sábado, 28 de marzo de 2015

Elección de un líder por su cara y su tamaño

1Samuel 9: 2
“Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo”.


 “Joven y hermoso”, LBLA dice “favorecido y hermoso”, e hijo de un hombre rico e influyente y por el físico más alto que ellos, casi un gigante. Eso era por fuera no por dentro que no era hermoso sino apóstata, celoso y desobediente. Israel busca un liderazgo por lo que se ve no por lo que no se ve, ponía la vista en las cosas de los hombres no en las de Dios. Nunca hubieran elegido a un apóstol con apariencia corporal débil y la palabra menospreciable, de buena gana toleráis si alguno os esclaviza,  si alguno os devora,  si alguno toma lo vuestro,  si alguno se enaltece,  si alguno os da de bofetadas (2 Co. 12: 10).  Un joven sustituto para el viejo Samuel, un “grandote” para un profeta de mediana estatura, un hombre hermoso antes que uno feo. Como si fueran a usarlo para hacer anuncios comerciales en la televisión, o dar las noticias con una cara linda. Es decir, un mega-líder, aunque no fuera conforme a la voluntad de Dios. El liderazgo de la carne y no del Espíritu, de lo visible y no de lo invisible, de lo fuerte  del mundo y no de lo poderoso de Dios, de los dones naturales  y no de los frutos del Espíritu de Dios (hp).