miércoles, 30 de septiembre de 2009

Evangelizando con defectos cristológicos


Juan 1:43-46 (LBLA)

Al día siguiente Jesús se propuso salir para Galilea, y encontró a Felipe, y le dijo: Sígueme. [44] Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y de Pedro. [45] Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José. [46] Y Natanael le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret? Felipe le dijo: Ven, y ve.


Aunque pronto Felipe se convierte en un evangelista cristocéntrico, su cristología evangelística aun es deficiente. El caso de Felipe muestra que no es recomendable evangelizar con una cristología defectuosa, porque él dijo que Jesús era de Nazaret (era nazareno porque vivía allí) cuando nació en Belén, equivocación basada en lo que la gente creía (Luc.3:23), que era el hijo de José (v.45). Con el tiempo y rápido corrigió esos errores. Al terminar los tres años de estudios ya su cristología estaba limpia de prejuicios y mentiras como un cristal, y no fue responsable de haber evangelizado con faltas.

No es recomendable porque el error de Felipe (sea geográfico o histórico) le hizo más difícil evangelizar a Natanael. Si hubiera dicho que era de Belén podría asociarlo al rey David pero no de Nazaret con tantas mezclas étnicas y religiosas. Y si hubiera dicho que era el Hijo de Dios y no de José hubiera sido tropezadero a los judíos pero no a todos. Este error en conocer a Jesús más profundo lo corrigió y confesó, "tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel" (v. 49).

Es una equivocación pensar que se hace más fácil la evangelización del mundo con una teología liberal que con los dogmas antiguos de la fe. Es un error renunciar a nuestras antiguos confesiones y a lo que hemos aprendido en concilios y a través de los llamados "padres de la iglesia". Sobre todo en la Escritura.

Aunque los errores y las herejías se puedan abrir rápido camino entre el pueblo ignorante y ganen afiliados para formar sectas, con la gente que piensa y busca la verdad, como Natanael, ellas hallan más obstáculos para ser creídas que la sana doctrina ortodoxa. Aguantan algunos siglos, destruyen miles de almas a su paso, y se mueren porque no son perpetuas. Están basadas no en una buena exégesis de la Escritura sino en el conocimiento humano, en tradiciones de hombres y en prejuicios suscitados.

El “ven y ve” que le dijo a Natanael (v.46), es equivalente a vamos a estudiar a Cristo no por lo que en Jerusalén, Betsaida y Capernaúm, Yale y Oxford, se diga de él sino por lo que revela el Espíritu Santo en el evangelio a la iglesia y en la totalidad de la Biblia. Se puede evangelizar con una soteriología defectuosa y con errores cristológicos, pero probablemente las doctrinas de la gracia cuyo sistema conocemos como calvinismo será el que esté aún ganando a los pecadores cuando esté llegando el fin del mundo. El bendito destino de las herejías es sucumbir.

lunes, 28 de septiembre de 2009

El día de mañana está escrito


Isaías 37.7

“Pondré en él un espíritu, oirá rumor, volverá a su tierra y caerá a espada”.


Este blasfemo oyó noticias sobre el rey de Etiopía (v.9) para apartarlo de la ciudad porque su suerte o destino ya estaba escrito con la pluma divina en el libro de la vida. Así la historia de cada hombre, familia, ciudad y nación está ya escrita y ella discurrirá como Dios la ha concebido. Su tiempo está formulado.

Pablo demostró que creía en esto cuando hablando del nacimiento del Mesías dijo: “En el cumplimiento del tiempo Dios envió a su Hijo…”. Todas las profecías exigen para su cumplimiento que lleven como compañera la predestinación. El destino de este enemigo de Dios estaba escrito, todo su recorrido, su regreso y muerte, y además la forma de ella. Y ni la impaciencia de sus adversarios pudo adelantarla un tiempo o los deseos de sus seguidores un minuto. Lo mismo que pasa con los vetustos dictadores de hoy.

Hay una Mente Providencial que lo ha calculado todo sin que se le escape por descuido lo mínimo, sea permitido o su expresa voluntad, y no existe para ella lo inesperado y que la tome por sorpresa. Las cosas ocurrirán como mecánica e inteligentemente allá arriba están hechas y las leyes que la rigen es la voluntad y los deseos de Dios, y brotan éstas de su intrincado e infinito entendimiento, que sin suprimirle al hombre ni un ápice de su responsabilidad de acción, nunca excede a la voluntad divina y converge su historia en su Gloriosa Majestad. Dios dice con ceño fruncido a los preguntones, “lo que he escrito, escrito está”.

Jehová no adivina, él planea; no improvisa, tiene proyectos. Por lo cual, ¡vive Dios! que la Biblia enseña que no hay cabida en la historia humana para la suerte o la fortuna porque todas las letras de los pecadores y santos están escritas y no le faltan una jota, una coma o una tilde al grueso libro de la humanidad, ya tenga seis mil años o un billón de ellos. El programa de la vida humana no es cíclico sino lineal; es una línea recta y tiene un punto final en su salvación o perdición.

¿Es despotismo? Quítese eso de la cabeza, es soberanía. ¿Es determinismo? Más o menos. Yo diría que es hacerse eco de San Pablo y mejor llamarle predestinación. El destino trazado y concebidas todas las posibilidades, es una consecuencia lógica del Dios en creen los israelitas y cristianos y es como una segura roca donde el hombre inquieto y atormentado por sus pensamientos e incertidumbres en el presente, puede sentarse de cara a su porvenir y reposar, y pensar que su mal dormir y desasosiego no cambiará su futuro, y es mejor deponerlos de inmediato.

Lo que menos necesita usted son preocupaciones por el porvenir sino fe para adentrarse en él. Todo está escrito: lo que le digan, las noticias que le traen, los rumores que circulan, y las adversidades y buenaventuras. No vale la pena asustarse ni afanarse por el rumor que oye, por “el día de mañana”, porque el día de mañana tiene su propio afán, escrito.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La artillería de la ciencia

Isaías 36:13-20
“Entonces el Rabsaces se puso en pie y gritó a gran voz en lengua de Judá, diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria. El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar. Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria. No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo, hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas. Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria? ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano? ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?”.


Le dijo: “Mi experiencia con las religiones y los dioses es la misma; estoy sobre ellos, tu Dios es igual que los que ya he derrotado, no es más que una invención, un mito, y si existe, yo y mi ciencia lo derrotaremos y no existirá más”. Oh, mentiras y más mentiras. Hoy los descendientes del Rabsaces dicen: “Tenemos la artillería de la ciencia, la investigación científica, la crítica bíblica, torturadores de doctrinas, teólogos librepensadores a nuestro servicio, todo el progreso humano y la tecnología; por lo tanto, el hombre moderno acabará con los dioses antiguos, purificará de dioses su historia, hará un mundo nuevo y sin religión. Este mundo es del hombre, sólo para el hombre, el hombre será su dueño absoluto, todo el bien y el mal está en el hombre y no queremos ni admitimos una opinión más allá del hombre; formaremos un hombre nuevo, ateo, secular y postmodernista”.

 Así habla actualmente el Rabsaces de la ciencia que como “hombre de pecado” se cree Dios y se sienta en el templo del universo como si fuera Dios y se opone a todo lo que se nombre divino o sea objeto de culto (2 Te 2:4). Todas son mentiras y pretensiones de estos Rabsaces que se creen Dios porque han hecho morir unas cuantas religiones con sus investigaciones arqueológicas y bajo la rueda del avance científico. Cierto es que han matado los dioses de Hamat, Arfad, de Sefarvain, pero no matarán al Inmortal, Invisible, Dios de Israel y del Señor Jesucristo. Dura cosa es dar coces contra el aguijón, y algún día el Hijo del Hombre descenderá en las nubes del cielo y matará a este anticristo científico, a esa “falsamente llamada ciencia” con el resplandor de su venida y con el espíritu de su boca, y toda lengua confesará que Jesús es el Señor para gloria de Dios, y probará que la ciencia no era tan anticristiana como ellos deseaban ni la fe tan anticientífica como pretendían (Flp 2:9-11). Amén.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Sentimientos anti-pastorales


1Reyes 17.17- 24

Y sucedió que después de estas cosas, se enfermó el hijo de la mujer dueña de la casa; y su enfermedad fue tan grave que no quedó aliento en él. Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo que ver contigo, oh varón de Dios? Has venido para traer a memoria mis iniquidades y hacer morir a mi hijo. Y él le respondió: Dame a tu hijo. Y él lo tomó de su regazo y lo llevó a la cámara alta donde él vivía, y lo acostó sobre su propia cama. Clamó al SEÑOR y dijo: Oh SEÑOR, Dios mío, ¿has traído también mal a la viuda con quien estoy hospedado haciendo morir a su hijo? Entonces se tendió tres veces sobre el niño, clamó al SEÑOR y dijo: Oh SEÑOR, Dios mío, te ruego que el alma de este niño vuelva a él. El SEÑOR escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió. Y Elías tomó al niño, lo bajó de la cámara alta a la casa y se lo dio a su madre; y Elías dijo: Mira, tu hijo vive. Entonces la mujer dijo a Elías:


Ahora conozco que tú eres hombre de Dios y que la palabra de Dios es verdad en tu boca”.


El tiempo pasa y cambia muchas cosas, entre ellas la opinión que uno tiene sobre los ministros de Dios y sus sermones. Con algunos los lazos de relación se aprietan y con otros se zafan. He percibido y sentido en algunos hermanos un espíritu anti-pastoral, justificado a veces por malas experiencias con pastores, e injustificado otras, producto de pasiones, ambiciones, mostrado en críticas, desvalorización de su persona y trabajo, o en abierto menosprecio. Como en todas las profesiones, hay pastores buenos y malos, auténticos y asalariados impostores. Uno no sabe quién es quién a menos que pase mucho tiempo y la proximidad le permita a él mostrarse como un legítimo embajador de Dios y que si ha cometido algún error, sea perdonable. Esta mujer, sin ser anti-pastor, ilustra el remedio de cómo dejar atrás una mala experiencia con un ministro del evangelio. Esa es mi intención.

Hay hermanos y hermanas renuentes a cambiar la mala opinión que tienen de casi todos los pastores porque algún ministro les ha hecho perder el primer amor por Cristo y no se pueden recuperar del desencanto, se vuelven refractarios a todos y rumian una perenne amargura que no se les quita nunca oigan a quien oigan, y jamás son bendecidos aunque el predicador sea Juan el bautista que ha resucitado o uno que predique con seráfica elocuencia, tenga dos alas y se llame Arcángel Miguel.

No es exactamente el caso de esta viuda de Sarepta, pero ilustra en parte la cura de esa impresión negativa, fuerte y tan duradera, que por el bien de la persona dañada y del que ocasionó el daño, si lee esto, pudiera el Espíritu bendecir esta reflexión.

La viuda dijo que “ahora” con su hijo sanado, sí que creía que Elías era un profeta y que sus sermones eran inspirados por Jehová. ¿Ahora? ¿Y el aceite reproducido y la harina aumentada? Sí, esa bondad vale pero no es igual. Pudo responder, “yo sabía que este es un varón de Dios, en mi economía lo he comprobado, sus oraciones me han ayudado, no me ha faltado nada que comer, el dinero tampoco ha escaseado, me ha orientado en mi prosperidad y me ha salido bien el negocio, trabajo he tenido; mi fe a aumentado con esta experiencia y mi gratitud hacia él y a su Dios Jehová.

“Pero he dicho “ahora” porque mi fe se ha completado con su bendición hacia mi familia, ahora es cuando siento que creo verdaderamente en la iglesia de la cual él es un representante, ahora es cuando creo en sus sermones porque por medio de la bendición que ha sido a mi familia no puedo negar que a ella la acompaña el Espíritu de Dios; ahora creo más lo que dice y en Dios porque creo como madre porque mi hijo estaba muerto y ahora vive.

“¿De qué me hubiera servido tenerlo a él, el profeta, su pueblo y sus doctrinas si como madre mi fe estaba incompleta porque mi tristeza y mis preguntas no me hubieran dejado creer como quisiera?”.

Y creyó que era un varón de Dios, que se podían oír sus sermones y que podría ser perdonable y admirable, después de todo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

La Mano Invisible


"Le dije a los periodistas que no tenía ni la más remota idea de porque sucedió el accidente. También les dije que no sabía porque nos salvamos, y que teológicamente no había aprendido de la catástrofe nada que no supiera. Les dije que sin duda habíamos experimentado otra vez la tierna misericordia de Dios y que estaba profundamente agradecido por su cuidado providencial" (La Mano Invisible, R.C. Sproul, pág. 165). ______________________________________


Estas palabras del autor se refieren a un accidente de tren que él y su esposa tuvieron. El tren en el que viajaban cayó en un lago pantanoso y decenas de personas murieron enterradas en el barro, mientras que ellos dos tuvieron ¿mejor suerte? ¿Un mejor Dios capaz de cuidar mejor a sus adoradores? ¿Dónde estaba el Dios de los que se asfixiaron debajo del agua y la tierra, suponiendo que alguno fuera cristiano como el señor Sproul y su mujer? El dijo que había otra vez experimentado “la tierna misericordia de Dios” y que se hallaban “profundamente agradecidos por su cuidado providencial”.


Dios quiere que ante su providencia seamos francos con él y con los incrédulos. Misericordia para Sproul, cuidado para él y su esposa, ¿pero qué de aquellos que perecieron en el grupo, atrapados dentro de los primeros coches del tren? ¿Cree que la familia de aquellos muertos podría tener la fe en el cuidado de la providencia que él tuvo? Habría que oírlos. Ante esos casos usted tiene la opción de creer en Dios o negarlo. La experiencia cristiana si es franca admite que hay cosas que parecen desdecir las promesas de Dios y que estamos obligados a un Destino marcado, que colabora con nuestros defectos, errores, negligencias, pecados y sabidurías, y que es inútil luchar contra esa Fuerza Superior que nos coloca donde quiere y tiene la última decisión en nuestra vida. Son muchas las oraciones que Dios niega porque son contra Su Voluntad, y con más “no” sabios que “sí” complacientes nos va guiando al cielo. Hay veces que nos resistimos ante su férrea voluntad y no tenemos más remedio que decir “hágase la tuya y no la mía”, y otras desesperados oramos “¿por qué me has abandonado?”; y no recibimos ninguna explicación sino silencio y soledad. Acontecimientos que parecen que no vigila nadie sobre nuestras vidas, a no ser una pícara y malévola inteligencia que ambiciona nuestra destrucción.


Debemos ser descarnadamente francos en la aplicación de las doctrinas de la fe. No es necesario acudir a autoengaños para ayudar a la providencia divina. La prueba de la fe es la vida. Estoy seguro que el Dios de los cristianos que murieron no es menos Dios que el de los que sobrevivieron. ¿Que pudo haberlo salvado y no lo hizo? Sí. ¿Que pudo extender su mano y evitar el accidente? Sí. ¿Por qué no hizo que revisaran las vías férreas y las arreglaran antes que el tren pasara? No lo sé. Fue error humano o negligencia, pero Dios que es el fin último de todas las cosas ¿por qué lo permitió? Esas preguntas me exceden, pero tengo fe para hallar razones dentro de ella para seguir creyendo en la bondad de Dios, en su amor y suprema inteligencia, y sé también que los escépticos confirman su escepticismo y hallan en estos casos razones para negar que haya Dios o que sea moralmente bueno. Ante lo inexplicable de la providencia usted elige creer o ser ateo.

Pero sepa que Dios parece injusto pero no lo es, es soberano; parece arbitrario pero no es un déspota, tiene razones que se reserva sin explicación porque es Amo de la vida y la muerte; parece un loco que juega con las vidas humanas, pero no lo es, ha enloquecido la sabiduría de los entendidos y tendrá un fin en todo que no entenderíamos aunque lo explicara; y si pudiéramos entenderlo no lo haría porque, un accidente, un sabotaje, una guerra, una prolongada enfermedad, es una contundente prueba de la fe y que de lo único que se puede echar mano es "de la vida eterna" como explicación (1Timoteo 6:12,19), creer en el más allá donde todo se arreglará, en la gloria y en el infierno y en el alma que sobrevive a la muerte. Muchas explicaciones se hallan en el otro mundo y es inútil en éste buscarlas.


Que un cristiano perezca debajo de un tren no es lo peor que le puede ocurrir, sino pecar contra Dios y morir pecando. No es un abuso divino que lo haya sometido a esa “grande muerte” cuando pudo haberlo librado (2Corintios 1:10), porque ya había hecho por él cosas inapreciables. Yo sé que las mejores cosas que Dios ha hecho por él no es su salud, la longitud de su vida, los peligros que ha sorteado, la casa, el automóvil y su preciosa familia sino lo que Jesucristo hizo en la cruz por su salvación, su substitución, justificación, expiación, redención. Y que lo mejor queda reservado para el tiempo del fin, en la resurrección de su cuerpo, cuando sea glorificado. De todos modos, “la paga del pecado es muerte”, de cualquier manera que sea (Romanos 6:23).

Y aunque le parezca despiadada una teológica explicación, mi fe alcanza para dársela: Es cosa cierta que Dios no valora la vida humana como nosotros. Para los hombres la vida es sagrada, para Dios no. El hombre nace en pecado y Dios aborrece el pecado, lo mismo en un niño, que en un cristiano, en un impío o en un ángel. Somos vasijas manchadas de pecado y no hay ninguna injusticia en él si tira ese barro a la basura o permite accidentes que hacen que se caiga la vasija y se rompa. La paga del pecado es muerte, lo mismo en una cama expirando pacíficamente, o retorcido de dolores, que debajo de un cúmulo de agua y cieno.

Cuando un suceso es inexplicable no está en orden el escepticismo y la rebelión contra Dios sino el sometimiento y la adoración dolorosa, bañada en lágrimas y que confiesa "sí Señor porque así te agradó" (Lucas 10:21).