jueves, 5 de marzo de 2015

Pablo nunca escribió estas dos palabras, éxito y frustración

2Timoteo 4: 10

“…pues Demas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente, y se ha ido a Tesalónica; Crescente se fue a Galacia y Tito a Dalmacia”. 

¿Es éxito? ¿Se siente triunfador? Pablo no usa esas palabras para el final de su ministerio. Para él terminar con "gozo", es sin pecar, honrando su ministerio como se lo había propuesto; servir a Cristo, administrar los misterios de Dios. ¿Y tantas experiencias amargas no le hubieran frustrado? Parece que no. ¿Tantas apostasías, traiciones y oposiciones y azotes? No, esas "son marcas del Señor Jesucristo" (Ga. 6: 17). Esa palabra moderna "frustración" parece no existir en su época ni menos en su mente, es de origen humano y tiene que ver con las metas y la opinión de los hombres. Pero ¿podrá sentirse frustrado un hombre que tiene como meta a Cristo, ser mejor cristiano y no la popularidad, las ganancias? (Flp. 3: 12-14; 2 Co. 4:7-10). ¡Imposible Señor! Esas cosas hoy las sentimos y las miramos así porque queremos ocupar un lugar en la sociedad. ¿Frustración en el apóstol Pablo? Jamás (vv. 14-17).