martes, 31 de diciembre de 2013

Fe este año 2014 para hacer cosas mayores y mejores


Lucas 17:5-6
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 6 Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería”.

Estamos a punto de comenzar un nuevo año. Una gran oración es esa que hicieron los discípulos a Jesús. Que les le diera una fe superior. Que en el transcurso de los días se dieran cuenta que eran menos incrédulos. Dicho de modo coloquial, que mortifiquen menos al Señor dudando de él.  Debiéramos soñar con hacer cosas estupendas para Dios, como hacer un árbol volar o caminar sobre el agua de una playa. El asunto es que no trabajamos con la fe que pudiera ponerle alas a un sicómoro o convertir el agua en un mar de cristal. Esta petición de aumento de fe que le hicieron a Jesús no les vino del aire; Mateo establece el contexto y surgió ante la impotencia de los discípulos para curar a un muchacho lunático (Mt. 17:14-21). Ellos no se dieron cuenta que les faltaba fe para hacer su trabajo sino que Jesús les reveló esa insuficiencia y les explicó por qué, entonces le pidieron un incremento de ella, una porción extra y anexa a la que ya tenían, a lo menos a los deseos de ser eficaces. Así dieron a entender que ella no era un producto anímico que con reposo y buena disposición se pudiera adquirir, no algo así como la bilis que produce el hígado ni que surge por generación espontánea. Podrían cenar y recrearse un día entero dándole reposo al cuerpo y entretenimiento a la mente, que podrían conseguir sentirse mejor física y mentalmente, que ese estado biológico obtenido con descanso y alimentos no generaría jamás un grano de fe.

Acudieron con urgencia a Jesús convencidos que ella es un milagro relacionada con él, el Verbo de Dios. Jesús no los complació en el momento, no extendió su mano y los tocó ni dijo alguna palabra milagrosa que les remediara su necesidad sino que mirando para el árbol que tenían cerca les dijo en hipérbole que si tuvieran aunque fuera una fe pequeñísima, con ella podrían hacer grandes cosas como desarraigar aquel árbol sin tener que excavar alrededor, traer algún tractor o excavadora, sino que  sin otras manos, se alzase en vuelo, como hace un pájaro, y se echase al mar. Es ciertísimo que con poca fe no podemos tener mejores resultados, por mucho que se trabaje. Hace falta la implementación de la mano divina.

La exageración pudo haberles fertilizado la imaginación sobre lo que podrían hacer si tuvieran lo que pedían, y al final se quedaron como estaban, sin nada más, sin poder hacer otra cosa para tener lo que querían y además estar atentos a lo que él les iba enseñando, esperando comenzar de una vez a sentir lo que buscaban e ir trabajando con imaginación y probando si eran capaces de hacer para él cosas mejores y mayores según se les aumentaba la fe y los años fueran pasando, viendo sus muchos trabajos bendecidos.   

domingo, 29 de diciembre de 2013

Si ves sus desgracias, actúa como si fueran tuyas

Lucas10:25-37
 25Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?  26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27 Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. 29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.  31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.  32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;  34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.  36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?  37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo”.

Esta historia tiene mucho de parecido a la contada en Mt. 22:35; Mr. 12:28, donde el personaje real de la historia es un doctor y maestro de la ley de Dios y el ficticio un compasivo samaritano, un individuo creado por la literatura de Jesús, un carácter misericordioso y repleto de amor y buenos sentimientos hacia sus próximos. Un contraste extraordinario entre el hombre de carne y hueso, religiosamente enchapado pero sin una gota de caridad para los otros seres humanos. No se extrañe que Jesús le responda "haz esto y vivirás" (v. 28) para heredar la vida eterna. No le habla de la justificación por medio de la fe, como lo haría Pablo sino que la fe sin obra es muerta como lo diría su hermano Santiago.

Este hombre sí sabía quién era su prójimo pero finge no conocerlo, para no ayudar a nadie. Por dos veces Jesús tiene que empujar a su interlocutor a que ponga en práctica lo que ha aprendido, no en el culto de la sinagoga ni el estudio los pergaminos, sino en el vivir de modo concreto lo que sabe. Jesús puso un lado el primer mandamiento y la adoración a Dios para medir la calidad de la sinceridad espiritual de este erudito bíblico por medio del segundo mandamiento, y el caso es verdaderamente sonoro porque los samaritanos y los judíos no se trataban entre sí; pues el ejemplo del cuento de Jesús es un samaritano que tiene más corazón que muchos ortodoxos judíos, los guardianes de la palabra de Dios escrita.

En la narración, por delicadeza Jesús no llamó escriba a ninguno de los dos religiosos jerosolimitanos, que descendían del templo a sus casas. Lo peor de los dos, del sacerdote y del levita, fue la insensible indiferencia hacia su prójimo herido, robado y tirado en el camino; y ellos los representantes de Dios, contemplan con sus ojos la situación y no sienten responsabilidad alguna para darle ayuda y “pasan de largo” sin practicar la piedad. Nadie ha escrito un cuento tan extraordinariamente veraz, como espada relumbrante lista para cortar en trozos la hipocresía dentro de la religión.

¿Cómo podrán servir de mediadores y redimir con sangre los pecados del pueblo, el sacerdote y el levita, si quizás este hombre fue uno de los cuales recogieron su ofrenda, si después lo ven robado y maltrecho, en comas, y siguen su camino sin siquiera preguntarle cómo se siente? Si sobrevive ¿cree que volverá al templo? En cambio vino otro, con doctrinas equivocadas acerca del lugar de adoración y la forma del culto, pero con sentimientos humanos mejores a los que pudieran haber tenido estas dos pulcras y pasajeras teologías.

Este samaritano es sensible al dolor ajeno, tiene tanto amor por los caídos, en su corazón, tan presto a usar lo suyo propio sin egoísmo alguno, que es como si Jesús mismo como autor de este cuento pusiera en el carácter de este samaritano lo que él mismo era, lo que estaba haciendo y lo que quería que sus discípulos hicieran. Vino junto al herido "y viéndole fue movido a misericordia, y acercándose..." (vv. 33,34); sus ojos se humedecieron y yendo hacia su cabalgadura trajo un frasco de aceite y otro de vino y limpió las heridas, las suavizó y las protegió con vendas para aminorar el dolor y prevenir la infección. Tomando en sus brazos al incapacitado lo colocó en su asiento sobre el lomo del asno, y cuidándolo por el camino para que no se cayera tomó de las bridas a la bestia de carga y yendo a pie a su lado lo llevó hasta el mesón más próximo, y pagando su admisión y la habitación y dando mil explicaciones para que el huésped fuera admitido pasó la noche sin pegar un ojo junto a él cuidándolo como un familiar. Al otro día sus negocios le exigían continuar su viaje, hizo arreglos con el mesonero para dejar a aquel extraño cuyo nombre no sabía, a su cuidado, pagando por adelantado el cupo de la estancia con dos denarios, y comprometiéndose a abonar cualquiera otro gasto en medicina, comida o vigilia que pusiera en su cuenta. Le enseñó a este doctor bíblico que no hay justificación para negar ayuda al prójimo, y por eso le dijo dos veces (vv. 28,37), ayuda a los demás, y si ves sus desgracias actúa como si fueran tuyas, de otro modo no hay herencia en el cielo para ti (1 Jn. 3:17,18).   


jueves, 26 de diciembre de 2013

El propósito de Dios con una vida es un secreto


Eclesiastés 3:11
“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.”.

Lo que escribió el predicador no se sabe seguro si se refiere a la obra de Dios en la creación o la obra de Dios que es hermosa en su providencia. Para no equivocarme y como no lo veo claro tomo los dos sentidos, la obra de Dios que contemplan los hombres es hermosa, sea la creación como las gracias excepcionales que él muestra (2: 24; Job 36: 24), y la obra de Dios en la vida propia y su desarrollo que no se puede mirar hasta el fin mientras éste no llegue (11: 5).

Es un texto extraño, en el hebreo no existe una palabra para “mundo” y lo que más se aproxima es “los cielos y la tierra” (International Standar Bible Encyclopedia), y aquí la primera traducción en vez de eternidad que es de las posibles últimas, debiera ser “edad” “mundo” o escondida. Y aun fuera de sus cabales (de la mente). Querer traducir “eternidad” para decir que le ha puesto un alma inmortal es llevar el texto a su último significado y el sentido de lo que después sigue aspira a otra cosa.

La versión latina incluye la palabra “mundo” en la traducción, pero su significado correcto es algo oculto, escondido; así pienso que lo que querría decir sería enigma, porque la vida es enigmática, el propósito de Dios con una vida es un secreto que está oculto para el hombre mismo, y éste percibe sólo algo de ello cuando sus días avanzan y se desarrolla. Nadie puede entender su vida completa sino hasta que se le acaba (“hasta el fin”); mientras uno vive se pregunta ¿por dónde me lleva Dios?,  porque grandes tramos de ella son incomprensibles. Por lo tanto es sabio acomodarla a lo que creemos que es la voluntad de Dios y seguir nuestra vocación con sus divinos impulsos e insinuaciones. Y ¡hay quienes piden a los ingenuos que vivan “una vida con propósito”! como si hallarlo fuera tan fácil como cantar y coser. El propósito que Dios tuvo con nuestra vida lo sabremos cuando estemos en gloria. Lo que sí conocemos es “la vocación con que fuimos llamados” (Efe. 4:1,4).

Y en último lugar, la traducción, demencia, es aceptable porque la comprensión de la vida nos vuelve locos, Dios ha enloquecido la sabiduría de los más sabios (1Co.1:20), y no obstante en esa locura incomprensible hay sentido y él sí sabe el propósito. Nos queda el recurso de fe de confiarnos completamente a la providencia de Dios porque por nosotros murió Cristo y somos sus hijos. Las otras traducciones nos harían buscar la esperanza de gloria, la vida que va desvaneciéndose y se precipitará en la eternidad. El propósito de Dios para cada año es que hagamos su voluntad en cada momento, y lo mejor que podamos, disfrutándolo a él y a todo lo que nos dio en estos casi 365 días idos.

La longitud de la vida no depende sólo de antibióticos y cirugías

Salmo 90:1,2
“Señor, tú nos has sido refugio, de generación en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”. 

Leemos estos dos versículos pero se puede estudiar todo el salmo a partir de la perspectiva de los dos primeros. Moisés, como todo hombre que reflexione en la existencia humana, parece impresionado con la eternidad, máximo cuando se llega a una edad avanzada; uno clava sus ojos en la eternidad. Es una oración suya, algo muy íntimo que agitó su pecho y lo elevó a Dios. El salmo parece una continuación del tema anterior, aunque el 89 no es suyo. El Espíritu los ha agrupado para que reflexionemos en la eternidad.Comienza afirmando que Dios es eterno, meditando en ello, pero no como lo haría un insensato que dude, sobre su “origen”, porque sabe que no lo tiene, sino en relación con la existencia temporal humana. Hizo bien porque la eternidad es incognoscible, impensable. No que sienta rabia porque Dios es eterno y él no, porque afirma que esa eternidad siempre ha estado al servicio de las generaciones (v. 1).

El núcleo de su oración es volver a Dios de su ira como se ve en los vv. 7,9,11,13, porque las aflicciones suelen ser largas, el sufrimiento prolongado. Si las aflicciones duran mucho, los preciosos días se acaban. Para él, la existencia humana es corta, sumamente corta, y cuando los hombres son afligidos por Dios por causa de sus pecados, los años de juicio suelen ser muchos, largos días, de modo que consume prácticamente toda sus vidas. Su autor está impresionado sobre la brevedad de la vida y le llama un sueño (v. 5), una flor (v. 6), mientras que Dios es eterno. Tiene la convicción que para Dios mil años es como un día (v.4).

Oh Dios, para mí mil años sí son mil años, no un día; permíteme adquirir como Moisés, sabiduría, al pensar en la vida en relación con la eternidad (v. 12), con la inmortalidad, con la resurrección. Moisés tiene 120 años, ora por su pueblo, ha visto morir a mucha gente joven que podía haber vivido como él, pero por sus pecados, y otras causas  secretas, fueron cortados de la tierra de los vivientes, su corazón se entristece y le pregunta a Dios hasta cuándo (v. 13). No, la longitud de la vida no depende sólo de antibióticos, cirugías, medicinas, alimentos, sino de Dios. No pocos son cortados temprano, hasta en la niñez. ¿No dice Moisés que el promedio de vida en su tiempo era de 70 y 80? (v. 10) ¡Eso era mucha bendición, un milagro! Y eso sin los avances de los estudios de la ciencia moderna. 

Aunque Moisés no se queja tanto de la brevedad de la vida sino de que se consuma inútilmente en aflicciones. Es como si temiera que Dios castigara el pecado por mucho tiempo y se olvidara que él y el hombre no son iguales; él eterno y el hombre una brevísima sombra que se desliza por la tierra. Y no hay apelación cuando decreta: “Vamos, vete al polvo”; y callados tenemos que regresar a lo que somos, tierra (v. 3). Vuélvete Señor, danos días mejores, no acortes nuestros días.

lunes, 23 de diciembre de 2013

El Niño y el censo

Lucas 2:1-7
 (Mt. 1:18-25)
"1Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. 2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; 5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón".

El ambicioso César ordenó aquel censo para asegurarse que nadie se quedara sin pagar los impuestos. La distancia entre Nazaret y Belén es de 140 km, y no es cosa de juego para una mujer encinta a punto de dar a luz y por caminos transitados pero no en las mejores condiciones; una travesía que no se hace en un solo día y necesita hacer escalas y pagar algún lugar de hospedaje para pasar la noche y después continuar, o para comprar víveres y agua. Posiblemente la pareja no viajaba sola y otros como ellos por diferentes razones habían retardado el cumplimiento de la ley del censo hasta última hora, y no pudiendo hacerlo más se decidieron a emprender el viaje.
Hubiera sido mejor para María y José que ella diera a luz antes de irse, el Niño podría haberse quedado en Nazaret y ambos hacer la travesía sin él, o quizás llevándolo con ellos, cosa que de todas maneras era mucho mejor que sin darlo a luz. Pero eso no podría ocurrir porque estaba profetizado su nacimiento en Belén y no en Nazaret, sería llamado Nazareno como despectivo por vivir en Galilea, cuando nació en Judea, en Belén (Miq. 5:2).

Al llegar tan tarde el mesón estaba lleno quedándole el último recurso, también pagado, del establo; y en un lugar cualquiera entre los animales fue atendida la madre del Señor, y en esas condiciones pésimas sufrió sus dolores y tuvo el alumbramiento del Salvador que sin cama ni cuna tuvo que ser recostado en uno de los pesebres usados para depositar comidas de los animales.
 Quien atendió a María con sus dolores no se dice, puede suponerse que José ayudó animándola y trayendo agua, y alguna otra madre de las que estaban en el mesón conocedora sobre el asunto, ayudaría a pasar este momento a esta mujer más joven. Fueron esas anónimas y femeninas manos las que ayudaron a entrar al mundo aquel pequeño cuerpo que un día habría de cargar con el pecado de todos nosotros. Dios sabe quiénes fueron y les ha de haber recompensado el deber de su humanidad, cumplido.

Los pensamientos que pudieron tener los padres en este momento en relación con todas las promesas que el ángel les había hecho de quién sería este Niño, no se nos dice, pero leyendo la historia de ellos uno se queda asombrado sobre las cosas de Dios, habiéndole prometido un futuro tan glorioso, que llegaría a ser el sempiterno rey del Israel de Dios, naciera en aquellas pobrísimas condiciones, como ya es sabido, no porque José no tuviera dinero para pagarse un alojamiento mejor sino porque no lo encontraron, lo cual quiere decir que fue providencialmente determinado la forma en que habría de nacer. María y José no se desanimaron, aquello era normal que ocurriera, una situación transitoria, que no negaba para nada las gloriosas promesas que se habían hecho sobre el destino y propósito de su hijo Jesús. El Niño Santo de Dios  fue destinado por Dios a ser contado en Belén, de aquel modo único y salvador.

domingo, 22 de diciembre de 2013

De paganos a cristianos sin ser politeístas


Mateo 2:1-12
“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.  Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

Fíjate que las luces naturales de la creación te pueden aproximar a un Dios personal. Los magos, o astrólogos, estaban convencidos que aquella estrella era su estrella. En realidad no era una estrella porque estaba cerca y aparecía y desaparecía. Todas las estrellas son de Dios. Todos los soles. El universo es de Dios. Un medio que puedes usar para acercarte a la existencia de Dios es el estudio de la creación. Tienes muchas en ese gran teatro. El cielo estrellado donde hay millones de galaxias. La tierra. Te hacen pensar que hay un Dios. Hay que ser ciego o muy necio para negar que todo eso es hecho y no es casualidad (Ro.1:19,20). Si piensas en ti mismo.

Pero lastimosamente las luces de la creación te acercan a Dios pero no te llevan hasta él.  La creación no habla de Cristo. Los magos necesitaron la Biblia y especialmente sus maestros,  por medio de ella fue que supieron sobre Jesús. Por ella uno aprende dónde nació, qué hizo, qué dijo y cómo y por qué  murió. Son las historias de la Biblia explicadas las que te dan la fe que necesitas para ir a Jesús. Es lo más importante de ella.  Cuando llegaron no le dieron una Biblia y le dijeron léela y por ella conocerás donde hallar a Jesús. Tardarían años. Pero allí había hombres que la conocían y cuando les preguntaron enseguida hallaron el texto exacto que los conduciría a Jesús. Allí estuvo el Espíritu Santo con aquellos hombres. Son los maestros y los pastores que explican la Biblia los que Dios usa para dar el conocimiento necesario que conduzca a Jesús porque hablan inspirados por la Biblia, es decir, por el Espíritu Santo. Después que llegas a Jesús es cuando más te habla la creación sobre el Creador.

En el camino del conocimiento de Cristo pasar junto a muchas figuras religiosas sin postrarse ante ellas, ni siquiera aquellas que acompañan a Jesús.  Hicieron un viaje de 1500 millas para adorar a Jesús no a Maria ni a José. Pasaron por delante de ellos, los saludaron, pero no se postraron ante Maria ni José. No iban a salir del paganismo para adoptar un politeísmo cristiano. Es la madre del Señor, es el padre, sí, pero no son el Señor. Merecen el respeto y admiración, pero no la adoración. Es un error adorarles (Luc. 11:27,28). Hay creyentes que adoran más a Maria que a Jesús. Nunca se le llama en el NT “Madre de Dios”. Miren qué cerca estuvieron de Jesús y podrían haberse equivocado y todo ser en vano. Si se hubieran postrado ante María o José. Esos creyentes se excusan diciendo que ellos no adoran a María sino que la “veneran”. Es lo mismo. No se deje engañar por la piedad de los que se hallan cerca de Jesús como para adorarlos. Puede llegar muy cerca pero no ser cristiano si adora a los que están cerca pero no son Jesús.

Una analogía que me permite decir que un cambio de religión no es suficiente si no se cambia de rumbo la vida. Después que halles  a Jesús  sigue el ejemplo de estos magos, que tu  vida tome otro camino. El diablo sabe que fuiste y lo adoraste y te buscará para dañarte, como Herodes a los magos. Es peligroso continuar con el mismo tipo de vida, seguir el mismo rumbo. Aquellos hombres volvieron a su tierra y los suyos pero cambiados. Si has hallado a Jesús, si lo has adorado, eso tiene que cambiar tu vida, no puedes seguir siendo lo que fuiste. Que los que te vean llegar se imaginen que algo te ha pasado, que estás cambiado, que no eres el mismo de antes, que tu nueva religión te ha cambiado el rumbo de la vida.

Y tu nueva vida ayudará a quitar uno de los más grandes prejuicios que la gente de tu tierra tiene contra Jesús, que el culto a Cristo cuesta dinero; y es cierto, y es peligroso decirlo cuando hay tantos explotadores religiosos, pero  ¿qué adoración es esa que nada cueste, que es barata? Es un privilegio ayudar con oro,  incienso y mirra la obra del Señor, para que el predicador huya a Egipto o para que predique allá. No es un dinero que se da para comprar el perdón o el cielo. Es un dinero que se da para sufragar los gastos del evangelio, para llevar el evangelio.

viernes, 20 de diciembre de 2013

La salvación se fue al exilio

Mateo 2:13-23   
“Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.  Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron. Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel. Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir  y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”.        

Herodes tenía una bien ganada reputación de sanguinario y por eso Jerusalén estaba justificada al temblar cuando oyó a los magos preguntando en sus calles, “¿dónde se halla el Rey de los judíos?”. Presentían una masacre y la masacre vino: los niños de Belén. Herodes era un completo salvaje, había hecho asesinar a su esposa por sospechas de adulterio y a tres hijos, sólo cinco días antes de morirse. El que ordenó la muerte de los suyos ¿vacilaría ante los cuellos de hijos ajenos? Pero Mateo es un escritor sagrado, un apóstol, y su propósito no es político ni narrar las salvajes matanzas de aquel tirano sin corazón, sino sólo ésta que inevitablemente tiene que contar al escribir sobre la vida de su Mesías.

No fueron los ingenuos magos los que frustraron los planes de Herodes, ellos no detectaron su hipocresía al hablarles, pero el Señor que oye lo que decimos entre dientes y sabe la palabra antes de que se pronuncie, no podía en manera alguna ser engañado ni permitir que aquellos buenos hombres regresaran a su país sin decir las buenas noticias que ya sabían. Dios había asumido la responsabilidad y la custodia de aquellos magos y les sirvió de Guardián hasta que entraran de nuevo a sus hogares sanos y salvos.  La protección de las vidas de sus siervos se halla en sus manos. Dios tenía en su mente un camino escondido para que transitaran por el cual los soldados de Herodes no pasarían.

Jesús fue retirado por sus padres a Egipto y mientras él vivió jamás pudo adorarlo, la salvación se fue al exilio; y la emigración, porque ambas cuentan en las soluciones que Dios nos da. A veces el exilio y la emigración por otras razones duran poco porque el tirano muere pronto pero otras veces no, sino que envejece con el cetro entre sus huesudas manos, o enfermo y artificialmente mantenido con vida. Si no se puede ser lo que uno quiere ser dentro de su país, el exilio y la emigración son caminos divinos, y Dios los contempla y los proporciona, con dinero o por fuga, legal o ilegal. Eso lo leemos en la diáspora de los cristianos en el primero y segundo siglo de nuestra era, que huyendo sin derechos humanos ni dinero se marcharon de sus países y hallaron en otros la libertad de expresión que estaba cautiva en el de origen. Y criaron a sus hijos y los educaron donde hubiera más respeto para ellos. Sus padres les dieron un mejor futuro cuando pensaron en ellos cuando se los llevaron lejos.

Cuando Herodes muere ya Cristo está fuera de su alcance, para hacerle daño o para pedirle perdón (vv.19, 20). La noticia no llega a los oídos de la pareja por algún rumor político en la patria extranjera; Dios le reveló que el tirano asesino había entrado al infierno. ¿Quién mejor que Dios sabe cuando un alma pasa a la condenación? Estas palabras caen sobre la sepultura de Herodes, “han muerto los que procuraban la muerte del niño”, como una plancha de piedra en un epitafio condenatorio y eterno. No hubo esperanza para Herodes. Le leyeron las Escrituras y se le invitó a adorar, pero no lo hizo. Los hombres pasan, la causa de Cristo no. 

Mateo insiste que tanto Herodes como Arquelao, dando riendas sueltas a sus perversidades cumplieron lo que estaba profetizado confirmando con sus hechos inicuos lo que tantas veces las Escrituras nos enseñan: Dios supervisa todos los acontecimientos del mundo y de un modo de otro, a amigos o enemigos, hará que contribuyan para la ejecución de su organizado plan. Tengamos por cierto que de lo que la Biblia nos advierte tendrá su cumplimiento, sea una promesa de esperanza o una odiosa masacre.


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Los hechos del Magnificat repetidos

1:46-55
"46 Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor; 47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, 50 Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.51 Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.52 quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. 53 A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.54 socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia. 55 De la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre".

 María no sólo estaba contenta sino agradecida a Dios, y en este momento cantó siendo inspirada por el Espíritu Santo, y magnificó desde su alma a su Dios y Salvador (v. 46) por lo que había hecho con ella, por la Criatura que ya sentía en su vientre, y la promesa era una realidad en su cuerpo. Su alma llena de la historia de los hechos de Dios con su pueblo, se vuelca en versos y sus labios dejan expresión de lo que siente en su corazón; no arrogancia sino humildad al darse cuenta que su Señor aun mirando la bajeza de su sierva decidió utilizarla para hacer esas "grandes cosas" con su poder; y esas grandes cosas a que se refiere es la fecundación del Mesías y Salvador de Israel.

Conoce bien que la fama de su Hijo correrá por el mundo y asociado a su nombre estaría el de ella para llamarla bienaventurada, una generación tras otra (v. 48). Compara lo que ocurre dentro de sí misma con las misericordias usadas por Dios con los pobres y débiles de su pueblo, confundiendo los pensamientos de los soberbios y llamando a los ignorantes, a los entronados dejándolos sin autoridad, a los pobres colmando los de bienes y a los ricos enviándolos con los bolsillos vacíos. Se gloría en el Dios de su pueblo Israel que es el Dios de ella misma, que ha cumplido  las antiguas promesas hechas a Abraham (v. 55).

Serían unos breves minutos que su parienta Elisabet escuchó cantar a la joven un himno de fe con raíces en el pasado histórico de su pueblo, y con la segura convicción de lo que ocurriría en el futuro con respecto a su Hijo, a su nación, y a ella misma. No hubo ningún aplauso cuando terminó ni alguna ovación de un emocionado auditorio en algún teatro, sino que ambas se sentaron y escribieron juntas lo que había acabado de cantar y no se olvidara sino que quedase como un testimonio de su inmensa gratitud, y para repetirlo cuantas veces recordara al Hijo que llevaba en sus entrañas, o cuando lo fuera criando como Hijo de Dios y de ella. Y todos los que se enteraron de lo que pasó, iban leyendo las estrofas de este cántico y pensaban en sí mismos que también Dios les había repetido esas grandes y poderosas cosas, y que había pasado por alto al mirarlos en su bajeza, y les había formado al mismo Hijo de María y de Dios, en sus corazones (Ga. 4:19).

lunes, 16 de diciembre de 2013

Notas en el margen, dentro de la Biblia

2Pedro 2: 1
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina”.

Pedro les hace una advertencia importante: que por el hecho de que haya habido profetas enviados por Dios en otros tiempos eso no quiere decir que todos los que ha habido han sido enviados por él o que habrá más. Hubo falsos profetas, es cierto, que decían haber sido enviados por Jehová y no lo eran, cuyos mensajes se distinguían porque acomodaban sus palabras a los gustos del pueblo y a los intereses de ellos. Le prometían a la gente el acompañamiento y la ayuda divina sin exigirles arrepentimiento o reconciliación con él. La iglesia cristiana, como el pueblo de Israel, no ha sido exceptuada de hallarse minada por esos falsos profetas y maestros.

Primero quiero que noten como llegarán las falsas enseñanzas a la iglesia. Por medio de sus maestros “falsos maestros”. Introducirán herejías, porque ellos mismos se hallarán dentro y se les habrá confiado la educación doctrinal de la congregación a la cual pertenecen y alegarán  ayudar. Desde afuera de la iglesia un falso profeta no puede hacer nada, o poco, pero sí mucho daño si comulga con la membresía. Si no es miembro de la iglesia se podrá bloquear, no se le permitirá enseñar, no se le dejará usar el púlpito ni el pupitre. La clave está, si queremos preservar la iglesia de la desviación doctrinal es ser muy escrupulosos en la selección de los maestros y mantener fuera de la membresía a todo el que no se afilie a la fe ortodoxa de la iglesia. Observa que Pedro dice que negarán al Señor que los rescató. Quiere decir que eran miembros a plena comunión y los consideraban redimidos.

Además los falsos maestros y profesores no introducirán sus herejías inicialmente. Al principio no se descubrirán tales y como son, no querrán apenas, captados por la desviación, suplantar el verdadero evangelio. Eso se conoce en el texto por dos palabras: “Introducirán” y “herejías”. “Herejía”  es una palabra griega que significa “poner al lado o junto a”. Significa también secta (Hch. 5:17 y Tit. 3:10).  Quiere decir que los falsos maestros y profetas lo que hacen no es cancelar la vieja revelación sino que ponen al lado, junto a ella lo que ellos afirman es cierto también. No dicen que lo que Isaías, Jeremías, Pablo, Juan dijeron sea erróneo, pero ponen sus escritos, revelaciones, visiones, o interpretaciones, y enseñanzas junto a la de aquellos, de modo que ya la iglesia tendrá una Biblia ampliada que no estará completa sin lo que esos maestros les hayan colocado al lado. Los hermanos cuando van a leer sus Biblias también deben leer lo que aquellos maestros han introducido, le hayan puesto al lado para que también lo lean. Así pues lo que han puesto al lado de la Biblia es como un complemento de ella y aunque no lo afirmen abiertamente viene a significar para la mente de la iglesia algo con la misma inspiración que los otros escritos canónicos. O con una autoridad respetable. Ese es el peligro que se corre cuando con buena intención se le ponen notas al margen a las ediciones de la Biblia, y que el creyente llega a pensar que son  infalibles como ella, y es el caso de la Biblia anotada de Scoffield y su posición escatológica premilenaria, que no es estrictamente reformada. Y ya hay otras muchas. Algunas ortodoxas y comedidas como la Biblia de las Américas y Biblias reformadas en inglés. Pero otras van transportando teologías particulares de sus editores y publicadores. Y eso lo digo a pesar que conozco las buenas intenciones de algunos editores, y hasta del bien que pudieran hacer a hermanos y hermanas que no poseen libros y comentarios explicativos. A lo que he dicho anteriormente se le ha llamado interpolaciones.

Las notas si las tuvieran debieran limitarse referencias bíblicas, a la geografía, filología, historia, vida cristiana. Las Biblia con el diccionario hebreo y griego de Strong, que uno puede ver el griego o el hebreo es buena porque se puede saber exactamente lo que el escritor dijo y las posibles traducciones, y compararlas con la que se está leyendo. Las hay en inglés y en español. Hay NT interlineal. Es bueno escudriñar la Biblia y no sólo leerla, pero cuidado con las anotaciones.
¿Cuál es uno de los orígenes de tantas “sectas”? Pues el haber puesto al lado de la doctrina otras cosas para complementarla, que llegan a corromperla. ¿Con qué propósito los maestros falsos introdujeron aquellas enseñanzas? Recuerde que el primer significado de la palabra es “elegir”. Aquellas enseñanzas añadidas a la Biblia central, en el fondo lo que pretendían era  que la iglesia eligiera entre ellos y el Nuevo Testamento. No puede haber opciones entre la Biblia y otros libros. Esa opción de escoger, o de tener otros documentos paralelos y competitivos con ella no debe existir entre nosotros. No puede haber opción entre la verdad y el error al menos en nuestros círculos teológicos. La enseñanza de la Biblia no puede repartirse entre los mitos y la palabra de Dios, tales como leyendas de santos, sin comprobación histórica.
¿Se puede ser salvos con herejías? Si la iglesia tolera la enseñanza paralela de otros documentos junto a la  Biblia, la destrucción de ella es segura. Pedro le llama a esas herejías por su apellido: “Destructoras”. La destrucción de la iglesia y la de todos los que abracen esas herejías no se detendrá. Hay hermanos que son tan tolerantes que por pagar tributo al amor fraternal prácticamente no sienten celo doctrinal y consideran una falta de caridad no consentir que se introduzcan herejías en la iglesia. Y como ya hemos llegado al postmodernismo que cada quien piensa que tiene su verdad y respeta la de los otros, decimos que eso es intolerable desde el NT. Pablo dice que eso es admitir otro evangelio y caer de la gracia. Lo dice en Gálatas.

Pedro le llama “herejías destructoras”. Por este texto nos parece que sí, las enseñanzas de hombres, junto a la Biblia provocan una destrucción, no la del mundo sino de la iglesia. Es la misma palabra que usa en el capítulo siguiente: “En casi todas sus epístolas hablando en ellas de estas cosas, entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras para su propia perdición” (3:16).

Es cierto que si uno cree en Cristo será salvo, pero ahora pregunto, ¿qué Cristo? ¿El del mahometano que no es Dios, o el que es sólo hombre como el de los marxistas, o el que es un dios como los seguidores modernos de Arrio y Russell? Uno no se salva aceptando un credo pero el credo define en lo que uno ha creído. Doctrinas equivocadas, el error que se pone junto a la Biblia, no puede producir la salvación, eso sería como recoger higos en los abrojos y trigo en la cizaña. La salvación está asociada al Espíritu y a la verdad, no a la mentira. Uno puede pasar muy cerca de la “puerta estrecha” y no entrar. Y retornando, si usa una Biblia anotada, o comentarios de ella, consulte con su pastor cuáles son los mejores.