jueves, 9 de julio de 2015

Las cosas que se pueden sacar de este mundo

Isaías 38:1
“En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años”.

Cuando uno sabe la enfermedad que tiene y que es llamada por los médicos como “terminal”, debe hacer su testamento, eso quiere decir poner en orden sus propiedades y hacer el reparto de ellas conforme convenga o se estime. Él es el propietario de todo, si no tiene hijos, pues tiene otros parientes o se las puede ceder al gobierno para beneficio suyo o que  la distribuya entre los pobres, como dones o en subasta y venta. Antes y ahora es el momento de reflexionar sobre la realidad de lo que es la vida y la muerte. Tan segura es una como la otra. Ya se ignore o no, llega el momento en que hay que toparse con ella y “gustarla”. De igual manera que la mejor forma de leer la Biblia es comenzando con la resurrección de Jesús, así la vida humana la mejor manera de vivirla es comenzando desde la última realidad, morirse, comenzando por el final y según se saquen esas conclusiones, ajustarlo todo a los valores e importancias que las demás cosas tengan enfrente a ella.
Esas son las cosas por las que Ezequías tanto como nosotros nos afanamos y consagramos los 365 días del año, para lograr lo que se ha llamado el llamado “sueño americano”, pagar una casa y vivir retirado sin preocupaciones financieras. Y que hay que dejar del lado de acá de la eternidad. ¿No hay cosas mejores que casarse, darse en casamiento, divorciarse, celebrar aniversarios y cumpleaños, salir de vacaciones, engendrar hijos, trabajar, ahorrar y tener bienes de este mundo? Hay cosas mejores, las que uno puede sacar de este mundo, las espirituales, las únicas que se puede llevar el alma y trasladarlas al otro mundo: La fe, el amor a Dios, al prójimo, el servicio a los santos, el perdón de los pecados y un certificado de justificación por medio de la fe en Jesucristo y otro de nuevo nacimiento por medio del Espíritu Santo y la Palabra de Dios.