jueves, 17 de enero de 2019

Dioses, amuletos y talismanes, objetos para superstición


Las baratijas religiosas desaparecerán, me alegro
GENESIS 35:4,
Entregaron, pues, a Jacob todos los dioses extranjeros que tenían en su poder y los pendientes que tenían en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de la encina que había junto a Siquem”.  

Figuras de dioses, amuletos y talismanes, objetos extraños para superstición (31:19), que les colgaban de las orejas. Posiblemente no tendrían mucho valor y fueron rotos en pedazos y después sepultados. Si hubieran sido de oro o plata podrían haberse derretido y convertido en dinero (Jos.3:5). Esto es una conversión.
Tendría que saber que a su familia se le estaban pegando las costumbres de las naciones, especialmente por el contacto con los cananitas y los de Siquen. Uno debe estar atento a la vida religiosa de la familia y sus atrasos y adelantos y de vez en cuando hay que ordenar un registro y regresar a la antigua pureza poco a poco perdida. Tal vez hay que regresar hasta donde se perdió el “primer amor” y rescatarlo de un presente frio o tibio, casi sin ternuras existentes (Apc. (Apc:16).
 O hay que regresar a las “fuentes” como dijeron los humanistas en el siglo XVI y los reformadores, y buscaron el NT en griego, revisaron el Antiguo de punta a cabo y el poderío de la superstición católico-romana comenzó a desintegrarse en una buena porción de Europa. Y no hay que escribir nuevas constituciones para nuestras iglesias, con la confesión de fe de Londres de 1689, o la de Westminster es suficiente; con el estudio de ellas solitas se echan afuera las figuras hedonistas de los dioses modernos, los amuletos y talismanes supersticiosos de los astros y los signos del zodiaco, a los cuales les ha dado ahora por creer a la gente vacía de esta sociedad seca y postmoderna. Los hijos del Israel de Dios, esto es la iglesia, no deben fundirlos en nada, no es oro, son baratijas del intelecto y de la religión, no valen la pena, y lo mejor que se puede hacer es enterrarlos, en tierra o en hueco en la memoria, en el olvido. 
Las religiones sí van a desparecer con el tiempo, la secularización las destrozará, y me alegro, las mentirosas, pero no las doctrinas del Señor Jesucristo y de sus doce apóstoles, que no podrá la ciencia ni un millón de avances de ella. Amén.

domingo, 13 de enero de 2019

COMPETENCIA ENTRE DOS IGLESIAS, UNA ALEGORIA


GENESIS 30:1-43 (todo el capítulo)
Y ella dijo: Aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo también tenga hijos.

Voy hacer una alegoría con estas dos mujeres. Pablo hizo una alegoría de Sara y Agar, yo la haré con Raquel y Lea, Pablo dijo que eran dos pactos, la ley y la gracia, yo encuentro que son dos iglesias que compiten por crecer en número, lo cual es desafortunado porque son hermanas y como hermanas debían amarse y no competir sino amarse recíprocamente y darle gracias a Dios por la prosperidad de la otra.
Sin embargo, desafortunadamente no sucedió así, la iglesia con prosperidad hizo saltar de envidia a la estéril que no soportaba que aquella tuviera hijos y ella no, y que se hubiera sentido mejor si no los tuviera o si se morían, o les sucedía alguna desgracia. Cada parto de ella la hacía sufrir porque la hacía sentir inferior, quiero decir que cada nuevo miembro que bautizaba, cada número que añadía le producía dolor.
La hermana estéril debía esperar en Dios, pero no lo hizo, recurrió a una solución social dándole a su sierva al marido para que engendrara hijos que legalmente serían propiedad de ella, pero como producto de una fornicación, haciéndolo infiel a él, hijos que fueron naciendo con nombres muy bonitos que reflejaban su situación emocional perturbada, pero por los cuales no había “sufrido dolores de parto” porque no habían sido formados dentro de ella. 
Debió esperar el día que Dios se acordara de ella y le diera a José, y con José debió conformarse, pero esa palabra ella la desconocía, y quiso otro más, y lo tuvo, Benjamín, y éste le provocó la muerte, una grieta enorme que la llevó a desaparecer, un símbolo de lo que es una división en una iglesia, que le produce una herida mortal.
Y la iglesia próspera, sin tener necesidad de caer en lo mismo que la estéril que llegó al punto de tampoco conformarse con un límite en su membrecía y se desvió hacia la superstición y usó las mandrágoras para tener otro hijo; un nuevo método de evangelización que realmente no servía para nada pero ella lo tuvo como si fuera efectivo; supongo que eso es sombra de los pañuelos ungidos, aceites, últimos cursos de cómo tener éxito, y otras cosas a las cuales se les da un poder milagroso de engendrar hijos cuando es mentira. 
Y Jacob ¿es un tipo de Cristo el esposo de la iglesia? No. Es un tipo del pastor de la iglesia, una clase de pastor muy trabajador, que ama la iglesia, pero socialmente adaptado que engendra hijos con sus esposas y con sus siervas, de su matrimonio y de fornicación, y ¡hasta se alquila!, no le importa que lo usen, ese no es su problema sino el de ellas. Se adapta a sus iglesias y hace lo que ellas quieran con tal que el número aumente y ser él el autor de tan tremendo crecimiento, disputado por una congregación y por otra porque es capaz de hacerlas crecer y darles nombre a ellas y orgullo, y un nombre famoso. Disgusting.