sábado, 8 de febrero de 2014

La justicia de Moises y la sensibilidad de Aarón

Levítico 10:16-20
“Pero Aarón dijo a Moisés: Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su holocausto delante de Jehová. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos del Señor? Cuando Moisés oyó esto, quedó satisfecho”. 

Oye la conversación entre los dos hermanos, ¡qué nivel! El celo de Moisés por la ley y la ternura de Aarón. “Mira, amado hermano, no tengo deseos de comer nada porque estoy muy triste, pero no por falta de hambre sino porque el ánimo que tengo no sería acepto al Señor. Con demasiado dolor en mi corazón, Señor, no podría cumplir mi ministerio y agradarte” (v.19).

Hay cosas que nos suceden que son inimaginablemente duras y que sólo Dios las puede entender. Moisés sí era "mosaico", ley, legislador, pero a Aarón no tan rígido y con tanta fe como su hermano. No me atrevo a comparar a uno con otro y decir quién era mejor, pero sí puedo compararme con los dos, la meta del ejemplo justo del admirable y temido Moisés, hecho con tablas de piedra y justicia divina es muy elevada para mí, yo me identifico más con su hermano, débil y digno de compasión. Ojalá en lo que a Dios se trata quisiera ser como el Legislador. ¿Quién combina la justicia de Moisés y la sensibilidad de Aarón en su persona sino Cristo, el sacerdote perfecto que puede compadecerse de nuestras debilidades?