martes, 31 de marzo de 2015

Imagínate tu resurrección

                                                  Ezequiel 37.1-14
La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.  Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová”.

Esta visión es dada para alentar a Israel que se consideraba muerto y sin esperanza, destruido del todo (v. 11). El propósito principal de la visión es hacer que el pueblo tenga fe en la palabra de Dios y que confíe en que lo que se le ha prometido ocurrirá; habrá una resurrección, si es el caso que ellos se consideran muertos. Mientras la palabra va siendo pronunciada, Israel va resucitando; no “en un abrir y cerrar de ojos” sino poco a poco, pero hacia delante. En este texto, la visión de la resurrección no es lo principal como he dicho, sino la palabra profética, pero sin embargo, como sucede con otros asuntos, el Señor revela más de lo que la circunstancia requiere y se muestra “la esperanza” de Israel. No es casual que a veces en la Escritura Dios para levantar el ánimo de su pueblo le hable sobre la resurrección, para que los suyos, cambiando el sentido del enfoque de las cosas, las vean distintas. Cuando Pablo habla a los tesalonicenses entristecidos les menciona la resurrección “para que no os entristezcáis como los que no tienen esperanza” (1 Te. 4:15-18). La visión de Ezequiel es muy elocuente y sin duda por esa razón, para que el pueblo tan desanimado pueda imaginarse como tendrá lugar la resurrección, si es que de huesos secos ha de partir. Ellos se moverán, se organizarán en forma de esqueletos, vendrán los tendones, luego los nervios, la carne y por último el aliento de vida. Israel sólo necesitaba fe en el futuro para mirar lo que Dios le había prometido y esperar que ocurriera como él lo había dicho. Oh amado Señor, danos fe en tu palabra para esperar que nuestros huesos resuciten. ¿Nos destruirá la muerte para siempre? ¿Iremos, Señor, a nuestros sepulcros para jamás salir de ellos? ¿Nos consumirá la tierra, seremos disueltos en ella con carne y aliento como si jamás hubiéramos existido? ¿Nos haremos otra cosa, una flor, una raíz, nada, hedor, en un ciclo biológico sin fin? ¿Sólo seremos mutaciones y transformaciones, viviendo y reciclándonos en otras formas de vida sin llevar conciencia jamás de ninguna otra? Oh Señor, si los muertos no resucitan es vana nuestra fe, vana nuestra predicación, vano todo lo que hemos hecho y como hemos vivido; mejor fuera entonces que digamos: “comamos y bebamos que mañana moriremos” (1 Co. 15:32).  Es mejor entonces hacer todo lo que queramos, sin freno de ningún tipo, antes que nos hundamos en un mundo sin placeres ni sensaciones; vivir para nosotros mismos y no para ningún otro ni para nada. 

Sin resurrección, ¿no serían ridículas las virtudes, tontos los heroísmos, debilidad los sentimientos humanos, locuras los derechos, vanidad de vanidad? Si no hay resurrección el concepto del bien y del mal es una creación humana, una invención hecha por conveniencia para defendernos los unos de los otros. Oh Señor Jesús, danos fe en tu palabra para creer que tú eres la resurrección y la vida, que el que haya muerto en ti resucitará, que nuestros huesos se reunirán de nuevo, que tendremos tendones, nervios, carne y hálito, que podremos recuperar lo que la muerte nos quite. Fe en tu palabra para que ya sea en mil años o mil millones, volveremos a ver este planeta y a contemplar tus renovadas y purificadas por el fuego, hermosuras (hp). Amén.


sábado, 28 de marzo de 2015

No es alzar la mano o venir junto al predicador

Hechos 8:34,37
“Y Felipe dijo: Si crees con todo tu corazón, puedes. Respondió él y dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”.

¿De quién hablaba el profeta, de algún otro? Sí, de Cristo. El eunuco no oyó que Felipe le dijera que él debía bautizarse pero escuchó que todos los que creían en Cristo eran bautizados y que recientemente en Samaria y en Jerusalén millares habían sido bautizados. El bautismo era la señal de aceptación de Cristo; si realmente había creído lo que escuchó la decisión por Cristo era el bautismo, no alzar la mano o pasar junto al predicador, sino pedir que se le administre el bautismo. El bautismo siempre formaba parte de la explicación bíblica, de la descripción de quien era Cristo y sobre todo cuando se exhortaba a las personas para que lo recibieran como salvador; si ahí no empezaba la salvación sí empezaba la militancia en la iglesia, la profesión cristiana; era la señal de dedicación a Dios por medio de Cristo, la renuncia pública a la vieja vida, la señal del comienzo de una vida nueva. Cuando mencionaban el bautismo el ojo de ellos estaba puesto sobre la iglesia que tenían que unirse.

No hay duda que los apóstoles siempre ofrecían el bautismo con la palabra de Cristo, díganlo los textos preservados de sus sermones o no. Por ejemplo, Mr.16:16; Hch.2:38; 9:18; 10:47; 16:14,15; 18:8; 22:16. El bautismo no era administrado tanto para formar parte de la iglesia, para adquirir una membresía dentro de ella como para mostrar aceptación de Cristo, para renunciar al pecado, para empezar una nueva vida según Dios y para aspirar a la esperanza de la vida eterna; pero en la desembocadura de ese propósito se hallaba la iglesia.  Era un asunto más teológico que eclesiástico, pero no lo excluía. El eunuco pensó que si había algún obstáculo para bautizarse debía ser removido pronto porque él estaba entusiasmado con la historia que había oído y creído y quería identificarse con aquella Persona, con las doctrinas que enseñó, tomar la esperanza que ofreció y unirse para adorarlo con aquellos que ya lo habían precedido en las aguas. Si tienes algún obstáculo para bautizarte, y realmente crees en tu corazón, no seas moroso y remuévelo. Amén (hp).



Elección de un líder por su cara y su tamaño

1Samuel 9: 2
“Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo”.


 “Joven y hermoso”, LBLA dice “favorecido y hermoso”, e hijo de un hombre rico e influyente y por el físico más alto que ellos, casi un gigante. Eso era por fuera no por dentro que no era hermoso sino apóstata, celoso y desobediente. Israel busca un liderazgo por lo que se ve no por lo que no se ve, ponía la vista en las cosas de los hombres no en las de Dios. Nunca hubieran elegido a un apóstol con apariencia corporal débil y la palabra menospreciable, de buena gana toleráis si alguno os esclaviza,  si alguno os devora,  si alguno toma lo vuestro,  si alguno se enaltece,  si alguno os da de bofetadas (2 Co. 12: 10).  Un joven sustituto para el viejo Samuel, un “grandote” para un profeta de mediana estatura, un hombre hermoso antes que uno feo. Como si fueran a usarlo para hacer anuncios comerciales en la televisión, o dar las noticias con una cara linda. Es decir, un mega-líder, aunque no fuera conforme a la voluntad de Dios. El liderazgo de la carne y no del Espíritu, de lo visible y no de lo invisible, de lo fuerte  del mundo y no de lo poderoso de Dios, de los dones naturales  y no de los frutos del Espíritu de Dios (hp).

jueves, 26 de marzo de 2015

Asunto sobre bostezos y suspiros

Salmo 119:131
 No dice: “mi boca abrí y bostecé” sino “mi boca abrí y suspiré porque deseaba tus mandamientos”.  ¿Suspiras por el retorno de épocas de oro que la iglesia ha vivido, por la vuelta de aquellos viejos tiempos y viejos profetas, que aun después de muertos sus huesos continuaban teniendo más vida que muchos vivos,  por un buen sermón, que esté basado íntegramente en la Palabra de Dios, que sean los pensamientos del Espíritu Santo dejados en la Biblia? El alma que ama la palabra de Dios suspira cuando recuerda aquellos tiempos cuando en los cultos la Biblia era lo principal y no otras cosas que han importado para adornarlo, azucararlo o hacerlo más atractivo pero desabrido. El alma de quien ama los mandamientos divinos suspira cuando lee aquellos grandes sermones y aquellas grandes exposiciones del pasado, dice: “Oh Dios, envía hombres como Agustín, obispo de Hipona, hombres como Lutero, Calvino, Owen, Bunyan, Spurgeon, Wesley, Whitefield, que sean verdaderos maestros de la Palabra de Dios”. ¿O no hay réplicas de ellos? Oh, quien suspira ora para que retornen esos tiempos en que haya “hambre de oír la palabra de Dios” (Am. 8:11), y no que sientan “comezón de oír” conforme a sus concupiscencias (2 Ti. 4:3).

Hombres que deseen nutrir al rebaño con la Palabra del Señor, con oro, plata, piedras preciosas, que suspiran cuando ven que tantas almas se alimentan con paja, rastrojo, heno y hojarasca, y otros, como dice el profeta, comen cenizas. Suspira por leer acerca de los mandamientos de Dios porque “la exposición” de sus palabras son las que alumbran (Sal. 119:130); porque en el púlpito se emplee con más frecuencia ese método de predicación, que los maestros de la escuela dominical lo empleen continuamente dentro de un curso mejor diseñado que los que hoy conocemos en abundancia. Suspiramos por gente como el salmista, que suspiren, sensitiva, que anhelen la palabra de Dios, que suspiren por sus necesidades espirituales sin aburrirse ni cansarse. Esos suspiros son los gemidos del Espíritu que nos habla Pablo, que revelan la intensidad espiritual de las oraciones que se hacen. Oh Dios, provéenos hoy de hombres y mujeres espirituales que suspiren por lo que nosotros suspiramos y por lo que Cristo suspiraba (Mr. 8:12). El engrandecimiento y fortalecimiento del Reino. Amén.  

Lee esa misma exposición pero un poquito distinta...

miércoles, 25 de marzo de 2015

El hilo de la bancarrota de Demetrio y del Vaticano, conducen al púlpito de Pablo

Hechos 19:23-26
“Compañeros, sabéis que nuestra prosperidad depende de este comercio”. 

No todos los que se oponen a los evangélicos tienen la misma razón para hacerlo; los que enfrentaron a Pablo no lo hicieron por los mismos motivos. Los judíos tenían sus razones y los paganos las suyas. Cuando el cristianismo enfrentó al paganismo, éste reaccionó de diversas maneras. Concretamente se le llama paganismo por la creencia y adoración de múltiples dioses a quienes representaban con figuras, muchas veces muy hermosas y elaboradas, de oro, plata y de piedras preciosas. Las cosas del cielo se presentaron bien para comerciar con ellas en la tierra. 

En Éfeso, cuando llegó el cristianismo allí, existía un amplio culto a la diosa Diana cuya imagen, habían inventado los poetas diciendo que la había enviado el dios de los dioses, Júpiter; y de cuyo templo se vendían prósperamente réplicas en miniaturas. El mensaje apostólico enfatizaba osadamente que no eran dioses los que se hacían con las manos (v.26); y la gente que compraba aquellas figuras santas porque eran eso, santas; al ser persuadida que no tenían ningún valor espiritual, se abstuvieron de invertir en ellas y el negocio de un tal Demetrio, que poseía una gran fábrica con empleados, de pronto se dio cuenta que la venta había bajado enormemente haciendo peligrar su compañía. Como el mercado cayó, investigó por qué y el hilo lo llevó al púlpito cristiano de Pablo. Ahí se formó el llamado disturbio no pequeño por causa del Camino (v.23), porque los intereses del empresario y las doctrinas de Cristo estaban en conflicto. Cuando los intereses financieros de los hombres son tocados por el evangelio, sean ellos paganos o llamados cristianos, brota la confrontación. ¿No es esa la razón por la cual los papistas, aunque sepan que los ídolos no significan nada, no orientan a los feligreses que las dejen de adorar? ¿No es porque si se suprime una superstición idolátrica se desarmaría un grande y ventajoso negocio? El paganismo le da resultado a la Santa Sede. Sabe que si los feligreses acuden al púlpito de Pablo, el Vaticano se declara en bancarrota. Es un decir, porque el negocio es mucho más grande que el de las imágenes e incluye tierras y bancos, y muy inteligentes prelados que saben de politica muchísimo. Lo que le interesa a Demetrio y a los que sostienen la idolatría es el número de personas que le sigan porque eso vale muccho como votantes en la política, a donde siempre los demetrios aspiran, gobernar los reinos de este mundo. A los demetrios lo que les importa es que la venta continúe vendiendo la religión. Religiosos aunque no tengan ninguna semejanza con el apostol Pablo ni con el evangelio que predica. 


jueves, 19 de marzo de 2015

La palabra pre-determinado tiene una hermana de sangre

Hechos 4:28
“Para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera”. 

Esta es parte de la nota de 2:23, “si me permiten, esas palabras “plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios” las hacemos personales. Todo en nuestras vidas para que obre para bien, tiene que estar planeado por Dios de antemano, y va hacia delante con solución o sin ella pero con su propósito o consentimiento”. La primera palabra importante es “cuanto” que en griego quiere decir “grande, mucho, largo”. Y si quiero ser personal vamos a la aplicación. Primero que todo para no ser infiel al Espíritu del texto tengo que señalar el contexto de salvación de ellas. Fueron dichas con referencia al propósito y plan redentor de Dios en Jesús. Y son el cofre mismo donde guardamos esas hermosas palabras que “todo obra para bien a los que aman a Dios”. Es decir, que el consuelo, la conformidad y la esperanza que traigan estas palabras están limitadas a “los herederos de la salvación”, a los hijos de Dios, aquellos que “están en Cristo”. A menos que usted se halle en Cristo estas palabras no son para usted. Son de consuelo para aquellos que “tienen esperanza”. Pero cuidado, el “plan maravilloso” que Dios tiene para usted es su salvación y eso quiere decir una cruz. No hay vida cristiana sin cruz.

Ahora voy a “abrir la Escritura”, como hacía Jesús y espero que nuestros corazones ardan. Voy de nuevo a la palabra “cuanto” que dije que significa “mucho, grande y largo”. El tamaño, la cantidad y la longitud de los días, la intensidad de lo que nos pase están determinadas por Dios. No habrá ni un día más, las cosas no serán más grandes que las que tienen que ser, alcanzarán el volumen y el tamaño que Dios quiere y no se excederán ni un centímetro más. La cantidad será por medida, la suya, y ni una onza se pondrá de más o de menos en la balanza. El número es fijo. Dios lo fija. Está fijado. La extensión él también la predetermina, o sea su longitud o su tiempo. Ni un mes más, ni un día más, ni una hora más. El día y la hora ya están señalados en el calendario de Dios. Nada será mucho, demasiado, ni tan grande, largo o corto como nuestro Dios lo haya fijado. Así reposaremos tranquilos en esa palabra.

Nota la perfecta sincronización de esas dos otras palabras que echan por tierra cualquier esperanza supersticiosa promovida por los que aman las ceremonias: “mano y consejo” o mano y  propósito o voluntad. La mano de Dios se halla detrás de lo que nos sucede. Enseñarnos, conocer, tener la fe aunque no se pueda ver que ella está escondida, invisible, incomprensible, pero allí está como estuvo con los hechos de Jesús, incluyendo la mala voluntad, el poder, la envidia y los pecados de los hombres como Pilato, Herodes, Judas, y los malos sacerdotes como Anás y Caifás. La mano de Dios detrás de la traición, la venta, la hipocresía, la ingratitud. El Señor da su aprobación a todo eso. Él tiene una solución y es parte de su plan. Además ella nunca se alza y se extiende si no es por su voluntad no por la nuestra. Su mano no ejecuta nada que su cerebro no ordene. Hay una perfecta coordinación entre lo que hace y lo que piensa. El recorrido de nuestras oraciones sigue un orden natural.

Van a sus oídos, a su mente donde son pensadas y allí pasan a su voluntad donde se determina la clase de contestación que tendrán y en último lugar llegan a sus manos. Las oraciones nuestras deben pasar por su propósito antes que lleguen a sus manos. Nadie puede hacer que Dios haga lo que él no quiere, lo que a su juicio no puede ser, lo que es opuesto a su criterio, y esto no se logra ni aunque se ore mil noches de vigilias y se ayune por 40 días. Cumplir con ritos no obliga a Dios a nada.  Y una última observación. La palabra pre-determinado tiene una hermana de sangre que es gemela, casi igual y su nombre es pre-destinación. La palabra “determinado” es una traducción de la griega proorizo: determinado. El diccionario expositor de Vine dice: “Este verbo debe distinguirse de proginosco, preconocer, que hace referencia a la persona que Dios conoce de antemano; proorizo hace referencia especial los asuntos que en su pre conocimiento están determinados”. Por supuesto que ambos están relacionados, la persona y sus circunstancias. Ninguna de las dos se halla fuera de la voluntad y propósito de Dios. Están incluidas en su proyecto, plan y destino. Su omnisciencia lo planea todo. La suerte de Jesucristo y la nuestra también. ¿No tienen estas palabras un “fortísimo consuelo”? Para mí sí y quizás para usted.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Menos tristes por la fe que por el dinero

Hebreos 13:5
“Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: Nunca te dejaré ni te desampararé”. 

 No es que corte cualquier iniciativa económica sino que se opone a la avaricia, hay quienes nunca están felices con lo que tienen. Tantas preocupaciones financieras que sufrimos porque nuestra fe es tan  ciega que no lee bien estas dos palabras y esos dos “no”; están en nuestra Biblia pero no en nuestros corazones, van en nuestro credo pero no las llevamos en el alma, cuando nuestra economía baja y tenemos que hacer ajustes financieros, se hacen sin fe, tristes y nerviosos como si toda la vida habríamos de permanecer en esa situación y procuramos por nuestra cuenta, con sacrificio, hasta de lo sagrado, balancear el presupuesto, no depender de Dios. Nos ponemos más tristes cuando tenemos menos dinero que cuando tenemos menos fe, menos celo, menos amor por la iglesia. Queremos hacer uso de la fe sólo para el perdón de nuestros pecados pero no para vivir y glorificar a Dios en este mundo. Apréndelas corazón, “nunca te dejaré, nunca te desampararé”. Toma la pluma de la fe y escribe en el libro de tu memoria mil veces la palabra ¡nunca! ¡Nunca! ¿Qué líos entonces te traes corazón desconfiado?

Si puedes envía dinero y oraciones

3Juan 1.5,8
Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad”.

Es un elogio a la hospitalidad. Apoyar financieramente la obra misionera; ayudar la obra local y los desconocidos. Si no podemos salir a otras partes del mundo a predicar tenemos dos opciones para remediar la limitación: enviar en nuestro lugar nuestro dinero y nuestras oraciones “pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios” (Ro. 15: 30); así cooperamos con la verdad y venimos a ser “colaboradores” de esos heraldos que asumen la responsabilidad de la “Gran Comisión” “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. ” (1Co.3:9).  Los gentiles inconversos no deben cooperar con la obra misionera. Es una vergüenza cuando hay que recoger dinero del mundo, de los gentiles como él le llama, para financiar una obra espiritual ordenada por Jesucristo. Gayo mismo es un gentil convertido. Posiblemente su significado sea que no reciba nada de los cristianos convertidos de entre los gentiles no por ellos sino por testimonio con los de afuera. Coopera con lo que puedas, y con dones espirituales lo mismo, con la obra que amas.



martes, 10 de marzo de 2015

Así nació en la mente de Dios la mayor parte del NT

HECHOS 28:23-31
“Y habiéndole fijado un día, vinieron en gran número adonde él posaba, y desde la mañana hasta la tarde les explicaba testificando fielmente sobre el reino de Dios, y procurando persuadirlos acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Algunos eran persuadidos con lo que se decía, pero otros no creían. Y al no estar de acuerdo entre sí, comenzaron a marcharse después de que Pablo dijo una última palabra: Bien habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio de Isaías el profeta, diciendo: Ve a este pueblo y di: "Al oír oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible, y con dificultad oyen con sus oídos; y sus ojos han cerrado;  no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane." Sabed, por tanto, que esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles. Ellos sí oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. Y Pablo se quedó por dos años enteros en la habitación que alquilaba, y recibía a todos los que iban a verlo,] predicando el reino de Dios, y enseñando todo lo concerniente al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbo”.


Primero que todo veamos la honestidad pastoral del apóstol. Pablo no llegó a Roma e inmediatamente preguntó dónde se reunía la iglesia para visitarla o hacerle saber dónde estaba. Este pastor no tiene apetito por las iglesias establecidas. Había bautizado a muchos entre ellos pero él no la había fundado. Conocía a varios, le habían dado muestras de cuánto lo amaban yendo a recibirlo fuera de la ciudad, apreciaban su obra literaria, admiraban su inteligencia y vida espiritual. Aunque con ellos hubiera querido pasar un tiempo y seguir su plan de evangelizar a España (Ro.15:20, 24) les dice que su comportamiento es no “edificar sobre fundamento ajeno”  y no practica para sí tomarse la honra de otros.
No es a ellos a los primeros que cita a una reunión sino a la comunidad no convertida a Cristo queriendo con ese plan agrandar el reino de Dios, la iglesia, con nuevas profesiones de fe. No dice qué día de la semana se reunieron en su casa, Lucas no lo escribe, y hubiera sido interesante saberlo porque si “vinieron en gran número adonde él posaba” (v.23) y era un día laboral tuvieron que suspender sus ocupaciones. Tal vez era un día festivo, no necesariamente un domingo que todavía no lo era en el calendario romano. Y en cuanto al sábado dudo que los judíos se expusieran a profanarlo yendo a una prisión. Posiblemente fue uno de los otros cinco. Comoquiera hicieron arreglos y se desocuparon para ir a oír al predicador y miembro de una secta que en todos los lugares se “habla  contra ella” (v.22). Ya en ese entonces no vivía la iglesia ante la  sociedad judía, rodeada de elogios. A pesar de eso fue el tema de la conferencia lo que los motivó a visitarlo, querían escuchar aquellas enseñanzas que eran supuestamente anti judías.
Pablo no necesitaba popularidad para reunir un buen grupo, con el interesante tema de su conferencia los motivaba a venir. Posiblemente “gran número” harían arreglos laborales e irían a oír a un buen predicador si saben que lo que diga será interesante y que lo escucharán “de buena gana” no por unos minutos sino “desde la mañana hasta la tarde” (v.23). No es lo mismo cuando los convidados a una reunión cristiana por experiencia saben que el asunto será aburrido, muy personal y demasiado superficial.  
Echemos un vistazo a los sermones paulinos dentro de su casa alquilada. Se percibe el estilo superior de su conferencia y predicación expositiva puesto que antes de traducir “declaraba” habría que escribir exponer o “explicar” (v.23) que es lo que quiere decir (lo mismo en 11:4; 18:26), ya que usando los textos del AT les hacía una exposición o explicación de los mismos refiriéndolos a la persona y obra de Jesús. Esa es la predicación que ejerce magnetismo sobre los inconversos y los pega con deleite al púlpito. Y si a eso se le añade la cualidad de que sea una exposición ardiente tendríamos un sermón que difícilmente se puede dejar de atender. Y eso lo digo porque la palabra “testificando” contiene esa cualidad de protestar y dar testimonio fogosamente y con entusiasmo argumentos que van saliendo calientes del corazón. Y si lo que se dice no tiene ni más ni menos que como base “tanto la ley de Moisés como los profetas” (v.23) tal atrayente estilo es equivalente al usado por Jesús de “abrir las Escrituras” clavando a todos en sus puestos sin que nadie se vaya porque “nunca ha hablado un hombre como ese hombre” (Luc 24:32). En conclusión, el Maestro de exégesis bíblica, exposición sagrada y oratoria cristiana de Pablo, fue nuestro Señor Jesús. Enoja, más que aburre, un sermón que no nos abre las Escrituras y merece ese parlotero que se le den cuarenta azotes menos uno para que lo haga mejor.
Veamos ahora el tema central de sus sermones. Es mejor una audiencia interesada que entretenida. No iban aquellos judíos a pasar un buen rato en casa de Pablo, ni éste tampoco los citó para ser amigable y fraternal con ellos sino para  “persuadirlos acerca de Jesús” (v.23), que es el Mesías y la esperanza de Israel. Y con ese estilo de predicación cristocéntrica logró “persuadir algunos” y por ese puñado de personas valió la pena que vinieran todos y que gastara todo el día aunque otros no se dejaran convencer (v.24), a pesar que como los primeros estuvieron oyéndolo “desde la mañana hasta la tarde” y no veinte o cuarenta minutos. Pablo no estaba acostumbrado a producir conversiones en un santiamén.
Después de todo, cuando se fueron aunque no quedaría satisfecho por lo que dijo se quedó contento recordando lo que sabía, que sus sermones eran “olor de vida para unos y olor de muerte para otros”. Hay que ser agradecidos a Dios por los pocos y los muchos. Los convertidos a Cristo salieron para la iglesia a tomar el bautismo y el otro grupo se fue echando chispas a su propio lugar, disgustado con el predicador y los nuevos creyentes, y hasta de lejos se oía que iban “teniendo gran discusión entre sí” (v.29).
Y hay un motivo de aliento para todos los predicadores, que ni aun los sermones apostólicos convierten a todo el mundo. Por el relato parece que la reunión se disolvió no por la hora sino cuando el predicador dejó caer sus brazos extenuado por el esfuerzo y se dio cuenta que con la mayoría no había remedio porque oyendo no entendían, viendo no percibían y que el problema lo tenían dentro del corazón “insensible” (v.27) o “engrosado” y no “entendían” lo que más claro que la luz les explicaba. Con todos esos defectos internos y con toda esa mala disposición era imposible que se “convirtieran y hubiera para ellos sanidad” o perdón. Así se cumplía lo dicho por el profeta Isaías en 6:9,10, cuyo pasaje es aplicado de diferentes maneras como dice Calvino, por otros autores del NT e incluyendo al propio Pablo (Mr.4:11; Jn.12:37; Ro.11:5-8). Y antes que salieran por la puerta como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, les dijo el apóstol, y no se consideraran “dignos de la vida eterna”, “los dejo y me vuelvo a “los gentiles” que “sí oirán”; si no me quieren oír váyanse ustedes que algún día me iré yo”.
Desde entonces ya Dios estaba pensando en los 27 documentos que formarían el NT  dejando a Pablo encerrado en una casa alquilada. La providencia pensó: “Se necesitan dos cosas para hacer llegar las bendiciones de Pablo en los siglos por venir: (1) que las iglesias provean dinero para el alquiler de la casa y sostengan al predicador (2) y que allí mismo Pablo tenga más tiempo para escribir que para predicar”. Y así nació en la mente de Dios la mayor parte del NT.
Durante dos años enteros en la habitación que alquilaba continuó predicando a todos los que venían a verlo y las autoridades de Nerón no interfirieron en esos cultos (v.31).
Las iglesias mostraron su aprecio para el ministerio de apóstol pagando el alquiler de la casa.  Desde la lejana Filipos también llegó dinero (Flp 2:25; 4:18). Ofrendas y contribuciones de todos. No precisamente del bolsillo de Julio César o del centurión. El apóstol lo recibió todo “como olor fragante, ofrenda a Dios” sin sentirse una carga, culpable o avergonzado. Y ellos se conformaron con pagar un alquiler porque no había para más ni era necesaria una inversión mayor. La difusión del evangelio era primera que la adquisición de propiedades. No era mejor comprar la casa que alquilarla. Tampoco se sabía cuánto tiempo el nuevo inquilino la ocuparía.
La obra de Dios puede seguir creciendo, si se predica a Cristo, sin casa ni templo. Con un poco de dinero para alquilar es suficiente a no ser que la quieran comprar para que cuando venga otro ministro ya tengan dónde alojarlo. Fue esa habitación honrada por Dios y hasta ella llegó Epafrodito y dentro de sus paredes se convirtió Onésimo (Flm.1:10) que después llevó la epístola a los colosenses. Allí nació la dulce epístola a los Filipenses, la pastoral 2Timoteo y la cíclica Efesios. Y el apóstol sin amargura aceptó de Dios tanto su reclusión como su libertad. Pasaba sus días como Dios quería que los pasara. Fue lo que Dios quería de su ministerio, y de sus labios no brotó ni un solo suspiro de pesar por estar limitado en la predicación si el Señor le dejaba suficiente tiempo para la inspirada labor literaria, tesoro que le dejaría sin saberlo, no a sus contemporáneos solamente sino a la humanidad. Te bendecimos apóstol por tus cárceles y cadenas y a la sabiduría divina que por  dos largos años te retuvo confinado en una prisión domiciliaria, te bendecimos por tus libros y mayormente por tus pergaminos,  y sobre todo por tus trece sobrevivientes epístolas.


jueves, 5 de marzo de 2015

Pablo nunca escribió estas dos palabras, éxito y frustración

2Timoteo 4: 10

“…pues Demas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente, y se ha ido a Tesalónica; Crescente se fue a Galacia y Tito a Dalmacia”. 

¿Es éxito? ¿Se siente triunfador? Pablo no usa esas palabras para el final de su ministerio. Para él terminar con "gozo", es sin pecar, honrando su ministerio como se lo había propuesto; servir a Cristo, administrar los misterios de Dios. ¿Y tantas experiencias amargas no le hubieran frustrado? Parece que no. ¿Tantas apostasías, traiciones y oposiciones y azotes? No, esas "son marcas del Señor Jesucristo" (Ga. 6: 17). Esa palabra moderna "frustración" parece no existir en su época ni menos en su mente, es de origen humano y tiene que ver con las metas y la opinión de los hombres. Pero ¿podrá sentirse frustrado un hombre que tiene como meta a Cristo, ser mejor cristiano y no la popularidad, las ganancias? (Flp. 3: 12-14; 2 Co. 4:7-10). ¡Imposible Señor! Esas cosas hoy las sentimos y las miramos así porque queremos ocupar un lugar en la sociedad. ¿Frustración en el apóstol Pablo? Jamás (vv. 14-17).

Es mejor que no haga señales y estudie teología

Juan 10:41

“Y muchos vinieron a Él y decían: Aunque Juan no hizo ninguna señal, sin embargo, todo lo que Juan dijo de éste era verdad”. 

Juan no hizo milagros pero tuvo una cristología correcta. Y lo que dijo Pedro, Santiago y Pablo también. La cristología de la iglesia es correcta. La de los gnósticos no. Si a la iglesia se le diera la capacidad de hacer continuos milagros, y contrario a lo que pasó con Juan el bautista, lo que dice de Jesús es incorrecto, o sea que tiene una cristología equivocada, una doctrina porosa, con el transcurso del tiempo ella sucumbe. Los milagros extraordinarios, las señales del siglo venidero, ya no son necesarios para establecer la veracidad del cristianismo. Un cristianismo responsable tiene que tener una teología responsable, invicta ante los cambios filosóficos y sociales del mundo. De Juan el bautista se ha dicho que no se ha levantado un profeta como él, y eso lo testificó Jesús. Si ninguno de los antiguos profetas, con aquella visión del futuro y valor que tuvieron, no les llegaron al hombro siquiera de Juan el Bautista, y éste no hizo ninguna profecía extraordinaria, ni tampoco sanó algún paralítico, algún ciego, ni resucitó algún muerto, ni hizo descender fuego del cielo, ni subió en una carroza celestial hacia la gloria, sino que fue decapitado, entonces lo que el cristianismo necesita son argumentos para llevar cautivo todo pensamiento viejo y moderno, a la obediencia a Cristo (2Co.10:5), esto es, para garantizar para un muy largo período, por ejemplo posmoderno, su total triunfo.

Nos torturamos por gente que jamás será cristiana

Juan 10:26
Pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas”.  

¿Por qué no cree una persona y muere en sus pecados? ¿Cuál es la razón doctrinal de que oiga tantos estudios y sermones y nunca llegue a recibir a Cristo, a pesar de tener muchas evidencias ante sus ojos y bendiciones en sus manos? Jesús dijo simplemente que no era de sus ovejas. A veces  me parece que somos calvinistas en teología pero en los sentimientos que acompañan a nuestra evangelización del mundo somos arminianos y tomamos el rechazo que hacen del Señor o la decisión de tomarlo, como una cuestión puramente humana y volitiva. Tenemos que explicar por las palabras de Jesús lo que le pasa a nuestra evangelización. Si una persona a pesar de que ponemos en sus oídos las más excelentes verdades y le ofrecemos un buen testimonio porque andamos como es digno del evangelio de Cristo, persiste en pecar y continúa indiferente y amando lo malo que hace, tenemos que hacernos la idea que no es de Cristo. Nos atormentarnos con gente que nunca se convertirá, nunca se santificará como desearíamos y con otros que habiendo profesado a Cristo por un tiempo luego le abandonan. Podemos seguir orando por ellos pero reposando sin afanes en la voluntad del Señor, y volvernos para enseñar a otros gentiles como hizo Pablo (Hch.13:46). Nuestra responsabilidad es predicarles el evangelio de Cristo, orar por ellos y darles un buen ejemplo, no convertirlos al Señor.