domingo, 22 de junio de 2008

Pedro Predica a Jesucristo

Hechos 10:36-43 (LBLA)

El mensaje que El envió a los hijos de Israel, predicando paz por medio de Jesucristo (El es Señor de todos), [37] vosotros sabéis lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó. [38] Vosotros sabéis cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El. [39] Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. Y también le dieron muerte, colgándole en una cruz. [40] A éste Dios le resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, [41] no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucitó de los muertos. [42] Y nos mandó predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos. [43] De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados.

Propiamente este es el cuerpo del sermón del apóstol Pedro; el tema es Jesucristo. Pedro se dio cuenta que lo que le faltaba a la religión de aquel grupo era el conocimiento el Señor Jesús, en su forma más simple y elemental.


I. La verdad histórica como letra espiritualmente muerta

Pedro les cuenta un resumen del histórico Jesús, al comienzo de su ministerio. El paso terrenal del Señor Jesús por la tierra de Palestina está resumido en los vv. 38, 39, su unción divina y poderes milagrosos. Estas cosas la audiencia de Pedro ya las sabía puesto que dice “vosotros sabéis lo que se divulgó (v.37); habían escuchado acerca de Jesús como una noticia social, en forma de información política, rumores y comentarios, pero no habían oído un sermón sobre la persona del Señor Jesucristo, acerca de él en forma de mensaje, con autoridad apostólica y relacionándolo a la vida de ellos.

Un sermón de salvación no es una información acerca del Señor Jesús, no es el recuento de una historia sino la aplicación esencial de su vida a la esperanza celestial de los oyentes. Para que la historia de Jesús te aproveche tienes que preguntarte, ¿qué propósito tiene la vida de ese Hombre, y qué relación tiene él conmigo? Para que la historia de Jesús aproveche tiene que tener un uso espiritual. Pedro no les dijo otra cosa que la que ya ellos sabían pero les añadió que la muerte de aquel hombre estaba relacionada con el perdón de pecados, de lo cual todos ellos tenían necesidad. La información social sobre Jesús no los había conducido a la salvación, seguían tan indiferentes a él como antes. No son tanto historiadores o libros de historia lo que el mundo necesita sino predicadores cristocéntricos de la palabra de Dios. La aplicación espiritual de la historia de Jesús es un privilegio de los que anuncian las buenas nuevas.

II. La verdad histórica convertida en palabra de salvación


Pedro establece una relación directa entre la unción de Jesús y su resurrección. A mí me parece que la palabra salvadora se halla en el suceso de la resurrección, más que en el despliegue de poder divino que Jesús mostró obrando maravillas. Sobre los portentos de Jesús el pueblo estaba bien informado; eran hechos innegables que podían ser recogidos por todas partes, pero de lo que no podían estar muy seguros era sobre los rumores de resurrección que afirmaban unos y contradecían otros.

Además, eran incapaces de establecer una relación teológica entre tal suceso, si es que hubo de ocurrir, y la vida de ellos. La especialidad de los milagros obrados por el personaje de Nazaret era la culminación de su vida, su muerte y resurrección. Desde este el apóstol Pedro entra a la vida intelectual de sus oyentes, para asegurarles que los rumores contradichos eran completamente ciertos, porque ellos eran testigos de la resurrección, lo habían visto con sus propios ojos y habían comido y bebido con él tras su regreso de entre los muertos.

Esto colocaba al Personaje más allá de una línea profética, de un hombre socialmente notable, como un evento enigmático, un sentido no meramente de confirmación social sino de importancia trascendental. Todos en la audiencia al escuchar esto agrandaron sus ojos y el interés ascendió hasta un clímax. El sermón traía algo nuevo y eso nuevo era la resurrección. Sus corazones palpitaban fuertemente; pero hasta aquí, aun la resurrección les llegaba como una información, propiciando la fe pero no todavía engendrándola. ¿Qué uso podría tener para ellos esta información?


III. Cómo la audiencia se individualiza y alcanza la fe


La fe tiene que nacer acompañada con el arrepentimiento; y para que se arrepientan aparece una doctrina que les engendra temor de Dios, que Jesucristo es el juez de vivos y de muertos (vv.42,43). En esta situación el sermón no es un instrumento para cambiar de religión, sino una fuerza viva para cambiar de vida; en este instante no se sienten un grupo religioso allí reunido sino como individuos, como personas, que tienen que enfrentarse ante ése que resucitó y que será el juez de los vivos y de los muertos.
En ese preciso instante la vida religiosa de ellos no cuenta, las buenas obras no son recordadas, las oraciones tampoco, cada uno de ellos se siente confrontado con la verdad anunciada y procura escapar por su vida. Este aislamiento espiritual que el mensaje produce, es vital para que sean palabras de vida. El origen de la fe es sólo un asunto entre el mensaje, la verdad y Dios. La asamblea está en vilo, todos se están salvando. Este es el mecanismo, pienso yo, de nuestra conversión. “Conociendo el temor de Dios persuadimos a los hombres
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Ojalá el Espíritu active con fuerza espiritual tu conocimiento histórico-social acerca de Jesús. La historia de Jesús te concierne. Dios lo ha elevado como príncipe y salvador tuyo pero también como tu juez y de todos los vivos y los muertos. Pregúntate si tu información acerca de Jesús tiene fuerza espiritual de cambio, si te humilla hasta el arrepentimiento, no para añadirlo a tu religión sino para tú entrar a él. Qué Dios te bendiga.

jueves, 19 de junio de 2008

Elección y Reprobación en la Evangelización

Mateo 13:10-17 (LBLA)

Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? [11] Y respondiendo El, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. [12] Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. [13] Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. [14] Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice: "Al oír oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; [15] porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible y con dificultad oyen con sus oídos;y sus ojos han cerrado, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane." [16] Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. [17] Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.

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En el contexto de la parábola del sembrador, hermanos, los discípulos estuvieron curiosos porqué Jesús no les explicaba sus parábolas a los inconversos (v.10); no porque el método fuera algo novedoso porque los profetas lo habían usado, sino porque el resultado parecía no ser conveniente para la extensión del reino. El método algunas veces solía mantener la verdad incomprensible para ellos mismos, pero esto se resolvía por la ayuda personal del Señor (Mr 4:34).

I. La pregunta evidentemente revela la desazón que les causaba aquel tipo de evangelismo: "¿Por qué les hablas por parábolas?".

Era como si le dijeran "si lo sigues haciendo será en vano, no te entenderán, no habrá conversiones, la iglesia no crecerá"; pero el Señor estaba interesado en enseñarles algo muy propio en el verdadero evangelismo, no la elección sino la reprobación. Jesús sabía que aunque les explicara la parábola ellos no estaban dispuestos a creer, no deseaban creer sino más bien encontrar alguna cosa dentro de ese método de evangelización para acusarlo, condenarlo y matarlo.
Por otra parte habían rechazado al Espíritu Santo y les era imposible entender los misterios espirituales del reino cielos; de ese modo se ve que Jesús usa el sistema de parábola como una forma de estrategia para cubrirse de las falsas acusaciones que buscaban contra él, un modo para encubrir la verdad, enseñarla y al mismo tiempo no permitiría que descifraran el contenido reformador que había en sus enseñanzas y poder predicar al aire libre sin ser detenido por ellos.
La razón esencial sobre esta prohibición de no explicarles la parábola a los fariseos es la misma que contienen las peticiones que hizo a muchos de los que sanó, para que no le descubriesen y de ese modo no tuviera que entrar encubiertamente a las ciudades a predicar. Así que, en primer lugar es por estrategia y en segundo lugar porque conocía bien la naturaleza e intenciones de aquellas personas que serían como echarles las perlas a los cerdos.

Y detrás de esas cosas se encuentra una razón última: el conocimiento de antemano que tiene del corazón de todos los hombres, y la doctrina de la reprobación, cuya razón para excluirlos se encuentra en sí mismo. No debían ser evangelistas que sólo pensaran en conversiones sino también en reprobaciones y glorificar a Dios tanto por lo uno como por lo otro. Lo principal para la iglesia no es que se extiendan las conversiones o que aumente en número, ni que su preocupación sea por la extensión del reino y el número de convertidos, o sea que el crecimiento ocupe el primer lugar en su corazón, sino más bien la gloria de Dios en sus enseñanzas; entonces la teología y la ortodoxia tienen que ser la piedra de toque de la evangelización o mejor dicho de los métodos de evangelización; la iglesia debe ocuparse principalmente en la enseñanza correcta de la Palabra, en trazar bien la palabra de verdad, y la Palabra por sí misma y en ella misma lleva fruto; la revelación de Dios es lo principal, el conocimiento de él en el mundo, sea que tenga resultado positivo o no tenga resultado positivo, sea el conocimiento de Cristo de olor de vida para vida o sea el conocimiento de Cristo de olor de muerte para muerte. Generalmente la predicación de la Palabra si no salva entonces endurece. Nuestra enseñanza al público es no sólo para salvar al mundo sino para cumplir los propósitos de Dios, para que él sea honrado lo mismo en su amor que en su ira, o en su justicia.

Los discípulos parecían desear que el Señor fuese más explícito, que revelase sus verdades a todos, pero el Señor rechazó esa oferta escondida, su evangelio tenía que alumbrar a unos y cegar a otros, salvar y perder, estremecer el corazón de unos y endurecer el de los otros. La iglesia que practica un evangelismo así difícilmente se llenará de inconversos, pero es necesario aclarar que aquí no les estaba revelando para ellos mismos un modo de hacer evangelismo sino el secreto de la cosecha del evangelismo, los efectos visibles que producirían sus enseñanzas en los corazones de la gente.

II. Jesús expresamente confirma la doctrina de la elección en su evangelismo (v. 11), a vosotros os es dado conocer... a ellos no".

Dios les dice sí a unos y no a otros, y reconoce la razón; es un secreto que se guarda en su corazón y que no nos ha revelado pero algún día conoceremos porqué ha reprobado algunos y ha elegido a otros, porqué no ha salvado la humanidad enteramente como enseñan los universalistas. Esta doctrina está casi excluida completamente del evangelismo moderno, y parece horrible y discriminatoria, pero no tenemos derecho a juzgar a Dios porque es el alfarero y hace vasos que son para su honra, y de la misma masa hace vasos que son para usos viles. Los predicadores actuales representan a un Dios sentado esperando que el pecador vaya a Cristo para perdonarlo en vez de un Dios que lo lleva; un Cristo que está esperando que el pecador lo elija a él en vez de elegirlos a ellos, un Cristo que muere por todo el mundo y luego no puede salvar a todos por los que murió en vez de un Cristo que muere por su iglesia; un Cristo que muere por personas más que por sus pecados. Cada predicador debe saber eso, que aunque él no sepa quiénes, alguno de sus oyentes están predestinados para conocer los misterios de la encarnación, de la fe, del arrepentimiento y de la gracia, del nuevo nacimiento, de la muerte de Cristo y que otros por mucho que quieran abrir sus mentes (aunque jamás lo desean) no lograrán entender con fe ni una sola cosa.

Esta doctrina no justifica la indolencia del evangelismo y el desinterés que tienen algunos por la condición espiritual de los perdidos; pero sí estamos seguros que es de beneficio espiritual para el evangelista y darle tranquilidad; esto suaviza su desesperación, si no es que la quita toda porque se escuda fuertemente detrás de ella contra los auto reproches de culpabilidad que el diablo le arroja para destruirlo; le coloca en una actitud espiritual de dependencia de la soberanía de la gracia, consecuente con la fe y con el programa bíblico para evangelizar al mundo. Jesús explicó a sus discípulos como la doctrina de la elección y de la reprobación lo tranquilizaba en su evangelismo.

III. Su aprecio por la soberanía de la gracia y la doctrina de llamamiento eficaz se aprecia en los versículos vv. 13-16.

Aún el propio Calvino dice que el endurecimiento que produce el evangelio en los reprobados es accidental (ver su comentario sobre 2Co 2:15; desde el vv.15-17 debiera ese comentario ser leído por todos los predicadores del evangelio), que el olor de vida sea olor de muerte para los que se pierden es como un accidente, un efecto del cual Dios no es responsable; es cierto que Dios no es responsable del pecado del hombre, y que el evangelio que se les predica debiera ser aceptado por ellos, y sin embargo es rechazado, pero hay un inexplicable misterio en las palabras del Señor que asegura que hablaba por parábolas para que no entendiesen (v.13). Ellos carecían de discernimiento espiritual para entenderlas pero él tampoco les ayudaba con la gracia de sus explicaciones.

Aunque puede admitirse estrechamente que el evangelio tiene un efecto accidental de endurecimiento (y la Escritura no teme decir que Dios al que quiere endurecer endurece, o que endureció a Faraón) no se puede negar que Jesús intencionalmente les priva el conocimiento de salvación. Mi esfuerzo evangelístico queda enteramente a la disposición del despliegue de su misericordia. ¿No debieras humildemente suplicarle ese conocimiento espiritual? La salvación es un acto de misericordia de Dios desde una punta hasta la otra. Ponte de rodillas y pide a Dios misericordia y perdón, que si lo haces de corazón, dudo que te la niegue, golpea tu pecho y di ten misericordia de mi pecador y hoy saldrás a tu casa como aquel antiguo publicano, justificado.

jueves, 12 de junio de 2008

La Obra de Cristo y la Conciencia Cristiana

Hebreos 9:1-14 (LBLA)

Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y el santuario terrenal. [2] Porque había un tabernáculo preparado en la parte anterior, en el cual estaban el candelabro, la mesa y los panes consagrados; éste se llama el Lugar Santo. [3] Y detrás del segundo velo había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimo, [4] el cual tenía el altar de oro del incienso y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que retoñó y las tablas del pacto; [5] y sobre ella estaban los querubines de gloria que daban sombra al propiciatorio; pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle. [6] Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer tabernáculo para oficiar en el culto; [7] pero en el segundo, sólo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia. [8] Queriendo el Espíritu Santo dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie; [9] lo cual es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en su conciencia al que practica ese culto, [10] puesto que tienen que ver sólo con comidas y bebidas, y diversas abluciones y ordenanzas para el cuerpo, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. [11] Pero cuando Cristo apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, [12] y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna. [13] Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada sobre los que se han contaminado, santifican para la purificación de la carne, [14] ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?

De un pasaje tan largo preciso es que entresaque lo más importante; sobre el inmobiliario del tabernáculo no hace falta que insista pues eso sería una tarea sobre el libro del Éxodo, y lo dejo para otra oportunidad. La textura de la porción escogida es cúltica, y presenta dos formas de adoración, una judeo-mosaica, y otra cristiana. Alrededor de las mismas están los adoradores, unos adentrándose en las sombras y otros en la luz.

Pero el aspecto más importante está en la conciencia con la cual cada uno adora. La conciencia es importante en la adoración, lo cual Jesús concentró en sus dos palabras “espíritu y verdad”. La palabra aparece dos veces en esta porción (vv. 9, 14); en el primero se mira que tiene que haber una perfección de conciencia y la forma de culto, y en el segundo una conciencia libre, limpia, y capacitada para hacer obras nuevas. En el pasaje no se trata de la insinceridad de ninguno de los adoradores, ambos son sinceros, tanto los que se aproximaban al tabernáculo de Moisés como los que se acercaban a Dios a través de Jesucristo; no se trata de cargo de conciencia sino de eficacia cúltica; en unos es incapaz la religión para darle al adorador lo que ella demanda, en otros el estar en Cristo, por medio de la fe, les da fuerza para vivir lo que se le pide.

Cristo, el autor de una nueva forma de culto. Importante es el hecho que se presente a Cristo como entrando en un perfecto tabernáculo (v.11) siendo él el sumo sacerdote; así que, inmediatamente seguimos al autor de Hebreos en su comparación entre el antiguo tabernáculo hecho de sombras y el real, el celestial, al cual Cristo entró cuando murió en la cruz como sumo sacerdote y como ofrenda, al mismo tiempo. La ascensión de Cristo al cielo permea todo el texto y da fuerza al argumento. El cielo es el lugar de donde bajaron las copias que hallamos en el tabernáculo y en el sistema levítico de adoración.

El argumento del autor del libro consiste en afirmar que el ritual del Antiguo Testamento era imperfecto y que tenía que ser “reformado” (v.10); y su imperfección consistía principalmente en su limitada eficacia espiritual puesto que no podía “hacer perfecto en cuanto a la conciencia” (v.9) a ninguno de los adoradores. La imperfección no se encontraba en la forma, ni en el significado, sino en el alcance que tenía dentro de la experiencia humana, dejando insatisfecho al creyente. Se precisaba una forma de culto que alcanzara los más lejanos ámbitos de la conciencia humana; el hombre era incapaz de aprehender con profundidad la gracia y el beneficio que su culto le ofrecía. Por causa del hombre, por su impotencia espiritual inherente, la forma del culto tenía que ser “enderezada” (gr.). No serviría un nuevo cambio de formas, porque el defecto no estaba en las sombras sino en el pecador, en el fondo del alma al cual no llegaban los rayos de aquella forma de adoración. Con Cristo empieza otra forma de culto no simbólica sino espiritual centrada principalmente en su obra en la cruz y en el corazón humano.

La ineficacia de la forma de adoración antigua no estribaría tanto en que dejase al pecador con una conciencia de culpa, de lo cual no hay evidencia en el Antiguo Testamento, sino que no lo potenciaba espiritualmente para obrar distinto y tenía que volver arrepentido para pedir perdón por las mismas faltas ya perdonadas. Supongo que ésta sea la razón por la cual el autor dice que aquella vieja forma de culto estaba enfocada en santificar la carne, no la conciencia (vv.10, 14); afectaba la conducta humana pero obraba como mandamiento-obediencia; en cambio en el nuevo sistema de adoración a través de Cristo la fórmula sería fe-obediencia. Así de ese modo nace el cristianismo como un poder espiritual para obrar lo recto y no como una religión donde se le obliga al hombre a cumplir requisitos, y se le pone en frente “comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne” (v.10). Quizás estaría de más decir que es un retroceso insistir dentro del cristianismo creado por Cristo, en comidas, bebidas y días especiales.

Dado que el sistema de adoración del Antiguo Testamento era cierto, Cristo no lo cancela como falso sino que lo cumple como sombra suya. Ya sabemos que el antiguo tabernáculo y su orden de culto fue sustituido por Cristo y su expiación y que él precisamente con su sangre y en persona se ofreció a Dios que habita en el lugar santísimo, en el cielo, dando por satisfecha la justicia divina; y además, suministrando el Espíritu Santo para la adoración, mediante el cual se ofreció a Dios como ofrenda perpetua por nuestros pecados, borrando con su sangre redentora las viejas y pecaminosas obras, obras de muerto (v.14), haciendo posible la vida cristiana.

Y una interpretación maravillosa, que el autor afirma que proviene del Espíritu Santo, es el libre acceso de todos los adoradores al lugar santísimo por medio de Cristo, quien abrió la puerta y el camino a Dios rompiendo el velo de separación que era su carne (vv.7, 8); haciendo posible que cada adorador por medio de una conciencia nueva, pueda acercarse sin la interferencia de mediadores humanos, al Dios vivo.

domingo, 1 de junio de 2008

La Gira Pastoral de Pedro

Hechos 9:31-43 (LBLA)

Entretanto la iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo. [32] Y mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino también a los santos que vivían en Lida. [33] Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que había estado postrado en cama por ocho años, porque estaba paralítico. [34] Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó. [35] Todos los que vivían en Lida y en Sarón lo vieron, y se convirtieron al Señor. [36] Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es Dorcas); esta mujer era rica en obras buenas y de caridad que hacía continuamente. [37] Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto. [38] Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros. [39] Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas. [40] Mas Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oró, y volviéndose al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. [41] Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. [42] Y esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor. [43] Y Pedro se quedó en Jope muchos días con un tal Simón, curtidor.

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Fíjate en la gira pastoral de Pedro. La iglesia primitiva sentía mucha admiración hacia Pedro. Era una época bella para las iglesias, estaban creciendo en número y se fortalecían por el Espíritu Santo (v.31); los miembros vivían la vida cristiana en toda tranquilidad y no había ninguna oposición externa que frenara su crecimiento (esto duró poco tiempo). En ese tiempo Pedro andaba como un pastor itinerante, visitando pastoralmente a los hermanos que habían creído en Jesús, por si les pudiera servir con alguna bendición. Tenía un gran corazón pastoral.
Pedro era amado por la iglesia y por donde pasaba dejaba bendición y a los hermanos les gustaba tenerlo en sus hogares y alojarlo por varios días. Aunque era un gran ganador de almas, el ministerio suyo era distinto al de Pablo, Pedro era eminentemente un pastor, que haciendo bien a la iglesia la acrecentaba en número. Un buen trabajo pastoral es evangelístico por proyección espiritual. A Pedro Jesús lo hizo pastor y no la clase de misionero que fue Pablo, pero la iglesia crecía a través de sus miembros. Sus iglesias estaban muy saludables y llenas del Espíritu Santo. Mayormente el punto de contacto entre su ministerio y el mundo eran los hermanos cuyas vidas transmitían el evangelio que aprendían de su boca. Estaban tan bien pastoreados, tan bien cuidados, que se reproducían sin dificultad. Andaban en el temor del Señor y el Espíritu las fortalecía. El gran crecimiento de la iglesia era un fruto de un gran trabajo pastoral.
Llegó a Lida, con la intención de bendecir a los creyentes, y salió de allí dejando la iglesia mucho mayor, no porque saliera a las calles y sinagogas a predicar sino por el milagro que hizo en una casa. Eneas salió a la calle y la gente que le conocía como un inválido se quedaba asombrada y le preguntaba cómo había llegado a caminar; y él, con una sonrisa amplia en sus labios, les hablaba de la iglesia y su ministro, llamado Pedro, diciendo: “Llegó a la ciudad el hermano Pedro, y como en mi congregación todos me aman, le pidieron que si podía orar por mí y sanarme, lo cual al verme inmediatamente hizo. Se puso enfrente de mí y dijo: “Eneas Jesucristo te sana”, porque ya se lo había pedido en oración al Señor y éste le había dicho que sí”.

Cuando la gente oía ese testimonio, corría inmediatamente a la iglesia porque querían estar en una congregación donde los hermanos se amaran tanto, mostraban cariño, tuvieran un pastor que orara por ellos, y para preguntar quién era Jesucristo, del cual dependían para todo bien, lo cual ellos gustosamente les explicaban. Al visitar la iglesia oían el evangelio y se fascinaban con la historia de Jesús, convirtiéndose a él y pidiendo ser bautizados, para adorarle, disfrutarlo y estar en la compañía de aquella gente y su pastor. Esta piadosa gira pastoral se convirtió en una campaña de evangelización donde la gente iba a la iglesia no porque se le invitaba sino por ella misma, para conocer al pastor y por sobre todo para enterarse más acerca de Jesucristo.
La gira continuó y de Lida pasó a Jope, porque enviaron por él los hermanos, para que hiciera algo por una de las mejores hermanas de la congregación que había acabado de fallecer y ellos, traspasados de dolor no se conformaban con haberla perdido para siempre.

Nota que allí también halló una iglesia plena del Espíritu porque ni teniendo una esperanza celestial se conformaban con la desaparición física de sus miembros. Los hermanos pensaban que ella merecía seguir viviendo un poco más; la iglesia no quería que se muriera. Sabía que había ido a la presencia del Señor, que había ganado, pero la querían de vuelta. Cosa difícil habían pedido, hacer bajar un alma de su disfrute eterno, traerla de nuevo del cielo a la tierra. Era como pedirle al Señor que la castigara con su regreso al cuerpo.
Pedro no se atrevió a decirle: “Dorcas, levántate”; hizo lo mismo que en Lida, se arrodilló y le pidió al Señor que si fuera posible la enviara de regreso. No le dijo a Pedro: “Ella está mejor aquí, ha ganado, no le pidan que regrese”; sino “está bien, que vuelva Dorcas y continúe haciendo túnicas y vestidos para los pobres, si eso los hace felices, que se despierte como de un sueño y no recuerde nada de lo que ya ha visto”.

Querían que ella volviera y presentaban como argumento las buenas obras que dejaba como recuerdo suyo. Le mostraban sus tejidos y costuras. No dejaba detrás de ella tristeza y problemas. Querían tenerla con ellos y que continuara haciendo lo que hacía porque nadie mejor que ella para hacerlo. Les había robado el corazón con su servicio. Pedro oró con los dolientes y el Señor los consoló con su intervención. Su corazón pastoral se estremeció con aquel cuadro, y debe haber llorado como Jesús ante la tumba de Lázaro. Una congregación que tiene un pastor que ora por los enfermos y Dios lo oye, si es agradecida, lo amará siempre.
Dorcas resucitada se convirtió en un sermón evangelístico. Por una oración pastoral había regresado del cielo y no sólo para seguir tejiendo sino para tener un ministerio más amplio, relacionado con la fe de los incrédulos, para volver a la vida a los que estaban muertos en delitos y pecados, traer fe a los incrédulos y a la iglesia a los que vivían ajenos a la vida de ella.
No escribió un libro sobre su viaje al otro mundo pero continuó en el mismo lugar espiritual donde había muerto; tras la muerte no se arrepentía de haber vivido entre aquella gente y haber pasado al otro mundo con la fe en Jesucristo. Sobre su viaje al cielo no dijo nada, pero con su testimonio quería decir: “Es muy seguro morir en la iglesia, es un lugar donde nunca nos olvidan, no se celebran cultos para que yo pase de un estado de ultratumba a otro sino para que vuelva a la tierra, y ahora que he regresado serviré más fervientemente a Jesucristo, no porque lo encontré al lado allá en la eternidad sino porque es bueno que amplíe mi ministerio entre los incrédulos y que nuestra iglesia se llene de nuevos convertidos”.
Quizás ahora se le veía más en las calles, en las casas que detrás de una máquina de coser o con agujas de tejer en sus manos. Enseñaría a otras hermanas a coser y tejer y ella, con el impulso que traía al haber bajado del cielo, exhortaba a la gente para que se hiciera cristiana y se bautizara. Desarrollaba un ministerio más relacionado con la eternidad que con el amor al prójimo. El impacto en el mundo fue el mismo que en Lida, gran número de personas al saber la historia de ella por sus labios o por la iglesia hacían lo mismo, iban a la congregación y hacían muchas preguntas y veían como vivían ellos, quedándose con el grupo y pidiendo bautizarse en el nombre de Jesucristo.

Resumiendo, ¿por qué Dios concedió los deseos de estos hermanos y envió un alma que gozaba su vida eterna a la prisión de su cuerpo? Por Pedro y el evangelio de Cristo. Dios tenía un propósito con Pedro y el mundo. Sin ofender a nadie, por favor, no son los miembros de la iglesia ni las vivencias de la congregación lo que está más cerca del plan de Dios en la cadena de salvación del mundo, sino el ministerio pastoral y el evangelio que se anuncia. Son las niñas de los ojos de Dios. La oración de él fue oída y a petición de él fue que ella regresó.
¡Oh Dios, que tu iglesia aprenda lo importante que es para ella y para el mundo el pastor y su ministerio! El corazón de la iglesia es el pastor y su evangelio; por ellos dos fue que Dorcas volvió a la vida y los hermanos se consolaron. Dios, por medio de la gira pastoral de Pedro nos muestra cómo puede alcanzar al mundo, por medio de la iglesia que tiene contacto con la vida y enseñanzas de un hombre verdaderamente llamado por él. Oh Señor, que tus iglesias amen el ministerio pastoral que dentro de ella se hace.