dinero que ganaban alquilando sus cuerpos en el templo los sodomitas no debía ser recibido como una ofrenda al Señor. Es que la iglesia no debiera recibir dinero de cualquiera. Eso es un privilegio de  los santos.
Algunos bien plantados diezmadores creen que el predicador no tiene ningún derecho a reprocharle sus turbios asuntos porque al fin y al cabo él le da de comer, y vive de su dinero y cree que es mejor que se calle y predique contra otra cosa y se haga el de la vista gorda o va a terminar perdiendo su empleo.

No le digas ¡bienvenido! a tu bolsa


Oseas 2:8,9,12
Y ella no reconoció que yo le daba el trigo,  el vino y el aceite,  y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal. Por tanto,  yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo,  y mi vino a su sazón,  y quitaré mi lana y mi lino que había dado para cubrir su desnudez”.

No pongas al servicio de los demonios los dones que Dios te da. El dinero que ganaste te lo dio Dios, no lo tires, no financies cultos idolátricos, no es Baal a quien tú adoras, el que te da la plata, es Dios. No apoyes tampoco con tu dinero a las sectas heréticas ni envíes nada a evangelistas ambiciosos que te dicen lo que quieres oír y te engañan para explotarte. Financia iglesias con sólidas doctrinas, programas de ellas para alcanzar el mundo para Cristo, pastores, no asalariados sino ministros con vocación, proyectos de beneficencias a través de santas congregaciones. Pero nunca le des apoyo a otro que te pide en la puerta, por la radio o la televisión, y “no trae esta doctrina”, ni le digas ¡bienvenido! a tu bolsillo. Y la promesa que ellos te hacen que te irá bien si les envías dinero porque lo estás dando a Dios es mentira, aquí el Señor dice lo contrario, que te empobrecerás y te lo irá quitando poco a poco, y podrás dar menos y menos hasta que no tengas ni para ti mismo. 

jueves, 28 de enero de 2010

Los elegidos por Dios retoñan


Ezequiel 29:21
"En aquel tiempo haré retoñar".

Hay palabras, una sola, en la revelación, que es suficiente para llenar de esperanza a los elegidos, para mirar el porvenir, más allá del presente, más allá de alguna tentación o del estado de desolación en que se queda el alma después que ha pecado.
¿No? Lee esa, esa solita y dime si no hay un mundo de aliento contenido dentro de ella.  ¡Qué feliz me siento Señor, al leer esta palabra "retoñar", porque quiere decir que podemos crecer hasta donde un día crecimos, ganar la altura que tuvimos y llevar aquellos dulces frutos que un día cubrieron nuestras ramas! ¡Qué bueno es el Señor que nos da aliento con ella! 
Nuestro Señor no se da prisa para maldecir a sus higueras que no producen fruto como antes; es cierto que lo hizo con una, pero fue para dar un ejemplo de fe a sus discípulos, pienso que estaba menos enfadado con ella por su falta de frutos que para hacerles pensar a ellos en la fe. Nunca hallarás en sus sermones que él se de prisa en desarraigar a los que ha plantado su Padre celestial, al contrario, siempre pide una oportunidad para regarlos y ayudarlos a que se recuperen (Lc. 13:6-9).
Para Jesús la más pequeña flor plantada por Dios tiene importancia, es parte de su jardín y si por ventura algo le sucediere y ella perdiere su perfume, su belleza, él deja el espacio donde ella se encontraba porque sabe que la raíz de la Palabra suya tiene “fruto en sí misma” y puede retoñar. Si nos ha elegido para la salvación, siempre queda la raíz, si no somos árboles reprobados y otoñales y no plantados por su mano, aunque nuestra raíz se halle incrustada en una experiencia seca, el rocío del Señor la hará reverdecer y volveremos a cobrar la vida y la dimensión que tuvimos otrora para que el propósito de Dios conforme a la elección permanezca no por las obras (malas o buenas) sino por el que llama” (Dios) (Romanos 9:11).

lunes, 25 de enero de 2010

¡Bingo! ¡Éxito!



(David Wells, The Courage to be Protestant, pg. 37)

“Viven sola cultura y creen que es sola “Scriptura” (Op. Cit.; pg. 4)
“Christianity Today no se dirige por una teología sino por los tiempos” (Op.cit.; pg.6,8).
“La doctrina es lo único que garantiza que los cambios sean buenos” (Op. Cit.; pg.11).
“Cuando los adoradores son clientes sus gustos son soberanos” (Op.Cit.; pg.38).
“Hoy no se habla de inconversos sino sin-iglesia (unchurched)” (0p.Cit., pg. 45).
“El cristianismo ha dejado Occidente porque la iglesia en vez de enfrentar la cultura la absorbió” (Op.Cit.; pg.48).
“Los clientes son los que identifican sus necesidades, las necesidades de los pecadores las identifica Dios” (Op.Cit.; pg. 52).
“El cristianismo consiste en aplicación no en adaptación” (Op.Cit.; pg.94).
“Hoy parece que no hay sola Scriptura sino sola cultura” (Op.Cit.; pg. 98).
“En USA tenemos la tercera parte de todos los psiquiatras del mundo, dos psiquiatras por cada dentista y más consejeros que libreros” (Op.Cit; pg.140).

Esta mañana vi el vídeo del nuevo proyecto FUSION que lanzaron los jóvenes de  una iglesia bautista que conozco. Y por ese derecho de opinión que tenemos los bautistas y los hombres libres, aunque contriste a muchos y pierda sus afectos, expongo aquí vertida con sarcasmo e ironía mi impresión, (sarcasmo significa cortarle un pedazo de carne a alguien), y por supuesto eso desgarra y duele. Con todo, esto no tiene nada personal con el buen pastor de la iglesia, a quien no toco, sino con la apertura de un juvenil proyecto de uno de sus nóveles  líderes, ávido de numérico crecimiento y alcance a la juventud.

¡Grandioso! Todo lleno de la palabra de Dios para edificar la fe de los santos, como un reto a la cultura no una forma de asimilarla en el proyecto, con el fin de facilitar la asistencia; porque FUSION supongo que no signifique tomar elementos de ella y darlos a paladear fusionados con la Palabra de Dios. La letra de las alabanzas brevísimas y repetitivas tan contundentes o superiores a los patrones de la Reforma del siglo XVI, “Castillo Fuerte es Nuestro Dios” o el himno lema de Judson Taylor, Adoniram Judson, en las misiones extranjeras,  “De heladas cordilleras”, con lo cual harán muy bien la Gran Comisión y ganarán muchos jóvenes para el cristianismo.


El humo que salía por los pies de los músicos me recordó el humo que vio Isaías en el templo de Jehová, también vino a mi mente el humo que salió del “pozo del abismo” que vio el vidente de Patmos, pero sacudí ese pensamiento horrible, de mi cabeza; los reflectores bañando de pies a cabeza con luz a los buenos guitarristas me hicieron recordar la santa Shequinah que gloriosa iluminaba el arca del pacto en el lugar Santísimo, o el rostro del viejo Moisés boquiabierto, porque claro, ese hermoso templo de Northside, especialmente su plataforma es un lugar Santísimo; y los jóvenes agitados espiritualmente sus gustos, aplaudían delirantes y gozosos a los fogosos intérpretes. El futuro de la obra bautista en el Condado Dade está garantizado con esa  apertura la visión. ¿Han hallado lo que atrae a la juventud? 


¡Bingo! ¡Éxito!


Entonces, yo ya siendo viejo y acabando mi carrera, anticuado espectador, predicador de un Dios viejo, de teología vieja, triste lloré.



Roban el púlpito



Jeremías 23: 30
"Hurtan mis palabras cada uno de su más cercano; yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dice: él ha dicho, hacen errar a mi pueblo con mentiras y lisonjas".


Estas palabras no se refieren a los sencillos predicadores poco surtidos de ideas para predicar que compran libros de sermones para predicar y los usan como propios. Eso es bueno hacerlo, leer cómo otros han explicado la palabra de Dios y aprender de ellos.
Los que menciona Jeremías no es que roban mensajes para predicarlos como propios sino que la palabra de Dios que el pueblo oye, los que la guardan, ellos con su falsedades se la quitan como si se la robaran. Esa es una interpretación, y si yo fuera a ampliarla diría que lo que ellos roban es el oficio de profetas, el llamamiento de profeta, o sea el púlpito.
En cuanto a la metáfora de la lengua dulzona parece que es más apropiado tomar el sentido literal, que quiere decir tomar algo y ponerlo alto; o sea que ellos se elevan a sí mismos, se enorgullecen y suben a una posición que no les corresponde, (y eso es pecado, ver He. 5:4) como si tuvieran una voz celestial; y si se quiere decir que con adulaciones embaucan a los ingenuos, es verdad que en contenido eso es lo que hacen, "adulando a los hombres para sacar provecho" (Judas 1:16). No son la sal sino la miel del mundo, y prohibida en los sacrificios (Lev. 2:11).
Hace un par de días estaba escuchando a un “apóstol”  hispano predicar; así lo identificaba el subtítulo que se leía en la televisión. ¿Quién lo habrá hecho apóstol? –Pensé-  ¿Se habrá auto titulado o ya otro auto ungido como tal le habrá pasado el título? Me acordé que cuando fueron a elegir el sucesor de Judas había varios que cumplían los requisitos apostólicos y sin embargo eligieron sólo uno y después de ése no se lee que insistieran en completar el favorito número doce; todos se fueron yendo al cielo y en lugar de ellos dejaron los púlpitos ocupados con sus escritos y doctrinas apostólicas.
No supe si enojarme o reírme de él por su pretensión, pero cuando llevaba unos quince minutos  hablando y haciéndome esperar que dijera algo sin decir nada, terminé aburriéndome y cambié el canal y me puse a mirar Fox News y las calamidades haitianas.

sábado, 23 de enero de 2010

Sagradas tonterías/ Oh Padres, vivan en gracia


Aquí tienes un sándwich con dos panes de la proposición, para hoy y mañana.


Sagradas tonterías

Jeremías 50:38
“Se entontecen con imágenes”.

La palabra “entontecen” puede significar hacer un show, enorgullecerse, hacerse tonto o volverse loco. Dime francamente, ¿no es la idolatría una tontería? Creer en una imagen tallada en madera, fundida en bronce, adornada con oro, y atribuirle cualidades divinas,  ¿no es una tontería? Alegar que el santo que representa oye en el cielo cuando se le hable a la imagen y mire desde arriba y vea cuando se le enciende un cirio, sin que eso se enseñe en la Biblia, ¿no es una tontería? Creer mitos y leyendas, ¿no es tontería?
Un culto realizado contra la fe y la razón combinadas, ¿no es tontería? Toma a un hombre campesino, dale una Biblia y que la estudie y en unos pocos años te asombrará su sabiduría y su forma racional de culto con el cual sirve a Dios, aumentará su sentido común, será más libre; pero instrúyelo en el paganismo, enséñalo a tener ídolos, llénale su cabeza de mitos, horóscopos, leyendas de santos, santas  supersticiones, y en poco tiempo lo habrás entontecido. Desperdiciar la vida consagrándola al culto y enseñanzas de imágenes religiosas, perder el alma misma y la de los demás, ¿no es una sagrada y funesta tontería?


Oh Padres, vivan en gracia

Ezequiel 18: 1-4
"Este refrán que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera".

Ese viejo refrán tiene una abierta acusación a la justicia divina, que Dios castiga a los hijos inocentes por el pecado de sus padres. Eso no es cierto a no ser que los hijos cometan los mismos pecados que ellos; y cuando en el Antiguo Testamento Dios ha castigado a hijos de ese modo ha sido por eso, los ha dejado andar en sus propios caminos y cometer iniquidades, por las cuales y no por la de sus padres, han sido exterminados. 
Sí es cierto que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación (Ex.20:5; 34:7; Dt.5:9), pero eso no quiere decir que todos fueran inocentes sino que retira su gracia por largo tiempo a esa familia y los abandona a sus propias mentes, porque Dios no está obligado a dar salvación y lo hace con quien quiere. El deseo del texto es avisar a los padres del compromiso que tienen con sus descendientes. También he leído que Dios extiende la gracia a los padres y a los hijos, ejemplo, la casa de Elí (1 Sa. 2: 31-33). Oh padres, vivan en gracia; ya no se aplica este refrán y nunca se ha aplicado. Cada uno dará a Dios cuenta de sí (Ro. 14:12).  


jueves, 21 de enero de 2010

Qué mujer puede ser la esposa de un pastor


Ezequiel 44:22, 23

"Ni viuda ni repudiada tomará por mujer, sino que tomará virgen del linaje de la casa de Israel, o viuda que fue viuda de sacerdote".

¿Qué mujer puede ser la esposa de un ministro? Aunque estos requisitos sacerdotales no se pueden aplicar estrictamente a la futura compañera de un pastor evangélico, vale la pena hacerles un poco de caso. No debe ser una mujer estándar, tiene que ser una criatura excepcional y una compañera ideal, un reposo para su marido y una cantera de ánimos.  
La esposa del sacerdote no debía ser una mujer divorciada, repudiada por su marido. Si ya otro no quiso o no pudo vivir con ella (o ella quiso pero no logró serlo) ¿cómo lo hará un sacerdote? Si ha sido una buena mujer pero ha quedado viuda, ¿quién garantiza que siendo una mujer formada (o influida) por otro hombre con sus costumbres, gustos y valores, no entren en conflicto con el santo ministerio de su nuevo esposo? Aunque hay viudas que son muy competentes y darían la talla, Jehová dice que no. Era mejor que el sacerdote no eligiera una viuda, excepto si ella había sido la mujer de otro sacerdote como él, que conociera su oficio y lo amara. Calvino se casó con una viuda y la amó mucho.
La mujer de un sacerdote debía ser santa y no traer a la nueva unión costumbres que su otro marido les enseñó, celosa de buenas obras, buscadora de la gloria divina, no amante de este mundo sino una señora piadosa, espiritual y con los ojos puestos en el Invisible y no en las vanidades del mundo. (Isa.8:3) y a la vez  como la mujer de Ezequiel es “el deleite de sus ojos” (Eze.24:16). Discreta y guardadora de secretos, buena consejera para las jóvenes, respetuosa de su marido en público, que lo cuide sin ser celosa, que no sea avariciosa ni se crea mejor que las otras. Como el pastor debe ser el mejor cristiano de la congregación, su mujer debe ser la mejor cristiana de la iglesia.


¿Qué mujer puede ser la esposa de un ministro?


Ezequiel 44:22, 23

"Ni viuda ni repudiada tomará por mujer, sino que tomará virgen del linaje de la casa de Israel, o viuda que fue viuda de sacerdote".

¿Qué mujer puede ser la esposa de un ministro? Aunque estos requisitos sacerdotales no se pueden aplicar estrictamente a la futura compañera de un pastor evangélico, vale la pena hacerles un poco de caso. No debe ser una mujer estándar, tiene que ser una criatura excepcional y una compañera ideal, un reposo para su marido y una cantera de ánimos.  
La esposa del sacerdote no debía ser una mujer divorciada, repudiada por su marido. Si ya otro no quiso o no pudo vivir con ella (o ella quiso pero no logró serlo) ¿cómo lo hará un sacerdote? Si ha sido una buena mujer pero ha quedado viuda, ¿quién garantiza que siendo una mujer formada (o influida) por otro hombre con sus costumbres, gustos y valores, no entren en conflicto con el santo ministerio de su nuevo esposo? Aunque hay viudas que son muy competentes y darían la talla, Jehová dice que no. Era mejor que el sacerdote no eligiera una viuda, excepto si ella había sido la mujer de otro sacerdote como él, que conociera su oficio y lo amara. Calvino se casó con una viuda y la amó mucho.
La mujer de un sacerdote debía ser santa y no traer a la nueva unión costumbres que su otro marido les enseñó, celosa de buenas obras, buscadora de la gloria divina, no amante de este mundo sino una señora piadosa, espiritual y con los ojos puestos en el Invisible y no en las vanidades del mundo. (Isa.8:3) y a la vez  como la mujer de Ezequiel es “el deleite de sus ojos” (Eze.24:16). Discreta y guardadora de secretos, buena consejera para las jóvenes, respetuosa de su marido en público, que lo cuide sin ser celosa, que no sea avariciosa ni se crea mejor que las otras. Como el pastor debe ser el mejor cristiano de la congregación, su mujer debe ser la mejor cristiana de la iglesia.


martes, 19 de enero de 2010

Ezequiel y el don de lenguas



Ezequiel 3:5-6
"Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda, de lengua difícil, si a ellos te enviara, ellos te oyeran".


¿Qué provecho haría Ezequiel si va a testificar a Babilonia si no sabe caldeo? ¿No es como metal que resuena o címbalo que retiñe? Y ¿qué ayuda podría darle a los egipcios si no puede ni siquiera dar gracias en el mercado de Menfis cuando compre unas patatas, o quitarle al Nilo su divinidad, o contarle a los egipcios que Ra no es el dios del sol sino que Jehová lo creó?
Si uno no conoce el idioma del pueblo donde vive no puede conocer su cultura, entender a sus vecinos y explicarles la Biblia en su contexto social. Lo que no tendría ningún provecho para los pobres incrédulos israelitas es que el profeta hablara una “lengua difícil” entre ellos y no lo entendieran. Supongamos que Ezequiel dijera: “Pero yo me edifico con lo que digo aunque no se qué dije”. ¿Qué haría Dios? Buscarse otro profeta porque para llevar la Gran Comisión ese susodicho no le sirve.
Hay hermanos fieles que afirman poseer el don de lenguas, pero que son misteriosas y ellos no entienden ni los que los oyen tampoco. ¿Qué provecho tiene para la obra misionera, esos pedacitos de palabras extrañas que sabiondos predicadores meten sin ton ni son en sus sermones o alabanzas?  ¿No es un insulto a la inteligencia? ¿Qué gloria para Dios sacan con eso y a quién impresionan?
Tal vez como dice Pablo, donde no haya “muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles” (1Co.1:26); y con todo, Pablo no llegó al istmo de Corinto hablando en lenguas sino en griego y se comunicó con ellos en ese idioma. Sus cartas las escribió en griego, el idioma de la lógica y la filosofía, ni siquiera en latín el bello lenguaje de la poesía. No sé de quiénes ellos se enteraron del don de lenguas, tal vez por alguno de los predicadores itinerantes, Apolos que llegó a regar o Pedro que les narró su experiencia en Pentecostés. A ambos Pablo los cita once veces como si los corintios los tuvieran a ellos como competidores. Cuatro veces a Cefas (1:12; 3:22; 9:5;15:5), y siete a Apolos (1:12; 3:4,5,6,22; 4:6; 16:12). Por eso Pablo tiene que argumentar que habla más lenguas que todos ellos porque no se las enseñó.
El don de lenguas, en sentido general, prospera entre iletrados y semianalfabetos corintios, pero no en el areópago de Atenas, entre estoicos y epicúreos, o pudiera ser que en Tesalónica donde eran menos razonables pero no en Berea. Pablo no plantó ninguna iglesia hablando en lenguas sino en griego y hebreo, y aparentemente nunca se suscitó entre las otras esa clase de espectáculos religiosos.
El Señor le dice a Ezequiel que si fuera enviado al extranjero y estuviera entre gente que hablan otro idioma, por ejemplo el caldeo, el persa, el egipcio, tendría que pasar un par de años aprendiendo el idioma para poderse comunicar con ellos y mientras lo aprende pagarle a un buen traductor que le ayude como hizo David Brainerd entre los indios americanos. Lo mismo tuvo que hacer Judson Taylor en China donde sudó “la gota gorda” para aprender el idioma del cual dijo: “el chino lo inventó el diablo para evitar la predicación del evangelio”. Hubiera sido muy fácil para ellos que Dios les diera la capacidad de hablar idiomas sin estudiarlo como hizo con Pedro con Pablo, pero no fue así, no se ha repetido en ninguno de esos héroes de la fe la historia apostólica. Dios dijo “ya es suficiente, ahora estudien el idioma”.  Los únicos, si estoy bien enterado, que hablan idiomas humanos sin estudiarlos son los ángeles, porque cuando se comunicaron con Ezequiel, Daniel, con María la madre de Jesús, con José en sueños, les hablaron en hebreo (o arameo), no en algún otro idioma que se hable por allá por el tercer cielo.

domingo, 17 de enero de 2010

El mágico río de la vida


Ezequiel 47:1-12 (LBLA) 
Después me hizo volver a la entrada del templo; y he aquí, brotaban aguas de debajo del umbral del templo hacia el oriente, porque la fachada del templo daba hacia el oriente. Y las aguas descendían de debajo, del lado derecho del templo, al sur del altar. [2] Me sacó por la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por fuera hasta la puerta exterior, por la puerta que da al oriente. Y he aquí, las aguas fluían del lado sur.  [3] Cuando el hombre salió hacia el oriente con un cordel en la mano, midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta los tobillos. [4] Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta las rodillas. De nuevo midió otros mil y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta la cintura. [5] Y midió otros mil; y ya era un río que yo no pude vadear, porque las aguas habían crecido, aguas que tenían que pasarse a nado, un río que no se podía vadear. [6] Entonces me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Me llevó y me hizo volver a la orilla del río. [7] Y cuando volví, he aquí, en la orilla del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. [8] Y me dijo: Estas aguas salen hacia la región oriental y descienden al Arabá; luego siguen hacia el mar y desembocan en el mar; entonces las aguas del mar quedan purificadas. [9] Y sucederá que dondequiera que pase el río, todo ser viviente que en él se mueve, vivirá. Y habrá muchísimos peces, porque estas aguas van allá, y las otras son purificadas; así vivirá todo por donde pase el río. [10] Y junto a él se pararán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim habrá un lugar para tender las redes. Sus peces serán según sus especies, como los peces del mar Grande, numerosísimos. [11] Pero sus pantanos y marismas no serán purificados; serán dejados para salinas. [12] Junto al río, en su orilla, a uno y otro lado, crecerán toda clase de árboles que den fruto para comer. Sus hojas no se marchitarán, ni faltará su fruto. Cada mes darán fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto será para comer y sus hojas para sanar.


 Primero tendríamos que identificar el río. Si lo vamos a buscar en algún sitio le llamaríamos el río mágico de la vida. ¿Creo en magia? Yo creo sólo en la magia de Cristo, la magia del Espíritu Santo, la magia de la Palabra de Dios. No es magia negra, ni blanca, es la magia del perdón, de la renovación, la magia de retornar a la vida el que esté muriendo, lavar al que se halle sucio, hacer brillar la esperanza en los ojos del que los tenga muertos, la de hacer caminar al inválido, hablar al mudo, limpiar lo inmundo. Ese río del cual aquí se habla es Cristo. Oh judíos de la deportación, no lo visteis. Bienaventurados los que lo vieron y lo oyeron, aquel río que bajó del cielo para alegrar la ciudad de Dios.
Amado, si has llegado hasta aquí leyendo el libro del profeta, pienso que tomo la intención de su autor si te invito a que te sumerjas en el río de esta visión; oh qué río, ¿has leído en algún sitio que exista un río como éste? ¿Hay algún río con aguas, no dice sagradas, sino divinas, como éste? Dios le reveló al profeta que en el futuro templo que ellos edificaran, hallarían ese río; pero Israel nunca lo vio cuando retornó, no, hasta muchos siglos después, cuando Cristo vino al mundo, porque ese río es el Mesías que habría de morir para limpiar el pecado y la inmundicia del pueblo. De la aparición de ese fabuloso río hablan los profetas (Zac. 13:1; 14:8).
A Israel no se le enseñó nunca que sus ríos eran sagrados o que eran sus dioses. No hay textos en su historia que digan que los judíos se bañaban en el Jordán para curarse de algo, ni que adoraran su cauce. Sus ríos no son ídolos, ni sus fuentes, ni sus estanques, ni sus pozos. Muchas veces ellos vieron el Jordán seco, pero no su profecía, no la palabra de Dios y quien la obedecía en fe era sanado (2 Re. 5:8-13).  Pero sí se le habla de muchos ríos espirituales que representan sus promesas, la palabra de Dios, el derramamiento del Espíritu Santo. Este es uno.
En Babilonia había muchos ríos junto a los cuales los israelitas se sentaban a llorar acordándose de Sión (Sal. 137:1); Dios les revela que cuando vuelvan se hallarán ese río maravilloso, mágico, inigualable, purificador, resucitador, como ninguno; el río de la vida.
Sí, ese río es Cristo (Apc. 22:1, 2).  Un río muy bendecido por Dios. Cualquiera que se halle enfermo si nadare en él se sanará y si comiere de los árboles que rodean al río vivirá para siempre y hasta sus hojas son para sanidad de los enfermos, curan toda clase de dolores, achaques, epidemias. Yo creo que la visión contiene elementos que se aplican a toda la obra de la salvación de Cristo, especialmente a su sangre con la cual purifica al mundo.  El que pone sus pies en sus aguas le quedan limpios, el que mete sus manos se las purifica, el que lava sus ropas en ella se le quitan las manchas y viste de modo glorioso.  Bañarse en él es bañarse en inmortalidad. Ezequiel no vio el rostro de Cristo, no miró su figura, pero se le dijo que un río vendría, que saldría del santuario y que daría vida en abundancia. Los que penetren en él, hasta la altura que lo deseen, se purifican (vv. 3-6) porque es  el mágico río de la vida.

sábado, 16 de enero de 2010

Mene, Tekel, Uparsin


Una mano espantosa y sesenta y seis bellas
Daniel 5:25
“Mene, mene, Tekel, Uparsin”.

Aunque estas palabras en el salón de banquetes de la corte babilónica, estaban escritas en idioma caldeo, el idioma de todos los presentes y los magos ausentes, y muy legibles pues dice un rabino que fueron escritas con letra roja sobre la blanca cal, nadie pudo descubrir su mensaje. Significan: “numerado, pesado, falto”, pero ¿a qué se refiere, o a quién? ¿Qué es lo que tiene numeración o está contado? ¿A qué se le ha tomado el peso y demostrado que le falta? De eso sólo pueden salir conjeturas, suposiciones y teorías pero no una interpretación espiritual, social, política, y menos un mensaje que llene de gloria el púlpito. La oración, si es que eso, no dice  nada, “palabras, sólo palabras”; y si tiene algún mensaje, si se pudiera sacar algún sermón de ellas haría falta poseer no “el espíritu de los dioses santos” (vv.11,14) sino un “espíritu mayor, superior, extraordinario”, o sea, el Espíritu Santo y el contenido de las palabras traído como una revelación.
No se podría llegar al mensaje, a la comunicación, si no había una interpretación que descubriera o develara lo que la Persona a la cual la mano pertenecía, y que se había escondido, o faltaba, quería decir. No había creído importante revelar su cuerpo, su rostro ni siquiera su espalda sino sólo su mano, y en este caso no la suya divina sino una mano humana, adoptando su forma, el puño de Daniel, o Job, o Isaías, o Mateo o Pablo, escribiendo por medio de sus dedos. La mano que vio el rey fue algo espantoso, cortada del resto del cuerpo, pero las manos que escribieron los sesenta y seis libros la Biblia, bellas.
La escritura, en lujosa pared real, en pergamino o humilde papiro, era de inspiración divina y su aplicación a cargo sólo de los autorizados intérpretes que podían llegar hasta el único y vedado significado del texto.
Cualquiera puede leer la letra de la Biblia en la sencillez de sus historias y parábolas y símiles y aunque conozca el significado de cada palabra no podrá reunirlas y ampliarlas o desentrañar el mensaje contenido a no ser que Dios provea de su Espíritu, y generalmente utilice un maestro apropiado con inteligencia celestial, un “escriba que se ha convertido en un pupilo o estudiante del reino de los cielos” (Mt.13:52). Y estos, por desgracia o por castigo, son difíciles de encontrar entre tantos magos, astrólogos, adivinos y falsos profetas y pulpiteros, lobos rapaces que no perdonan las iglesias (Mt.7:15; Hch. 20:29) y se comen de ellas todas las ovejas que pueden, pero Dios que es justo, ha pesado en balanza sus sermones y libros y los ha hallado faltos.

viernes, 15 de enero de 2010

Un héroe de novelas


Daniel 6: 14,18,19,20
"Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste".

Se ve que por los continuos servicios que Daniel prestó a los babilonios, medos y persas, Darío sentía admiración hacia él y le afectaba profundamente su pérdida (v. 14). Tenía un testimonio maravilloso ante sus ojos y apreciaba su vida. Cuando uno lee esta historia le parece que está leyendo una novela, y que es un cuento bonito para instruir en la fe a los niños. Daniel se destaca como un héroe de la pureza y de la fe, un hombre que con su teología dentro de la política hizo más bien para la gloria de Dios que si se hubiera dedicado a ella sola. Es un pasaje similar a los hechos de los evangelios y los apóstoles donde se ejecutan “los poderes del siglo venidero”.
Daniel fue un hombre amado y odiado, exitoso y envidiado. Cuando lo condenaron a comérselo los leones y el rey lo supo, se entristeció como si fuera un familiar suyo, que había caído en una trampa y actuado con precipitación e ingenuidad. Trabajó, posiblemente ofreciendo dinero, para que lo dejaran libre. Ayunó, suspendió la música en el palacio y se retiró a dormir temprano y con congojas.
¿Qué le hizo Daniel a este monarca para que se encariñara? ¿Lo aduló? No, sólo vivió con fidelidad a su fe y se puso al servicio del país. Le tomó cariño. El político y el teólogo encariñados. Hay otros casos menos antiguos. El rey Herodes se entristeció por Juan el bautista (Mr.6:26); el centurión quería a Pablo (Hch.27:3, 42), y algunas autoridades de Asia lo apreciaban mucho (Hch.19:31). No necesariamente los gobiernos tienen que ser enemigos de la iglesia, si ella no está corrompida y sus ministros no tienen vicios. Bueno, en fin, ojalá que algún día cuando se recuerde nuestra vida la gente se pregunte: “¿No era éste el Cristo? ¿No se parecía a Juan el bautista o algún profeta?”. Y les sea nuestra historia la de un personaje raro y mítico, toda ella la de un héroe de novela o un  de un cuento corto.

miércoles, 13 de enero de 2010

Jóvenes, pero no sexo maníacos



Daniel 1:7
“Les puso nuevos nombres”.

A estos jóvenes hebreos, Daniel, Ananías, Misael, Azarías, los sacaron del seno familia, de su ciudad y de sus barrios, los metieron en una jaula como pollos y se los llevaron para otro país. Directos para ser materia prima de otra cultura. El propósito fue reprogramarles la mente y borrar de ella cualquier conexión con su pasado, familiar o religioso; es decir, convertirlos en otros y obligarlos, más que por una adaptación voluntaria a la cultura y sociedad babilónicas, a ser babilonios, les guste o no; desarraigarlos totalmente y convertirlos en otra gente al servicio del imperio, y sobre todo lo dicho quitarles la fe en Jehová y sustituirles en sus corazones las enseñanzas del Señor por otras nuevas, paganas y diabólicas.
Pero estos eran muchachos bien criados, bien educados por sus padres, que amaban a sus ancestros y no eran religiosos por costumbres sino por convicciones y el poderoso rey de Babilonia no pudo sacarles de dentro lo que sus maestros les habían puesto. Pudieron llevárselos, confinarlos, transportar los objetos de adoración pero no deshacer la formación espiritual que tenían. Eran jóvenes inteligentes y santos. Y Dios, por supuesto, acompaña a esos tales jóvenes, que lo representan a él y no dejó que los que los tenían cautivos y disponían de ellos redujeran a cenizas sus cuerpos y convicciones. Pudieron como a José en Egipto, cambiarles el nombre y las ropas, educarlos en otra sabiduría, pero no desalojar a Dios y volver nada el propósito que el Señor tenía con ellos.
Toma a un joven de hoy, post moderno, y hazle lo que le hicieron a éstos y veamos lo que pasa. Sepáralo de la familia, cámbiale el nombre, la forma de vestir, la música, la novia y los amigos y ya verás si cuando le den permiso para retornar del ejército o la marina o de Estados Unidos, sigue igual o huye de los que lo conocieron. Quizás al tipo allá lo hacen otro. No hay que llorarlo porque él se lo buscó. Acudía a la reunión de jóvenes para pasarla bien. Un buen estudiante pero un bruto en Biblia. Decía  para no estudiarla ni enseñarla “yo no voy a ser pastor”. Aquellos (1:17) otros eran eunucos y no sexo maníacos, ni de discotecas o billares, vinos y cervezas, sino de libros, visiones del cielo y  por supuesto ¡tenían posibilidades de encumbrase!


lunes, 11 de enero de 2010

Gracia Preservadora


Jeremías 3:5
"Has hecho cuantas maldades pudiste".

¿Todas las maldades que pude hacer, que se me ocurrieron y que me imaginé? Tú sabes Señor lo fértil que es mi imaginación y lo loco que es mi corazón. No sólo, si pudiera, lo ingresara en en in manicomio sino en una cárcel, por desquiciado y licencioso, libertino y lujurioso.
Este texto puede traducirse "todo lo que tu voluntad quiso" "lo que fuiste capaz, lo que podrías haber hecho". Nunca hemos llegado hacer todo lo malo que hubiéramos podido, a no ser que nos “entregue a una mente reprobada”; somos “prisioneros de esperanza” (Zacarías 9:12); estamos presos en la gracia. Dios nos ha restringido, nos ha obstaculizado y nos han salido mal los planes para pecar; por tanto  adoro su fidelidad, aunque yo haya sido infiel, bendigo su gracia perseverante que me hace perseverar en la gracia y “una vez en ella siempre en ella”, y confieso admirado como el vidente de Patmos, que "la salvación pertenece al que está sentado en el trono y al Cordero". Si Dios nos hubiera abandonado a nuestras locas decisiones el poder del pecado nos hubiera impulsado más lejos que donde hemos llegado, hubiéramos caído más lejos, más estrepitosa nuestra caída y un consecuente mayor escándalo. Nuestras pérdidas hubieran sido mayores y nuestro endurecimiento y sordera perennes. ¿No es cierto? Nuestras apostasías tienen un bendito límite. Oh Dios interponte cuando haga falta.

domingo, 10 de enero de 2010

Nueve meses después de la conversión




 Jeremías 34:8-16
“Obedecieron y los dejaron pero luego se arrepintieron”.


Esta obediencia de que los amos dejaran por ley libre a sus esclavos hubiera traído misericordia de Dios, pero obedecieron por un tiempo sin “considerar los gastos” y luego con la práctica se retractaron dándose cuenta lo que habían perdido, extrañándolo y corriendo a regresarlo. Como dice esta versión, se convirtieron y luego se arrepintieron de tal conversión, hicieron lo bueno y luego les pesó, destruyeron y volvieron a edificar haciéndose transgresores (Ga.2:18), regresaron al vómito (2Pe. 2:22).
¿Qué fue aquella “conversión”? No fue válida porque restauró el mal que había dejado. Eso es evidente. ¿Fue fingida? No creo. Tendrían sus reparos pero el entusiasmo de hacerse notables y cumplir lo que era una ley de Dios, hizo que dijeran amén a la iniciativa pero pasado un poco de tiempo miraron atrás, reflexionaron, y recolocaron las cosas como habían estado. La sinceridad es válida pero la limita el conocimiento propio.
¿Qué confianza se puede tener, me pregunto yo, en la conversión de un pecador, en el “testimonio” verbal que da de su conversión? El factor tiempo es importante y cómo su fe convive con la providencia de Dios y maneja sus circunstancias reconociéndola, aceptándola, bendiciéndola y glorificando a Dios y su Palabra. Muy pronto no se puede declarar y menos informar de su conversión, porque hay que esperar que su decisión de frutos y entonces por ellos juzgar la autenticidad del árbol, la raíz que lo sustenta, y la calidad de la semilla que se sembró. Estos esclavistas de los cuales habla Jeremías no quisieron aplicar la palabra de Dios a sus economías y sistema político de esclavitud. Cuando la palabra de Dios pasó de ser una experiencia emocional interna a constituirse en una obediencia civil, se negaron, y tropezaron en ella (Mr.4:17). Y dijeron adiós al buen paso que habían dado.
Volver de un numeroso culto con la cara sonriente y un papel en la mano con los nombres y números de los que han levantado sus manos recibiendo a Cristo, o que han acudido al frente  del púlpito, llorosos y con la cabeza caída sobre el pecho, es ir demasiado aprisa para llamarlos convertidos a Cristo y salvos. Y peor aún si esa decisión ha sido inducida por un predicador ávido de esas anotaciones ya que hacen más atractivo su currículo para la fama como un evangelista brillante. Esperemos, señores, hasta ver cómo se conduce esa conversión cuando entre en la política, los derechos civiles, la clase de vida de otros y el bolsillo. La iglesia apostólica bautizaba pronto pero la post apostólica prefirió tomarse un tiempo. Aun Pablo dijo “hasta que sea formado Cristo” en sus corazones y los encargados de eso hayan sufrido al menos un dolorcillo de parto (Ga.4:19), o sea nueve meses.

sábado, 9 de enero de 2010

¿Quién consoló a la familia de Judas Iscariote?


Jeremías 16:4-6
“No entres a la casa del luto ni vayas a lamentar”.

En primer lugar, Dios le dice al profeta que no tenga hijos. Es mejor no tenerlos que verlos morir espantosamente. A los que Dios no le da hijos, él sabe porqué. Por otra parte. ¿Has tratado de consolar a los familiares de un muerto por el juicio de Dios; por ejemplo: uno que ha perdido su vida ebrio, por SIDA, suicidio, etc.? El pueblo de Israel habría de morir en rebelión, producto de la invasión extranjera; muchos serían los funerales de los que perecerían por la peste, enfermedades espantosas, disenterías, quejándose. Es indudable que el profeta habría de llorar ante esa visión catastrófica, se ablandaría su corazón y podría querer ir a donde ellos a consolarles y mitigar así con palabras suaves el dolor que sentirían. Jehová se lo prohíbe.
¿Por qué? Porque han muerto bajo juicio divino. ¿Lamentaron la muerte de Datán, Abiram, Coré, cuando iban por el desierto? No, no hubo duelo por ellos. ¿Piensas que la iglesia consoló a los familiares de Judas Iscariote y que le hicieron una colecta para  la viuda? No. ¿Quién consoló a Safira cuando su esposo expiró por mentir? Nadie. ¿La iglesia hizo lamentación cuando Herodes murió por el toque de un ángel y cuya espantosa enfermedad lo hacía sentir el hedor desde lejos? No. Cuando el juicio de Dios visita a un rebelde, los creyentes podrán visitar a los familiares del difunto para evangelizarlos, acompañarlos, pero no para consolarlos o por lo menos no para consolarlos en relación con el finado. Estas visitas son más bien por compromiso y humanidad que espirituales, para hacer grupo y que los dolientes no se sientan desolados. Hay reflexiones provechosas que se pueden hacer en el funeral de un no cristiano; sobre la brevedad, el sentido y empleo de la vida porque es difícil enjugar las lágrimas de los “que no tienen esperanza” ya que las consolaciones bíblicas son únicas; escritas para los escogidos que están en Cristo y no para los reprobados que viven “sin Dios ni esperanza en el mundo”. ¿Qué consolación, sino con mentiras, puedo darle a un doliente si el alma de su difunto se encuentra en el infierno?