lunes, 5 de diciembre de 2016

Una sociedad sin Dios en los negocios y los bolsillos


Salmo 53:1-6
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; no hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Dios no invocan? Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti; los avergonzaste, porque Dios los desechó. ¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel”.

¿En qué necio piensa? Los que devoran el trabajo, la libertad de su pueblo, como si no existiera Dios en Israel (v.6). No habla aquí de las deportaciones que conocemos sino de puñados del pueblo, familias, individuos que eran esclavos en otras tierras, quizás. David anhela que los exiliados regresen libres a la comunidad de Israel. Suspira por las ovejas perdidas de la casa de Israel. Esa es una interpretación.
Ahora nota la extensión que el Espíritu Santo le da. La poesía como profecía va más allá del contenido social porque el Espíritu Santo le habló a David sobre la corrupción de la naturaleza humana y su inhabilidad para buscar a Dios (v.2); la falta de la práctica de la existencia de Dios en el mundo, por sus pasiones pecaminosas, por falta de entendimiento (v.2), de las realidades espirituales y su entrega total al mundo. La conexión entre los v.1; v.3, tiene que ver con la apostasía y la deserción de Dios o el abandono de él, y sus leyes, para hacer iniquidades. Tal vez los que "a Dios no invocan" (v.4) son los explotadores de los pobres, los ricos (14:6) y los "cautivos" sean los que están cautivos por sus deudas. No hay Dios en las clases poderosas de la nación de Israel. El Nuevo Testamento es el que lleva este análisis a la humanidad en general. Este es un ateísmo práctico y una separación de Dios de todos los negocios de la vida; una proverbial irreligiosidad de la clase secular y pudiente del país. Dios, nos ayude, hermanos, a salir de esa triste situación económica definida como cautividad; y oremos para que cambien las cosas en esta sociedad abusadora dominada por un secularismo necio, profano y en la práctica ateo, aunque de labios se dice cristiana, una sociedad sin Dios en los negocios y los bolsillos.
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lunes, 28 de noviembre de 2016

Qué harías si supieras que tu predicador no vivía como te enseñó


Salmo 50:16-23
“¿Qué derecho tienes tú de tomar mi pacto en tus labios?”.

Es mucho más fácil hablar que hacer, ¿no?, y por eso no es extraño  hallar una persona que no viva conforme al evangelio y sin embargo es predicador o maestro del mismo. El énfasis completo en la Biblia está sobre el hacer, no sobre el decir. Desde tiempos antiguos hallamos al Espíritu Santo enseñando esa verdad. Aquí en el salmo lo escuchamos, casi airado, hablar contra aquellos que toman la ley de Dios en sus labios pero no la ponen en práctica. Jesús dijo al pueblo, de los fariseos en su tiempo, que aprendieran de ellos pero que no vivieran como ellos (Mt. 23:2);  Santiago habló de los que eran “oidores pero no hacedores” de la Palabra (1:22) y Juan de los que amaban de lengua pero “no de hechos” (1 Jn. 3:18).
Estos, dice el salmista, se les puede hallar la ley de Dios en los labios (v.16), pero no en los oídos (v.17), no en las manos (v.18), no en la vida sexual (v.18), no en la lengua (v.19,20) ni en su corazón pues aborrecen a sus mismos hermanos.  Uno se pregunta: ¿cómo una persona así puede predicar y enseñar sin remordimientos de conciencia? Pablo, que los conocía en su época nos dice que es porque la tienen “corrompida” (Tit.1:15,16); hacen el papel de creyentes pero del mismo modo que un actor hace su teatro, representan algún personaje pero no son ellos mismos, copian sus palabras, sus maneras, sus sentimientos, se identifican con él, emocionan, conmueven, pueden ser aplaudidos en el escenario pero aborrecidos en el púlpito. Lo que es la conciencia misma, la ley de Dios no se la toca; no se convierten porque es ahí precisamente donde tiene lugar la convicción de pecado y desde donde nace la confesión de la culpa. ¿A quién pretenderán engañar si la gente notará los dos lados de sus vidas? Son ellos los únicos que resultan genuinamente engañados porque a Dios tampoco, pues él no puede ser burlado (Ga.6:7). Dicen que no se debe hurtar, pero hurtan, que no se debe adulterar pero adulteran (Ro.2:21-24); y lo peor es que hacen blasfemar a los enemigos de Dios, llorar a los santos y obstaculizan el camino de la salvación a los que pudieran haberlo tomado porque niegan la eficacia de la piedad.

No seas de esos. ¡Cuán grande ha de ser la gloria de esos que lleguen a salvarse habiendo aprendido el evangelio de gente hipócrita, porque tuvieron fe pero no imitaron sus hechos! ¿Pudieras hacer eso?  ¿Pudieras ser salvo con las lecciones que tomaste a pesar que luego supiste que tu maestro, tu predicador, se había vuelto infiel y que no vivía como te enseñó? ¡Oh, cuánto se burla y odia Satanás a Dios y del evangelio creando esta clase de predicadores y maestros! Ora por la iglesia y por aquellas almas que han sido dañadas por la conducta de esos que tenían en un tiempo la ley de Dios en sus labios pero no la gracia en sus corazones. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La ciencia debiera ser menos ufana y más creyente


Salmo 19: 1-4
Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día,  una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol”. 

“Salió su voz…no hay voz ni palabras”. No se oye nada, sí se oye, no hay mensaje alguno, sí hay muchos en toda la tierra. En qué quedamos ¿hay o no hay? Hay si “crees que le hay”, o sea si tienes fe en que Dios existe (He. 11: 6). El que no tiene fe no tiene ojos para ver ni oídos para oír, y no oye. Cree en “la madre naturaleza”. “No hay mensaje, no hay palabras” pero la creación “emite sabiduría”, hay ciencia e inteligencia en ella; está hecha por Alguien que la pensó mucho y le salió bien, y “vio que todo era bueno en gran manera” (Ge.1: 31). La creación no es muda sólo está en silencio. La BTX  dice “no hay idiomas”, porque el idioma de la creación es la ciencia;  y cuando uno no la oye de ese modo, el lenguaje que se escucha es el del paganismo o del agnosticismo. Y si  la ciencia persiste en ser ciega e  incrédula, entonces la única alternativa es Jesucristo como creador, como palabra de Dios, históricamente reconocido  en los evangelios. El gran descubrimiento de la ciencia será cuando descubra a Dios. Los creyentes, los oidores de la palabra de Dios, no son los necios sino los sabios. El sonido de la voz de Dios en la creación no es escuchado, porque el ruido del pecado no la deja oír. El gran descubrimiento de la ciencia será cuando descubra a Dios, y diga Dios de Abram, de Isaac, de Jacob,  Dios de nuestro Señor Jesucristo. Debiera ser menos ufana y más creyente.