miércoles, 22 de noviembre de 2017

Defiende tu virginidad prematrimonial, con las uñas, mordidas, patadas y gritos


DEUTERONOMIO 22:13,14,25-27


“Y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen. Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella; mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso. Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase”.

Si quieres saber lo que Dios piensa sobre la virginidad y las relaciones matrimoniales antes de estar casados, aquí tienes el texto. Para la generalidad de jóvenes en esta sociedad secular la virginidad es cosa del pasado, respetada y admirada como noble en otros tiempos; ahora se burlan de ella y las niñas que siguen vírgenes después de los dieciséis años lo esconden a sus compañeras.
El daño psicológico debiera ser grande, a la postre. Acaso, ¿no se sienten usadas, decepcionadas y sin sueños cuando tienen varios novios de esta clase y ninguno quiere casarse sino satisfacer sus deseos pasajeros? ¿No se les nota en el rostro, si no se maquillan, la merma de la luz de su juventud? ¿No se pierden el respeto a sí mismas? Entran a ser mujeres antes de tiempo. Lo único que puede explicar esto, sin excusa, es la corrupción moral. La nobleza en la virginidad prematrimonial es cosa del pasado para esta sociedad, pero no para Dios, que firmemente la aprueba, la promueve y la recomienda, y lo que se dice sobre los asaltos sexuales se aplica a la pérdida de la virginidad en sentido general.

Dice, el texto “porque no dio voces en la ciudad”. No gritó, ¡auxilio!, ¡auxilio!, cuando la acosaban, y hallaron a la incauta en lugar solitario. Por supuesto que esos gritos de desesperación son los de una chica a quien intentan violarla, no precisamente la que engatusada o por su voluntad libidinosa se va con un chico a fornicar por su propio gusto. Esas no piden auxilio. Según Dios, la virginidad debe ser tan importante para la mujer que debe defenderla con las uñas, mordidas, patadas y gritos, para que un sinvergüenza no manche la santidad de su cuerpo. Si la tentación a ceder la virginidad sin compromiso de casarse, es muy grande, la joven adoctrinada por Cristo, debe hacer lo mismo que si pretenden abusar sexualmente de ella, gritarles a sus padres, a buenas amigas, ¡auxilio, auxilio!, para que vengan en su ayuda y la rescaten del peligro, teniendo en cuenta lo que dice el apóstol, que “el cuerpo no es para la fornicación sino para el Señor” Jesucristo (1 Co. 6:13). Y si has entregado con anticipación tu virginidad, y te pesa, estás   a tiempo para arreglar tu vida y arreglar tu juvenil cuerpo y convertirlo en algo más digno que un esclavo de gustos y pasiones, en un bello templo del Espíritu Santo.

martes, 21 de noviembre de 2017

Jesús no necesita de tu catarsis

JUAN 21:15-17
"Entonces, cuando habían acabado de desayunar, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Pedro le dijo: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis corderos". 

Todo esto para sanarlo espiritualmente y para confirmar su llamamiento; Pedro, herido y maltrecho por su negación del Señor, había decidido ponerse a un lado y no mencionar ni acordarse (como Jeremías) más de su Nombre. Nota que Jesús no inició un proceso de recuperación psicológica, aunque su mente tenía que estar terriblemente afectada por su pecado; no inició con él un programa de asimilación de la experiencia vivida, algún modo para ir sacándolo poco a poco del cisma emocional donde había caído, para retornarle su "autoestima", el sentido de su valor y su confianza en sí mismo. Así en parte es como obra la consejería humana. Pedro no ingresó a ningún programa de esa clase, no pasó por ninguna de esas etapas de sanidad de su personalidad ni progresiva evolución de sus conflictos, sino que como un todo se puso en pie, instantáneamente dejó atrás su pasado y todo lo que hubiera podido conseguirse con un prolongado tratamiento de hombres, él lo recibió en sólo unos instantes de conversación personal con Jesús.

Si miras atentamente la conversación verás que ni siquiera se hace mención del pecado, el Señor Jesús no necesitaba una información "catárquica" de lo que a Pedro le pasó y por su parte, Pedro conocía que el Señor lo sabía todo y que no hacía falta un recuento de los sucesos. Jesús no sometió la mente de su amado apóstol a ningún interrogatorio para que él "descubriera su problema" porque lo conocía bien, sólo le preguntó por tres veces que si lo amaba; y él por su parte lo afirmó las tres veces. No hay que hablar más de lo que pasó hace unos días o unos años; no le pide que traiga a la memoria su falta porque viéndolo llorar ya lo había perdonado, por ello no le pide una serie e infinita sucesión de confesiones. No es la autoestima lo que trata el Señor que Pedro recupere, sino su sentimiento de utilidad, su vocación, la convicción de que todavía podía ser útil y por medio de eso, la autoestima, si fuere necesaria, se adquiere. La inutilidad es uno de los mayores sufrimientos del que ha pecado contra el Señor. No obstante, no fue por medio de su utilización, o su vocación reanudada, que Pedro se recupera, sino por medio del amor al Señor. No es una recuperación eclesiástica sino espiritual, no por medio del regreso a un cargo.


Amar al Señor, sentirse amado y que aún se es de provecho, es la solución para el que ha pecado. El que ama se siente amado, perdonado y feliz. Esa es la enorme garantía de no volverlo hacer, amarle más que al mundo, más que a todo, siempre en primer lugar.  El amor a Cristo no es el medio de la salvación, pero es el centro mismo de la vida cristiana, la sustancia y el perfume que la llena toda, la fuerza motriz de todas nuestras acciones, su meta diaria, su combustible eterno. Jesús le dijo a Pedro: ve y mira a los hermanos de frente, en sus caras, sin avergonzarte, pastoréalos. Esto para vencer en Pedro su sentimiento de vergüenza y culpa. 

"No tienes que sufrir constante vergüenza ni que te taladre la culpa por un pecado que ya te he perdonado". Si conocer el perdón de Dios no termina con la crisis mental, las psicologías humanas lograrían solamente crear muchas disculpas que alivien y adormezcan la conciencia, y en ese caso se irá muriendo la fe y desapareciendo el testimonio, a no ser que se salga del gabinete del psiquiatra y se entre pronto en la recámara personal, y se le cuente a Dios a menudo las cosas que no le dejan vivir ni dormir tranquilo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

María se hubiera cortado las venas



JUAN 12:3
"Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume". 

Lucas 7:36-50 habla de un suceso con algunos detalles similares, pero completamente distinto. Señor, permite que mi corazón sea generoso así, como el de María, a quien no le importó gastar tanto dinero pues con admiración todos dijeron que era mucho, aparentemente una mala inversión, en honrarte a ti; que no era una inversión porque el dinero no se multiplicaría ni volvería con reedito. Nota que pudo haber comprado menos perfume, media libra, un cuarto de libra o algunas onzas, pero ella extendió su gasto por la fuerza de su agradecimiento. Daba menos de lo que había recibido. ¿No valía la vida de su hermano más que esos 300 denarios? Hay muchos sentimientos de gratitud en esa unción. ¿Por qué darle al Señor menos de lo que podemos? 

También pudo haber comprado un perfume con menos calidad, más barato, no puro, sino adulterado con otras sustancias; no, ella deseaba calidad en su unción; precisamente ahí yace el valor de la adoración, ¿se puede llamar adoración a lo que no tiene calidad? No sé, supongo que Cristo hubiera recibido un perfume barato, ¿pero es un argumento para adorarle sin calidad? ¿Algo que no cueste nada o cueste poco? Un ejemplo excelente es el de aquel que se parecía a Dios, David, que rechazó una oferta que nada le costara, regalada (1 Cro. 21:22-27). (No es que uno tenga poco y por eso dé poco como pasó con aquella mujer que Jesús vio ofrendando en el templo). Ambas pueden ser llamadas adoración, pero una es mejor que otra. Hoy se piensa en adoración barata, se da el nardo pero que no sea muy caro, se canta mucha música que no es buena (Sal. 33:3), o se canta con desentonos, sin ensayarlo, sin práctica, porque dicen, "es para el Señor"; se enseñan las clases sin estudiarlas bien, se predican sermones rápidamente preparados, y se da menos dinero de lo que se pudiera, y como Ananías y Safira aparentar que se hace lo mismo que los demás. Todo barato, todo inferior. Es la ofrenda de Caín, sin fe. Mira el lugar donde lo derramó: a los pies del Señor. Eligió los pies, la posición más inferior del cuerpo de Cristo. 

Aplicado a la iglesia; eso hoy puede ser equivalente cuando se le adora con excelencia en la posición más humilde de la iglesia, entre los pobres, los necesitados, con aquellas responsabilidades que parecen menos dignas y que menos reconocimiento y recompensas tienen. Y por último la entrega de su yo personal, de su belleza, de su orgullo, de su feminidad, de sus atractivos, de sus dones: sus cabellos revelan su consagración, ¿es una exageración? ¿Por qué no usó una toalla? No quiso, su cabello lo amaba más. No consideremos que sea mucho lo que gastamos en comparación con lo que recibimos. ¿Mucho? No dio más porque no podía o no tenía, pero se hubiera cortado sus venas y con sangre hubiera ungido los pies del Señor.

lunes, 13 de noviembre de 2017

El valor de los elogios humanos

Jesús es nuestro sustituto, no precisamente héroe
JUAN 5:41
No recibo gloria de los hombres”. 
No necesitaba el testimonio de ellos, tampoco del aplauso. Que, dicho sea, el aplauso expresa alegría pero no es ni fue nunca en términos bíblicos e históricos, una forma de alabanza y de adoración. Lea en el conocido, como sermón de la montaña, y trate de escuchar si hubo aplausos allí que lo interrumpieran, o que sellaran su preciosísimo discurso. No se escuchó ninguno. Lo que se escuchó fue que dijeron “nunca ha hablado un hombre como este hombre”, y fue un comentario a su forma de expresarse y al contenido de sus alocuciones. Gloria de los hombres de esa manera no recibe. Es un reconocimiento cultural, practicado por la sociedad. No le hacía falta ni aprobación ni reprobación. Sin embargo, no rehusó canciones, himnos, hosannas (Mt. 21:9), como bendito del Señor. Su figura era independiente y su ministerio totalmente separado del criterio de ellos, y de las glorias que se le dan a los héroes vivos o muertos. Cambiando hacia otro asunto, si tienes ansias de fama y popularidad, comprara tus deseos con los de Jesús. Lee la parábola de la Gran Cena en Luc. 14:10, o las palabras de Pablo en Ga. 1:10. En un buen sentido honramos al Hijo como honramos al Padre.

Si tienes amor lo eres todo, sin él eres nada
JUAN 5:42
“Pero os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros”. Señor, que no tenga otras cosas pero que no me falte tu amor. Si no tengo tu amor ¿cómo podré estar seguro de tu perdón? “Si no tengo amor nada soy”. 

Puede que no tengas amor de Dios y sí demasiado amor propio y amor al mundo. "No digan que ustedes se oponen a mí porque tienen celo por el honor de Dios, y que lo hacen porque aman su nombre, y eso porque me he hecho igual que Dios; no, ese no es el caso. Conozco la disposición de sus almas; sé muy bien que ustedes no aman a Dios, ni tampoco sienten celo por su gloria. Al contrario, vuestra ignorancia es incorregible y vuestro celo malicioso. Ustedes leen la Escritura, pero no penetran dentro de su significado. Han sido diligentes en tratar de encontrar la verdad, se han dado cuenta que el Mesías es igual que Dios, que debe ser el Hijo del Hombre, heredero del trono David y que las obras predichas en ella son las que yo hago y anunciadas por los profetas que el Mesías habría de hacer" (Clarke). 

Cualquiera cosa que uno presuma tener o realmente tenga si le falta amor en su corazón, "nada es"; y si no existe el amor de Dios en el corazón el que existe es el monstruoso egoísmo, y en el fondo de todo eso, odio. Lo que distingue en primer lugar a un cristiano no es su gozo sino amor, a Dios y al prójimo. El primer mandamiento no es amarnos a nosotros mismos para poder los otros. So es invento de la psicología moderna. Eso nunca Jesús lo dijo. Lo que enseñó el Señor fue contrario, “niéguese a sí mismo”. El primero es amar a Dios con todo el corazón y el segundo al prójimo con toda la fuerza que tiene el yo, con toda la intensidad del egoísmo. Si tienes amor lo eres todo, sin él eres nada

              El valor de los elogios humanos
JUAN 5:44-47
¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?”. 

“Ustedes se alaban los unos a los otros dentro de la institución religiosa con las tradiciones de hombres que la gobiernan; le dan mucho valor a los elogios humanos y a las distinciones personales; sin la membresía en la sinagoga no conciben la vida nacional y yo sé que no puedo competir entre ustedes por la admiración contra tan poderosa organización; yo soy una persona, un hombre, un maestro de doctrinas que no reciben, mis seguidores son pocos, incultos y no elogiables; y que actualmente lean los rollos escritos por Moisés y puedan verme como cumplimiento de alguna profecía, es imposible”.

Jesús podía visitar las sinagogas, pero no podía obtener membresía entre ellas, no lo querían. Tendrían que revisar la forma de leer la Escritura por “el testimonio de Dios”; y si era genuino, corregir las interpretaciones que se hubieran hecho; el ser “guiado por el Espíritu” consiste en comparar las acciones divinas en la experiencia con los dogmas de la fe, la organización eclesiástica y el sistema de exégesis y teología que se sustenten. Y declinó recibir aquellas adulaciones ni intentó pertenecer a esa organización colmada con hipocresía.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Providencia y leyes naturales



DEUTERONOMIO 11:10-12
“Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin” (No como el país donde has estado, Egipto).

 “Tienes que pensar que lo que vas a encontrar no es igual que lo que dejaste atrás; la tierra de Egipto está regida por mis leyes naturales, las gobierno con el orden que he establecido, yo sostengo ese orden y el orden sostiene el caudaloso Nilo; pero la tierra que por promesa te he dado la dirijo yo personalmente por medio de mi providencia. Cualquier cosa que allá pasaba respondía a las leyes de la creación, las que ocurran aquí son acciones mías, allá la cosecha dependía de la forma del cultivo que se hiciera conforme a las leyes de la creación; en la tierra prometida a la relación que ustedes tengan conmigo”. De igual manera la iglesia puede decir lo mismo y estar segura que un cuido providencial tiene lugar con ella; el mundo también lo gobierna Dios pero no de modo tan especial y positivo, porque el otro parece espiritualmente abandonado a su suerte y transgresiones. La iglesia y cada individuo de ella, jamás.  Nunca.

DEUTERONOMIO 11:2-8
“Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido”.


Como si el Señor les dijera: “Me dirijo a ustedes quienes tienen experiencia conmigo, a quienes me he revelado, a quienes he ayudado y defendido, que tienen razones para temerme, amarme y creer en mí,  que tienen motivos para tener fe en mí, les pido obediencia, para que vuestros hijos crean en mí por el testimonio de ustedes”. Dicho de modo absoluto, la fe de los hijos depende de la obediencia de sus padres y la fe del mundo de la obediencia de la iglesia (Jn. 11:21-23).