martes, 18 de febrero de 2014

Azotamos a Dios y a los ángeles


Números 22:31-33
“Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí”.

Si Dios abriera nuestros ojos veríamos que las cosas que nos salen mal, los impedimentos que aparecen y no podemos explicar porqué ocurren, veríamos a Dios, es él quien no ha permitido que sigamos tal curso, tal camino, porque estamos haciendo lo contrario a lo que quiere; nos desviamos de nuestro plan, nos mete en apretura y en un callejón sin salida para ninguna parte, y desesperados y frustrados porque las cosas no van según lo deseado, azotamos a los que aparentemente tienen la culpa, como Balaam a la cabalgadura, si no con varas con duras palabras. Azotamos a Dios por su plan, y vertemos sobre su nombre todo reproche, mal humor y frustración. Azotamos a los ángeles y les tenemos como ociosos observadores de lo que nos pasa, y peor, meterse en medio para bloquearnos la senda, vocación y el destino. 

Como no alcanzamos la meta y no vemos al Invisible, sobre él descargamos los golpes. No son legítimos y ordinarios obstáculos los que tenemos que vencer sino impedimentos que sin duda son impasables y debieran, no solo conducirnos al camino derecho sino impedirnos el progreso, por nuestra ceguera y estupidez. Y no decimos “estoy yendo por un camino equivocado, aquí algo anda mal, estoy insistiendo en lo que parece no es la voluntad de Dios”. Los profetas auténticos no luchan contra los procedimientos de Dios sino que los aceptan; si hay que andar se anda, cabalgar se cabalga, si sentarse y esperar, eso se hace, en reposo, aguardando a Dios y que nos voltee hacia otro punto cardinal.


viernes, 14 de febrero de 2014

Un maná sin sazones, aun los más santos se aburren

Números 11:7-9
“Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bedelio”. 

Era amarillo o marrón, caía casi líquido y parecía sólido, era asombroso; nadie discutió eso pero se aburrieron. Era como comida de ángeles (Sal.78:25). Les enseñaba a depender sólo de Dios, de su palabra. Es cierto que si uno come lo mismo todos los días, preparado de la misma forma, o con algunas limitadas variaciones, termina por cansarse y querer un cambio. Sin embargo si lo que enseña ese alimento caído del cielo es la palabra de Dios, supuestamente ella no debió aburrir. Aquello no sólo fue la experiencia única de los israelitas en el desierto sino que también tiene semejanza con lo que ocurre al pueblo debajo de algunos púlpitos, que siempre oye lo mismo sin ninguna clase de variación. Sin embargo, para decir algo a favor y con alguna justicia, dice Alister McGrath que con las herejías pasa lo que con el arte, que el cambio lo produce el aburrimiento cuando se apaga la chispa de la “humana originalidad y creatividad”. Si uno oye estudios y sermones aburridos, un maná sin sazón pudiera sentir lo mismo.

Por otro lado algunos para superar ese tedio en vez de profundizar en la capa de maná, porque si ahondaran un poco descubrirían que lo mejor de él se halla más abajo, en el fondo; pues aquellos le añaden sazones comprados en la Jerusalén de abajo, y cambian por completo la esencia de la palabra de Dios. Quieren hacer más carnal el culto y hacerlo más sazonado, pero no con la sal de la gracia sino con los ingredientes del mundo, con sus cebollas, con sus ajos y con pimienta pecaminosa, o tal vez con la prohibida miel en los sermones dulzones y los saludos con melaza (Lev.2:11); en este caso no podían vivir sólo con la palabra de Dios como el Señor había dicho (Deu.8.3).

jueves, 13 de febrero de 2014

Pablo y los pastores esfesios


Hechos 20:13-38
“Entonces nosotros, adelantándonos a tomar la nave, zarpamos para Asón, con el propósito de recoger allí a Pablo, pues así lo había decidido, deseando ir por tierra hasta Asón. [14] Cuando nos encontró en Asón, lo recibimos a bordo y nos dirigimos a Mitilene. [15] Y zarpando de allí, al día siguiente llegamos frente a Quío; y al otro día atracamos en Samos; habiendo hecho escala en Trogilio, al día siguiente llegamos a Mileto. [16] Porque Pablo había decidido dejar a un lado a Efeso para no detenerse en Asia, pues se apresuraba para estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén.  [17] Y desde Mileto mandó mensaje a Éfeso y llamó a los ancianos de la iglesia.[18] Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo, desde el primer día que estuve en Asia, [19] sirviendo al Señor con toda humildad, y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíos; [20] cómo no rehuí declarar a vosotros nada que fuera útil, y de enseñaros públicamente y de casa en casa, [21] testificando solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. [22] Y ahora, he aquí que yo, atado en espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que allá me sucederá, [23] salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones. [24] Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios. [25] Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes anduve predicando el reino, volverá a ver mi rostro. [26] Por tanto, os doy testimonio en este día de que soy inocente de la sangre de todos, [27] pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito de Dios. [28] Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre. [29] Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, [30] y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. [31] Por tanto, estad alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas. [32] Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificaros y daros la herencia entre todos los santificados. [33] Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado. [34] Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo. [35] En todo os mostré que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir." [36] Cuando terminó de hablar, se arrodilló y oró con todos ellos. [37] Y comenzaron a llorar desconsoladamente, y abrazando a Pablo, lo besaban, [38] afligidos especialmente por la palabra que había dicho que ya no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta el barco”.

Pablo comienza yendo al grano. “Ustedes saben como me he comportado...” (vv.18, 19), como si les dijera: “Voy a comenzar por mí, hablando de mi ministerio.., y lo hago con el fin que sean mis sucesores, mis sustitutos… con humildad los he servido y he llorado mucho...” (vv.18-21). Los pastores deben saber que los otros pastores lloran. Si alguno lloraba ahora sabría que Pablo lloraba. Que el ministerio no es un juego y se vierten muchas lágrimas. Lloró en Asia por tres años (v.31), y nosotros sabemos que en Europa también (2Co.2:4); y nuestro Señor mojó el suelo de Israel no sólo con lágrimas y sudor sino con sangre.

Después que oraron, dice Lucas, que lloraron no por lo que pasaría al evangelio y a las iglesias, (vv.29,30), sino porque no verían más a Pablo (vv.37,38). No solemos llorar mucho por lo que le acontece al evangelio y a las iglesias sino por causas personales, y en todo caso por lo que le pasa a mi  iglesia, mi familia, mi ministerio, pero no derramamos una sola lágrima que revele que se agolpa sobre nosotros cada día la preocupación por todas las iglesias. Ser pastor no es un paseo.

A Pablo le preocupaba el camino doctrinal que iba a seguir la iglesia en Éfeso. Las iglesias de Asia. Estas iglesias en Apocalipsis, el más joven de los doce apóstoles cuenta que Diocleciano las barrió. Una persecución concentrada en ellos y en los judíos de Roma. Había de todo dentro de ellas. Ni Juan pudo detener lo que Pablo vislumbraba como un fatídico desenlace. Mucho han de llorar “las iglesias” (“los pueblos”, Martí) cuando hacen llorar a Dios. Timoteo tampoco pudo evitar que aquellas cosas perversas se predicaran (1Ti.1:3,4). “Soy inocente de “la sangre de todos”. No es por falta de instrucción porque les enseñó públicamente y por las casas y toda su teología, “todo el consejo de Dios”. Sin embargo el inicio de la apostasía de las iglesias comenzaría dentro de los ministros. El triste final de la obra de Dios en Asia.

Este discurso no era para señalar a ninguno en particular sino para que cada uno se revisara a sí mismo y pensara en la grey (vv.28-31). Lo mismo que hizo Jesús cuando anunció la traición de Judas, para darle una última oportunidad de arrepentirse. Aquellos once salieron temblando y preguntándole a Dios ¿seré yo? Pero aquí en Éfeso nadie pensó de sí mismo que llegaría a tanto. Entre el v. 31 y v. 32 quizás hubo una larga pausa. Un llamamiento. Esperando que alguno pidiera oración o misericordia, pero nadie se movió. Entonces los encomendó a la gracia y la palabra de Dios y al poder de ella, recordándoles que era poderosa. Palabra y Espíritu.

Voluntariamente hemos ido enfocando el ministerio para las necesidades temporales de la gente y nuestro propio éxito. Ya la Biblia no es un libro doctrinal sino un libro de consuelo, un botiquín, un manual de psicología y consejería matrimonial. Se recibe a “Cristo como Señor y Salvador” sin hablarles sobre “la justicia, el dominio propio y el juicio venidero” (Hch.24:25), porque con esos temas se espantó Félix y nosotros no queremos espantar a nadie.
Se “salvan” por conveniencia, por las ventajas de creer en Dios y de ir a la iglesia. Ni una palabra sobre el infierno, eso es tabú, además la filosofía que la sociedad ha impuesto a los ministros es positiva, hay que ser positivos porque así lo enseña la psicología de los gnósticos y la Nueva Era que la permea. Si predicamos cosas negativas la gente no viene a la iglesia porque tenemos que sembrar la palabra en un campo hedonista. ¿Ese es el ministerio que recibimos del Señor Jesús? (v. 24). Es muy difícil hacer crecer una iglesia hablando de temas que espantan, hay que llorar mucho, enfrentarse con la culpa, la frustración y la falta de éxito y nos horroriza que la gente vea que no tenemos éxito. No contamos con la palabra fiel, que el “buen siervo” es “fiel” y nos interesa más tener éxito que ser fieles.

El ministerio de Pablo en algunas iglesias como en Colosas y Galacia, fue en apariencia un fracaso, sin embargo fue fiel porque el tamaño del ministerio es más grande que el tamaño de una iglesia; y un solo ministro vale ante Dios por un millón de supuestos creyentes. Moisés, si había que decidir entre los dos, valía más para Dios que Israel. Noé valía más que el mundo.
Jesucristo ganó la iglesia con sangre. Las almas se ganan con sangre. ¿Cuáles son las cosas “útiles” (provechosas) que debemos predicar públicamente y por las casas? (v.20). Pablo dijo: “de manera que desde Jerusalén y por los alrededores hasta Ilírico todo lo he llenado del evangelio de Cristo” (Ro 15.19). Hasta lo que sería la antigua Yugoslavia (Servia y Croacia), 1400 millas, a pie y en barco. Con prisiones y tribulaciones.

Por último, el apóstol termina su testimonio mostrando que existe una conexión entre el dinero y la infidelidad doctrinal (vv. 33-35). Pablo era casi independiente financieramente de las iglesias; algunas lo ayudaban pero la mayoría no. No trabaja bajo ningún presupuesto hecho por alguna iglesia u otra organización. Él, y su familia si la hubiera tenido, no dependerían de contribuciones para poder vivir. Ganaba dinero secularmente. Moralmente era independiente de todas. No se aprovechaba del derecho que como apóstol se le había dado por el Señor (1Co.9:14,18,19). No tenía problema en comprometer por su salario la pureza del evangelio, para que le paguen o para ganar gente para tener mejor salario.
El ideal no es tener una iglesia grande que lo sostenga con un buen sueldo, no es ganar más sino de la iglesia recibir menos. William Kiffin era así. Guillermo Carey la última parte de su ministerio fue así, y Spurgeon cobraba los asientos en la iglesia a los que venían a oírle. ¿Cuantos pagarían para entrar a nuestra Iglesia a escuchar uno de nuestros sermones? De ese modo habrá más dinero para ayudar “a los necesitados” (v.35) y para gastar en la evangelización del mundo. Este es el jugo del sermón del apóstol Pablo a los pastores de Éfeso. Pablo los invitó a arrodillarse. Arrodillémonos. Que haya más palabra de Dios en nuestros púlpitos, más oración, más Espíritu. No es con dinero que Asia se salva sino con el poder del Espíritu Santo.


martes, 11 de febrero de 2014

No vivas sólo con gracia vieja


Levítico 25:18-22
“Cumpliréis, pues, mis estatutos y guardaréis mis juicios, para ejecutarlos, para que habitéis seguros en la tierra. Entonces la tierra dará su fruto, comeréis hasta que os saciéis y habitaréis en ella con seguridad”.  

El Señor sabe lo que te ha de costar cumplir sus estatutos y él hará la provisión para hacerlo posible; cuando te dispongas a cumplir con lo que te pidió contarás con su bendición para que te sea fácil, ligera su carga (Mt.11:29,30). Tendrás razones para no desobedecer a Dios, no te hará falta la desobediencia. El pueblo se preguntaba ¿si dejamos de trabajar todo un año, qué comeremos? Y la divina respuesta le llegó: “Cuenten con bendiciones adelantadas. Lo que yo pido lo doy primero, todo lo tengo pensado”. No debiéramos sospechar jamás que seremos olvidados y abandonados por Dios. Les dice “por tres años”; la solución está en estas palabras: “Yo enviaré mi bendición”, y sería tan grande que de ella podrían estar comiendo varios años. A esa gran bendición le llama añejas (26:10). Son buenas Señor, pero no nos dejes de bendecirnos para que no vivamos sólo de gracia vieja, de lo que un día nos diste. Renueva tu atención con nosotros y úngenos con aceite fresco (Sal.92:10). Para cada cosa necesitamos una gracia distinta, y una cantidad diferente.

lunes, 10 de febrero de 2014

Diezmar el comino no es mejor que amar a otros


Levítico 21:1-3
“Jehová dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos. Mas por su pariente cercano, por su madre o por su padre, o por su hijo o por su hermano, o por su hermana virgen, a él cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminará. …”.

¿Cómo es eso que el Señor Jehová autoriza al sacerdote a contaminarse, a quebrantar un mandamiento, a perder su santidad ceremonial? Sí, por su padre o su madre para ir a su cadáver, tocarlo, besarlo, para mostrarle sus últimos afectos y gratitud; para consolar a sus parientes. ¿Ves? Esas cosas son más importantes que las ceremonias religiosas; ayudar, ir y amar a los padres es más importante que diezmar hasta el eneldo y hasta por un comino (Mr.7:10-13; Mt.23:23). Mostrar afectos al prójimo es más importante que una ceremonia cuyo propósito es el sentido espiritual que tiene y no ella en sí misma. Eso no es poner a Dios en segundo lugar porque el amor al Señor en el prójimo se muestra sublime. Amar al prójimo es amar la imagen de Dios. Recuerde como Jesús detuvo con su mano el féretro del hijo de la viuda de Naín y como tocó al leproso (Luc.7:11-14; Luc.5:12,13). Y no se contaminó. Sacar a la niña de aquel cajón era más importante que complacer a Moisés y a una multitud de religiosos vacíos y fingidores.


sábado, 8 de febrero de 2014

Cosas sobre ciertos literatos, artistas y matemáticos


Levítico 11:20-23
“Todo insecto alado que anduviere sobre cuatro patas, tendréis en abominación. Pero esto comeréis de todo insecto alado que anda sobre cuatro patas, que tuviere piernas además de sus patas para saltar con ellas sobre la tierra; estos comeréis de ellos: la langosta según su especie, el langostín según su especie, el argol según su especie, y el hagab según su especie. Todo insecto alado que tenga cuatro patas, tendréis en abominación”.

Si no tienen piernas y no pueden caminar normalmente son inmundos; ¿por qué te has degenerar comiendo insectos? Tal vez insinúen a los hombres que pueden volar con sus pensamientos e imaginaciones pero no podrían jamás caminar en línea recta, y menos saltar porque no tienen coyunturas, o sea rodillas, pues son inmorales, no moralmente justos y santos. Ahí tienes a los literatos, matemáticos, filósofos, escritores, artistas de cine y televisión, que admiran a la gente con sus dones del cielo pero sus vidas son atroces. Suben hasta las nubes con sus dones y bajan hasta las profundidades del infierno con sus vidas; no los aplaudas, ni imites sus vidas; no los aplaudirás, porque aunque se remontan y sean admirados están mutilados de las piernas, les falta la capacidad para caminar derecho y no andan como debieran los seres humanos. Cultiva el intelecto y también el carácter, y que ese sea como el de Jesús así decía Pablo, que era imitador de Cristo (1Co.11:1), y por eso le pedía a los amigos que lo imitaran. Y por otra parte enfáticamente el apóstol dice "sed imitadores de Dios como hijos amados" (Efe.5:1; 1Jn. 3:2).

La justicia de Moises y la sensibilidad de Aarón

Levítico 10:16-20
“Pero Aarón dijo a Moisés: Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su holocausto delante de Jehová. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos del Señor? Cuando Moisés oyó esto, quedó satisfecho”. 

Oye la conversación entre los dos hermanos, ¡qué nivel! El celo de Moisés por la ley y la ternura de Aarón. “Mira, amado hermano, no tengo deseos de comer nada porque estoy muy triste, pero no por falta de hambre sino porque el ánimo que tengo no sería acepto al Señor. Con demasiado dolor en mi corazón, Señor, no podría cumplir mi ministerio y agradarte” (v.19).

Hay cosas que nos suceden que son inimaginablemente duras y que sólo Dios las puede entender. Moisés sí era "mosaico", ley, legislador, pero a Aarón no tan rígido y con tanta fe como su hermano. No me atrevo a comparar a uno con otro y decir quién era mejor, pero sí puedo compararme con los dos, la meta del ejemplo justo del admirable y temido Moisés, hecho con tablas de piedra y justicia divina es muy elevada para mí, yo me identifico más con su hermano, débil y digno de compasión. Ojalá en lo que a Dios se trata quisiera ser como el Legislador. ¿Quién combina la justicia de Moisés y la sensibilidad de Aarón en su persona sino Cristo, el sacerdote perfecto que puede compadecerse de nuestras debilidades?


martes, 4 de febrero de 2014

La Biblia, un libro hecho con martillo, plumas y tinta


Éxodo 36:9-38
“Y Bezaleel, Aholiab y toda persona hábil en quien el Señor ha puesto sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra de construcción del santuario, harán todo conforme a lo que el Señor ha ordenado” (36:1). 

Una casa apropiada para el desierto, transportable, preciosa, bella y sagrada. El pueblo sabía que fue diseñada por Dios, que miraban un modelo divino, no algo bajado del cielo sino fabricado por ellos, por hombres muy dotados por el Señor y estrictamente ajustados a los diseños de él; pero ellos también habían tenido participación en su construcción. Pasando por enfrente quizás podrían reconocer algo de lo que habían dado o hecho, oro, telas, madera, etc. El tabernáculo se parece a la formación de la Biblia. ¿Que es un libro escrito por hombres? Sí, ¿y qué? El diseño de ella es divino pero muchos hombres y mujeres han trabajado primorosamente en su construcción. ¿Quieres hallar la verdad? Escudriña la Escritura, inclusive lo que cantaron Moisés y Miriam. 

Estúdialos a ellos, la experiencia cristiana que tuvieron, la fe o carencia de ella, lo acertados y desacertados que estuvieron, sus fidelidades y pecados, cómo se rebelaron y fueron perdonados. Fíjate y piensa en Caín, en la serpiente antigua, en Balaán el falso profeta, en Anás, Caifás y Judas Iscariote. Ponlos en la mirilla de tu estudio y descubre lo que el Espíritu Santo nos dijo por medio de sus vidas. Escucha a Satanás cuando habla con Jesús, y óyelo a él en el huerto y en la cruz. En la Biblia siempre hallarás huellas de hombres y huellas de Dios, mensajes labrados, palabras primorosas, la gloria y presencia de Dios en ella. Tiene las huellas de Moisés, de Josué, de Esdras, Nehemías, Pablo, Juan, Pedro. Y también de vidas que no escribieron nada en ella sino sus historias como Rut la moabita, Timoteo, Tito y Epafrodito, Evodia, Síntique y Priscila. Dios contando la verdad sobre la experiencia humana, escribiendo su revelación por manos de hombres. Es un libro para mí, el mejor de cuantos los hombres hayan escrito.
Como el tabernáculo, es una obra de Dios y de hombres, para los hombres; de hombres para los hombres; la revelación celestial, el mensaje divino, fundido y martillado, esculpido, labrado, tejido y teñido, por manos de hombres capacitados y santos. “Aquellos varones hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”, con martillo, plumas, pergaminos y tinta (2Pe.1:21).

lunes, 3 de febrero de 2014

Morir en la iglesia que más se ha amado

Éxodo 32:34
“Pero ahora ve, conduce al pueblo adonde te he dicho. He aquí, mi ángel irá delante de ti; mas el día que yo los visite, los castigaré por su pecado”.

Quiso decirle, “no me pidas que no los castigue cuando tengo que hacerlo. Lo que más puedo hacer por tu oración es un aplazamiento o sea diferir el castigo, y porque me lo has pedido, posponerlo para otras fechas”. En otras palabras, como si le hubiera dicho, continúa con tu ministerio, sigue adelante con tu vocación y cumple tu comisión, porque irrevocable son mis dones y mi llamamiento. Eso es lo que quería aquel varón manso, más manso que ninguno, que Dios fuera posponiendo el castigo que su pueblo se había buscado, que lo alejara de su ministerio, que lo hiciera al menos, cuando ya él no estuviera vivo. Y así Dios lo hizo y el mal vino sobre ellos pero de modo distinto y paulatinamente, cuando ya su fiel líder estaba lejos. Si hubiera vivido más o se hubiera marchado, se habría enterado de lo que le pasaba a su muy amada congregación. Pero no vivió para verlo ni oírlo. 

Lo que no permitió aquel ministro fue que la iglesia lo detuviera. Siguió con ellos, mirando hacia delante donde iba el ángel, que era lo mismo que mirando a Dios, avanzando detrás de una columna de fuego en sus muy oscuras noches, y en los días nublados y difíciles continuaba caminando como director de todos, sin parar, cubierto por una milagrosa nube. Todo eso le quiso decir con que prosiguiera con el llamamiento, hasta que él le dijera “basta ya”, y eso nunca se lo dijo sino “sube acá”, y cuando Moisés ya había dicho, escrito y hecho todo lo que Dios quería, subió al monte Nebo y allí murió, y antes vio de lejos todo lo que  hubiera querido ver de cerca, el éxito de Jehová y el de su servicio por cuarenta larguísimos años. 

Entonces Dios tomó el anciano cadáver en brazos, llamó como custodio al arcángel Miguel a quien encargó para que el diablo no lo usara con fines idolátricos (De.34:1-6; Jud.v.9). y lo enterró. Moisés tuvo esa dicha, morir en la congregación que más había amado, descansando sin pleitesías póstumas.  Lo último que sabemos de él es que estando en la gloria bajó en una visión, al monte de la transfiguración, no para ver su amada iglesia sino para conocer cómo irían los acontecimientos de la crucifixión (Luc.9:29-31) No hay monumento ni placa que diga “en paz descanse”. Su obra sin él siguió.  De Calvino tampoco se sabe donde está enterrado porque no le pusieron ninguna marca a la tumba, petición de él.