domingo, 18 de febrero de 2018

No vivas sólo con gracia vieja, renuévala cada día


Levítico 25:18-22
“Cumpliréis, pues, mis estatutos y guardaréis mis juicios, para ejecutarlos, para que habitéis seguros en la tierra. Entonces la tierra dará su fruto, comeréis hasta que os saciéis y habitaréis en ella con seguridad”. 

El Señor sabe lo que te ha de costar cumplir sus estatutos y él hará la provisión para hacerlo posible; cuando te dispongas a cumplir con lo que te pidió contarás con su bendición para que te sea fácil, ligera su carga (Mt.11:29,30). Tendrás razones para no desobedecer a Dios, no te hará falta la desobediencia. El pueblo se preguntaba, si dejamos de trabajar todo un año, ¿qué comeremos? Y la divina respuesta le llegó: “Cuenten con bendiciones adelantadas. Lo que yo pido lo doy primero, todo lo tengo pensado”. No debiéramos sospechar jamás que seremos olvidados y abandonados por Dios. Les dice “por tres años”; la solución está en estas palabras: “Yo enviaré mi bendición”, y sería tan grande que de ella podrían estar comiendo varios años. A esa gran bendición le llama añejas (26:10). Son buenas Señor, pero no nos dejes de bendecirnos para que no vivamos sólo de gracia vieja, de lo que un día nos diste. Renueva tu atención con nosotros y úngenos con aceite fresco (Sal.92:10). Para cada cosa necesitamos una gracia distinta, y una cantidad diferente.


jueves, 15 de febrero de 2018

Rumiante y con la pezuña partida


LEVÍTICO 11:1-8
“Hablad a los hijos de Israel, y decidles: "Estos son los animales que podréis comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra”. 

Nota primeramente quién establece la clasificación de lo que es limpio o inmundo. Es Dios. No es el juicio de los hombres, sus opiniones. Es Dios. No hay otra razón que su voluntad. Los hombres aprendemos lo que es limpio y lo que es inmundo por su Palabra. Los hombres pueden llamar limpio a algo y a los ojos de Dios es inmundo, bueno algo y a los ojos del Señor, malo, muy malo. Pueden llamar “a lo bueno malo y a lo malo bueno” (Isa.5:20). A una cosa sublime y Dios la tiene como abominación (Luc.16:15).

Según el Señor, para que un animal fuera limpio necesitaba una combinación de dos características. Tenía que tener la pezuña hendida y ser rumiante. Si una de las dos faltaba, la otra no lo hacía comestible. Aunque no hubiera duda de que su pezuña estaba hendida si no rumiaba, no servía para comer; y si se sabía que rumiaba, pero su pezuña no estaba hendida, tampoco clasificaba como animal limpio. La limpieza dependía de la combinación de las dos. Con la mitad de los requisitos no era limpio. Una característica, por prominente que fuera, cumplía la ley sólo por la mitad y no servía para su ingestión. Todo o nada.  Esto no se dice por los animales, se dice por nosotros (1Co.9:10), para que aprendamos a investigar la autenticidad de nuestra religión, cuán completo somos en ella y si somos santos o no, limpios a los ojos de Dios o inmundos.

A mi juicio la característica como rumiante tiene que ver con la palabra de Dios, sin la cual ningún ser humano podrá ser limpio. Jesús dijo: “Vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Jn.15:3; Efe.5:26). El que es santo a los ojos de Dios, se relaciona con su palabra. No solo la ingiere, sino que la degluta. La medita y la guarda en su corazón. La elabora para su propio beneficio. Reflexiona sobre lo que ha oído para estar seguro de que ella proviene del Espíritu Santo y para posibilitar que pase a formar partes de su entero organismo y se transforme en vitalidad, fuerza. Muchos acaparan un gran bulto de alimentos y lo ingieren sin digerirlo y no sacan ningún provecho de lo que han oído. Todos los animales comen, pero no todos rumian. Muchos oyen la palabra, pero no todos la rumian. Los santos son los que rumian. La convierten en tejido suyo, piel suya, hueso suyo, sangre suya, sudor suyo. Si tú los pudieras investigar por dentro hallarías que sus tuétanos están llenos de ella. Ese es el secreto de su santidad, la influencia que el Espíritu ejerce sobre ellos por medio de la Palabra.

La segunda característica para que fuera limpio tenía que tener la pezuña hendida, y esto lo relaciono con su modo de vida. No dijo el Señor que tuviera la pata bonita. Podía ser fea, pero con la pezuña hendida. Aprobaba. La primera característica se halla en la mandíbula y en el estómago, y esta otra en su pie. No en la lengua. En el pie. No en el oído, en el pie. No en el lomo, en el pie. No en el cerebro, en el pie. No en su inteligencia, no en su fuerza, no en su tamaño. Siempre en su pie. Y eso se dice también por nosotros: Cómo andamos en este camino y cómo son nuestros pasos en esta vida.

domingo, 11 de febrero de 2018

Cómo uno explicaría un accidente


EXODO 21:12,13
“El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá. Pero si no estaba al acecho, sino que Dios permitió que cayera en sus manos, entonces yo te señalaré un lugar donde pueda refugiarse”. 

En el AT no se le da ningún rol a la suerte o la casualidad y los accidentes son vistos con la participación activa de Dios, como aquí. Mira como uno de ellos se explica por la voluntad de Dios. Una teología formada sin raíces en el Antiguo Testamento procuraría disculpar a Dios para que no tenga nada que ver con el accidente, y tal vez el producto sea más filosofía que otra cosa. Es la misma forma de interpretación cuando leemos que “Jehová endureció el corazón de Faraón…”.  No que faraón lo endureció, lo cual es cierto, pero excluye a Dios del programa. Así enseñó Dios a su pueblo (Job 2:10; Am.3:6; Isa.54:6,7). Y si hurgas en el Nuevo Testamento hallas esto, Ro.9:18-23. Los atributos divinos, omnipotencia, omnisciencia, providencia, y muchas promesas, no permiten otra explicación, sin hacer a Dios responsable del pecado, pero aceptándolo todo por fe y dejando lo que quede en oscuridad en el misterio de su voluntad. Las cosas reveladas son para escudriñarlas nosotros, pero las que no, hay que dejarlas a la secreta voluntad de Dios (Deu.29:29). Si quiere introduzca la voluntad permisiva de Dios. Hay cosas horribles que casi nadie tiene voluntad para alzar el dedo y decirle a Dios: fuiste tú.

How would one explain an accident
EXODUS 21: 12,13

"He who hurts someone, thus making him die, he will die. But if he was not on the lookout, but God allowed it to fall into his hands, then I will point you to a place where he can take refuge. "
 

In the OT no role is given to luck or chance and accidents are seen with the active participation of God, as here. Watch as one of them is explained by the will of God. A theology formed without roots in the Old Testament would seek to excuse God so that it has nothing to do with the accident, and perhaps the product is more philosophy than anything else. It is the same form of interpretation when we read that "Jehovah hardened the heart of Pharaoh ...". Not that Pharaoh hardened it, which is true, but it excludes God from the program. Thus God taught his people (Job 2:10, Am.3: 6, Isa.54: 6,7). And if you dig into the New Testament find this, Ro.9: 18-23. The divine attributes, omnipotence, omniscience, providence, and many promises, allow no other explanation, without making God responsible for sin, but accepting everything by faith and leaving what remains in darkness in the mystery of his will. The revealed things are to scrutinize us, but those that are not, must be left to the secret will of God (Deu.29: 29). If you want, enter the permissive will of God. There are horrible things that almost nobody has the will to raise his finger and tell God: it was you.