jueves, 5 de marzo de 2015

Es mejor que no haga señales y estudie teología

Juan 10:41

“Y muchos vinieron a Él y decían: Aunque Juan no hizo ninguna señal, sin embargo, todo lo que Juan dijo de éste era verdad”. 

Juan no hizo milagros pero tuvo una cristología correcta. Y lo que dijo Pedro, Santiago y Pablo también. La cristología de la iglesia es correcta. La de los gnósticos no. Si a la iglesia se le diera la capacidad de hacer continuos milagros, y contrario a lo que pasó con Juan el bautista, lo que dice de Jesús es incorrecto, o sea que tiene una cristología equivocada, una doctrina porosa, con el transcurso del tiempo ella sucumbe. Los milagros extraordinarios, las señales del siglo venidero, ya no son necesarios para establecer la veracidad del cristianismo. Un cristianismo responsable tiene que tener una teología responsable, invicta ante los cambios filosóficos y sociales del mundo. De Juan el bautista se ha dicho que no se ha levantado un profeta como él, y eso lo testificó Jesús. Si ninguno de los antiguos profetas, con aquella visión del futuro y valor que tuvieron, no les llegaron al hombro siquiera de Juan el Bautista, y éste no hizo ninguna profecía extraordinaria, ni tampoco sanó algún paralítico, algún ciego, ni resucitó algún muerto, ni hizo descender fuego del cielo, ni subió en una carroza celestial hacia la gloria, sino que fue decapitado, entonces lo que el cristianismo necesita son argumentos para llevar cautivo todo pensamiento viejo y moderno, a la obediencia a Cristo (2Co.10:5), esto es, para garantizar para un muy largo período, por ejemplo posmoderno, su total triunfo.