sábado, 8 de octubre de 2016

Por qué nuestros cultos no tienen resultados


Zacarías 8. 3
"Y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad". 

La salvación viene de los judíos y Jerusalén es un símbolo o tipo de la iglesia (1 Ti. 3: 15). Día glorioso cuando el Espíritu de gracia y de oración se derrame sobre todos ellos y amen la verdad y la santidad (2 Te. 2: 10; Isa. 35:8). Jerusalén será una ciudad de verdad cuando el rey en ella sea Jesús que es el Camino para llegar a ella, la Verdad que se predica dentro de sus muros y la Vida que practica. Entonces será otra Jerusalén o Nueva Jerusalén (Apc. 21: 27). Entonces las formas de ayunos y suspiros tendrán sentido porque lo harán principalmente por ellos mismos y no para ellos mismos, como dice el profeta (12: 10-12). ¡Oh Dios, nuestros cultos no tienen resultados porque la meta de ellos somos nosotros mismos y no tú; nos queremos reformar para beneficio de nosotros y no para agradarte a ti! Nos parece humano y sublime que amemos al prójimo y que procuremos salvarlos para que no sufran el infierno, y eso es lo segundo, lo primero es que el pecador es un rebelde y deshonra a Dios en un mundo que no es suyo y con una imagen divina que no merece tenerla porque se ha declarado enemigo de él; por lo tanto lo más importante en la evangelización no es la salvación de ese pecador sino la gloria de Dios, y por ella es que hay que proponerle condiciones de paz a ese enemigo (Luc.14:32); no para que las discuta sino para las acepte inmediatamente; y esas condiciones de paz consisten en su completa rendición. Entonces nuestros cultos tendrán muy buenos resultados.