domingo, 6 de mayo de 2018

Ahuyenta los pájaros y las aves de mal agüero


GENESIS 15:9-11
Lechuza Común
LECHUZA
“Y las aves de rapiña descendían sobre los animales sacrificados, pero Abram las ahuyentaba”. 


Abram cuida los sacrificios. Parece que habían pasado doce horas y Dios no hacía nada con ellos, pero él seguía cuidándolos, aunque vinieran las moscas, las águilas, los buitres o los cuervos, o se pudrieran. Es nuestra obligación ofrecer a Dios lo mejor y también evitar que el diablo se lo coma. Pues ¿cómo? Dándole gritos, tirándoles piedras o con un palo. El diablo fastidia bastante, y Lutero que tenía una amplia experiencia con sus diabluras, harto ya de sus mortificaciones, según una tardía leyenda, le arrojó un tintero. Si los sermones que predico no obtienen ningún resultado, como si Dios no los aceptara, seguiré velando y orando sobre ellos hasta que descienda fuego del cielo y los consuma; que se pudran si Dios quiere, pero seguiré cuidándolos en oración para que sean bendecidos. Bueno, la Escritura dice que cuando la semilla se pudre, germina (Jn 12:24; 1Co.15:36). Ganar un alma y cuidarla para que los pájaros voraces de otras sectas no se la coman es una fatigosa pero necesaria ocupación. Tírale oraciones o versículos bíblicos, que nunca se pudren, son buenos para espantar los pájaros depredadores y las aves de mal agüero.