sábado, 20 de enero de 2018

Es para que te retiñen los oídos, te rías a menudo y adores mejor

GÉNESIS 17:15-21   
“Entonces Dios dijo a Abraham: A Sarai, tu mujer, no la llamarás Sarai, sino que Sara será su nombre. Y la bendeciré, y de cierto te daré un hijo por medio de ella. La bendeciré y será madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rio, y dijo en su corazón: ¿A un hombre de cien años le nacerá un hijo? ¿Y Sara, que tiene noventa años, concebirá? Y dijo Abraham a Dios: ¡Ojalá que Ismael viva delante de ti! Pero Dios dijo: No, sino que Sara, tu mujer, te dará un hijo, y le pondrás el nombre de Isaac; y estableceré mi pacto con él, pacto perpetuo para su descendencia después de él. Y en cuanto a Ismael, te he oído; he aquí, yo lo bendeciré y lo haré fecundo y lo multiplicaré en gran manera. Engendrará a doce príncipes y haré de él una gran nación. Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, el cual Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene”.

Dios continuó cambiándole el nombre a toda la familia de Abram. Este fue el día que les cambió el nombre a todos con promesas; ya sus nombres les recordaban el futuro de bendición que tendrían. Pasara lo que pasara recordarían por sus nombres el propósito de sus vidas. Abram, por afligido que se hallara y pensara en su esterilidad, si eso le llevaba a la cama triste debía pensar que ya no se llamaba Abram sino Abraham “padre de una muchedumbre”. Si Sarai se llamaba “mi princesa” “princesas”, del padre, de la madre, de sus ancestros y dioses, a su nombre se le quitaría el posesivo de ellos, o del plural, una i, para ser simplemente libre de todo eso, de tradiciones religiosas paganas. Dios le quitó algo de su nombre para hacerla más suya que de nadie. Ahora sería Sara, a secas. A su esposo le añade, a ella le suprime. Una sola letra, un pequeño cambio en su vida la revoluciona toda. 
Los pequeños cambios de Dios son importantes. 
Por una letra también se definió en el concilio de Nicea la divinidad de Cristo, y por cierto una i quitándosela a la palabra “semejante” en griego para que quedara “de igual”. Sara, como si dijera, ahora es hecha por Dios una mujer ortodoxa. Sara comprendió que ahora ella pertenecería a Dios y sería “madre de multitudes”.

Es maravilloso el origen del pueblo de Israel, de cero, de nada, de lo imposible, como es asombroso nuestro llamamiento, nuestra elección desde Ur de los caldeos, antes que el mundo fuese, nuestra fe, justificación y glorificación. Nos inclinamos reverentes con el patriarca y nos identificamos con su risa. No por incredulidad sino de asombro, y como él diría: ¡me retiñen los oídos! Si uno supiera lo que Dios puede hacer con su vida se reiría, no se lamentaría tanto, no se impacientaría, llenaría su corazón de alegría, estaría contento, aunque tenga 99 años y habitara no en mansiones sino en tiendas. Su religión estaría llena de gozo, adoraría mejor y se reiría más a menudo

Cambios en apariencia pequeños, pero en realidad muy grandes

GÉNESIS 17:4-8

“Entonces Abram se postró sobre su rostro…”. 

Mientras Abram iba tomando las palabras de Dios, con reverencia él le iba dando más y más. Esa palabra “pacto perpetuo” “seré el Dios de ellos”. ¡Dios mío qué plan tan definido! Por eso Moisés se atrevió a sacar a todo un pueblo para otro lugar, mudarlo completo, con niños, mujeres, casas, todo, para la tierra de Canaán. Dios le dijo “eres un padre enaltecido” (Abram) y con mis bendiciones, cuando cumpla mi propósito contigo serás recordado como “un padre de muchedumbre” (Abraham). Oh bendito Dios, yo quiero ser un padre enaltecido y después un gran evangelista, un padre de multitudes. Continuó siendo un padre enaltecido, pero además de eso padre de muchísimos, con el alargamiento de su vida y nombre. Dios es quien produce nuestros cambios en apariencia pequeños pero en realidad muy grandes. “Fecundo”, qué bonita es esa palabra que quiere decir “te cargaré con frutos”. “no serás más estéril” “verás, o mejor dicho, no verás con el curso de los años lo que haré contigo, no importa que no lo veas el mundo lo verá”.

miércoles, 17 de enero de 2018

No vivas mordiéndote las uñas

2 SAMUEL 10: 12
“Esforcémonos por nuestro pueblo, por las ciudades de nuestro Dios y haga Jehová lo que bien le parezca”. 

Me parece bien eso que dijo, cuando uno no sabe lo que Dios va a hacer su deber es esforzarse y hacer lo mejor; si somos derrotados no tenemos porqué culparnos y moriremos tranquilos; si no nos esforzamos ya la derrota está hecha. El texto no enseña que uno se esfuerce y ponga su trabajo en las manos de Dios y con todo sea derrotado. Si te esfuerzas y obras lo mejor que puedes, todo te saldrá bien. Tienes que convencerte que éste es un procedimiento de fe. La “decisión de la suerte es de Jehová” (Prov.16:33). Si uno persevera tocando puertas, alguna se abrirá, aunque muchas permanezcan cerradas. Este hombre diría eso para estar tranquilo él y transmitir tranquilidad y fe a su ejército. Podría esa noche dormirla toda, si tardaba la batalla.
Dios hará lo que él quiera, con mucho de nuestro esfuerzo o con un poco menos. Digamos, "haga Dios lo que quiera, me apoye o no, nos dé   el triunfo o perdamos muchos hombres, nos acompañe el éxito ahora o venga después. Este es su pueblo y lo que quiera hacer con él lo veremos, si acompaña mi vocación y llamamiento o se retira de mi lado. Lucharé resignado a su voluntad y me conformaré si salgo vivo de la contienda, o muerto".

No debemos vivir como mordiéndonos las uñas, devorados por el gusanillo de la inquietud y si mi Jefe cree que es mejor para mí que yo pierda, y eso es sabio y le glorifica, le daré las gracias por mi derrota, destitución, infamia y muerte. Quien me condecora es Dios. Por lo que a mí respecta no me hallarán sus enemigos sentado en una silla o durmiendo en una cama sino vestido con el pectoral de la fe, contendiendo por la salvación y con la espada del Espíritu en la mano, que es su Palabra, la cual él sabe que yo sé usar, y se rufián yo sé que es cobarde, tiembla y huye porque le tiene miedo, le horroriza la predicación bíblica (Efe.6:10-17). Entonces digo, de acuerdo a mi experiencia en combate y a los galones que me condecoran,

“someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (Sgo. 4: 7; 1 Pe. 5: 9).


A mí sólo no me han herido sus infernales balas de juego, conozco héroes con muchas cicatrices y quemaduras, que suspiran al recordar esos malos ratos cuando lloraron solos. Yo quiero leer sus diarios y biografías. Y las compro. 

Una cosa es la barba y otra la honra

2 SAMUEL 10: 1-5

Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidió. Cuando se le hizo saber esto a David, envió a encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey mandó que les dijeran: Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved”. 

“Hanún les rasuró la mitad de la barba y les cortó los vestidos hasta las caderas”. Es decente LBLA cuando dice caderas, pero la RV es más exacta y dice que les cortó la ropa hasta las asentaderas. Este texto se ha usado para indicar el procedimiento de "restauración" que ha de seguirse con personas que han cometido inmoralidad; pero, si bien es cierto que esconderlos de la vista del pueblo es bueno para que no reciban sus afrentas, se le disminuya la vergüenza, ¿se recupera el testimonio de uno o le crece el pelo de la barba? ¿Un par de meses es suficiente para que una barba medio rasurada esté pareja? 

Mas no bastan seis meses ni diez años, ni toda la vida para borrar una falta moral. Estos hombres de David eran inocentes y nada malo hicieron para que los afrentaran así. No, hermano, estos hombres padecieron por una causa noble, fueron ultrajados cumpliendo una misión sagrada, pero quien se ha mancillado en su pecado no ha perdido la mitad de la barba sino su reputación, Dios puede perdonarlo y tener misericordia y darle arrepentimiento, pero lo que Dios nunca hace es devolverle la honra perdida entre los pequeños jueces que se enteraron de su necedad.

viernes, 12 de enero de 2018

Son bellas, más que las cristianas

GENESIS 6:2
“Los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban” (2 Pe.2:4,5; Jud.1:6,7). 

Es un pecado muy grande la contaminación matrimonial de la raza santa. Deja que los hijos del mundo se casen entre ellos y los jóvenes creyentes con hijas de Dios. Dice Gill lo siguiente:

“Según escritores árabes después de la muerte de Adán la familia de Set se separó de la de Caín. Set tomó a sus hijos y esposa y se instaló en una alta montaña (Monte Hermón) en la cumbre donde su padre Adán había sido sepultado, y Caín y todos sus hijos vivieron en el valle debajo donde Abel fue muerto. Set sobre la montaña obtuvo un prestigio de santidad y pureza, y se hallaban tan cercanos a los ángeles que podían escucharlos y unirse en alabanzas con ellos y por esa razón él y sus hijos recibieron el nombre de “hijos de Dios”. Su padre Set y los otros patriarcas les habían dicho que no descendieran y se juntaran con los habitantes del valle con los hijos de Caín. Algunos de ellos desobedecieron y bajaron y tomaron mujeres y después les siguieron otros atraídos por la belleza de ellas. 

Dicen algunos autores judíos que siendo los cainitas más numerosos y poderosos que ellos sólo le permitieron casarse con sus mujeres, agradando la carne sin tener en cuenta el carácter moral y civil de ellas, sin el consentimiento de sus padres y sin consultar a Dios cometiendo así fornicación a lo cual aquellas mujeres tenían adicción además del baile y las canciones mundanas, y esos fueron los atractivos que hicieron que aquellos jóvenes dejaran el monte santo y descendieran a tomarlas”. Como si dijeran entre ellos, “son bellas, más que las cristianas”.  El NT, concretamente Pablo, dice “no os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Co. 6:14-18). Ese yugo pesa mucho y se lamenta toda la vida haber fantaseado que algún dia ellos se harían cristianos. No es cierto que sean más bellas, sino más sensuales y exóticas, y llenaron más los ojos de los hijos de Dios que sus hermanas en la fe.

Tú me abriste el gusto por la pornografía



GENESIS 20:9
De allí partió Abraham a la tierra del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar. Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara. Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente? ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto. Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases. Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos. Entonces Abimelec se levantó de mañana y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera. Después llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo. Dijo también Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que hicieses esto? Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer. Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer. Y cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es. Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer”.

El pecado de adulterio es un pecado llamado "grande", y eso lo dijo no un santo y fiel de Jesucristo sino un pagano, uno que no pertenecía al pueblo de Israel, pero sabía que era una falta moral enorme y que las consecuencias siempre serían grandes y perjudicarían no solamente a una familia sino a todas las familias de la nación. Y Abimelec tendría muchas faltas, pero no quería añadir a ellas una más, la del adulterio, la mujer que Dios le había dado a otro y que se habían jurado ser fieles entre ellos. ¿Por qué conquistar la mujer de otro hombre, robársela, si ya tiene una? Abimelec, un idólatra, un polígamo pagano reprendió al hijo de Dios y le dijo que eso no se hacía.

Trata de que otro no te culpe de haberlo expuesto al pecado. ¿Cómo justificarás ante Dios las acusaciones de que desgraciaste su matrimonio, trajiste vergüenza a sus hijos engendrando medios hermanos? O yendo a otra clase de pecados, que te digan, “a mí tú me iniciaste en el uso de drogas, tú me enseñaste a tomar cervezas y bebidas fuertes, me iniciaste a usar el teléfono móvil (celular) para enviar textos sucios, para iniciar una relación pecaminosa y para mirar videos pornográficos, tú fuiste quien me abrió el gusto por la pornografía”.

miércoles, 10 de enero de 2018

Trata de ser mejor sin atacar aquél que sabe cómo ser victorioso



GENESIS 4:4,5
“También Abel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero a Caín y su ofrenda no miró con agrado. Y Caín se enojó mucho y su semblante se demudó”. 

 Esto tiene una corta lección de culto y otra amplia y social. Caín debió ofrendar con fe y algo cruento, pero él era un humanista y pensaba, en contra de Dios, que sin derramamiento de sangre se puede hacer remisión de pecados. Y estaba obstinadamente equivocado. Se siente esta inconformidad de Caín cuando parecen fallar las oraciones personales y que Dios tiene preferencias con otras personas y las mira con más agrado, y está más visiblemente presente en el testimonio de ellos que en el propio; su soberanía parece aplastante o arbitraria. Es una desdicha muy grande para alguien mirar que Dios prefiere a otros y no aprecia lo que se hace por él y para él. Cuando Dios le explicó su falta de bendición no le dijo que era peor que su hermano sino porque no había hecho las cosas bien habiendo podido hacerlas; Caín no pidió otra oportunidad para mejorar sus obras, perfeccionar su obediencia y hacer que su Dios no se sintiera insatisfecho; la ira, la envidia y el celo por Dios lo dominaban todo; no hizo nada con esa clase de sentimientos sino expulsarlos y quitar de en medio aquél que lo hacía sentir inferior y tan desgraciado. Dios le advirtió de antemano que si no solucionaba correctamente su situación interior la agravaría cometiendo una locura.
  
Él podría igualar a su hermano y Dios le dijo que sólo tenía que hacer las cosas mejor, pero Caín quería que Dios se satisficiera con lo que él hacía, más Dios insistía en que él podría mejorar; Caín continuaba diciéndole que no a Dios, "no hace falta ser tan estricto en la religión, no hay que trabajar mejor para prosperar, las cosas han sido bien hechas y debían dar resultado"; no se sentía conforme con los resultados de sus acciones y tampoco quería laborar mejor; se negaba a un cambio y a la optimización de sus obras. Su celo por Dios y la envidia que le hacía sentir la prosperidad del próximo podrían haberse curado trabajando mejor, pero ese era un camino largo y sudoroso que no quería empezar. Dios le comunicó a Caín que lo que sentía no era una insatisfacción religiosa, sino que él renunciaba a ser enaltecido y se determinaba a obedecer los impulsos bajos de su espíritu, las manifestaciones peores de su naturaleza humana. El problema de Caín con Dios no era que aquél no llenaba los requisitos de su religión, sino que se decidía a ser un hombre inferior al que podía haber sido; la inconformidad de Dios con él consistía en que el hombre no dominaba sus impulsos de injusticia y los incubaba para darles una salida social incorrecta, atacando aquél que había sabido ser victorioso. 

Para Dios lo más importante no es la perfección de las ceremonias religiosas ni el pulimento de doctrinas divinamente reveladas, sino que el hombre que creó actúe bien, ese es el fin en la adoración a Dios, y en todo caso esa es la función humana de la teología. Caín engendró hijos que llevarían dentro su propio dilema y triunfarían como artistas y orfebres, dando forma a una adelantada y cruel sociedad; y a eso precisamente no se refería Dios, al progreso artístico, económico, científico; a eso la deidad no le llamaba específicamente "progreso" sino al perfeccionamiento del hombre como tal, no al mejoramiento del mundo hostil donde vive sino al progreso del ser humano, y por eso se ventila una acción antisocial y da pie al análisis del primer criminal. Trata de ser mejor sin atacar aquél que sabe cómo ser victorioso.

lunes, 8 de enero de 2018

El engaño de la Primera Dama

GÉNESIS 3:4,5
“Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal”. 

¡Cómo van a pensar que Dios miente! Ella quiso decirle: “Si Dios no quisiera que adquieras el conocimiento del bien y del mal no habría plantado este árbol”; y Eva miró los frutos colgando entre las hojas, y el reptil erguido sobre una rama, como si alas tuviera. Su intención era que probara la desobediencia y conociera el mal por experiencia; y una gran frustración le cayó a la Primera Dama cuando despojada de algo sintió que quedó, y se desprendió de su cuerpo la gloria que la cubría y el Espíritu sagrado que la envolvía; y agitado su pecho y ensombrecido su rostro corrió hasta su compañero con una fruta en la mano para tener con él alguien en su despojo y solitario infortunio. Aquella mentira con que se acusaba a Dios tenía arropada esta verdad, “llegarás a ser como yo”, y cayó del árbol el esperpento, como un gusano, y ellos fueron así, similares al diablo. No es por vista, pareja, sino por fe. 

GÉNESIS 3:6
“Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió”. ¿Cómo pudo con una mirada suponer todo eso? Y ya su mirada cambió, de una santa por la codicia, la confianza por el pánico, la gratitud por la envidia, y dejó de ser radiante para ser oscura, y no vería más al Invisible con su par de ojos engrandecidos y ciegos, que parecían más dos hoyos profundos que una pareja de escrutadores de la belleza y la Deidad. La doctrina y la correcta interpretación de la Palabra de Dios le sirvieron para poco en el momento de la tentación, cuando se tiene la Biblia abierta, se memoriza y no se cumple. Se suspende la comunión.

             Por qué huimos de Dios
GÉNESIS 3:7-10
"Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.  Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”.

Todo esto es una humanización de Dios. Fíjate, lector de la Biblia, que es inútil huir del castigo cuando uno peca. El pecado “lleva en sí castigo” como el miedo (1 Jn. 4:18); y si no, mírale en el fondo de los ojos a los homosexuales, los adúlteros y los fornicarios, detrás de sus sonrisas y maquillajes. En realidad, Dios no vino a Adán y Eva para castigarlos sino para arreglarlos, pero, algún castigo tendrían, mínimo, pero alguno.  No viene para castigarnos sino para resolver nuestro problema. Y si hay castigo es mínimo, con misericordia. Los castiga a trabajar y a parir con un poco de dolor; y en vez de ejecutarlos.
El relato permite hacer una generalización, que la principal razón por la que huimos de Dios, la principal, es por la relación que hay entre el pecado y el sexo y como no queremos dejar limpio de pecado el sexo, entonces huimos de Dios para que ni Dios ni alguien nos llamen la atención. La envidia, el odio, incluso el homicidio, aunque evita el castigo humano, no hace huir de Dios, como los presos lo atestiguan, porque Caín no huyó de Dios.

Por otro lado, es inútil el intento de taparle el pecado a Dios. En el caso de Adán, diría, “aquí, detrás de este árbol”. Y salta a la vista que hacemos lo mismo. Nos escondemos detrás de algunas hojas y ramas secas. Una casa. Ropa bonita. Un auto nuevo. Un título. Una sonrisa. Del dinero. Huimos de Dios porque sentimos remordimientos y culpas carnales. Es mejor salir desnudos, no huir, no tapar nada y exponer a Dios lo que nos hace sentirnos avergonzados, arreglar lo que haya que arreglar, enfrentar las consecuencias y pedir misericordia al Señor, que siempre la ofrece.  Dios tapa nuestro pecado cuando lo tapa con la piel de Jesucristo “sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne (Ro. 13:14); creados conforme a su imagen (Efe. 4:24). Cuando Dios lo llamó y le preguntó por dónde andaba, porque se puso en fuga de la iglesia, él le respondió, "estoy aquí".  Y ¿qué haces ahí?

Escondiéndome, ¿de quién? ¿De la serpiente? No, de ti.
GÉNESIS 3:14,15
“Y el Señor Dios dijo a la serpiente:
            Por cuanto has hecho esto,
            maldita serás más que todos los animales,
            y más que todas las bestias del campo;
            sobre tu vientre andarás,
            y polvo comerás
            todos los días de tu vida.
            [15] Y pondré enemistad
            entre ti y la mujer,
            y entre tu simiente y su simiente;
            él te herirá en la cabeza,
            y tú lo herirás en el calcañar”.


Un castigo bien pequeño para el reptil, la condenación a vivir en un nivel inferior de la creación; no se menciona la muerte porque la muerte ya formaba parte de la existencia animal. Para el hombre vivir en un nivel inferior al que fue creado, es una gran humillación; la enfermedad y la muerte son humillaciones. “Los versículos tienen una estructura poética y son muy antiguos” (Broadman Bible Commentary). En esos versículos no hay un odio cultural hacia la serpiente sino una maldición, un tipo de alguien caído que come polvo por su pecado (49:17). En realidad, esto parece tanto una pintura de la raza humana como del diablo. El nunca olvidado caso de involución no evolución de este reptil. Imagino que al principio los animales no eran carnívoros sino herbívoros, porque el mundo era un paraíso. El hombre ya se comporta como las bestias, de modo infrahumano.