miércoles, 17 de octubre de 2018

En el remolino con Dios


JOB 40:5
“Respondió Jehová a Job desde el torbellino”.  

 La palabra torbellino pudiera ser traducida como huracán, tormenta o tempestad. No siempre Dios nos habla desde el “silbo apacible y delicado” como a Elías tisbita (1Re.19:12), cuando las condiciones atmosféricas de la vida son tranquilas, hay veces que la tormenta no nos dice nada, ni tampoco un terremoto; otras pasan, dejan el daño hecho pero no pudimos oír la voz de Dios en medio de esa hecatombe; todo se derrumbó, pero todo también es muy complicado y tenemos que esperar que la situación, hasta que esté serena para escuchar de nuevo los labios de Dios abrirse a nuestra vida. La tragedia nos dejó mucho llanto, el techo voló o falta una parte de él, las paredes de las relaciones tienen grietas, no se puede entrar y salir por la misma puerta y por las ventanas no llega la luz. Son dos situaciones distintas. Dios le habló a Job desde el huracán, oyó la voz del Señor saliendo de entre las ráfagas de viento, en medio del ensordecedor trueno; por medio de Eliú que vivió, joven aún, esa tormenta, y Dios habló por medio suyo. Mira la similitud que existe entre los dos discursos, los de ambos. Dios nos habla muy audible, tanto desde un torbellino como al aire del día. No hay que gritar y huir despavoridos. Si algo sopla el viento, es mejor agacharse para que pase por encima, y todavía mejor si arrodillados pedimos fortaleza cuando pase sobre nosotros las tormentas de la vida que son ráfagas circunstanciales, que dan miedos, y que el susto se nos pase de rodillas.



martes, 16 de octubre de 2018

Considerad los cuervos



JOB 38:41
       ¿Quién prepara al cuervo su alimento, cuando sus pollos claman a Dios, y andan errantes por falta de comida?".  
S
i   SI los cuervos claman por comida y Dios se las da, ¿no responderá nuestras oraciones? Si ellos son bien atendidos, y te recuerdo que son inmundos (Lev.11:15), y aunque son impuros y tienen todo el peso de la ley en contra, sus clamores atraviesan todas esas sombras y oposiciones legales, y Dios los escucha, ¿no escuchará las oraciones que salgan de un corazón inmundo? Sí, las escuchará. Si Dios escucha a estas aves que no tienen alma, te escuchará a ti que fuiste creado a su imagen y semejanza; si Dios escucha los clamores de estos que se nutren exclusivamente de carroña, es para instar a los que perseveran en hacer el mal que alimentan sus ojos, bocas y  mentes, de carroña, dándoles esperanza. Si Dios escucha las oraciones de estos por los cuales Cristo no murió, escuchará a aquellos por quienes la cruz fue levantada y las actas de los decretos anuladas, por quienes se vertió su sangre. Si Dios escucha los clamores de estos que no tienen el Espíritu Santo, escuchará a todos aquellos que claman con "gemidos indecibles", y que han experimentado la comunión del Espíritu Santo (Luc.12: 24). En resumidas cuentas, ellos "claman" instintivamente, pero tú puedes orar; Dios interpreta los clamores de ellos como si fueran dirigidos hacia sí mismo, porque ellos no saben a quienes claman, pero nosotros sí conocemos a Dios, y él sabe "cuál es la intención del Espíritu Santo porque conforme a su voluntad intercede por los santos". Los cuervos se reúnen en bandos, pero nosotros en iglesia, y Dios atenderá las oraciones que ella haga. Jesús dijo: "considerad los cuervos... para orar" (Luc.12: 24).