martes, 31 de enero de 2017

Deja que dirija la alabanza quien sepa música y tenga voz


Salmo 98:1-3
“…cantad a Jehová cántico nuevo”. 

Este salmo tiene el mismo fondo que el anterior: la justicia que Dios ha hecho a Israel, pero con algo distinto, una exhortación a cantarle cántico nuevo. ¿Por qué la iglesia debe aprender coros e himnos nuevos? ¿Cuándo? Bueno es decir algo sobre los himnos antiguos, que son preciosos y los nuevos no deben substituirlos porque son recuerdos de pasadas misericordias. ¿Acaso cada salmo nuevo que se componía, suplantaba a los viejos o los complementaba? ¿Qué es eso, romper con el pasado musical de la iglesia como el mundo hace con sus repertorios? Cuidado con la culturización de la música porque aunque haya cántico nuevo, experiencias nuevas y diversas, cada cristiano no es un autor musical, compositor o arreglista.  Hay himnos antiguos que uno desconoce y cuando los canta parece que fueron compuestos ayer en la tarde. Es asombroso el número creciente de hermanos y hermanas que pasan al frente de la congregación para cantar un cántico nuevo, y se ve que no tienen dotes musicales; mejor fuera que cantaran juntos con la congregación y no al frente de ella. Se deben cantar himnos nuevos que reflejen las nuevas experiencias del Espíritu moviéndose en la vida de la iglesia. Los coros más bíblicos y pertinentes, no son aquellos que repiten con cualquier música los textos bíblicos en el contexto mismo que fueron inspirados, sino aquellos que elaboran el mensaje bíblico y expresan en versos y melodías sus sustancias, sus doctrinas; porque es el espíritu primero, con la letra lo más importante. A propósito ¿por qué se ha sustituido la palabra himno por canción cuando se va a cantar? Se dice “vamos a cantar una canción” y no un himno. 
Según el diccionario VOX de la lengua española estas son las definiciones. Himno: Entre los gentiles composición poética en honor de sus dioses o héroes, o para celebrar un suceso memorable. 2. composición poética en alabanza de Dios, y de la Virgen o de los Santos. 3. composición poética o musical de alabanza, entusiasmo o adoración. Manifestación de entusiasmo: los himnos de la fe. Canción: composición en verso para ser cantada. 2. música de la canción. 3. composición lírica, dividida en estancias largas, todas de igual número de endecasílabos, menos la última, que es más breve. Cántico: Cada una de las composiciones poéticas de los libros sagrados y los litúrgicos en que se dan gracias o tributan alabanza a Dios; por ejemplo los Cánticos de Moisés, El magnificat, etc. Si las sustituciones se han hecho y no por capricho ni por contemporizar, entonces ¿por qué?  En Efe. 5:19 se mencionan los salmos, himnos y cánticos espirituales. Salmo, en griego es “psalmos” y significa “una pieza musical, una oda sagrada acompañada con voces, arpas u otro instrumento”. Himnos en griego es “humnos” y aparentemente proviene de una forma más simple llamada “hudeo” que significa celebrar, o es una oda religiosa. Cántico en griego es “oide” y significa eso mismo, un canto o una oda de cualquier tipo, y por eso Pablo añade “espirituales” para que haya diferencia entre los cánticos del mundo y los religiosos.

miércoles, 25 de enero de 2017

Diferencia entre un tropezón y un resbalón


SALMO 94:16-18
“...cuando yo decía mi pie resbala tu misericordia me sostendrá”; otras versiones lo vierten en pasado y queda más bonito y útil, “cuando resbalaba tú me sostenías”. Resbalé pero no llegué al suelo. Se taparon la boca sin poder creerlo y abrieron los ojos y dieron un grito. ¡Imposible! Pero no llegué al piso, en el aire me sostuvo una mano invisible. ¿Has perdido alguna vez tu equilibrio espiritual? Hay dos causas por las cuales uno se cae, suponiendo que no se halle enfermo: porque tropiece o porque resbale. No hay santo alguno que no haya tenido esa terrible experiencia, sentir que su pie resbala, y como el salmista pensar que ha de caerse, y que todo lo que tiene en sus manos: iglesia, hijos, trabajo, volarán. No se trata que haya tropezado, pues en ese caso bien pudiera haber puesto sus manos para amortiguar la caída o sostenerse de algo para evitarla; pero cuando se resbala la caída no es hacia delante sino hacia atrás, no hay tiempo para sostenerse, y el golpe generalmente es mayor y más peligroso.
Hay cierto grado de inocencia o ingenuidad cuando se resbala, porque se pone el pie en un sitio que se cree firme, parece firme y de pronto no se halla apoyo y el pie resbala. El que resbala no nota las causas deslizantes antes de apoyarse confiado, sino después que ha caído. Aunque no hay ninguna razón que justifique la misericordia divina, quizás esa es una, por la que Dios extiende sus brazos de misericordia y sostiene al que resbala para que recobre su equilibrio espiritual, y “no sea quebrado hueso suyo” (Jn.19:36). Cuando uno resbala es porque se ha salido del Camino; en los pasos por donde va nuestro Señor no hay ningún punto que resbale. Los que han resbalado, pero no han caído tienen secretamente el testimonio de la fidelidad del Señor, puesto que él los ha seguido por una vereda no suya, y ha extendido sus brazos no dejándolos caer.
No hay persona más indefensa que el que ha resbalado, y sólo un milagro podrá evitar que se haga daño. ¿Cuándo has visto que vayan dos juntos y uno resbale que el otro lo sostenga? No le da tiempo, lo más que puede hacer es ayudarlo a levantarse pero no alcanza a evitar su caída; excepto que su segundo sea Dios. El invierno se acerca y habrá nevadas y heladas, roguemos al Señor que guarde nuestro pie de resbalar, sobre todo los hermanos y hermanas mayores. Cuando ya se tienen algunos años un resbalón, una caída, puede significar un golpe muy mal dado y una rotura sin soldar por el resto de los días. Las quebraduras a una edad avanzada son difíciles de soldar, hay demasiados sentimientos en la sangre que no dejan que lo que se quebró se recupere. El testimonio cristiano viejo es como el cristal. ¿Tienes temores de caer en pecados?  Pudieras decir, “perdí mi equilibrio y algunas cosas que tenía en mis manos se me cayeron, y estuve a punto de tocar el suelo, pero me recibieron “acá abajo sus brazos eternos” (Deu.33:27), no defiendo ante mi avergonzada conciencia[1], ese mal paso dado en mi historia” 

No sufro por haber perdido honor ante los hombres
Salmo 51:4
“Contra ti, contra ti sólo he pecado y he hecho lo malo ante tus ojos”. 
Una cosa es sentir lástima, pena y vergüenza con una persona por haber pecado contra ella, y otra reconocer que ese pecado ha sido contra Dios. Lo primero pueden ser sentimientos naturales y un producto de la imagen social dañada, y lo segundo tiene que ver con la fe y es una obra de gracia del Espíritu en el corazón. David es tan absoluto cuando dice “contra ti sólo he pecado”, sin incluir el “qué dirán”, a Urías heteo ni a su esposa, ni a sus hijos y amigos, que uno pudiera pensar que le daba igual el daño que les ocasionó, aunque no es así, sino que su vergüenza no tiene ni una gota de dolor social y haber perdido honor ante los hombres. No es una vergüenza social. Aunque pudo haberse disculpado con Betsabé y reparar su falta, ese pesar humano no está incluido en su confesión, no lo cuenta como mérito ni lo equipara al “arrepentimiento para con Dios” porque pertenece a la ley “escrita en el corazón” (Ro. 2:15) de todos los hombres, y no a la predicada por el profeta Natán, Moisés y Jesús; y ese pesar es ajeno a “la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hch.20:21). En el verdadero arrepentimiento la vergüenza moral no es mayor que la realidad de Dios. “Para que seas reconocido justo en tu palabra y puro en tus juicios” en relación con su pecado contra Dios. Cuando pecamos contra él nos damos cuenta que él es puro y nosotros no; somos pecadores. Lo que declara sobre nosotros es cierto y siempre es justo cuando da su opinión, y puro cuando emite un castigo o juzga. Cada vez que pecamos conocemos más a Dios. Perder un pedazo de un buen testimonio cristiano, duele hasta los huesos, pero la carne crece otra vez y más bonita, nueva, pero el dolor y la vergüenza ante Dios es mucho más larga y llega hasta donde la memoria se halle viva.  Y de lo otro, ¿qué más da si ellos, los criticones, los públicos y escondidos, hacen cosas peores, y sin enrojecerse. Sus ojos están llenos de, ya sabe…búsquelo en esta cita bíblica (2 Pe. 2:14).




Oh mundo, Cristo es la explicación de tus enigmas


Salmo 93:1,2
“…afirmó el mundo y no se moverá…tú eres eternamente”. 

LBLA “tú eres desde la eternidad”. ¿Qué concepto de Dios heredo por medio de este salmo? Dos al menos. El primero, que Dios es el creador del mundo y el segundo, que Dios es eterno. Principalmente sobre este último es que quiero reflexionar. Nota que el salmista lo afirma. Me dirás: “Sí, pero es un hombre religioso. Por supuesto, porque solamente los hombres religiosos pueden afirmarlo, porque la seguridad de tal afirmación, la persuasión les viene por donde únicamente puede venir, la revelación de Dios. Esa palabra, eternidad, aunque la hallen escrita en libros de ciencia, refiriéndose a la materia, no es científica, es una palabra religiosa y no tiene que ver con la física sino con la fe. Los hombres religiosos pueden hablar así y ese concepto es una convicción de fe como se dice en He. 11: 1. El salmista afirma que el mundo tiene una Causa eterna; cuya Causa no se originó, no comenzó ni evolucionó desde una existencia inferior, ni se hizo Dios por el esfuerzo de su mente y de su brazo.  Ese es nuestro eterno Dios, inconcebible y revelado. Oh, nosotros sus criaturas no tenemos los medios ni la más remota posibilidad de comprender la eternidad, sólo podemos pensar en ella a través de la muerte como extinción, como un cero. Mirándola así es fea, lo sabemos, triste, como una fuerza negativa que deshace, descrea, es inmóvil, un vacío, nada. Concebimos la eternidad como la no-existencia, pero no se puede imaginar como algo en forma positiva, a través del ser, como un origen, Primera Causa y no como un fin. Para nosotros la eternidad no viene, va y no regresa, pasa y no se espera.

Sin embargo, Dios en su infinita misericordia, nos ha permitido conocer la eternidad por medio de la resurrección de Jesucristo. Es ella una inversión, lo contrario de nuestras concepciones, experiencias y análisis. En ella vemos las tinieblas convertirse en luz, es un regreso de donde no se espera nada, la objetividad de la imposibilidad, la recepción de quien no se espera, de donde no viene nadie ni nada. La inmovilidad recobra hálito, el vacío se llena, brota algo de la nada, lo negativo se vuelve positivo y el cero se muta en algo y alcanza valor. Cristo hizo el recorrido completo, vino de la eternidad “pasada”, pasó por el presente, entró en nuestra mortal eternidad, siguió por ella hacia la nada, porque no hay futuro más allá de la muerte y la aniquilación. Cristo gustó la eternidad de ese modo, gustó la extinción, se hizo vacío, se convirtió en cero, en nada, y desde ese punto retornó para que ya no exista más esa eternidad, para llenarlo todo, serlo todo y algo importante, para manifestar la vida (1Jn.1:1-4). Sí, hay una forma solamente de conocer lo eterno, de estar seguro de la eternidad, la resurrección de Cristo. El no vino para demostrarla sino para darnos la eternidad, no es algo que se conoce por la lógica del pensamiento sino por la experiencia, no por la física o metafísica sino por Cristo, no con números y experimentos, sino por la experiencia de la muerte y de la vida, por la defunción y la inmortalidad (2Ti.1:10). Oh mundo, ¿cuándo estudiarás a Cristo? ¿No sabes que él es la explicación de tus enigmas?

domingo, 15 de enero de 2017

La muerte arranca la esposa de nuestro lado, pero no del corazón


GENESIS 23:1,2
“Abraham fue a hacer duelo por Sara y a llorar por ella”. 
 Duelo, según la costumbre se sentaba en el suelo por un tiempo y entonces rompía a llorar. Es conmovedor ver a un anciano llorando y con los ojos llenos de lágrimas mirando el cadáver de la mujer de toda su vida, su vieja mujer. Lloramos, aunque sepamos que partió para estar con Jesús. Habían envejecido juntos. Tuvieron problemas, no económicos sino familiares, sin embargo, vivieron juntos toda la vida. Se dice que Abram le dolió mucho cuando le llevaron a Ismael, pero no dice que llorara por Agar. Por Sara sí. No se llora por una transitoria amante sino por la mujer de siempre. Cada vez que miraba su lívido rostro se le partía el alma, y le salían lágrimas del corazón.

La muerte arranca la esposa de nuestro lado, pero no del corazón
  
GENESIS 23:4
“Peregrino soy entre vosotros, dadme en propiedad una sepultura para que pueda sepultar a mi difunta”. 
A mi muerta. No tenía un terreno previamente comprado, pero tenía dinero para enterrar a los suyos donde murieran (23:1-20). No hay que escoger previamente el lugar donde uno será sepultado, si se tiene dinero para enfrentar los gastos cuando la providencia quiera. Lo que hay que prever para la muerte es dónde irá el alma, y si el cuerpo será sepultado con la esperanza de la resurrección. Obra con sabiduría en relación con tu cuerpo y alma, y no te olvides de lo más importante, no morir en tus pecados. En el texto LBLA introduce una palabra para aclarar el sentido y es “apartarla”, para “apartar el cadáver de delante de mí”. Ese posesivo , indica la ternura y la montaña de dolor que sentía. Definitivamente, todavía era su mujer, después de muerta. Luego diría “se me murió mi mujer”. Así dijo Jacob (Ge.48:7). La muerte arranca la esposa de nuestro lado, pero no del corazón.

 Metió la mano en el bolsillo y pagó el entierro

GÉNESIS 23:15
“La tierra que vale cuatrocientos siclos de plata, ¿qué es eso entre tú y yo?”.  
¿Qué es esta cantidad de dinero entre tú y yo? Somos ricos los dos. ¿Por qué nos vamos a pelear por una cantidad pequeña o grande? Abraham no quiso aquel dinero, quiero decir regalada, además era fingido el desinterés del heteo, era un show. De paso, nota las dos veces que hace reverencia, o se inclina delante de los hijos de Het (vv.7,11). Un hitita. Se debe tratar con respeto a quienes no son iguales que uno. Un negocio se hace con respeto. Otra cosa: Mira las veces que estos ajenos, quizás amigos, le llaman al cadáver de Sara “tu difunta”, pero Abraham le llama “mi muerta”. Hay un mundo de diferencia y dolor entre y mi (vv.4,6,8,11,13,15). Así pasa en todos los funerales. Muchos están allí, conversan y hasta se ríen, entretanto unos pocos son los genuinos dolientes, los otros son acompañantes y adornos. De todos modos, la presencia del grupo anima porque se comprende que la identificación completa es imposible, y eso de “acompaño tus sentimientos”, es más una fórmula convencional que una expresión auténtica. Todos comprenden eso. Ellos comprendían que todo el dolor era de él, no de ellos, y hacían lo que podían siendo amables y generosos con él, porque supondrían cuánto estaría sufriendo. Y al llegar el inevitable momento de sepultar su muerta, metió la mano en el bolsillo, o en el cofre y pesó las alhajas, anillos, collares, brazaletes o monedas legítimas, y pagó sin problemas todo el costo de la luego muy famosa tumba en Macpela. Hay que proveer para ese entonces y no acudir a la caridad pública.

jueves, 12 de enero de 2017

A Dios no le gusta la palabra rehusar


Génesis 22:1-14
“Y el ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único”. 

Jehová proveerá, en el monte de Jehová será provisto. Sería más ajustado a la variedad de usos de la palabra, traducir, en el monte de Jehová será “visto”. Por supuesto que si vio un cordero allí, entendido que Dios se lo había provisto. ¿Por qué no le puso por nombre “liberación de mi angustia”? El nombre va dirigido a instruirlo, y a sus descendientes, en la doctrina de la providencia en toda la vida, y primeramente en relación con el culto, de dar a Jehová lo mejor que se posea, y nada tiene más valor que un hijo. ¿Por qué no dijo: ¿he aprendido a amar a Dios, sobre todo, a no negarle nada si esa parece que fue la intención? Lo que aprendió, lo aprendió para sus descendientes, que supieran que en comunión con el Señor les será provisto para servirle; no habría excusa para abandonar las ofrendas y sacrificios por el pecado. También el relato tiene el propósito escogido por Moisés para fortalecer la centralidad del culto en la vida del pueblo.
Otra razón para contar este episodio quizás sea la ratificación de la promesa dada (vv. 15-18; 12:14-16) y, teniendo en cuenta la posteridad, incluyéndonos, hacernos mejores creyentes. ¿Quieres que Dios cumpla sus promesas en ti? Tienes que ser un mejor hombre de fe, más obediente, no negarle nada y negarlo todo por él (Luc.14:26). La fe no se muestra tanto por lo que uno adquiere sino por lo que se quita, lo que entrega, lo que pierde. Son renuncias lo que demuestran la fe, no adquisiciones. 
Como ya he sugerido, el relato está recogido con el fin de enseñar a confiar en la prueba de la fe en la providencia de Dios; que, si él tiene la preeminencia, en todo, él proveerá. Dios es inmutable; por lo tanto, siempre se mostrará providencial.  Hay una palabra que a Dios no le gusta; por eso se la dijo a Abraham: "rehusar", y la emplea un par de veces (vv.12,16); a no ser si rehusamos pecar.  Y Moisés enseñó que a él tampoco le gustaba. A la Ley no le gusta. La fe que justifica no está relacionada tanto a ninguna otra doctrina como a la providencia de Dios, donde ella se asegura y se muestra por la obediencia, sin incertidumbres ni inconstancias. Si somos justificados como Abraham es “por fe y para fe” (Ro.1:17). La primera fe corresponde a la salvación y la segunda a la vida. Es una misma. Se conoce la primera por la observación de la segunda. A Dios no le rehúses nada, por algo te lo pide.

sábado, 7 de enero de 2017

Vivimos para hacer historia y alguien la leerá


GÉNESIS 21:15-21
“Y el agua en el odre se acabó, y ella dejó al muchacho debajo de uno de los arbustos, y ella fue y se sentó enfrente, como a un tiro de arco de distancia, porque dijo: Que no vea yo morir al niño. Y se sentó enfrente y alzó su voz y lloró. Y oyó Dios la voz del muchacho que lloraba; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho y sostenlo con tu mano; porque yo haré de él una gran nación. Entonces Dios abrió los ojos de ella, y vio un pozo de agua; y fue y llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho. Y Dios estaba con el muchacho, que creció y habitó en el desierto y se hizo arquero. Y habitó en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer de la tierra de Egipto”. 

Observa en conjunto las grandes enseñanzas del texto, aunque se trate de Ismael y no de Isaac; quizás lo que te llame la atención sea la crueldad que usaron con Agar e Ismael, o el ángel que le habla desde el cielo y le dice que allá arriba oyó al niño gritar, y no hay por qué preocuparse pues muy cerca de ellos está una fuente con agua. Pero esas cosas son las más pequeñas, el pasaje tomado en conjunto no enfatiza la providencia divina sino el propósito de Dios; el mensaje más grande para la madre y el niño es que Dios hará del muchacho una nación muy grande (los árabes). Por supuesto, que, si el niño tendrá tantos descendientes hasta formar una nación, su supervivencia se hallaba asegurada. No le dice: “No le faltará nada”, ni “tendrá un futuro brillante”, pero nada le faltó. No se lee que Agar haya tomado un esposo para que la mantuviera a ella y a su hijo, ni que se haya empleado como criada en la casa de algún señor. Aunque no se dice, puede que Abraham la haya despedido con bastante plata además de pan y agua. Si Dios le promete lo grande, lo pequeño se halla incluido porque “¿cómo no nos dará con El, todas las cosas?” (Ro. 8:32). La Escritura mira el propósito de Dios para nuestra vida no sobre la base de la culminación de necesidades personales, sino como parte de un conjunto, no individualmente sino colectivamente, en cuanto al significado que tenemos para el grupo, la familia, pero más que eso, la nación y el mundo. Su propósito es su plan y su plan es colectivo, y lo concibe sobre la base de nuestro rol en la historia como parte de un plan global con el mundo y con la iglesia.
La realización de nuestra persona, de nosotros individualmente, no es lo que cuenta sino nuestra participación, junto con otros muchos, en llevar a cabo la historia dirigida por Dios. Personalmente puede que haya cosas que no obtengamos nunca y debemos abstenernos de satisfacernos por medios pecaminosos, su plan no puede incluir siquiera que lleguemos a ser felices, sino útiles y bienaventurados. Cuando Jesús habló en el monte, la palabra que usó fue “bienaventurado”, la cual es mentira que quiera decir “tres veces felices”, sino “bendecido; y por extensión, afortunado, bien librado, bienaventurado, dichoso, glorioso”. El que piense que hallará en la vida cristiana una vida muelle, más temprano que tarde se le romperá esa ilusión. Los bienaventurados esperan su felicidad cuando se remonten al cielo. En el fondo del alma humana, nadie la hace feliz, sino el Creador de ella, Dios. En todo el NT se habla de gozo, pero es difícil hallar en sus 27 documentos, la palabra feliz, felicidad.
Todavía nos hallamos escribiendo la historia de la iglesia cristiana, y Dios está haciendo con ella, no gentes felices, sino héroes y heroínas de la fe, extendiendo el capítulo once de la epístola a los Hebreos. Entramos al cristianismo no para ser felices sino útiles. Si usted lee la Biblia bien, eso es lo que ella enseña, que en el mundo tendrá aflicción. Nuestro Libro Sagrado recoge más la historia de naciones que de individuos. Ni usted ni yo somos toda ella sino algunos renglones en sus páginas. Vivimos para hacer historia, y alguien la leerá.

jueves, 5 de enero de 2017

Podemos ser de bendición a pesar de muchas cosas


Génesis 12:2
 “Te bendeciré y serás bendición”.

Éstas son palabras dichas a Abram. Si Dios bendice una vida, esa persona es edificante.  Abram no sólo está en el cielo con Dios, sino que él mismo representa el cielo y se le llama “el seno de Abram” (Luc.16:22,23). Serás de bendición (1) aun equivocándote en alguna cosa, pero no en tu teología ni en tu fe. Abram nunca se equivocó en su teología. Sin embargo, cometió equivocaciones en otras cosas, por ejemplo, cuando salió de Ur y por afectos familiares permitió que le acompañaran otros que no habían sido llamados por Dios. Sin embargo, a esos mismos, aunque no fueran una bendición para él, él sí fue bendición para ellos. Estoy pensando en su padre Harán y en su sobrino Lot. Con todos esos errores cometidos se cumplió el designio de Dios de ser bendición para otros. A todo se le puede añadir que continuó siendo de bendición a pesar que (2) no tuvo un matrimonio perfecto, por lo menos es lo que me parece: pensemos lo que él hizo con Sara y aquel príncipe pagano llamado Abimelec, y para lo que se prestó en relación con su sierva Agar, de la cual nació Ismael y descienden los árabes. Es decir, a pesar de los contratiempos en que se vio envuelto en relación con su mujer, en otras áreas de su vida también fue de bendición. Dios puede bendecir, y que sean de bendición, hogares que no son perfectos.
También (3) fue de bendición, aunque a veces fue valiente (cuando rescató a Lot) y a veces un cobarde (cuando mintió sobre su matrimonio e hizo que Sara mintiera). Fue de bendición como buen hijo y buen tío, y lo demuestra que estuvo con Taré hasta que murió. Su familia recibió de él muchas bendiciones. Y supongo con razón que sería un buen abuelo y buen vecino. ¿No? Y sobre todo, la más grande bendición que recibió y compartió (4) fue dejar el paganismo, adorar un solo Dios y ser justificado por su fe. Cuando Dios le hizo la promesa, creyó a Dios "y le fue contado por justicia" (5) Y en último lugar fue de bendición para otros de la misma fe, y que tal vez, o es seguro, era más grande que él, como Melquisedec a quien dio los diezmos (14:14-24); y fue como si lo diera a Jesucristo de quien este hombre era un espejo (He.7:1-4). Si somos de bendición en palabras, carácter y hechos seremos de edificación para los demás. A pesar de todo. Y estaremos un día en el cielo recibiendo en el seno de Abram aquellos para los cuales significamos algo.
Un hombre valiente y amaba a su familia: estuvo con Taré hasta que lo enterró. No le gustaba discutir con la familia y dejó que Lot escogiera donde quería ir con su ganado. A Lot lo salvó cuando se lo llevaron de Sodoma. Dios sabe lo que somos y lo que puede hacer con nosotros. Es difícil hacer una biografía de Abram. La mayor parte del tiempo está en silencio. Quizás por eso Isaac fue un hombre de meditación. Sencillo. Lo engañaron. No hay discursos. Se sabe que estuvo dispuesto a dar a Dios lo que pidiera, aunque fuera su hijo.

domingo, 1 de enero de 2017

Génesis, una introducción
  Este libro tiene muchísimos años. Pudiera ser que Moisés comenzó a tomar notas sobre el origen del mundo cuando tranquilo leía en la biblioteca egipcia del faraón (Hch.7:22), y consultaba textos de autores en la “cuna de la humanidad”. Y conociendo al que le habló en la zarza (Ex.2:2; Deu.33:16), halló en la literatura antigua al “Dios no conocido” (Hch.17:23). Y encontró a Melquisedec. Y se sorprendió que la verdad estuviera viva en Ur de los caldeos. Y comprendió que su pueblo tenía esa verdad, la de un Dios único, Creador de todo y no un dios para cada cosa. Pensó que era un buen momento para plasmar en papel y papiros la historia de la revelación de ese Dios porque la oral había sido efectiva pero era muy tímida. Y su producción literaria fue inmensa. Y la supremacía de la palabra de ese Dios.
Y aunque no lo explicó, de él provino el tiempo, en un instante, con su primera palabra después de un eterno silencio. Y vio en él la infinitud y que él mismo abarcaba dos eternidades (Sal.106:48). Y su experiencia lo corroboró, antes de él ninguno, y sin un después de él (Ex.3:14). Dios creó el mundo. No hay duda. No que la materia evolucionó, todavía no había un solo agnóstico; sino que Dios la hizo, de la nada, de su pensamiento, porque su Palabra es creadora, y materializó sus ideas, como imaginaba las cosas, bellamente. Dios tiene una imaginación muy bella e inteligente.  Del aliento de su boca salió la tierra, y la miró y no le gustó porque estaba completamente redonda (o achatada en los dos polos) y así era más difícil hacerla girar sobre un eje que él se estaba imaginando. Entonces les hizo los polos.
Y observándola tampoco le gustó el desorden que había porque todas las cosas estaban mezcladas, la plata con el oro, el cobre con el hierro, las piedras invadidas por el agua, el subsuelo marino muy superficial, de modo que inundaba todo lo que quería seco, entonces emergieron las montañas y una gran parte de lo que llamó tierra.
Entre tanto que hacía todo eso, lo iba alumbrando con ninguna otra luz que no fuera la que brotaba de su gloria, y complacido con lo que miraba glorioso, y espumando gusto, se retiró un poco y colocó en su lugar una brillante estrella a la cual llamó sol, y para que durante la noche los terrícolas que habría de formar, pudieran andar y los enamorados mirar la luna, y la hizo como una bella fémina que recibe con agrado los ojos de su brillante y enamorado rey. El  hueco celeste le pareció demasiado oscuro y colocó girando dentro de él, millones de otros faros que se han solido llamar, estrellas, cometas, planetas.
Y se dijo para sí, que serían sólo adornos y huellas de su maravillosa inteligencia, pero decidió dejarlos vacíos, y solamente pobló este pequeño globo que hemos llenado de problemas; con la flora y una fauna bellísimas, con una pareja hecha a su imagen y semejanza, que después como totalmente malagradecidos y desobedientes se echaron a las espaldas lo que él les había advertido, y en ningún momento consideraron que, dichos en forma muy amable, sus consejos, eran órdenes estrictas que en caso de incumplirlas, se harían polvo y tierra. Y eso precisamente fue lo que pasó. Una guadaña llamada Muerte los cercenó. Y después de eso comenzaron los hombres a matarse entre sí, envidiándose y odiándose, y Dios los dejó por muchos y muchísimos años, qué digo yo, siglos y milenios, entregados a sus propios odios, ambiciones y concupiscencias; y creyéndose dioses edificaron torres, y hablaron palabras distintas y como no se comprendieron ni pudieron llegar a acuerdos, así desunidos por el idioma se alejaron unos de otros, y formaron etnias, y empezaron a diferenciarse por sus estaturas, el color de la piel y sentido común.
E hicieron sus propias culturas, unas más y otras menos; pero todos, toditos, ufanos, se erigieron en dioses y crearon otros muchos inventados, que se les parecían bastante, y de ese modo llegó a ser tal la ceguera y la ignorancia espiritual de ese único y sabio Dios, Creador de todo, que ni a tientas  lo pudieron encontrar, entre tantos (Hch.17:27). Y no sé cómo pero se murieron los grandes monstruos marinos, y se enterraron todos los enormes helechos, y se pudrieron y se convirtieron en petróleo, en gas, y en tema de discordia, hasta hoy. Y al principio como no sabían hacer nada, y empezaron a atacarse para quitarse la comida, las joyas, las mujeres y las cuevas, y a defenderse con piedras y atacarse unos a otros a palos, y pedradas, más con gritos que con palabras porque sabían pocas para mentir y engañar con el periódico; y después con el desarrollo de su ciencia, hicieron tenedores, utilizaron el fuego para el horno de la cocina y para la hoguera de los adversarios religiosos, y derritieron piedra y sacaron  hierro, y más tarde bronce, y cuando encontraron oro y diamantes, se los pusieron en las orejas, narices y  cuellos, y entonces se pelearon más. Yendo y volviendo entre épocas y geografías, el de Java contra el de Piltdown, y los dos contra el Neandertal. Y uno se sentó y se le ocurrió la honda, y se la dio a David y este lanzó una piedra lisa a la frente de Goliat, y a otro la catapulta, y asaltaron a Jerusalén la terrenal y no quedó de ella piedra sobre piedra, y otro ideó cómo acabar con muchos al mismo tiempo e hizo armas de destrucción masiva que esparcían piedras, clavos, virus y átomos por todas partes.
En fin, que los hijos de Adán y de Eva se han portado muy mal y por esa razón Dios decidió enviar un Segundo Adán, a su Hijo, y lo juzgó y lo condenó en lugar de los pecadores; así de ese modo hace unos dos mil años se ha empezado un segundo universo con un nuevo reino, hecho de amor y perdón, con buenas nuevas bajadas del cielo, y quien las encarnó se ha ido un rato, y lo estamos esperando para que nos dé una, purificada por el fuego, tierra y un cielo nuevos (Ro.8:20-23; 2Pe.3:13). Y de eso no dice mucho Génesis, pero otros libros de la Biblia sí, y lo último que mencioné se puede leer en el muy simbólico Apocalipsis, pero aquí no lo trato porque es como he dicho, el último, y esta introducción es para el primero.