viernes, 30 de abril de 2010

Esperanzas políticas en Jesús

Juan 6:14-21 (LBLA)

“La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo. [15] Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte El solo”.


Aquella gente había leído que el Redentor habría de ser rey, y le echaron manos a Jesús con esperanzas políticas en él, y para hacer eso tuvieron que intentarlo por la fuerza (v.15), en contra de su voluntad porque él no quería serlo; y allí mismo los dejó con esas esperanzas en sus corazones, frustradas. Se fue al monte a orar, y donde pudiera esconderse solo y los que votarían por él se les quitara la idea de sus cabezas yéndose detrás de los doce donde él no se encontraba. Calvino comentó esto: “…por medio de su crucifixión la salvación para el mundo fue obtenida y Cristo mismo tuvo un espléndido triunfo sobre la muerte y Satanás. Si hubiera permitido que lo hicieran rey su reino espiritual se habría arruinado, el evangelio manchado con eterna infamia y la esperanza de salvación completamente arruinada”.

¿Qué verían en él que les hizo pensar que sería un buen gobernante? ¿Dónde leyeron que alguno de los viejos profetas apeteciera tener un trono? Esas viejas ambiciones mundiales tienen su origen en el papado pero no en los apóstoles. Sus sermones no eran políticos y él no poseía esas ambiciones. ¿Hablaba bonito? Eso no es suficiente. ¿Se imaginaban que si les podía dar de comer ya eso era todo? ¿Se elige a un gobernante nada más porque propone cambios económicos? Para meter a Jesús en la política hay que forzarlo y el diablo que le había propuesto todos los reinos del mundo si postrado lo adoraba, ahora quiere obligarlo a ser presidente, y él de nuevo lo rechazó, y se fue de en medio de ellos. En realidad lo que ellos querían era usar a Jesús contra Pilato, y si lograban su propósito, engañando al Señor, después lo desecharían. Políticamente nunca gobernarían con él ni siquiera en alianza. ¿No le habían oído decir que su reino no era de este mundo? O que era el reino de los cielos. Ellos no amaban para nada ese reino, pero no les importaba porque lo que querían era quitar a Pilato, gobernar ellos y aprovecharse de Jesús.

Podrían hacer algo mejor que politizarlo, y crear de él otro Cristo a la medida de ellos, sino tomando sus principios y aplicándolos a los reyes y a sus votantes, a la política y sus votantes, a todos los ciudadanos en forma de leyes que mejoren la calidad humana del pueblo, su moral, su economía y glorifiquen a Dios. Así se hace una realidad la plegaria del Padre Nuestro: “Vénganos tu reino”, ya que “suyo es el reino, el poder y la gloria”. Amén.

jueves, 29 de abril de 2010

Un grano de polvo en una montaña

Mateo 14: 8-10

"Entonces el rey se entristeció".

¡Oh Señor! ¿Cómo dices eso de Herodes? Yo sé que estas palabras parecen tener la intención de disminuir la responsabilidad de Herodes; son como si Mateo quisiera purgar su evangelio de cualquier motivo de acusación política. Pero ese no es el caso. Aunque era un régimen tiránico había suficiente libertad privada como para opinar sin problemas (Luc. 3:18, 19). Lucas que escribe para el excelentísimo Teófilo lo hace sin miedo alguno. No, no es una condescendencia de Mateo sino una observación hecha por el Espíritu Santo. Dios mismo fue el que reveló a los evangelistas que Herodes se había entristecido; y Marcos dice que mucho. No dice que echara alguna lágrima o sollozara. No.

Ninguno se percató de su emoción, eso pasó dentro de su corazón, nadie de los invitados supo la razón para conceder lo que se le estuvo pidiendo. Era una fiesta, su cumpleaños, y él no debía estar triste y menos mostrar alguna debilidad externa. Se repuso de su emoción, esbozó una sonrisa, o mueca, y fortalecido con la resolución sin alternativa, dio la orden de decapitar a Juan. Pero los sentimientos de tristeza por verse forzado a eliminar a aquel varón justo y santo no pasaron desapercibidos para Dios.

Esto nos da una vislumbre de la perfecta justicia divina. Aun el más perverso, cuando sean juzgados sus actos hallará un juez justo e imparcial, inclinado en ese momento a no prescindir de ninguna cosa que alivie, atenúe o suavice su condenación. En ese gran día la misericordia tampoco estará ausente y cualquier cosita, por mínima que sea, un sentimiento de tristeza, una duda antes de haber hecho lo malo, una vacilación, un remordimiento (¿recuerdas a Judas Iscariote?, "arrepentido", 27: 3), una oración antes de la caída, serán cosas que la misma Sabiduría divina sacará a la luz, no para absolverlo, sino para que ocupe su propio lugar y no sea alejado de su presencia ni un centímetro más de lo justo.

Habrá instantes en que el pecador le parecerá que su mismo Juez actúa como si lo defendiera; recogiendo evidencias que puedan aliviar su necesaria condenación, una gota siquiera de agua que alivie los tormentos de la llama de la condenación (Luc. 16:24; ¿no recuerdas la humillación de Acab, la oración del sanguinario Manasés?). Por más pequeño que sea un acto bueno, como un grano de polvo en una montaña de hechos malos, será encontrado por el Señor, él llegará hasta donde se halle, hasta el fondo de las circunstancias, y lo sacará para mostrarlo en su juicio. ¡Oh Salvador, qué grande eres! Yo sé que no quieres la muerte del impío sino que viva, que no perezca sino que proceda al arrepentimiento. ¡Y soy calvinista señores!

miércoles, 28 de abril de 2010

Crímenes

Jeremías 41:1-9

“Les salió al encuentro Ismael, llorando”.


¿Puede un asesino llorar? Ismael era un cruel asesino. Un individuo despreciable, traidor y bajo. Mató a estos compungidos adoradores de Jehová. Pobres hombres que del extranjero venían llorando, gimiendo, humillados, para adorar a Dios, que escapan con vida y regresan para darle gracias por haberlos guardado y para orar por su pueblo, vienen a perderla en manos de un infame hipócrita como éste que se metió entre ellos con sus mejillas húmedas con lágrimas falsas.

Es el crimen contra inocentes creyentes. Fue el Espíritu Santo quien impulsó y movió a estos hombres para que vinieran a Jerusalén. Quizá dices: “¿Es así como Dios paga a los que le buscan?”. ¿Los trajo a una emboscada? Siendo el motivo del viaje tan loable, ejemplar, excepcional, ¿no debió él haberlos protegido?

No se dice “protegió” sino “evitó”. Dios no evitó los asesinatos. Y ¿no es mucho más loable morir de ese modo, en una excursión espiritual al templo, que perecer en un viaje de recreación o pecaminoso? ¿No es mejor y más glorioso perecer yendo o viniendo de un lugar santo que de uno profano? Así murieron los niños en Belén que mató Herodes para tratar de eliminar al niño Jesús. Perder la vida yendo a la iglesia o en una excursión misionera, o leyendo la Biblia es perderla casi como un mártir. No hubo injusticia en Dios permitiendo aquellos asesinatos sino la oportunidad de honrar la fe con sus vidas.

Oh Señor, que nunca te acuse de injusticia, tú sabes por qué sufren los inocentes y porqué perecen los buenos y ganan los malos. De cualquier forma violenta que sus santos pierdan sus vidas, preciosa es a los ojos de Dios la muerte de sus santos (Sal. 116:15); y peligro, espada, la vida o la muerte, no nos podrá separar del amor de Dios en Cristo. Todos aquellos ochenta muertos entraron cantando himnos de victoria a la presencia del Dios que los amó hasta el fin. Amén.

martes, 27 de abril de 2010

No entregues tu cuerpo a una religión


El cuerpo no es para la inmoralidad sexual, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo (1Co. 6:13-20).

Este texto nos habla de la santidad del cuerpo. Los templos paganos, particularmente en Corinto, eran  sitios de prostitución y andaban por las calles muchas prostitutas que podían arrastrar a los hombres al interior de una casa religiosa o a las suyas propias. El peligro aumentaba en que no pocos maestros filósofos andaban enseñando  que la carne era mala, el espíritu bueno y no había ningún problema con agasajar la carne siempre que el espíritu y la mente se mantuvieran dedicados a Dios. Y esa explicación con el respaldo social encantaba a los que vivían dominados por pasiones porque las sociedades siempre han inventado alguna filosofía que convenza a la gente para pecar sin preocupaciones religiosas.
El peligro de contaminación de la iglesia también provenía del interior de ella haciéndoles más fácil el proselitismo y la entrada a nuevos conversos y la permanencia dentro de ella. Los admiradores de la cultura procuraban adaptar el evangelio a ella. Esa manera de pensar tuvo su éxito y ayudó a debilitar el glorioso ministerio post apostólico proponiendo una ética menos rígida y un camino al cielo más ancho. Y por supuesto no hay que tener una gran imaginación para saber que las iglesias crecían más rápido a la vez que se volvían famélicas, pasando hambre de los nutrientes apostólicos que ahora la enseñanza carecía, y se fue debilitando.
La táctica desintegradora comenzó no con el evangelio puro sino con los contaminados con los ritos y ceremonias de la ley mosaica que insistían más en la forma que en la sustancia, engañando a la gente haciéndoles creer que esa forma de cristianismo dominaba las pasiones y deseos (Col.2:23).  No confíes el dominio de tu cuerpo a las formas cristianas que son incapaces de controlarlo, sino al Espíritu Santo; no lo pongas a disposición de una religión o de un culto voluntario que puede tener cierta reputación pública pero nada puede contra los apetitos de la carne. Contáctate con Cristo.

domingo, 25 de abril de 2010

Los miedos de un músico sagrado


Crea en mí oh Dios un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí (Salmo 51:10).

Este es el salmo que escribió David arrepentido de haber pecado con la mujer de un amigo llamado Urías. Un auténtico creyente puede endurecerse y pecar hasta que viene otro amigo le predica y quebranta su corazón y hace esta confesión “pequé contra Jehová”  (2Sa.12:13), y después, no sale a restaurar su reputación dañada sino reconstruir su vida con una oración de cambio pidiendo al Señor le ponga otro corazón, “crea en mí un corazón limpio”. No pide que le limpie él corazón antiguo, duro y loco. Ni volver a ser el hombre sexualmente débil, mentiroso y homicida que fue.
Y por si eso fuera poco quiere un alma nueva  que es equivalente a “renueva un espíritu recto dentro de mí”. La palabra recto significa también erecto, derecho, sin jorobas y firme. Esa es una razón por la cual quiere un alma nueva, para ser un hombre espiritualmente distinto con principios más firmes porque aunque pensó que los tenía no los tenía, una mujer bella y ajena le demostró que sus fundamentos no eran sólidos y que de sus ejercicios espirituales y visitas a la casa de Jehová no había sacado la gracia que le hacía falta para no caer en tentación.
Su oración va seguida de otras que reflejan miedo “no quites de mí tu Santo Espíritu” y que ahí mismo muera su inspiración musical y dejar de ser conocido como “el dulce cantor de Israel” (v.11) y Dios no abra más sus labios (v.15). Teme más dejar de ser un músico sagrado que perder la corona real. Siente miedo convertirse en un creyente triste y que Dios no le devuelva “el gozo de tu salvación” (v.12), perder su sonrisa y su santa alegría cristiana y no poder regocijarse en el Señor siempre. Y para añadir un último temor, ser un predicador sin bendiciones o sea “enseñaré a los pecadores”  y ¿se convertirán a ti? Si no bendices mis sermones y nadie se convierte con ellos, ¿para qué vivir entonces?”  (v.13).

sábado, 24 de abril de 2010

Comparados con Cristo son nada

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Mateo 12: 41, 42
"Y he aquí más que Jonás en este lugar, más que Salomón en este lugar".

Algunos manuscritos dicen “algo más que Salomón”.
Si quieres saber bien el Cristo que tienes, compáralo con otros; ponlo junto a Salomón, ¿acaso se vistió como él? No, las ropas del gran rey cubrían su cuerpo, las de Jesús su vida. ¿Y su gloria? Cristo aún reina como Señor de señores, pero ya Salomón no reina sobre nadie ni siquiera sus descendientes pudieron mantener la longitud de su reino. ¿Fue más sabio que Cristo? Seguro que no, aun el más pequeño en el reino de los cielos sabe más que Salomón. Comparara los evangelios con Proverbios, compara el espíritu de ellos con Eclesiastés, compara ambos predicadores y oirás decir que nunca habló un hombre como este hombre. ¿Y las vidas de ambos? Salomón no fue fiel y siendo viejo se contaminó horriblemente, mientras que Jesucristo fue sin mancha, más sublime que los cielos.
Compáralo con Jonás, Cristo amaba la salvación de los gentiles, Jonás no, Jonás habló sólo de juicio pero Cristo de mucha misericordia, Jonás se enojó con la muerte de una calabacera, Cristo por la incredulidad de la gente, Jonás fue tragado por un gran pez por desobediente, Cristo por la tierra, muerto por su obediencia, a Jonás lo vomitó un pez y Cristo resucitó de entre los muertos (vv.39-41). Compáralo con otros, si quieres: con Ninrod el primer poderoso, con Matulasalén, con Enoc, con Noé, con Elías; con Judas macabeo, con cualquier hombre célebre. Siempre gana, siempre descuella, es superior. Es Admirable. ¿Por qué no le crees?  
¿Por qué no te arrepientes como los ninivitas ni te instruyes como la reina del sur? Ella hizo un largo viaje para oír la sabiduría de Salomón, tuvo que hacer muchos arreglos, para oír sabiduría moral y política; pero tú no tienes que ir lejos, cerca de ti está la palabra (Ro. 10:8). ¿Por qué no te has arrepentido entonces? La conversión de ellos te dejará sin disculpas. El mejor de los hombres, comparado con Cristo es nada.

jueves, 22 de abril de 2010

La importancia de no estudiar teología


Por: Carl Trueman
(Tomado de Themelios, Edición 35; Referido por Eduardo en Sujetos a la Roca)

Me deleité tanto leyendo este artículo que decidí compartir algunos párrafos con los que leen este blog. Pasé un buen rato feliz leyéndolo, creo, porque tiene que ver íntimamente con el uso que le hago al estudio y exégesis de los textos de la Biblia, y a  la lectura de comentarios y libros de teología: Beneficiar mi salvación, aumentar mi fe, mi esperanza, y hacer más ardiente y deliciosa mi adoración; y todo eso así producido y elaborado, formando parte de mi trabajo en  la iglesia del Señor Jesucristo. Pero primero que todo,  para ser un mejor creyente cristiano. Debieran leer todo el artículo los estudiantes en los seminarios y los pastores nóveles, principalmente, no sea que si no pierden la honestidad en su profesión, lloren detrás de los menos brillantes miembros de la iglesia queriendo cambiar una tonelada de teología acumulada con los años por una onza de la fe de ellos.


“Además  el estudio de la teología de modo abstracto puede conducir a tener como objetivo ella misma. A Lutero una vez se le preguntó qué diferencia había en los que él creía y en lo que creía el Papa. En cierto nivel, contestó, no hay diferencia: los dos creemos en Cristo, el Hijo del Dios, que vino a la tierra, se hizo carne, murió en la cruz, se levantó de los muertos, ascendió el cielo y regresará. ¿Dónde está la diferencia? En que yo creo que él hizo estas cosas por mí, fue la respuesta de Lutero.

“El aspecto que Lutero estaba destacando era hacer ver que el  Papa poseía una teología objetiva en el sentido de que ya no poseía esa dimensión personal que hizo que él revisara su propia comprensión de sí mismo y, últimamente, resultara en adoración y reverencia. Al principio de los Institutos de Calvino, encontramos lo mismo, su  declaración en cuanto a la íntima conexión e interdependencia sobre el conocimiento que tenemos de Dios y de nosotros mismos: No tiene nada que ver cómo algunas veces se ha argumentado, con la moderna preocupación por la contextualización, pero sí con la conexión de nuestra identidad y la de Dios, obligándonos a pensar que la teología no es algo abstracto y desconectado de lo que somos delante de Dios.
La respuesta a esa equivocación no es abandonar la meta en el estudio de la teología; es más bien convertir el estudio de la teología en nuestra meta. Tenemos la tendencia equivocada de hacer de lo que aprendemos cada día lo más importante. Sin embargo esto confunde el verdadero proceso cronológico de aprender con el orden real de las cosas. El estudio de la teología no consiste en un movimiento y persecución más allá desde donde comenzamos nuestras vidas cristianas; consiste más bien en una reflexión sobre el fundamento sobre cual ya somos cristianos. Aunque parezca extraño decirlo el fin es el mismo principio. Comienzo confesando con mi boca que Jesucristo es el Señor y creyendo en mi corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, y puede estar seguro que nunca voy más allá de eso. Toda mi teología, todo mi estudio, es simplemente una reflexión de todo lo que descansa detrás de esa confesión. Así, nunca voy más allá de la alabanza, nunca dejo detrás la adoración del Dios viviente; lo que hago es aprender más y más acerca de la profundidad de esos fundamentos sobre los cuales la alabanza y la adoración descansan, y que también todos los creyentes comparten comenzando desde el más brillante hasta el más humilde".

miércoles, 21 de abril de 2010

La Semilla Piensa en ser Árbol


Mateo 13: 31-33

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, [32] y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas. [33] Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedó fermentado.

"A la verdad es la más pequeña de las hortalizas; pero cuando ha crecido es la mayor". Lo mismo pasa con el futuro del cristianismo o al desarrollo evangelio en el alma humana, que empieza con poco y aumenta. No crece en un dos por tres. Es lento como la levadura (v.33). Desde un ignorado muchacho pastor de ovejas hasta el dulce cantor de Israel; de pecador a apóstol. Lee esto con el v. 23. Hablando y hablando del evangelio; orando y sirviendo, y sirviendo a una pequeña obra de Dios que se vuelve un árbol grande. Pero “cuando ha crecido”; en esas palabras está el milagro y el triunfo de la bella esperanza, amiga íntima de la fe, con oración, paciencia, cuidado y cultivo. Paciencia cristiano que ya crecerás, paciencia pequeña iglesia que ya crecerás; ten confianza pequeño Pablo, en la semilla de la palabra de Dios y en el auxilio del Espíritu Santo, y la lluvia vendrá del cielo; póstrate por ella y espera. La semilla piensa en el día que será un árbol, siente que su destino es ser árbol y que las aves que se la pudieron haber comido ahora, algún día harán nidos en sus ramas.