lunes, 13 de noviembre de 2017

El valor de los elogios humanos

Jesús es nuestro sustituto, no precisamente héroe
JUAN 5:41
No recibo gloria de los hombres”. 
No necesitaba el testimonio de ellos, tampoco del aplauso. Que, dicho sea, el aplauso expresa alegría pero no es ni fue nunca en términos bíblicos e históricos, una forma de alabanza y de adoración. Lea en el conocido, como sermón de la montaña, y trate de escuchar si hubo aplausos allí que lo interrumpieran, o que sellaran su preciosísimo discurso. No se escuchó ninguno. Lo que se escuchó fue que dijeron “nunca ha hablado un hombre como este hombre”, y fue un comentario a su forma de expresarse y al contenido de sus alocuciones. Gloria de los hombres de esa manera no recibe. Es un reconocimiento cultural, practicado por la sociedad. No le hacía falta ni aprobación ni reprobación. Sin embargo, no rehusó canciones, himnos, hosannas (Mt. 21:9), como bendito del Señor. Su figura era independiente y su ministerio totalmente separado del criterio de ellos, y de las glorias que se le dan a los héroes vivos o muertos. Cambiando hacia otro asunto, si tienes ansias de fama y popularidad, comprara tus deseos con los de Jesús. Lee la parábola de la Gran Cena en Luc. 14:10, o las palabras de Pablo en Ga. 1:10. En un buen sentido honramos al Hijo como honramos al Padre.

Si tienes amor lo eres todo, sin él eres nada
JUAN 5:42
“Pero os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros”. Señor, que no tenga otras cosas pero que no me falte tu amor. Si no tengo tu amor ¿cómo podré estar seguro de tu perdón? “Si no tengo amor nada soy”. 

Puede que no tengas amor de Dios y sí demasiado amor propio y amor al mundo. "No digan que ustedes se oponen a mí porque tienen celo por el honor de Dios, y que lo hacen porque aman su nombre, y eso porque me he hecho igual que Dios; no, ese no es el caso. Conozco la disposición de sus almas; sé muy bien que ustedes no aman a Dios, ni tampoco sienten celo por su gloria. Al contrario, vuestra ignorancia es incorregible y vuestro celo malicioso. Ustedes leen la Escritura, pero no penetran dentro de su significado. Han sido diligentes en tratar de encontrar la verdad, se han dado cuenta que el Mesías es igual que Dios, que debe ser el Hijo del Hombre, heredero del trono David y que las obras predichas en ella son las que yo hago y anunciadas por los profetas que el Mesías habría de hacer" (Clarke). 

Cualquiera cosa que uno presuma tener o realmente tenga si le falta amor en su corazón, "nada es"; y si no existe el amor de Dios en el corazón el que existe es el monstruoso egoísmo, y en el fondo de todo eso, odio. Lo que distingue en primer lugar a un cristiano no es su gozo sino amor, a Dios y al prójimo. El primer mandamiento no es amarnos a nosotros mismos para poder los otros. So es invento de la psicología moderna. Eso nunca Jesús lo dijo. Lo que enseñó el Señor fue contrario, “niéguese a sí mismo”. El primero es amar a Dios con todo el corazón y el segundo al prójimo con toda la fuerza que tiene el yo, con toda la intensidad del egoísmo. Si tienes amor lo eres todo, sin él eres nada

              El valor de los elogios humanos
JUAN 5:44-47
¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?”. 

“Ustedes se alaban los unos a los otros dentro de la institución religiosa con las tradiciones de hombres que la gobiernan; le dan mucho valor a los elogios humanos y a las distinciones personales; sin la membresía en la sinagoga no conciben la vida nacional y yo sé que no puedo competir entre ustedes por la admiración contra tan poderosa organización; yo soy una persona, un hombre, un maestro de doctrinas que no reciben, mis seguidores son pocos, incultos y no elogiables; y que actualmente lean los rollos escritos por Moisés y puedan verme como cumplimiento de alguna profecía, es imposible”.

Jesús podía visitar las sinagogas, pero no podía obtener membresía entre ellas, no lo querían. Tendrían que revisar la forma de leer la Escritura por “el testimonio de Dios”; y si era genuino, corregir las interpretaciones que se hubieran hecho; el ser “guiado por el Espíritu” consiste en comparar las acciones divinas en la experiencia con los dogmas de la fe, la organización eclesiástica y el sistema de exégesis y teología que se sustenten. Y declinó recibir aquellas adulaciones ni intentó pertenecer a esa organización colmada con hipocresía.