viernes, 30 de diciembre de 2016

Atravesando con miedo en 2017, situaciones que no se podrán cambiar


MATEO 14:22-33
 Enseguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio de la mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento”.

Estamos aquí en la presencia de un milagro fascinante; algo que supera toda imaginación y desborda todo pensamiento. Jesús caminando sobre el mar de Galilea y uno de sus discípulos pretendiendo hacerlo. Las condiciones que preceden al milagro: la tormenta (vv. 22-24). Puede afirmarse sin ninguna duda que el Señor metió a los discípulos en aquella tempestad; la palabra que Mateo usa es que "Jesús hizo"; en griego significa más, "Jesús obligó"; ellos no querían dejarle pero él forzó la situación. Hay quienes piensan que fue porque querían hacerle rey como dice el cuarto evangelio, pero no veo la razón, otros dicen que deseaba orar en la soledad, es cierto pero podría habérselos dicho, además podría haberlos hecho ir después que despidiera la multitud y no antes; por lo tanto lo que el Señor deseaba era que ellos estuvieran en alta mar cuando la tormenta llegara, en un punto que no pudieran regresar a tierra ni tampoco avanzar, encerrados por completo y atrapados no pudiendo ir a un lado ni a otro. En una situación que ninguno de los doce tenía la solución; y no podían hacer nada.
¿Quién puede al considerar esto afirmar que nuestras vidas son regidas por la fortuna o por la suerte casual? Los hijos de Dios están supervisados enteramente por la providencia cuando actúan sabia o imprudentemente, por voluntad propia o forzados por el Señor. En este caso, si los discípulos hubiesen hecho lo que deseaban, las ráfagas de viento no los hubieran tocado. Por lo tanto ellos temporalmente habían decidido bien; pero el verdadero bien no consistía en no entrar en la tormenta sino en sumergirse en ella.
Si esto es cierto cuando decidimos bien ¿qué pasa cuando decidimos mal? La providencia no podría ser menor. Cuando ellos salen al mar, lo hacen por la voluntad activa de Dios y fueron ayudados por Jesús, cuando Pedro pide permiso para caminar sobre el agua, que fue una decisión insensata, obtuvo la aprobación permisiva del Señor; y ¡también fue ayudado! (vv. 28,29). Esa fue la filosofía de Job (2:10; 30:26). Tenemos hoy día que mirar las circunstancias que nos obligan a tomar un camino, como la voluntad activa del Señor y el mejor medio para bendecir nuestra fe. Lo de creer en la voluntad permisiva del Señor es una salida derecha a la conformidad y a la resignación, pero no al gozo de la fe en tal y mas cual situación. Contiene una teología menos rígida que la del Antiguo Testamento lleva, es más filosofía que teología, y le sonríe más a Jacobo Arminio que a Juan Calvino.
Nota dos cuadros diferentes para medir la providencia: uno, los discípulos tratando de salir de la tormenta y el otro, Jesús orando tranquilamente en tierra. El primer cuadro indica desesperación, fatiga, sorpresa y susto; el otro indica control, sabiduría, y paciencia. No hay dos providencias; es una sola pero la fe no puede ponerse en la primera y no debe depender de lo que nos rodea, el frágil barco, la impotencia de los marineros, el oleaje terrible y el viento enérgico. Los discípulos tal vez pensaban: "¿dónde estará Jesús? ¿Por qué Dios  no nos ayuda? Nosotros no queríamos partir y él nos obligó"; y si se hubiera alargado la situación, podrían haber empezado a culparlo. Generalmente queremos culpar a Dios de lo que nos pasa: de indiferencia, negligencia o lentitud en acudir a nuestros pelados gritos.
Pero más allá de los ojos de ellos, del viento, del mar, del peligro, de los lamentos, de la ignorancia y falta de fe, estaba Jesús al tanto de ellos, no los había olvidado ni un momento y ofreciendo intercesión al Padre por su grupo. Nuestro miedo revela ignorancia, y la ignorancia y miedo revelan falta de fe. La providencia no deja nada suelto ni sujeto al azar.
Si la ignorancia de la providencia en ellos era grande, la teología también era deficiente (vv. 25-27). Desde tres a seis de la mañana, antes del alba, el Señor viene sobre el agua. ¿Qué pensaron los discípulos? Que era un fantasma, un espíritu salido de las profundidades del infierno, un muerto. Es cierto que no veían bien, aún era de noche, es cierto que sicológicamente estaban exhaustos habiendo perdido la esperanza de conservarse vivos; ¿y qué otra cosa podrían hacer? ¿No hubiera sido mejor pensar que era un ángel o alguna visión de Dios? Atribuían al diablo o a un muerto lo que venía de Dios. ¿No es ésa una las mayores deficiencias de las creencias populares hoy día? Le atribuyen al diablo lo que se aplicaría a Jesús; ¿el viento? Dicen que es el diablo. Si es una enfermedad, es el diablo; si se sufre alguna pérdida, es el diablo. Miran todas las circunstancias adversas a través del diablo y no de la providencia y de Dios. Es cierto que el diablo maquina constantemente contra nosotros, pero nada puede hacerse sin permiso y supervisión de Dios. El diablo se mueve en este mundo como con una cadena atada a sus pies cuyo extremo sostiene Dios. Creo que debemos mirar las cosas más teológicamente, no bajo el descontrol diabólico sino bajo el control divino y pensar: "Dios es, esto viene de él, no tengo por qué espantarme, es él quien se acerca", aunque el diablo se acerque autorizado por Dios.
El enfoque casi omnipotente, omnipresente, que tienen del diablo lo exalta, lo convierte en un semidios (casi) y deshonra al Señor; además esta interpretación inadecuada de nuestras circunstancias nos sume en la desesperación y en la incredulidad; si ese enfoque es dañino, también es supersticioso. Los discípulos veían un fantasma, los fantasmas no existen y los espectros diabólicos están controlados y no pueden moverse a capricho en este mundo. Aprendamos, como dice el salmista, a reconocer a Dios en todos nuestros caminos.
La petición de Pedro y la permisión del Señor (vv. 28-33). (1) hay quien justifica este deseo de Pedro, otros le aplican motivaciones bastante insanas, yo pienso que su deseo es insensato; quería obtener una experiencia extraordinaria sin medir si tenía fe para ella, y que para lo único que le serviría sería para tropiezo de su crecimiento espiritual, tentándolo a envanecerse sobre los demás. ¡Cuidado hermanos de la naturaleza humana que es muy traidora y lo que suponemos que sería una experiencia personal maravillosa puede convertirse en un gran pecado! (2) el "si eres tú" que pronunció, quiéranlo o no, es un triste presagio de incredulidad, no absoluta, pero es falta de fe; ya Jesús estaba cerca y él podía verle, había oído su voz, pero todavía piensa que puede tratarse de un fantasma; si piensa que es el diablo no debiera experimentar con él ni ponerse en sus manos ni creer lo que le dice.
Pero es lo mismo que muchos que se acercan supersticiosamente a Jesús, y llaman fe a lo que es confianza carnal, atrevimiento y superstición idolátricos. Si es un demonio el que viene no hay que pedirle nada sino reprenderlo o huir de él. Si tenía algún vestigio de fe aquella petición era tan grande la insensatez que la cubría que apenas se nota; si merece una calificación teológica porque dio algunos pasos sobre el agua; es poca fe (v. 31). (3) pero hay otra cosa que es considerable, la permisión del Señor; le dijo a Pedro que sí sabiendo bien que no llegaría hasta él.
Pedro se bajó del barco con la aprobación del Señor, el fracaso no estuvo en la permisión del Señor sino en la falta de fe de Pedro, y en este momento aprendería que hay cosas que el Señor concede pero que no las aprueba, y que de ningún modo desearía que se hicieran, pero que cooperan para nuestro bien. Jesús hubiera preferido que se quedase en la embarcación. A esas cosas pertenecen la caída de Adán, el viaje de Balaam a Moab, las codornices en el desierto y la negación de Pedro.
Lo que hay que evitar es el error de pensar que lo que él permite, lo que no aprueba, no es su voluntad, sea una desgracia etc. Si algo él permite que nos pase es por algún motivo que lo permitió su voluntad y nosotros tenemos que poner el precio que él pide, para quitar o añadir, para llevar a cabo su propósito o su plan; pero en tal caso, como en el de Pedro, su mano se hallará cerca para asirnos si nota que estamos próximos a hundirnos. La historia termina de una forma muy hermosa, porque los marineros y otros pasajeros se convencieron que era Hijo de Dios, naciendo la fe en sus corazones. No se puede decir que aunque no desease que se hundiese, no le desease también su hundimiento para corrección de su fe. Y en último lugar, es difícil mirar y seguir mirando a Jesús cuando las circunstancias son adversas, es decir, confiar en la providencia de Dios en todo momento. Con facilidad cambiamos la mirada y eso quiere decir que ya no tenemos como sostenernos. Dios ayude a esos dos miedosos, Pedro y Humberto, y a una miríada de discípulos, que son obligados por el Destino Divino a atravesar situaciones de las cuales no pueden volverse sino pasarlas, porque siempre pasan, clavada la mirada en Jesús.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

La biografía de un hombre extraño

 MARCOS 3:21
 “Cuando sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: Está fuera de sí”.
 Una cosa es que no creyesen en él y otra que lo tuvieran por loco. Amado, eso suele ocurrir cuando la persona en cuestión tiene una gran experiencia espiritual que revoluciona su vida y se convierte en otra. No se nota que él gradualmente fuese dando señales de aumento de su religiosidad, motivado por la edad porque era joven o por las circunstancias, porque se infiere que dentro de la familia no había ocurrido algo que le encaminara en un sentido mesiánico.Por lo que se deduce por el número de hijos mayores, varones y hembras, no había ningún tipo de problema económico. Desde el principio del ministerio de Jesús tampoco se descubre alguna crisis social dentro de su espíritu, las autoridades políticas son prácticamente ignoradas y las acometidas que hace contra los líderes religiosos son más bien tardías que tempranas. El énfasis mesiánico de Jesús tiene que ver con la ley y aparece abruptamente sin que haya alguna historia corta o larga, como el peregrinaje de un reformador. Su mensaje ya está concebido, su posición tomada, su decisión hecha; apareció en tiempo y medida como lo conocemos; no fue un descubrimiento que hizo en relación con el mal cumplimiento de la ley y la hipocresía de aquellos señores. Emerge con una percepción completa de la situación y la aborda.
 No parece haber compartido ninguna inquietud con sus hermanos ni hacerlos partícipes de una forma, y dando giros en su elaboración. No porque fuera un hombre reservado, tímido, porque su ministerio lo desmentiría. No comparte con ellos lo que es hasta su momento, cuando de acuerdo al plan divino ha de revelarse al mundo, porque sus familiares como todo el mundo, han de creer en él por revelación y no según la carne. Cuando se manifiesta los dejó atónitos, ocurrió de un día para otro y pensaron que se habían perturbado sus facultades mentales. Los sucesos de navidad no parecen haberse repetido dentro de la familia, parecen ignorarlos o haberlos olvidado; no veían en él un niño con una misión ni estaban atentos a su desarrollo. Vivió por espacio de 30 años normalmente como otro cualquiera sin destacarse entre sus hermanos por ser un niño inteligente, un genio con sabiduría y poder. Los poderes de Jesús empiezan a mostrarse con la unción del Espíritu Santo en su bautismo y su sabiduría, por precoz que hubiera sido a los doce años, comienza con un instante por la manifestación divina y no en una escuela rabínica; y por eso los maestros se consternaban sin saber de dónde había sacado lo uno o lo otro. 
 El nacimiento virginal de Jesús, la aparición del ángel a María, las huestes espirituales a los pastores, el viaje de los magos a Belén, el sueño de José, la profecía de Simeón, el viaje a casa de Elizabeth en la montaña; toman importancia años después cuando se conoció su vida, cuanto dijo e hizo, sus sermones, resurrección y ascensión. Es un entretenimiento sin fruto alguno detenerse en los acontecimientos navideños sin proseguir al conocimiento de la biografía de aquel hombre extraño, notable, único, que Dios envió al mundo como Salvador nuestro y lo entronó a su diestra como Señor de los vivos y los muertos. El nacimiento virginal de Jesús, la aparición del ángel a María, las huestes espirituales a los pastores, el viaje de los magos a Belén, el sueño de José, la profecía de Simeón, el viaje a casa de Elizabeth en la montaña; toman importancia años después cuando se conoció su vida, cuanto dijo e hizo, sus sermones, resurrección y ascensión. Es un entretenimiento sin fruto alguno detenerse en los acontecimientos navideños sin proseguir al conocimiento de la biografía de aquel hombre extraño, notable, único, que Dios envió al mundo como Salvador nuestro y lo entronó a su diestra como Señor de los vivos y los muertos.


viernes, 9 de diciembre de 2016

Ninguno diga, hoy y ayer Dios me habló, el Señor me dijo


Salmo 62:11
 “Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder, y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.”

"Una sola vez" ¿Hasta dos veces? ¿Tres? Quiere decir que el Señor habla. Dios habla a todos los hombres por medio de: la creación, la conciencia, del orden civil y la Palabra. El texto propiamente tiene el significado de una paradoja. La primera verdad es que el Señor no se reveló tantas veces a los patriarcas. No les estaba todos los días hablando audiblemente. Comenzando con Adán, Enoc, Noé, Abrahán. De este último pasaban muchos años entre una ocasión y otra. Llamamiento. Años en Harán sin decirle nada. Jacob lo mismo. Años trabajando con Labán y no le dijo nada, porque a todos ya les había dicho y lo que Dios esperaba era que vivieran por fe en su palabra. Quizás un poco más a los profetas, y usted lee que el número de profecías no son tantas, lo que se repiten de muchas maneras, sermones sobre la misma revelación. A Jesús ¿cuántas veces? La vida de Jesús es más bien una vida de oración, de fe y de obras. Nunca dice que “el Padre me dijo hoy” sino “el que me ha visto a mí ha visto al Padre, ¿cómo dices tú...? Y a veces se quedaba Dios en silencio; a Pablo muy pocas veces. Él dijo que aprendió el evangelio por revelación de Jesucristo, se nota que siempre estaba aprendiendo por la influencia del Espíritu en la Escritura y en Cristo.  Ninguno decía, "hoy y ayer Dios me habló; el Señor me dijo".

Hay que tener cuidado si creemos que nos hallamos en los últimos tiempos (Luc.17:23), y los que vienen diciendo que el Señor les ha hablado (Jer.23:22-28). Todos esos quienes oyeron al Señor un par de veces y creyeron y obedecieron, eran guiados por el Espíritu Santo; por la sabiduría del Espíritu. Esto es una marca de los hijos de Dios En los salmos que es el libro de las oraciones de David, se oye más la voz humana que la de Dios; nuestro asunto no tiene tanto que ver con el conocimiento, con la revelación, sino con mucha fe; creer definitivamente que Dios es soberano, suyo es el poder, que todo lo puede hacer y nada le es imposible; que es misericordioso y restituye con creces el buen comportamiento (v.12). No más revelación sino inspiración y fe. Necesitamos ser inspirados por el Señor, llenarnos de su Espíritu, no es el tiempo de nuevas revelaciones sino de grandes testimonios de santidad, entrega y fe. Ninguno diga, hoy y ayer Dios me habló, el Señor me dijo porque generalmente son impulsos de fe, del Espíritu Santo, inspirados en su vieja Palabra escrita.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Una sociedad sin Dios en los negocios y los bolsillos


Salmo 53:1-6
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; no hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Dios no invocan? Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti; los avergonzaste, porque Dios los desechó. ¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel”.

¿En qué necio piensa? Los que devoran el trabajo, la libertad de su pueblo, como si no existiera Dios en Israel (v.6). No habla aquí de las deportaciones que conocemos sino de puñados del pueblo, familias, individuos que eran esclavos en otras tierras, quizás. David anhela que los exiliados regresen libres a la comunidad de Israel. Suspira por las ovejas perdidas de la casa de Israel. Esa es una interpretación.
Ahora nota la extensión que el Espíritu Santo le da. La poesía como profecía va más allá del contenido social porque el Espíritu Santo le habló a David sobre la corrupción de la naturaleza humana y su inhabilidad para buscar a Dios (v.2); la falta de la práctica de la existencia de Dios en el mundo, por sus pasiones pecaminosas, por falta de entendimiento (v.2), de las realidades espirituales y su entrega total al mundo. La conexión entre los v.1; v.3, tiene que ver con la apostasía y la deserción de Dios o el abandono de él, y sus leyes, para hacer iniquidades. Tal vez los que "a Dios no invocan" (v.4) son los explotadores de los pobres, los ricos (14:6) y los "cautivos" sean los que están cautivos por sus deudas. No hay Dios en las clases poderosas de la nación de Israel. El Nuevo Testamento es el que lleva este análisis a la humanidad en general. Este es un ateísmo práctico y una separación de Dios de todos los negocios de la vida; una proverbial irreligiosidad de la clase secular y pudiente del país. Dios, nos ayude, hermanos, a salir de esa triste situación económica definida como cautividad; y oremos para que cambien las cosas en esta sociedad abusadora dominada por un secularismo necio, profano y en la práctica ateo, aunque de labios se dice cristiana, una sociedad sin Dios en los negocios y los bolsillos.
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lunes, 28 de noviembre de 2016

Qué harías si supieras que tu predicador no vivía como te enseñó


Salmo 50:16-23
“¿Qué derecho tienes tú de tomar mi pacto en tus labios?”.

Es mucho más fácil hablar que hacer, ¿no?, y por eso no es extraño  hallar una persona que no viva conforme al evangelio y sin embargo es predicador o maestro del mismo. El énfasis completo en la Biblia está sobre el hacer, no sobre el decir. Desde tiempos antiguos hallamos al Espíritu Santo enseñando esa verdad. Aquí en el salmo lo escuchamos, casi airado, hablar contra aquellos que toman la ley de Dios en sus labios pero no la ponen en práctica. Jesús dijo al pueblo, de los fariseos en su tiempo, que aprendieran de ellos pero que no vivieran como ellos (Mt. 23:2);  Santiago habló de los que eran “oidores pero no hacedores” de la Palabra (1:22) y Juan de los que amaban de lengua pero “no de hechos” (1 Jn. 3:18).
Estos, dice el salmista, se les puede hallar la ley de Dios en los labios (v.16), pero no en los oídos (v.17), no en las manos (v.18), no en la vida sexual (v.18), no en la lengua (v.19,20) ni en su corazón pues aborrecen a sus mismos hermanos.  Uno se pregunta: ¿cómo una persona así puede predicar y enseñar sin remordimientos de conciencia? Pablo, que los conocía en su época nos dice que es porque la tienen “corrompida” (Tit.1:15,16); hacen el papel de creyentes pero del mismo modo que un actor hace su teatro, representan algún personaje pero no son ellos mismos, copian sus palabras, sus maneras, sus sentimientos, se identifican con él, emocionan, conmueven, pueden ser aplaudidos en el escenario pero aborrecidos en el púlpito. Lo que es la conciencia misma, la ley de Dios no se la toca; no se convierten porque es ahí precisamente donde tiene lugar la convicción de pecado y desde donde nace la confesión de la culpa. ¿A quién pretenderán engañar si la gente notará los dos lados de sus vidas? Son ellos los únicos que resultan genuinamente engañados porque a Dios tampoco, pues él no puede ser burlado (Ga.6:7). Dicen que no se debe hurtar, pero hurtan, que no se debe adulterar pero adulteran (Ro.2:21-24); y lo peor es que hacen blasfemar a los enemigos de Dios, llorar a los santos y obstaculizan el camino de la salvación a los que pudieran haberlo tomado porque niegan la eficacia de la piedad.

No seas de esos. ¡Cuán grande ha de ser la gloria de esos que lleguen a salvarse habiendo aprendido el evangelio de gente hipócrita, porque tuvieron fe pero no imitaron sus hechos! ¿Pudieras hacer eso?  ¿Pudieras ser salvo con las lecciones que tomaste a pesar que luego supiste que tu maestro, tu predicador, se había vuelto infiel y que no vivía como te enseñó? ¡Oh, cuánto se burla y odia Satanás a Dios y del evangelio creando esta clase de predicadores y maestros! Ora por la iglesia y por aquellas almas que han sido dañadas por la conducta de esos que tenían en un tiempo la ley de Dios en sus labios pero no la gracia en sus corazones. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La ciencia debiera ser menos ufana y más creyente


Salmo 19: 1-4
Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día,  una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol”. 

“Salió su voz…no hay voz ni palabras”. No se oye nada, sí se oye, no hay mensaje alguno, sí hay muchos en toda la tierra. En qué quedamos ¿hay o no hay? Hay si “crees que le hay”, o sea si tienes fe en que Dios existe (He. 11: 6). El que no tiene fe no tiene ojos para ver ni oídos para oír, y no oye. Cree en “la madre naturaleza”. “No hay mensaje, no hay palabras” pero la creación “emite sabiduría”, hay ciencia e inteligencia en ella; está hecha por Alguien que la pensó mucho y le salió bien, y “vio que todo era bueno en gran manera” (Ge.1: 31). La creación no es muda sólo está en silencio. La BTX  dice “no hay idiomas”, porque el idioma de la creación es la ciencia;  y cuando uno no la oye de ese modo, el lenguaje que se escucha es el del paganismo o del agnosticismo. Y si  la ciencia persiste en ser ciega e  incrédula, entonces la única alternativa es Jesucristo como creador, como palabra de Dios, históricamente reconocido  en los evangelios. El gran descubrimiento de la ciencia será cuando descubra a Dios. Los creyentes, los oidores de la palabra de Dios, no son los necios sino los sabios. El sonido de la voz de Dios en la creación no es escuchado, porque el ruido del pecado no la deja oír. El gran descubrimiento de la ciencia será cuando descubra a Dios, y diga Dios de Abram, de Isaac, de Jacob,  Dios de nuestro Señor Jesucristo. Debiera ser menos ufana y más creyente.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Si no hay Dios, busca el árbol y la cuerda de Judas


Salmo 14:1
“Dijo el necio en su corazón: No hay Dios”; la Biblia habla bastante sobre esta clase de hombres, que en realidad es más grande de lo que uno imaginaría. Estrictamente no se trata de un grupo, una casta, sino de la humanidad. Si lees el contexto, el Espíritu no se refiere a una sociedad determinada ni a ciertos enemigos judíos que tuviera David sino a todos los hombres, a lo que son ellos por naturaleza. Eso quiere decir que cada ser humano tiene escrito en su corazón, a pesar de haber ser hecho a su imagen y semejanza, estas tres palabras: “No hay Dios”; o sea, el ateísmo es innato, cada descendiente de Adán viene a este mundo como un incrédulo, negando la existencia misma de Dios. Y si el corazón humano está lleno de ídolos, en resumen eso es idolatría.

Pero habría que aclarar que de modo práctico. El ateísmo filosófico, el que dicen algunos que lo sostienen porque no es científico, de ese no habla la Biblia; pienso que no porque no hubiera ateos de esa clase en el largo período en que ella fue escrita sino por su procedencia, porque proviene del otro, quiero decir, que el ateo filosófico dice “no hay Dios” porque no quiere que haya Dios, por alguna razón en su carne o historia personal, generalmente ética, o porque no quiere ser como alguien que conoce que cree en Dios. No es tan importante el último como el primero, por eso la Biblia no lo menciona, no hace énfasis en hombres de esa forma de pensar, no los toma en serio. A los que sí define como ateos son a los que viven como ateos, los que no tienen en cuenta a Dios para nada, que actúan como si no existiera y hasta profesan alguna religión.

Mi alma se rebela contra la concepción de que en el mundo no haya Dios. Es una negación intelectual demasiado grande para ser admitida. No he creado a mi propio dios porque me haga falta. Dios existe y tiene que existir porque de lo contrario, nada tiene razón para existir si él no existiera. Si Dios no existe, vivimos en un mundo descabellado y cruel. Si no hay Dios, la realidad de existir apenas existe. La vida humana sería como un juego ciego o una obra de teatro, a veces burlesca, otras trágica, pero las más, tonta o espantosa. Si Dios no nos creó sino que  la Casualidad nos hizo y evolucionamos desde los unicelulares a monos y nada debe explicarse con un propósito o finalidad; concluyo que nos hizo una broma de mal gusto y la mejor venganza contra ella es el árbol y la cuerda de Judas. ¡Oh Dios, que razón más grande eres tú mismo!

lunes, 31 de octubre de 2016

No le tengas miedo hablar sobre los decretos de Dios, publícalos


Salmo 2.6-9
Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy”. 

Estas son palabras mesiánicas (He. 1:5; 5:5). No tomes la palabra engendrado como si el Mesías en ese momento hubiera sido engendrado porque a lo que se refiere es a su instauración o declaración de Hijo, a la posición que “hoy” ocupa por “decreto”, habiéndolo exaltado hasta su diestra y dado un nombre que es sobre todo nombre. “Hoy que he tomado posesión del reino es como si hubiera sido engendrado con mi unción, y le pido a mi Padre como regalo un manojo de naciones”. ¡Que inspirador es meditar en los decretos de Dios! Somos lo que somos por decreto suyo. Podrán ser ignorados pero no cambiados. Él puede decretar sí como decretar un no. Por nuestra parte, nos queda bajar la cabeza y decir como Jesús: “Padre si esta situación no puede ser pasada por alto, la acepto como tu voluntad” ( paráfrasis). 
El autor de Hebreos dice que la voluntad de Dios es “agradable y perfecta”. De que es perfecta lo he comprobado muchas veces y sé que es agradable, a mí, que soy el más pequeño de todos los santos, después de Pablo (Efe.3:8), a veces me ha resultado amarga, con la sola dulzura, como un grano de azúcar en ella, saber que estoy haciendo su voluntad y que el acceso al trono de la gracia está expedito y quizás más ensanchado (He.4:16). Le pedimos a Dios un milagro y él nos provee una medicina o un remedio. La vida cristiana, como un camino, está cercada por los decretos de Dios, desde el mismo comienzo de la fe, el arrepentimiento, hasta la glorificación. La voluntad y decisión humana son veleidosas, pero no los decretos de Dios. No les tengas miedo a los decretos de Dios, no son horribles sino incomprensibles, son la misma estructura del triunfo de la perseverancia. Amén.

sábado, 29 de octubre de 2016

Te equivocas si dices que la madre naturaleza es sabia


SALMO 148:7-12                
Alabad a Jehová desde la tierra, los monstruos marinos y todos los abismos; el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra; los montes y todos los collados, el árbol de fruto y todos los cedros; la bestia y todo animal, reptiles y volátiles; los reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes y todos los jueces de la tierra; los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños”. 

Toda la creación. Los peces en su mundo silencioso con sus formas bellas y extrañas, con las obras y vidas que les fueron dadas. ¿El fuego? Que devora los bosques, los hogares, las ciudades, que nos calienta en invierno y cuece nuestros alimentos; el fuego místico, el espiritual, con el cual adoramos a Dios convenientemente, y extendemos el reino de su Palabra. El granizo bello, lúcido diamante que refleja su luz y ejecuta su ira. El viento que hace danzar las ramas de los árboles, que tira al piso la hoja muerta y juega en el remolino con el polvo; que trae la lluvia y se la lleva, y el ciclón, y el tornado devastador. Los jóvenes en pleno vigor, con sus sueños y entusiasmos que trae la alegría, que la vida ha consumido de los ancianos, alaben en espíritu  y en cuerpo las doncellas, las hijas de Débora y Sara, madres de Israel, y los niños en su inocencia, alaben a Dios. Alábele su pueblo, el más cercano, la iglesia (v.14), el pueblo creado en una cruz, con la muerte de su Hijo, con sangre y justicia, y con el Espíritu y la Palabra. Alábenle más y mejor, los que tienen más razones para hacerlo. Alaben no la fuerza ni la sabiduría de la naturaleza sino a Dios. Te equivocas si dices “la madre naturaleza es sabia” y no “Dios el Padre es sabio”.

domingo, 23 de octubre de 2016

Dios, una certísima contradicción

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SALMO 145:3
"... su grandeza es inescrutable". 

Hay dos palabras hebreas que se traducen inescrutable, ayin que significa “es nada” “no existe” “la nada”; Dios desde el punto de vista físico, bioquímico, es nada y por lo tanto es inescrutable, imposible de escudriñar, no existe. Si la ciencia se basa en el estudio de las leyes y procedimientos de la creación, Dios no existe para ella, es nada, cero, impensable, porque si existe no existe aquí, si es cierto que existe como dice la Biblia, existe allá, pero si “en él estamos y nos movemos”, está aquí y allá al mismo tiempo y sin espacio y sin tiempo, en una dimensión diferente, en “luz inaccesible” (1 Ti. 6:16), el Existente, “Yo soy el que Soy”, el Origen de todo y la Primera causa, por quien y por medio de quien todo lo que existe ha llegado a existir. La otra palabra hebrea es chequer que significa “examinar” “enumerar” “deliberar”. Si las dos se aplican a la existencia de Dios, esto es, sus atributos: eternidad, omnisciencia, omnipresencia, gloria, etc., por un lado es inescrutable pero por el otro es examinable, deliberable y numerable, o sea, es lógico y matemático; no es científico pero sí es científico, no existe para la ciencia pero sí existe para la ciencia, pero con una inescrutable dimensión, una innumerable dimensión, una no examinable existencia y una no debatible existencia. Dios es una paradoja, una hermosísima y ciertísima contradicción, y siempre un aspecto de él, el más profundo es asunto de fe, de creer en lo que nos dice de sí mismo y no de investigación, de teología no de ciencia, y de no pensarse así en esos dos extremos divinos, se enloquecen los sabios y se entontecen los entendidos (1 Co. 1:17-21; 2:6-9), se salvan unos y se pierden los otros.
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sábado, 15 de octubre de 2016

Si tienes con qué, sé también un buen profesor de religión cristiana


MATEO 13:52            
"Todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a uno que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas". 

Se refiere a los escribas evangélicos (Mt. 23:34). Cosas que ya sabía; las añejas, las buenas experiencias sazonadas con el evangelio y con la teología antigua; las grandes verdades aprendidas en el fondo del corazón, manchadas con lágrimas y sangre, llenas de suspiros; las verdades del Dios invisible y de la realidad de su presencia en todos los momentos; de la veracidad de la Sagrada Escritura; las verdades contundentes que hacen firme nuestra fe y aseguran en el camino cristiano. Las verdades que por años hemos puesto a prueba y hemos comprobado que son ciertas; las verdades de la oración; las verdades de la gracia; las verdades de la providencia; y cosas que recientemente hemos aprendido; los pensamientos frescos, los nuevos descubrimientos de la Palabra de Dios; las nuevas instrucciones del Espíritu Santo, los nuevos sellos de aprobación del Señor. ¿Ya ves? Se puede aumentar en conocimientos sin renunciar a la vieja teología. Yo no quiero ser un doctor sólo de teología moderna, la vieja me complace más y con ella edifico mi altar de piedras desde Dan hasta Beerseba (Ge.13:4; Ex.20:25). Si tienes con qué sé también un buen profesor de religión cristiana.

sábado, 8 de octubre de 2016

Por qué nuestros cultos no tienen resultados


Zacarías 8. 3
"Y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad". 

La salvación viene de los judíos y Jerusalén es un símbolo o tipo de la iglesia (1 Ti. 3: 15). Día glorioso cuando el Espíritu de gracia y de oración se derrame sobre todos ellos y amen la verdad y la santidad (2 Te. 2: 10; Isa. 35:8). Jerusalén será una ciudad de verdad cuando el rey en ella sea Jesús que es el Camino para llegar a ella, la Verdad que se predica dentro de sus muros y la Vida que practica. Entonces será otra Jerusalén o Nueva Jerusalén (Apc. 21: 27). Entonces las formas de ayunos y suspiros tendrán sentido porque lo harán principalmente por ellos mismos y no para ellos mismos, como dice el profeta (12: 10-12). ¡Oh Dios, nuestros cultos no tienen resultados porque la meta de ellos somos nosotros mismos y no tú; nos queremos reformar para beneficio de nosotros y no para agradarte a ti! Nos parece humano y sublime que amemos al prójimo y que procuremos salvarlos para que no sufran el infierno, y eso es lo segundo, lo primero es que el pecador es un rebelde y deshonra a Dios en un mundo que no es suyo y con una imagen divina que no merece tenerla porque se ha declarado enemigo de él; por lo tanto lo más importante en la evangelización no es la salvación de ese pecador sino la gloria de Dios, y por ella es que hay que proponerle condiciones de paz a ese enemigo (Luc.14:32); no para que las discuta sino para las acepte inmediatamente; y esas condiciones de paz consisten en su completa rendición. Entonces nuestros cultos tendrán muy buenos resultados.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Cuando una señora sale embarazada


Salmo 139:13-16
“Mi embrión vieron tus ojos”. 

David no ha escrito de modo abstracto sobre esas doctrinas anteriores, ni de modo impersonal, sino pensando en su misma creación al venir al mundo. Afirma que como el hacedor de una obra la conoce completamente, así el Creador conoce íntimamente a todas sus criaturas, sabe de ellas antes que les pongan nombres.
Habrás oído el debate de los que defienden el aborto, que alegan que si éramos o no seres humanos cuando fuimos embrión, si ya podíamos ser considerados niños o niñas en esa prematura etapa. No se trata de fijar en cuál semana ya estamos formados, en cuál reunimos la cantidad de órganos necesaria para que los que están afuera del vientre nos dejen continuar creciendo o autoricen nuestra eliminación. No, Dios nos está creando y por lo tanto debemos dejar que él continúe su proceso de creación sin impedírselo; si él quiere dejar a un lado lo que ya empezó, que lo haga por su voluntad. Existen muy pocas circunstancias, traídas a colación por el mismo Creador del embrión, para dictaminar que su labor en el vientre de una madre sea interrumpida antes del parto.
Son los que ven únicamente el embarazo como algo natural y volitivo los que hablan de derechos de los padres para determinar si continúa el proceso de la formación de un niño o se le expulsa. Son ellos los que hablan de ese modo, libremente, sin temor. Él sabe lo que dice, no ignora cómo vienen los niños al mundo, el papel que los padres tienen en una concepción natural; pero para él (y para nosotros), no son nada más que las leyes que rigen un embarazo las que hay que tener en cuenta, sino el autor de ellas, Aquel que por medios naturales ejecuta su obra, el que designó esas leyes, el que hace que se ejecuten. ¡Un embarazo es la creación de un niño, señoras!

jueves, 29 de septiembre de 2016

No hagas una réplica del Espíritu Santo


Éxodo 30.22-31
“Habló más Jehová a Moisés, diciendo: Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin. Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa. Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base. Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado. Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras generaciones”.

Esto como yo lo veo, tiene que ser una figura del Espíritu Santo. La santa unción que consagra las cosas más santas de nuestro culto a Dios; cualquier cosa puede estar bien hecha, primorosa y de oro, expiada con sangre, perdonada, pero aún necesita la unción del Espíritu Santo. No podía ser reproducido ni imitado (vv.32,33). Oh Señor aunque nos hayas perdonado, ayúdanos a andar en el Espíritu. Eso de imitación ¿no tendrá que ver con dos cosas: “fe no fingida” y “amor sin fingimientos”? (Ro.12:9; 1Ti.1:5; 2Ti.1:5).
Y puede que con la imitación emocional de las obras del Espíritu, lenguas, éxtasis y cosillas parecidas, que pudiera Dios darlas porque es soberano, y que no deben ser fingidas, haciéndole mímica a fulano o mengano, que son líderes que parecen tenerlas. Debía haber diferencia entre lo santo y lo profano y que cuando se respirara el ambiente, especialmente el cuerpo, se notara la diferencia; y que un cuerpo pecaminoso no oliera a sagrado. Era casi obsceno que una dama perfumada oliera a aceite sacerdotal, y que un cualquiera, digamos, ignorante o fanático, haga una réplica, una copia espuria del Espíritu Santo y engañe al resto de sus simplones hermanos.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Las enseñanzas de Jesús mejorarían a los ciudadanos y la economía


Mateo 8.34
"Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos". 

Estaban tan oscurecidos que cuando una pequeña luz les resplandeció ante los ojos, quisieron que se apagara, escogieron seguir viviendo en la noche, siendo inmundos, con los diablos, búhos, murciélagos y muchos cerdos; pero vieron que la luz como el rayo, alumbra y mata. Con el primer indicio del evangelio, de Jesús, del Espíritu Santo, de la iglesia, del cielo, cierran las puertas como si viniera una fatalidad. Dijeron: "Así estamos bien, nos acostumbramos, no nos hace falta nada mejor”. Le dijeron a Jesús, "por favor vete de nuestras fronteras, de nuestros contornos, no queremos la influencia tuya; haces bien pero nos perjudicas, la transformación de las personas perjudica nuestro negocio". Y Jesús se marchó. No volvió más. (Hch.19:23-27).
Y la población volvió a ser como antes, siguió en su rutina, los ladrones minando, los adúlteros adulterando, las rameras vendiendo sus cuerpos, los ebrios en las tabernas, los jugadores en los casinos, la prensa liberal buscando el pecado de los ministros y  oponiéndose a la fe, los alcaldes aceptando sobornos, la prostitución reconocida, las clínicas de abortos recibiendo a niñas embarazadas, los políticos corrompiéndose, y en fin, el cristianismo pasando malos ratos con los nuevos escándalos de los tele-evangelistas y los sacerdotes abusando de niños.
Cada día se hace más difícil la evangelización porque la gente descreída no confía en los predicadores y los tilda de manipuladores y aprovechados, y la sociedad está de acuerdo que le cierren las puertas a Jesús y se le eche de la vida pública, los colegios, de los medios de difusión masiva y de la educación familiar. La economía es más importante que él, y si las enseñanzas suyas perjudican la manteca de cerdos, los chicharrones y los bistecs fritos, entonces que se marche y no vuelva más por ahí. No obstante si las enseñanzas de Jesús mejoran al hombre, lo hacen mejor trabajador, mejor empresario público, mejor padre y mejor madre ¿cómo es que dicen que no conviene el evangelio ni la creencia en Dios? Por supuesto que la economía va a mejorar. No con malos cristianos sino en buenos cristianos.

La incredulidad nos levanta más temprano


Mateo 8:24,25
"Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!".  

Si vemos a Jesús tranquilo ¿por qué nos ponemos nerviosos? ¿No dormía así Pedro en su celda la noche antes de su posible ejecución?  (Hch.12:5-7). ¿No dice que él da a sus amados el sueño? (Sal.127:2). La incredulidad nos despierta más temprano cuando todo el cuerpo lo necesita. Las preocupaciones nos dan los buenos días antes que la luz del sol. Ya nos vemos sin remedio en el fondo del mar. Fallamos en nuestra imitación de Cristo. Si nos parece que el Señor no le da importancia a nuestra situación es que no la tiene, estando él ahí. Nuestros miedos la exageran, fertilizan nuestra imaginación, la complican, la llenan de fantasmas, nos matan estos temores antes de morir.
Ninguna cosa quiero ahora tanto, cuando mi suelo se mueve, como ver engrandecida mi fe. Jesús domina los tiempos y con él aunque dormido, las cosas se ponen mejor, el viento guarda silencio y las nubes se van. Tal vez imitamos de Jesús muchas cosas, menos su tranquilidad y su manera de dormir. Las promesas divinas son buenas almohadas, no las deudas sin pagar ni los exámenes médicos, lo que pasa es no las usamos.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Si no estás confiando en la providencia, no estás viviendo por fe

MATEO 6:24-34
"Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?" Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas”.

El versículo 24 debieran ponerlo seguido del v. 21 y los vv.22, 23 donde dice "vosotros sois la luz del mundo" (5:14-16). Esto se dice para que no pensemos que teniendo dinero y todas las clases de seguros que se pueden comprar para la salud, la vejez y la muerte, ya estamos totalmente seguros; no consagres tu vida a hacer dinero, fía en la providencia. Y si tienes miedo vivir sin seguros y no tienes con qué comprarlos, fía en la providencia, y si no puedes confiar en la providencia, no estás viviendo por fe. Ahora bien, hay que tener fe para que cuando se acerque el día de pagar la renta o la hipoteca de la casa y no se tiene lo suficiente para cubrir esos gastos, echarle aunque sea un poco de la carga a Dios para dormir unas cuantas horas durante la noche.
Jesús llama la atención de ellos para enseñarles sobre la providencia de Dios: el Dios de la creación es el mismo de la providencia; y su manera de actuar en la providencia es la misma, pero en muchos sentidos, superior a las leyes que estableció  en la creación. La vida es algo movible, las necesidades son distintas y se necesita, no ser más Dios, sino uno así abarcador; el Dios de la providencia es amoroso, personal y está interesado no sólo en la preservación natural de las especies, la flora y la fauna, sino en la particular historia humana, desde lo más simple hasta lo más complicado.
La providencia y la creación van juntas; confiar en una mirando la otra, para alzar nuestra mente a Dios. La providencia es sabia, atenta, hermosa, organizada. No hay razón para pensar que uno no vale mucho (v.26), para afanarse o preocuparse (v.27) y para tomar como excusa la supervivencia, lo dura que está la vida, y poner en segundo o tercer lugar lo que es primero (v.33). Aprendamos a usar la fe en las doctrinas cristianas, especialmente en el cuidado de Dios, en la provisión divina.

viernes, 2 de septiembre de 2016

El matrimonio no funciona automáticamente hay que hacerlo funcionar


Mateo 5:31-32
También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio”.

Habiéndose callado su voz el Maestro acerca del adulterio, habiéndolo enfocado como un mal de origen espiritual, pasa a tratar el mismo problema que ellos enfrentaban con el divorcio. En primer lugar veamos el enfoque judío del matrimonio.  Los judíos también erraban al enfocar el matrimonio como una unión civil, es decir como algo meramente social, de la misma naturaleza que un convenio comercial o un tratado recíproco de cooperación. Concebido de ese modo, sin sentido espiritual, se derivaban varios males entre los cuales la posibilidad inmediata era frecuente (la de divorcio). Se parapetaban detrás de la concesión hecha por Moisés en Deu.24:14; que fue dada por Dios más bien para proteger a la mujer que para autorizar el divorcio, reduciendo a esa sola cosa la excepción para despedir a la esposa y no por cualquier motivo.
Además, conocemos la variedad de justificaciones para divorciarse que ellos tenían. El espíritu divino de este mandamiento no es para obligar a la mujer a permanecer casada sino para protegerla y que no la dejen desamparada con sus hijos. Si el contexto histórico de la mujer cambia, por ejemplo que tenga dinero para subsistir sin el varón, el hecho del mandamiento y del divorcio sigue desagradando al Señor pero se suaviza. E indudablemente que el contexto ya no es el mismo aunque la piedad de Cristo es la misma, pero entonces no se puede ser tajante y tan severo cuando un problema de este tipo emerge. Razones aparentemente para divorciarse las tenían por millares, de modo que tomando ocasión en la propia Escritura rompían el sagrado vínculo matrimonial para dar rienda suelta a sus pasiones. Si alguien quiere separarse de su compañero o compañera seguro que no le van a faltar justificaciones para hacerlo.
Dios, conociendo cuánto es la depravación humana y carnal que envuelve el matrimonio, eligió una sola razón para disolver la unión: "la cosa indecente" que ya nadie sabe exactamente de qué  se trataba, y que Moisés indica, y que pudo haber sido algún rastro de inmoralidad previa al matrimonio o algún defecto orgánico que haría repugnante o imposible la consumación del acto matrimonial (el significado de la palabra original es desnudez, mancha). Sólo en ese caso, inmediatamente podría darle carta de divorcio, pero los judíos de antaño, como muchos en la actualidad, no hallaban nada indecente en su compañero o compañera la noche de bodas, ni durante la luna de miel, sino que a los dos años, ocho o quince, es cuando salían con el cuento de que tenían razones para divorciarse, pero la verdad ya para ese tiempo el divorcio no era justo. Para entonces ella había  gastado parte de su juventud al servicio de ese hombre, y le había  ofrecido lo más fresco de su vida, ese hombre era parte suya, la mitad de ella, posiblemente la mejor mitad de su corazón; ¡cuántos no serán los sentimientos de desgracia que invadirian su melancólico corazón! (en la actualidad no sufren tanto como antaño y recursos se buscan para sobrevivir al naufragio).
El Señor viendo todo eso y que el número de divorcios crecía de modo alarmante, prácticamente lo prohíbe por cualquiera otra causa del mundo: incomprensión, mal carácter, enfermedad, edad, etc., autorizándolo sólo por una razón: la infidelidad conyugal, es decir por un pecado que conduzca directo al infierno. La razón que tenga alguien para divorciarse tiene que ser merecedora de no heredar la vida eterna. ¿Porque tiene mal carácter? ¿No lo vio antes? ¿Porque está enfermo? ¿Porque se ha envejecido? Rara vez es la vieja la que le pide el divorcio al marido sino el viejo verde. Esta no son razones suficientes para divorciarse; aunque sí para lamentar el haberse casado.
¿Qué de otros pecados, como vicios de drogas, alcoholismo, idolatría, hechicería? ¿Violencia? ¿Debe dejarlo? ¿Está sometida a ese energúmeno? ¿Qué es lo mejor para los hijos (porque ellos cuentan)? Dice Pablo con espíritu de protección para la mujer, que puede separarse, pero no recasarse (1Co.7:10-16); y da su consentimiento sin su aprobación a pesar de la inconveniencia y por causa de los hijos.  Dios no creó el trueque, ni el comercio, pero sí la familia, y los que van a casarse deben conocer que su unión no es cuestión de firmar papeles y cambios de apellidos sino una unión espiritual para mientras vivan. No trato el asunto de aquellos que se han convertido a Cristo después de haber incurrido en el divorcio. En suma, lo dejo a la conciencia y a la exégesis bíblica de cada uno y no quiero se contencioso.
Siento miedo y me pregunto, ¿cuál será el futuro de la iglesia moderna con esta actual fragilidad en la unión matrimonial que ahora acontece y si nos será fácil soportar la tristeza de las parejas yéndose para adorar a Dios en iglesias distintas? Y más lamentable, ¿si la pareja que quiere divorciarse es el pastor y su mujer? ¿Con qué autoridad un pastor puede casar a sus jóvenes si él es divorciado? La vida de los casados no es toda felicidad, a veces es dura, y el matrimonio no funciona automáticamente sino que hay que hacerlo funcionar, y precisa de mucha paciencia y perdones. No se trata de mirar el matrimonio ni la familia como células sociales, sino como una unión espiritual hecha ante Dios. Y el que busca casarse debe saber con quién lo hace, cuándo lo hace y para qué lo hace, porque una vez sometidos bajo la voluntad de Dios ya no deben salirse de ella. Eso es todo sobre el divorcio según Jesús. Amén.