jueves, 30 de julio de 2015

Autoestima y el valor que Dios nos da

 Lamentaciones 4:2
"Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro".

Que valían más que el oro puro. Aunque este versículo sea un lamento, mira lo que dice de los hijos de Dios, "preciados más que el oro puro", o que valían su peso en oro puro, son de gran estima y valor, las joyas de Dios. ¿Esto aumenta la autoestima? Sí, la normal, la que se forma por el valor que Dios nos da, por ser obra de Dios, creados por él con dignidad,  y por las muchas cosas que él nos concede. Es un concepto correcto de nosotros; primero en relación con él y con su obra de gracia. Es gloriarse en la gracia misma.
No es aquella autoestima carnal, la que se gloría en la persona misma, en los valores naturales, y gira alrededor del yo; sino lo contrario, aquella que se eleva hacia el trono del Señor y lo bendice por la justicia imputada de Jesús. Ni siquiera sobre los restos de la imagen perdida por la caída en pecado y la semejanza deformada de Dios que por naturaleza heredamos; no es una autoestima edificada sobre los mandamientos de Dios y el potencial humano para cumplirlos, no es una virtud intrínseca, es el gloriarse en el Señor, es una exaltación espiritual por medio de la gracia de Dios de Jesucristo y una obra entera del Espíritu Santo.

No hay que sentirse siempre vestido de cilicio y postrados en tierra ni decirse continuamente, “no tengo valor y no sirvo para nada”. ¿Es eso cristiano? Claro que no. Son las doctrinas arminianas metidas dentro de esos desperdicios adámicos, sentadas sobre el yo, las que insisten en preservar dignos  los residuos benevolentes de la imagen humana y dice “yo valgo mucho, nadie vale más que yo” y dice “me amo primero y luego a los demás” porque el que diga eso poco ama a los otros; y es una incipiente megalomanía esa forma de pensar. Sí, son las doctrinas de Arminio, no las de Calvino, que exalta la gloria de Dios y coloca al ser humano donde más alto pudiera elevarse, en la total gracia.

Jóvenes que preservan el germen de la libertad

Lamentaciones 3:24-33
“Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová. Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.  Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso; ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza; dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas.  Porque el Señor no desecha para siempre”.

Tal vez esta porción se aplica específicamente a los jóvenes hebreos que Nabucodonosor hizo transportar como esclavos para servir en sus negocios en Babilonia. Es como un llamamiento del profeta para impedir brotes de rebelión y decirles que practiquen la paciencia y la fe en Dios que él es bueno, grande y fiel, y les pide que acepten la esclavitud callados (v. 26), que cierren sus bocas y no las llenen de maldiciones y de ajenjos, para evitar el castigo y el exterminio que aunque no lo piensen así es bueno someterse a la voluntad de Dios (yugo) desde la juventud (v. 27). 
Y ellos, los jóvenes de la deportación son la esperanza de su pueblo y hacerlo en silencio sin protestar y no perder la esperanza (v. 29), que la esclavitud no durará para siempre, porque hay un tiempo marcado para esa salvaje tiranía (v. 31), ellos preservarán escondidos dentro de sus corazones el germen de la libertad, y si bien Dios les ha traído aflicciones traerá alivios (v. 32), y los sufrimientos que les ocasiona no los ha enviado voluntariamente sino por necesidad (v. 33). En vez de incitarlos a manifestaciones callejeras y tomar las armas contra el imperio, y a romper el yugo de los babilonios les pide que no lo hagan porque podrían ser exterminados, que acepten ser esclavos y esperen años hasta que la sociedad cambie. No les siembra el odio. El odio político lo gangrena. El amor es más fuerte que el  odio. El amor engendra hijos el odio no. 
El diablo insufla odio a través de los canales políticos. Si fue así, el mensaje de Jeremías es un mensaje nada patriótico pero muy inteligente, que se acomoden dentro del imperio, como lo hicieron Daniel y sus amigos, sin amar el régimen, como lo hizo Ester, y no sólo sobrevivirán sino que serán más útiles a su raza.  No los impulsa a convertirse en héroes sino que actúen políticamente correcto y que dejen andar su curso a la no violencia. Y así lo hicieron Daniel, Sadrac, Mesac, Nehemias, Zorobabel y muchos otros que se hicieron profesionales, llegaron a ocupar cargos importantes en el gobierno y pudieron en su momento ser de bendición para su maltrecha patria. Más sobre este consejo se halla en los vv. 34-40, para que piensen que eso, precisamente la deportación y el exilio provienen de Dios y nadie se lamente sino en que por sus pecados le ha sobrevenido todo. La hora del castigo es la de la reflexión (v. 40), y que cada cual examine sus caminos y ahonde dentro de su corazón para buscar a Dios. El joven prudente en tal tiempo calla, espera, estudia, se prepara, afila su ideología, y en algún momento podrá quitarse la mordaza de la boca (Amós 5:13).




Psicologiza tu religión y la disecas

Lamentaciones 2:19

"Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor". 

Si la ciudad hubiera seguido este consejo dado por Jeremías, no habría caído ante los babilonios. Derrama tu corazón ante el Señor no para que te desahogues ni te sientas mejor, sino para que en tu clamor Dios te responda. La Biblia no enseña a realizar ninguna práctica religiosa por el beneficio psicológico que se pudiera derivar sino para conseguir algo de Dios. Si se “psicologiza” la religión, se le da muerte, se diseca. Un sermón lleno de los sabios y prácticos consejos de la psicología es un sermón perdido que deslumbra por su práctica, engendra ilusiones, y puede que cure la mente, pero aporta ninguna gracia, elemento insustituible en la vida de salvación por la ¨sola gracia¨; el pragmatismo no constituye una defensa segura para el espíritu porque las explosiones y los incendios de la carne incineran en un abrir y cerrar de ojos las mejores resoluciones. Ayudan a quitar la culpa y levanta la frente caída por la vergüenza, producen aceptación y tranquilizan la conciencia pero no mejoran divinamente ni un centímetro la fe. 
Seca el alma de la gracia divina. La gracia y la misericordia de Dios son insustituibles. El fin del mandamiento de orar no es producir una catarsis sino echar todos nuestros cuidados sobre él y tener fe en su respuesta. ¿Acostumbras a orar con todo el corazón y confiarle a él lo más íntimo? ¿O retienes algo? Derrama tu corazón, como un cubo, un cántaro de agua en la presencia de Dios. Y esto no tiene que ver personalmente con las históricas amistades que tenemos, a quienes respetamos, sino con la amalgama, sin mercurio, contra la mezcla que han hecho.

viernes, 24 de julio de 2015

Excepciones entre un abolengo perverso

Jeremías 36:27-32
Y vino palabra de Jehová a Jeremías, después que el rey quemó el rollo, las palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, diciendo: Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim rey de Judá. Y dirás a Joacim rey de Judá: Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este rollo, diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que no queden en ella ni hombres ni animales? Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche. Y castigaré su maldad en él, y en su descendencia y en sus siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalén y sobre los varones de Judá, todo el mal que les he anunciado y no escucharon. Y tomó Jeremías otro rollo y lo dio a Baruc hijo de Nerías escriba; y escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim rey de Judá; y aun fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes”.


No cayó muerto ni sufrió una prolongada enfermedad; su castigo tuvo que ver con su sepultura, que para los judíos eso era una gran desgracia, que un cuerpo se quedara insepulto (Ecl. 6:3), y echado a los perros, como el de Jezabel, una ignominia. El otro castigo tuvo que ver con sus descendientes, a los cuales habría de pasarles la cuenta. Jeconías reinó pero sólo tres meses y Sedequías no fue un sucesor legal (J.Gill). Esa forma tan tremenda de justicia divina forma parte de la ley, “castigo la maldad de los padres sobre los hijos hasta...generación” (Ex. 20:5), entre gente que le aborrecen; no que castigue a los hijos por los mismos pecados de los padres sino que no perdonará los pecados de los hijos, castigándolos por ellos, y esa falta de misericordia se debe a la apostasía de los padres y a la maldad de ellos. Tu fidelidad, papá, puede servir para que Dios use misericordia con tus hijos, y tus pecados para que él no los visite con perdón. Dios castiga por familias, generaciones y razas (Ge. 9:25-27). Posteriormente la gracia intervino haciendo excepciones pero todavía la ira de Dios se enciende por mucho tiempo antes que se apague.  La salvación de los gentiles es una excepción. Es aún “el tiempo de los gentiles” para la salvación. Aprovéchalo. Oh, Señor, que aprovechemos el privilegio cuando haces excepciones y nos llamas de entre familias que han sido malditas por siglos, con un abolengo perverso. Se fiel si eres en tu familia un gran cristiano, una excepción.

miércoles, 22 de julio de 2015

Dudas para entrar al ministerio y dudas para salirse

 Jeremías 20:7-9
"Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude". 

Lo que quiere decir es: “Me obligaste, acepté esta vocación profética y tomé este camino porque tú me pusiste en él, yo no lo hubiera escogido, no te lo pedí ni te sugerí que me lo dieras, no anhelé obispado,  me opuse a tu ofrecimiento e hice excusas como tú recuerdas, pero te impusiste en tu poder y tuve que ceder, me fue impuesta necesidad. Me hiciste muchas promesas y ahora todo me está saliendo mal; por lo tanto, me regreso, doy un paso atrás, puse mi mano en el arado pero la quito. No soporto, es demasiado para mí”.
Dudas para entrar y dudas para salirse; todo gira en torno a su contradictor mensaje. Pero no puede porque dentro de él sentía una ardiente pasión por su vocación. Dios no le hizo más fácil su ministerio, al contrario, le aumentó sus tribulaciones y eso le quitó su desánimo y su deseo de retiro (v. 10). Los que bien o mal lo querían miraban si claudicaría o cojearía, o se caería. Nuestros tiempos peores y los más peligrosos no son los de guerra sino los de tranquilidad.
En medio de tan depresivo ánimo ignoraba el profeta lo que llevaba dentro, el fuego de su vocación metido en sus huesos, quiso apagarlo pero no pudo, porque desde que Dios lo llamó era otra persona, no la misma que antes de comenzar; aunque quisiera renunciar, cambiar de vocación, compartirla con otros deberes o jubilarse, no podría, sólo la muerte pondría fin a su carrera. Fue formado por el Espíritu, por la Palabra que había gustado exquisitamente, ahora aunque le fuera mal en los frutos de su empresa, no tenía otra bajo el cielo y nada más podía que  ofrecerse en sacrificio y libación sobre el altar de la fe (Flp.2:17). Quédate profeta, no te regreses predicador que no podrás acostumbrarte a tener los labios cerrados toda la semana. Echarás de menos tu santa rutina. No puedes olvidarte del amor de toda tu vida. 

Dice Spurgeon que hay lenguas que muerden

Jeremías 18: 18

"Venid y maquinemos, hirámoslo con la lengua”. 

"Molestémoslo y hagamos nulos sus sermones; hirámoslo en lo más profundo con comentarios que le desalienten. Hagámoslo explotar y se calle o se vaya, de todas maneras hay otros profetas como él, y mejor que él". Oh hermano cómo levantan un ciclón de calumnias contra el ministro, su persona, su familia, su trabajo, para que se sienta herido y destrozado. Hay lenguas, como dijo Spurgeon, que muerden más fuerte que los dientes. Una herida en el cuerpo se sana y uno la olvida y aunque se mire su cicatriz no produce sentimientos algunos, pero en cambio, una herida hecha por una lengua afilada demora mucho en sanar y siempre que se mire sangra.

martes, 21 de julio de 2015

Rotos y arreglados en las manos de Dios

Jeremías 18:1-6
"Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel".

Esto no es una visión que le da al profeta sino una ilustración de esperanza para su pueblo, roto y “echado a perder” por la deportación y el castigo sobre el pecado. No sé cómo cada uno ha terminado el año. Quizás no sano. Roto. Lo magnífico que esta ilustración provee es que tiene una aplicación individual. Dios le dice: “lo que hace el alfarero lo puedo hacer yo también y lo que le ocurrió a él con su vasija me ha ocurrido a mí con mi pueblo, se me ha echado a perder en mis manos”. ¿En sus manos? Sí. ¿Cómo puede ser eso? Porque estando en Cristo cometemos locuras que agrietan nuestro testimonio y nos vuelven inservibles. Sin embargo note la capacidad del alfarero. No tira la masa sino que vuelve hacer de ella lo que quería en un principio y continúa lo que se descontinuó; prosigue su obra a pesar de lo que ocurrió, y un tiempo después la misma masa se convierte en otra vasija sin rastros de aquellas desgraciadas fisuras. Ni cicatrices quedan, he aquí todo es hecho nuevo, y si pudiera la nueva vasija mirar hacia el pasado sabría que ahora es distinta, gracias al Señor que no la desechó en su quebrantamiento. Sin embargo la nueva vasija al fin es lo que el Señor le parece porque dice “según le pareció” como habiendo vencido toda resistencia anterior de la masa a dejarse moldear; y por fin el Señor logra lo que tenía en su mente y la nueva figura que deseaba de allí conseguir. Y como dice lo que le pareció mejor hacerla. El nuevo producto después de la calamidad sufrida es superior al anterior y después de todo puede dar gracias por lo que le ocurrió y por los benditos cambios que para bien ha experimentado en la rutina de la rueda y girar de la vida.


jueves, 16 de julio de 2015

Bien o mal hemos seguido detrás de Dios

Jeremías 2:2, 3

Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová”. 

¿Has leído la historia de Israel en el desierto? Voy a recordarte sólo un episodio de los muchos parecidos que tuvo (Num. 14:11, 12). ¿No ves cómo Dios estuvo a punto de extinguirlo por malvado? Tiempo me faltaría para recordar las faltas de Coré y como lo defendieron contra Moisés y lo acusaron de haber abierto la tierra para tragarlo, lo mismo que a Datán y Abiram, las quejas por el maná y la falta de carne, por agua, por todo. ¿Y no recuerdas como se ensoberbecieron en Baal-peor, en Mara, como hicieron el becerro de oro, como murmuraban por todos y de todos? Cualquier historiador al leer esas cosas, esos libros históricos, se formaría una opinión bastante pobre de Israel; sin embargo, Dios recordando aquellos tiempos, habla como si hubieran sido tiempos mucho mejores de lo que fueron y habla de “la fidelidad de tu juventud”, “cuando andabas en pos de mí en el desierto”. ¿Es que le ha fallado la memoria a Dios? ¿Es que mira las cosas como quiere mirarlas ahora? ¿Su opinión no es faltar a la realidad de los hechos? ¿No es eso falsear la historia? ¿Es mentira? ¡Dios nos libre! 
No, no es mentira, es verdad, aunque nos parezca lo contrario. Es exactamente lo que pasa cuando un pecador es salvado, se usa tanta gracia, tanta misericordia con él, que la realidad humana de su vida, su realidad histórica es cambiada en la opinión de Dios. Eso son los efectos del perdón, las consecuencias del perdón, hace que Dios sustente una opinión distinta a la real, y más aún, que esa opinión se extienda hacia su pasado. ¡Maravillas de la gracia de Dios! Dios no sólo no tiene mala opinión de un pecador perdonado, sino que tiene buena opinión; lo malo que cometió ya no existe, mejor aún,  nunca existió; y lo bueno que pudo haber hecho es solamente lo que queda en pie, lo que hizo en el Espíritu; lo de oro, plata, piedra preciosa, es lo que permanece. Sin embargo estrictamente Israel sí iba en pos de Jehová porque seguía a la columna de fuego y a la nube. Con muchos problemas pero lo seguía. Oh Dios que mi mejor época de fidelidad esté en el presente y en el futuro, no atrás.

miércoles, 15 de julio de 2015

Podemos perder el honor pero no el perdón

Isaías  63: 18, 19
"Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste, sobre los cuales nunca fue llamado tu nombre".

Otra buena traducción dice “como aquellos en quienes nunca gobernaste”; “como  nunca hubiéramos pertenecido a tu reino y como si ignoráramos tu ley, como si nunca hubiéramos sido escritos en los cielos”. El profeta dice: “Nos has castigado como a los impíos, ya no somos tu especial tesoro, no tenemos templo, se ha roto nuestra historia, nos quedamos sin ti, sin Nombre, sin nosotros mismos. Hemos vuelto a ser ignorantes, somos paganos y las tinieblas religiosas que han cubierto a otros pueblos nos cubren a nosotros. Oh Señor no, como ellos no, vuélvenos aquí y retorna tu pueblo a tu gracia y misericordia. No queremos practicar lo que otros pueblos tienen por costumbre, no volvamos a ser lo que un día fuimos, acuérdate de tu propósito y que somos  elegidos por tu amor; recuerda a Abram, Isaac, Jacob, a nuestro Señor Jesucristo y que conforme a tu propósito hemos sido llamados.
“Levanta de nuevo nuestros rostros y que el pecado nunca más se enseñoree de nosotros y los que nos vieron humillados oigan como nos has vuelto a honrar y que nuestro actual estado ya es más glorioso que el primero. Que les de envidia nuestra recuperación y sufran con que la herida no fue mortal porque nos hemos sanado. Estuvimos desquiciados como ellos, pero ahora volvimos en sí y a la cordura, por sus hechizos nos volvimos como cerdos y nos pesa; nos dimos cuenta que  lo único que quisieron fue que se les aliviara la culpa con nuestro mal comportamiento, y justificarse de  las traiciones que contra ti habían cometido volviéndonos traidores”.

La Palabra de Dios enseña lo que significa perder las bendiciones y trato preferencial que reciben los amados por Dios cuando son desobedientes y comienzan a golpear a los demás y a comer y beber con los borrachos. Y por sus locuras Dios los castiga con el mundo para que no sean condenados con el mundo. Cuide su salvación con temor y temblor pero no tema perderla como si siendo elegido por Dios desde la eternidad pueda alguna insensatez quitarle su elección. Honor sí pero no el perdón. No es cierto que a los que predestinó no los justificó y a los que justificó no los glorificó. Es imposible que a los que son vestidos con los delantales de la justicia de Cristo se les despoje de su ropa y se les deje cubiertos sólo con las hojas de higueras de la propia. Como ellos, nunca. 

Una ficción onírica y entonces me desperté

Isaías 59:21
“Este es mi pacto con ellos: Mi Espíritu que está sobre ti, y mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia--dice el SEÑOR-- desde ahora y para siempre”.

Pensé: ¿Esto es lo que hubieran querido de Dios los cautivos en Babilonia? Pudiera ser que no. No religión sino mejora política, que se terminara el exilio y fueran otra vez económicamente prósperos. Un país nuevo. Y Dios dijo eso sí pero después. Las estructuras cambian si los hombres cambian. Y los hombres cambian si Dios los cambia. El origen de toda genuina transformación social es el Espíritu Santo y el evangelio. No la superchería religiosa ni quimeras obreras sino la pura Biblia.
No les ayudó primero a salir de la crisis económica ni les arregló el gobierno. A la economía y a los políticos les llegaría su turno. El Señor dijo: “Voy a convertirlos a mí y después me encargo de lo otro”. Y fue así. Y se derramó su Espíritu sobre toda carne y las costas oyeron hablar de los montes, Olivos y la Calavera.
Se empezaron a montar seguros en el Metro  “desde la puerta de Efraín hasta la puerta Vieja y a la puerta del Pescado,  y la torre de Hananeel,  y la torre de Hamea,  hasta la puerta de las Ovejas”;  y bajarse “en la puerta de la Cárcel” sin que alguien les asalte con un cuchillo y les quite lo que es suyo (Neh. 12:39). Los cortos viajes en bus o en avión desde Jerusalén a Gaza o Ascalón eran seguros y los fanáticos religiosos que andaban hacia Damasco fueron interceptados por una gran voz de fuego celestial y quemaron allí mismo las órdenes de arrestos diciendo “¿Señor qué quieres que hagamos?”, y explotaron sus granadas donde no había nadie.
Los de la casa de César ya no temían amenazas de sus amos y sonreían contentos porque los cocineros cocían los alimentos con buenos humores y cantando himnos, y a la alcoba presidencial no llegaban las meretrices. Y los policías del palacio no aceptaban sobornos. Mezcló un Nazareno con su evangelio la medicina social y la dio a beber a todos e hizo sociedades nuevas. Y los ricos lograban entrar, como pidió, pasando por el ojo de una aguja.
Los pastores regían con mano de hierro la moral de las iglesias y las vidas de ellos refulgían como pepitas de oro. Los carniceros en Corinto estaban encantados con que la gente pidiera la mercancía y regateara los precios en diversos géneros de lenguas, y los entendían bien. Y les hacían descuentos porque bebían de un mismo Espíritu y de una Roca que los seguía (1Co. 12:13). Y se abrazaban las razas debajo de un mismo techo.
El Espíritu había tomado las riendas del Israel  de Dios y del Imperio, y sin la ayuda de dioses ni mitos políticos, la Palabra de Dios corría por las calles y la gente la glorificaba, cambiándoles por otros nuevos, los nombres a las calles: Derecha, Calzada en la Soledad y Vía Dolorosa, y a quitar de sus coloniales paredes las caras santas y sustituirlas por textos de la Biblia, de catedráticos y héroes de la fe. Fue una ficción onírica. Entonces me desperté.  Esto es una ficción literaria.

lunes, 13 de julio de 2015

Tramos difíciles

Isaías 46: 6-10
“Sacan oro de la bolsa y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello, se postran y adoran”. 

Dios les reta la experiencia religiosa. Además de hablarles de la inutilidad de los ídolos en cuanto a la invocación, les dice que lo pongan a prueba con oración. Les dice: “Ellos no responden oraciones, yo sí, oren a ”. Si Dios no fuera una palpable realidad por medio de la oración no se diría eso porque la experiencia lo desmentiría y todos los discursos proféticos a su favor serían convertidos en nada. Dos cosas les servirán de estímulo para orar, la historia (v.9), las cosas pasadas, y su propósito (v.10), o sea, su plan. Las invocaciones están concebidas dentro del plan del Señor y se usan para fortalecer la fe, mantener la comunión con nosotros, son un medio de corregirnos y conseguir fidelidad. Dios sí tiene un plan para nuestra vida que nos va dando a conocer poco a poco y la oración es el medio para poder cumplirlo, en los tramos difíciles. 

jueves, 9 de julio de 2015

No cambies salud por dinero

Isaías 38.9-15
“Escritura de Ezequías rey de Judá,  de cuando enfermó y sanó de su enfermedad: Yo dije: A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol;  privado soy del resto de mis años. Andaré humildemente todos mis años,  a causa de aquella amargura de mi alma”.

Dos cosas aprendió el rey: sosiego y no olvidar su experiencia. Hay diversas traducciones que recogen el significado del modo de vida de Ezequías después de su enfermedad. Unos traducen no humildemente como si antes fuera ostentoso y arrogante, sino que vivió suavemente o tranquilamente, indicando que cambió el paso, dejó la precipitación, el corre- corre; decidió deponer responsabilidades y en vez de vivir siempre ocupado, vivió tranquilo, no queriendo ir de un extremo de la vida a otro siendo exitoso y productivo sino simplemente viviendo, reposado en Dios y  disfrutando sus días. Comenzó a mirar el mundo  y lo más amplio que pudo: el sol, las flores, los colores, los ojos de los pájaros y sus plumas, sus cánticos y aspirar el perfume de la bella naturaleza. Cosas en las cuales antes no reparaba. Ezequías se despojó de afanes y vivió en reposo contando su tiempo como días de gracia, dados por Dios, con gratitud y alabanza, como si fueran los últimos, y los eran.  

Aprende la lección del sosiego, alma mía, de todas maneras has de llegar hasta donde has de llegar. Cada día que tienes es precioso, cada noche es tuya, te la da Dios. “Bástale a cada día su afán” es un saludable y sabio consejo. Si no haces eso te enfermarás con ansiedad y cuando tu cuerpo se debilite por la edad tendrás la señal en tus temblorosas manos y en tus noches de insomnio. Haz el trabajo que puedas no más del que puedas. Rompe ese viejo patrón de consunción de salud. Haz menos de lo que puedes hacer. Corta, si puedes, tus horas de trabajo, si puedes vivir con menos dinero. No cambies salud por dinero. Trabaja sosegadamente, en completa paz como pidió el profeta (Isa. 26: 3). Cambia tu paso por la vida. No esperes sobrevivir a un cáncer o al infarto del miocardio para hacerlo. 

Las cosas que se pueden sacar de este mundo

Isaías 38:1
“En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años”.

Cuando uno sabe la enfermedad que tiene y que es llamada por los médicos como “terminal”, debe hacer su testamento, eso quiere decir poner en orden sus propiedades y hacer el reparto de ellas conforme convenga o se estime. Él es el propietario de todo, si no tiene hijos, pues tiene otros parientes o se las puede ceder al gobierno para beneficio suyo o que  la distribuya entre los pobres, como dones o en subasta y venta. Antes y ahora es el momento de reflexionar sobre la realidad de lo que es la vida y la muerte. Tan segura es una como la otra. Ya se ignore o no, llega el momento en que hay que toparse con ella y “gustarla”. De igual manera que la mejor forma de leer la Biblia es comenzando con la resurrección de Jesús, así la vida humana la mejor manera de vivirla es comenzando desde la última realidad, morirse, comenzando por el final y según se saquen esas conclusiones, ajustarlo todo a los valores e importancias que las demás cosas tengan enfrente a ella.
Esas son las cosas por las que Ezequías tanto como nosotros nos afanamos y consagramos los 365 días del año, para lograr lo que se ha llamado el llamado “sueño americano”, pagar una casa y vivir retirado sin preocupaciones financieras. Y que hay que dejar del lado de acá de la eternidad. ¿No hay cosas mejores que casarse, darse en casamiento, divorciarse, celebrar aniversarios y cumpleaños, salir de vacaciones, engendrar hijos, trabajar, ahorrar y tener bienes de este mundo? Hay cosas mejores, las que uno puede sacar de este mundo, las espirituales, las únicas que se puede llevar el alma y trasladarlas al otro mundo: La fe, el amor a Dios, al prójimo, el servicio a los santos, el perdón de los pecados y un certificado de justificación por medio de la fe en Jesucristo y otro de nuevo nacimiento por medio del Espíritu Santo y la Palabra de Dios.

domingo, 5 de julio de 2015

Seis en diez votarían por un ateo como presidente de Estados Unidos



JUEZA KIM DAVIES, Rowan County, Ky, fue enviada a prisión por desobedecer una orden del la corte suprema de casar parejas del mismo sexo, y eso lo hizo por convicciones religiosas. 

“Un récord de 58% de los americanos votarían como presidente a un ateo dentro de su partido si es nombrado un no creyente para que ocupe la Casa Blanca, así lo revela una reciente encuesta. La agencia Gallup ha dicho: desde ahora hasta el 2016 en las convenciones políticas, se tendrán discusiones acerca de las cualidades que requiere un candidato presidencial, su educación, edad, religión, raza y otras cosas más. ¿En el caso de que tu partido nombrara a un ateo para que fuera presidente de los Estados Unidos, votarías por tal persona? Solamente 40% dijo que no votaría por un ateo contra un 58% que dijo que sí lo haría. El resto no estaba seguro. La agencia Gallup en 1958 hizo la misma pregunta y solamente 18% respondieron que votarían por un ateo, y 75% afirmó que no lo haría. Recientemente en el 2007, un 53% dijo que no votaría por un ateo y un 45% afirmó que sí lo haría. En una encuesta todavía mucho más reciente en junio del año 2012 una mayoría de 54% dijo que votaría por un presidente aunque fuera ateo y 43% dijo que no lo haría. Son los americanos más jóvenes los que más probablemente votarían por un presidente que no fuera creyente. 75% de los jóvenes comprendidos en las edades de 18 a 29 años votarían por un ateo mientras que sólo un 34% de aquellas personas que tienen 65 años o más lo harían. Son los jóvenes que pertenecen al partido demócrata los que más probablemente votarían por un presidente ateo. Un 64% de ellos dijo que lo haría comparado con un 45% de los republicanos. La agencia Gallup de noticias dijo que votarían por un presidente cualquiera que fuera el candidato y la religión que tuviera. Según encuesta el 93% votaría por un católico, 91% por un candidato judío, 81% por un candidato mormón, 73% por un cristiano evangélico y 60% por un musulmán. Tres cuartas partes de los que respondieron afirmaron que votarían por un candidato que fuera homosexual, y 92% votaría por una mujer o por un candidato negro. La observación que hizo Gallup es que los americanos se han ido volviendo más a la aceptación según ha transcurrido el tiempo” (tomado de Newsmax.com).


  Mientras más razonables sean los cristianos, menos ateos habrá

Probablemente lo que está ocurriendo en Estados Unidos, ya ocurre en Europa y podría pasar en Hispanoamérica. Hay dos cosas sumamente destacables en esos datos: que los jóvenes mayormente piensan de esa manera, en especial los que militan dentro del ala liberal política. Si hay alguna posibilidad de revertir esa tendencia tendría la iglesia que pensar en alcanzar la juventud con un evangelio que se aferre principalmente a la mente, que pueda ser discutido intelectualmente en todos los niveles educativos, empezando por la existencia de Dios y el sinsentido de la teoría de la evolución. En segundo lugar un estudio de la Biblia, no sólo devocional y pragmático sino exegético, y que apele a la transformación de la mente (Ro.12:2). Una predicación y clases bíblicas bien estudiadas, que desafíen la sociedad gnóstica e incrédula; predicar a Cristo como un reto, como un desafío, y que si se mantienen las reuniones fraternales y alegres sean secundarias a la seriedad de lo que significa una vida cristiana bíblica. El énfasis evangelístico, o más bien proselitista actual que sólo piensa en tener mucha gente en la iglesia, hacer la iglesia grande, debe ser secundario a lo antes dicho. Y mejor aún sustituida la cantidad por la calidad hasta que aparezca el brillo y la pureza y se tenga el valor para conformarse con oro líquido, y para decirles a los discípulos como Jesús: ¿queréis iros vosotros también? (Jn.6:67); pues ahí tienen el camino, ser mi discípulo es un honor y un alto privilegio y no se le pide permiso a la sociedad para creer ni se complacen los gustos porque la iglesia no es el mundo ni puede parecerse a él. Un puñado de apóstoles sin educación cultural apenas, pescadores, y como oficios en otros menesteres no académicos, con un poder sobrenatural en sus vidas no consolidado con gritos y aspavientos, ni alardes fanáticos de una lengua vacía sino con convicción de lo que se ha visto y se piensa, con un cerebro repleto de ideas y convicciones que con bridas en las bocas de las emociones las conducen a un testimonio irrebatible. Tal vez con esa limpia las encuestas arrojarían la existencia de pocos cristianos, pero sería nada más que por un tiempo, porque al de cursar ellos tendrán a los sociedad de rodillas y no ellos de rodillas haciéndole guiños de complicidad, ¡ridículos!, a la sociedad. Vive y enseña una fe racional (Ro.12:1, un culto racional que es lo que refleja mejor que un cristal en la tierra, la semejanza de nuestro Dios invisible.

viernes, 3 de julio de 2015

Contra quiénes claman los ángeles, Dios y la Biblia

Génesis 18.20-22; 19.13

“Y el Señor dijo: El clamor de Sodoma y Gomorra ciertamente es grande, y su pecado es sumamente grave”. 

La versión Reina-Valera dice “el clamor contra Sodoma” en vez de “el clamor de Sodoma”.  No se identifica la persona que clama contra esas ciudades (NET); Calvino parece decir que es el pecado mismo el que clama contra ellos y me creo que tiene razón. Un ejemplo es la sangre de Abel, o sea su asesinato, el pecado de homicidio, clama ante Dios (Ge.4:10). Dios oye de modo audible el pecado. Sin embargo pudiera, supondría a otros que oraban. Quizás Lot (2Pe.2:7,8). Pudiera incluir sus santos ángeles  que no anhelan mirar esas cosas (1Pe. 1:12); segundo, la naturaleza que desea vomitarlos (Lev. 18:26-28), y la creación que gime por causa del pecado de ellos (Ro. 8:22) y desea su redención. Sobre todo la justicia de Dios, clama dentro de su corazón que destruya a esos impíos; y si no fuera porque la misericordia detiene su mano ya lo hubiera hecho. Falta una sola cosa para que el juicio de Dios se ejecute: que el pecado alcance su clímax, “veré si han consumado su obra”, si se han corrompido desde de los adultos hasta los jóvenes y los niños (19:4); y si “ha llegado a su colmo la maldad” (15:16). Ahora la Corte Suprema ha dicho que el matrimonio entre parejas del mismo sexo puede ser efectuado, como derecho Constitucional, en cualquiera de los restantes estados de la unión norteamericana. Muy bien si la iglesia se une a la naturaleza y a los ángeles que  claman, a favor de Dios y de la Biblia, contra la sodomía, no por gusto personal, sin desprecio, sino por lo que está claramente enseñado en el libro de Dios. "Con misericordia y con verdad se corrige el pecado y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal" (Pro. 16:6).
Una entrada antigua..