jueves, 30 de julio de 2015

Psicologiza tu religión y la disecas

Lamentaciones 2:19

"Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor". 

Si la ciudad hubiera seguido este consejo dado por Jeremías, no habría caído ante los babilonios. Derrama tu corazón ante el Señor no para que te desahogues ni te sientas mejor, sino para que en tu clamor Dios te responda. La Biblia no enseña a realizar ninguna práctica religiosa por el beneficio psicológico que se pudiera derivar sino para conseguir algo de Dios. Si se “psicologiza” la religión, se le da muerte, se diseca. Un sermón lleno de los sabios y prácticos consejos de la psicología es un sermón perdido que deslumbra por su práctica, engendra ilusiones, y puede que cure la mente, pero aporta ninguna gracia, elemento insustituible en la vida de salvación por la ¨sola gracia¨; el pragmatismo no constituye una defensa segura para el espíritu porque las explosiones y los incendios de la carne incineran en un abrir y cerrar de ojos las mejores resoluciones. Ayudan a quitar la culpa y levanta la frente caída por la vergüenza, producen aceptación y tranquilizan la conciencia pero no mejoran divinamente ni un centímetro la fe. 
Seca el alma de la gracia divina. La gracia y la misericordia de Dios son insustituibles. El fin del mandamiento de orar no es producir una catarsis sino echar todos nuestros cuidados sobre él y tener fe en su respuesta. ¿Acostumbras a orar con todo el corazón y confiarle a él lo más íntimo? ¿O retienes algo? Derrama tu corazón, como un cubo, un cántaro de agua en la presencia de Dios. Y esto no tiene que ver personalmente con las históricas amistades que tenemos, a quienes respetamos, sino con la amalgama, sin mercurio, contra la mezcla que han hecho.