miércoles, 25 de julio de 2018

Nos desvelamos por pequeñísimas cosas a veces imaginarias


SALMO 3:5; 4:8

“Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”. “Me acosté y me dormí porque Dios me sostiene” (BTX). “En paz me acostaré y me dormiré porque tú Dios me haces vivir confiado”.


David, aun dentro de una cueva podía dormir confiando en la presencia de Dios, no porque tuviera algún ángel de guardia a su lado. Yo nunca pienso que hay ángeles junto a mi cama, aunque no se los prohíbo, pero me asustaría si viera uno; y ¿cómo podría distinguir que no es el diablo disfrazado como ángel de luz? (2 Co.11:14). Algunos fundadores de sectas heréticas han afirmado que un ángel les ha dictado sus libros. Tampoco hay ángeles niños. No sueño con los angelitos, que son ellos los que me sustentan, ni dentro de mi casa, yo pienso que es Dios quién está ahí...he aprendido a no confiar en los ángeles porque el mismo Dios notó necedad en ellos y no les tiene confianza (Job 4:18), ni me relaciono con ellos, ni les envío cartas, ni menos en “angelitos femeninos”, yo confío en quien los manda, el que les ordena hacer esto y aquello, y no darían ni un paso hacia mí si Dios no los enviara; no me harían ni un solo favor si Dios no se los pide (Sal. 121:4). Uno puede acostarse y dormir así porque se  halla en la presencia de Dios. De lo que sí estoy seguro es que se hallan donde se predica el evangelio, que vienen a los cultos, que “anhelan mirar estas cosas” (1 Pe. 1:12), y que “se alegran con un pecador que se arrepiente…” (Luc.15:7).

¿Has tenido la experiencia de dormir plácidamente toda la noche habiéndote acostado con muchos temores y peligros? Nada malo te ocurrió, ni siquiera tuviste una hora de insomnio porque el Señor te ayudó en tu reposo. A sus amados ayuda a dormir (Sal 127:2). ¿No has leído como dormía el Señor sobre un cabezal y Pedro entre soldados? (Mr. 4:38; Hch 12:7). Y nosotros, al verlos dormir a ellos nos avergonzamos porque nos desvelamos por pequeñísimas cosas a veces imaginarias. ¿Llevas al sueño presentimientos y miedos, los conflictos espirituales, tensiones, estreses diurnos contra Satanás? ¿Se te introduce él en tu reposo y te acosa con pesadillas? (v. 8; 4: 4,8). Uno recibe bendiciones mientras duerme y al despertar la tormenta ya pasó y se siente renovado. Fue un milagro haber pegado los párpados. Un milagro haber podido dormir sin despertar a la que está a tu lado. Lo único que no hago es cuando debo hacer algo “dormirme en los laureles”.


sábado, 21 de julio de 2018

Compruebe si lo que vio en su iglesia no fue un teatro sino un culto de adoración

Mateo 5:23-25
"Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda".

Primero comento algo diferente a lo que prometo en el título de esta nota. No presentes al Señor una ofrenda mezclada con rencores. Hemos presentado al Señor muchas preciosas ofrendas conscientemente contaminadas con pecado, y hasta es el pecado quien las ha hecho hermosas a los ojos a los hombres. Versos inspirados en amores ilícitos, prosa elegante, sonora y bella, que cautiva la opinión de los críticos y traspasa el corazón con fragante emoción a quien van dirigidos o en quien se piensa. El pecado suele inspirar el arte, el cincel del escultor, la pluma del literato, la lengua del enamorado. Así hemos dedicado a Dios y al prójimo alabanzas preciosas con motivaciones románticas de un fingido, pero erótico, amor fraternal, bellos comentarios sobre la poesía sagrada con la imaginación puesta en un sueño peligroso. Esta clase de pecado que contamina la ofrenda a Dios es mil veces más execrable que una renuente reconciliación y arreglar un mal entendido con un hermano, una palabra equivocada o un juicio precipitado. ¡Oh pecado, de estirpe y linaje cainita!, que eres padre de los que tocan flautas y de los que se extienden martillando sobre las edades del hierro, del bronce y del oro (Ge.4).

Y ¡qué pena, de sermones públicamente aplaudidos, elegantes trajes y llamamientos a caminar al frente con la promesa de recibir a un Cristo que está en la puerta y llama, pero no entra! (vv.19-22). Y ¿para qué quiere que levante la mano? ¿Para decirle el Señor te bendiga? ¿Seguro? ¿O para contarlo como un éxito personal del sermón? ¿Para llevar un récord de profesiones de fe? ¿De veras que alzar la mano es una profesión de fe? Las profesiones de fe se hacen en la familia, entre los vecinos, en el trabajo, donde se corra el riesgo de ser discriminado. Y a propósito ¿Por qué lo empujas por la frente y tienes preparado un voluntario que lo recoja y suavemente lo deposite en el piso o le ayude a incorporarse? Cuando el apóstol predicaba el día de pentecostés ¿el poder del Espíritu Santo necesitó que Pedro los empujara para que se cayeran? Tuvieron otra manifestación, excepto derribarlos. Sobre eso de caerse lo leo en el Nuevo Testamento, pero no fueron los apóstoles los que derribaban a la gente, y menos Jesús, “y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él” (Luc.4:35). Por amor de Dios no pierda su domingo, vaya a otro lugar donde el predicador como Pablo en Berea, abra su Biblia, la predique y usted se vaya con ganas de seguir escudriñándola, y sin rendir su independencia mental, sino para comprobar si lo que oyó en el sermón y lo que vio no fue un teatro sino un culto de adoración (Hch.17:10-12).


viernes, 20 de julio de 2018

Ánimo pastor, no tires la toalla


JOB 1:10
“Y al trabajo de sus manos has dado bendición". 
Con amargura y envidia el diablo reconoce eso, porque delante del Creador y poderoso Jehová, él tiene que mostrarse como realmente es, una persona llena de odio y envidia hacia los santos que reciben las bendiciones que él jamás recibirá. El diablo sabe cuándo Dios no nos bendice y por qué, pero miente cuando sin fundamento asegura que Dios no nos bendecirá. En eso no podemos hacerle caso. Dios bendice a quien quiere y como quiere y cuando quiere y eso no puede saberlo Satanás nunca. El propósito al decirle a un creyente que Dios no bendecirá sus trabajos es para desalentarlo, para quitarle el ánimo y hacer que se rinda, que abandone su profesión o la traspase a otro y se retire afligido y malhumorado contra el Señor porque le pidió bendiciones que jamás recibió. El desánimo es su punto de mira y si logra meternos eso en la cabeza, que Dios no quiere bendecirnos, logrará que abandonemos el trabajo que Dios nos ha pedido hacer.
Y ¿cómo Dios no va a bendecir una labor en la cual él mismo la puso para realizarla? ¿Es acaso Dios un Amo que reparte sus faenas entre sus siervos y los destina de balde? El deseo de Dios al confiarnos un trabajo es porque tiene interés en que ese trabajo prospere no en que esté estancado porque él le niega la irrigación de su bendición y se burla de sus trabajadores abandonándolos a su propia suerte y fuerza. Ahora, sí es cierto que el Señor nos bendice cuanto quiere y como quiere. No creas que Satanás conoce la mente divina, y que eso que te dice que no vas a recibir bendición de Dios haciendo lo correcto, es una suposición mentirosa y abstracta por cuanto no has pecado para que tenga razón. Fortalécete en fe y cree en la Escritura que ha dicho que "nunca te abandonaré". No nos ha mandado a trabajar solos sino con su compañía, con la de su Espíritu Santo.
Contra las mentiras diabólicas encaminadas a que te retires de tu trabajo lo que mejor puedes hacer es clamar a Dios, ponte de rodillas y pídele al invisible que retire de tu vecindad y cercanía a los demonios que bajo órdenes infernales han sido enviados para con astucia y en silencio te descorazonen, y sin razón objetiva presentes tú dimisión. ¡Eso nunca! No podemos fallarle a Dios y Satanás quiere convertir la imagen de Dios en un retrato suyo, un déspota y arbitrario jefe que trata sin consideración a sus empleados. Ánimo, hermano, hermana, pastor, no tires la toalla.

jueves, 19 de julio de 2018

Tranquilo, búho solitario


SALMO 102: 3-7
“…mis días se han consumido como humo (en humo; se han vuelto humo, vapor, soy cenizas, ya no existo y sin embargo sigo vivo) “como pájaro solitario, sin pareja (búho) sobre un tejado”.  

¿Has sufrido tú de forma tan espantosa, perdiendo peso día por día y, además, no teniendo ni una sola alma con quien compartir el calor de tus preocupaciones? Hay veces que pensamos que somos los que más hemos sufrido, y que merecemos más condecoraciones que los demás; ignorando que esos mismos sufrimientos los padecen otros hermanos en diferentes lugares (1 Pe. 5:9). La actitud de los apóstoles era de gozo cuando sufrían, y siempre buscaban en ello una comparación con los sufrimientos de Cristo por su iglesia (Col. 1:24). Cuando Pablo enumera sus sufrimientos no lo hace para que lo compadezcan o le tomen lástima, sino para gloriarse en ellos. Toma tu cruz en la soledad, como el búho, respira, ora y espera, que el fruto del dolor es de bendición. Estarás solo pero no tan solo, lo que pasa es que no ves, o no sientes la compañía de Otro que va caminando junto a ti, y que si miraras hacia atrás verías sus huellas, las plantas de los pies de Dios en tu historia particular. Absolutamente solo no estás, y además parece que debes permanecer solo para que hagas el trabajo que tienes que hacer solo, y si vas al frente, todos los que pasan al frente de los demás casi siempre van solos. Tranquilo, búho solitario, reflexiona y haz lo que tengas que hacer en la soledad.

Comparto algo de la biografía que estoy leyendo. “Lutero enfatiza que la vida en Cristo necesariamente es una vida bajo la cruz. Si estamos unidos a Cristo, nuestra vida necesariamente tiene que ser modelada según la Suya. Tanto la vida del cristiano como la vida de la iglesia no es según una teología de gloria sino la teología de la cruz. Esto nos impacta dentro cuando morimos interiormente, y exteriormente compartimos los sufrimientos de la iglesia. La teología medieval, la teología de gloria, debe ser vencida definitivamente por la teología de la cruz. Si estamos unidos a Cristo en su muerte y resurrección, y separados para él por medio del bautismo (como Pablo lo dice en Ro. 6:1-14), entonces toda la iglesia se encontrará bajo la cruz de Cristo. La cruz de Cristo no necesariamente significa un pedazo de madera donde se muestra a Cristo cargándola sobre sus espaldas, y que después es clavado en ella, sino más bien se refiere como dice el apóstol Pablo, a llevar los sufrimientos de Cristo (2 Co.1:5) ; los sufrimientos de Cristo abundan en nosotros por causa de la iglesia que es su cuerpo (Col. 1:24). Así que, en sentido general la cruz de Cristo significa todas las aflicciones de la iglesia la cual ella sufre por Cristo” (El Legado de Lutero, pag.156). Tranquilos, hombre, mujer, solitarios.

martes, 17 de julio de 2018

Simplona franqueza, como en You Tube, verter todo lo que se tiene dentro


JOB 7:6-21
“Por tanto, no refrenaré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu, y me quejaré con la amargura de mi alma”.

Job habla con Dios sobre la brevedad de su vida para que él se la cambie (vv.11-21). Uno esperaría una oración corta pero no es así; nota que es una gran queja y argumenta largamente con Aquel que puede cambiar su situación. ¿Pueden los hombres devolverles los hijos muertos, la fortuna y la salud perdidas? Esta oración parece tomada de su diario y leída a sus amigos o recitada en versos delante de ellos, o incluida posteriormente cuando editó su libro. Aquí admite lo que niega a sus amigos: que es pecador y afirma lo que a ellos no les acepta: que sus desgracias están conectadas a sus iniquidades (v.21).
¿Qué es eso de formar grupitos cristianos y verter como aguas todo lo que traen dentro? ¿No esconde esa simplona franqueza las larvas de la carne y lascivia? ¿No promueve una enfermiza curiosidad? ¿No elimina esa confraternidad los necesarios alientos de inspiración del buen modelo? ¿Cómo puede inspirarnos una vida que vemos y palpamos que es tan tierra como la nuestra? ¿No le da eso asco? ¿No es como un rodeo de regreso a la “confesión auricular” que se le hace a los curas católicos? ¿No sería mejor meditaciones bíblicas, alabanzas y oración?  No veo ningún resultado, a no ser siquiátrico, sentarse dentro de un grupo, sin lágrimas en los ojos, o haciendo pucheros y gimoteando, y enseñarles los trapos de inmundicias a los demás.  Santiago no aconseja que se haga eso, él se refiere a que, si alguien peca contra otro, confiese el pecado a ese otro, no a otros, que quieren enterarse (Sgo. 5:16).
No tenemos que ser tan francos con los curiosos como lo somos con Dios. El necio es a quien le gusta enseñar todo lo que hay dentro de su corazón y las intimidades familiares, y hasta pondría una cámara de video en su hogar y la instalaría en YouTube para ser el centro de atención de todo el mundo, vean lo que vean (Pro.18:2). Job no hizo eso, no desnudó su alma frente a sus amigos, y les dijo a sus impertinentes visitantes muchísimo menos de lo que le dijo a Jehová. Y los dejó con las ganas.


lunes, 16 de julio de 2018

La modernización del matrimonio y lo que llaman liberación de la mujer


EFESIOS 5:21-33

“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.

Una mejor traducción con mejores manuscritos de (5:21) sería que nos sometiéramos unos a otros en el temor del Mesías o de Cristo (5:22); los mejores manuscritos no contienen la expresión que las esposas estén sometidas a sus maridos, lo que el apóstol escribió fue “a sus propios varones u hombres”, parece que el copista extendió lo del sometimiento desde el versículo anterior, aunque no hace falta discutir sobre el asunto porque el liderazgo de la familia corresponde al varón, y ese concepto incluye a la mujer para que tenga voz y voto. Esa forma de organizar la familia se aclara en los versículos siguientes (5:23, 24). El matrimonio es algo tan sagrado como la iglesia, y desde que Jehová creó al hombre y la mujer estaba pensando en su iglesia (5:25). Lo mismo que ya he señalado anteriormente, lo que el apóstol escribió fue en vez de esposo y esposa, varón y mujer, hombres y mujeres, definiendo la pareja a cada uno por su género natural, y dentro de ese pensamiento intercala el vínculo perfecto, el amor, tan puro y tan intenso, y tan sagrado como la pureza, e intensidad de Cristo. Y como la pareja es definida en ese sentido, un varón y una hembra, y lo que recíprocamente sienten, como dos polos opuestos. Es un amor originado atractivamente en cada célula masculina y femenina, y es el único, el natural, la pagana forma de la atracción de polos iguales es antinatural y perversión. La muerte del amor sí existe y sus funerales también, como una admisión bíblica más moderna llamada divorcio (Mt.19:1-12).  En aquella forma de amor tan sagrada y perdurable no se asoma ni por casualidad esa palabra divorcio, como lo demostró al principio de la humanidad cuando era tan puro el sexo que podían caminar desnudos, como los niños, sin fijarse en eso. La unión de la primera pareja humana que, aunque enfrentaron situaciones gravísimas, los dos murieron muy viejos, con muchos siglos de edad, arreglaron sus problemas, sin que se lea la desgraciada separación por común acuerdo.

En (5:26) “para santificarla habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra”, como ya he sugerido el concepto de iglesia es desprendido desde una pareja casada, de un hogar, y ambos, el hogar y la iglesia deben ser limpiados por la Palabra de Dios, ambos santos y sin manchas de pecados, ni en ellos ni en los hijos. La pareja y la iglesia tienen que haber palabra de Dios en el púlpito, en la cama y en la mesa, y en el trabajo. Ella, primordialmente ella, sin ningún sustituto barato. El apóstol está pensando no en las arrugas de la vejez, que son los surcos abiertos en el rostro por el arado de los años, de la experiencia, donde el tiempo ha ido depositando las semillas de la verdad. Eso surcos pueden ser ostentados y deben ser respetados, porque no disminuyen el valor del rostro, sino que lo aumentan, lo mismo que el cabello blanco sin teñir, tanto que nuestro Dios se auto codificó como Anciano de días (Dan.7:9,13,22).
La iglesia lo mismo que cada cristiano debe estar vestida de Jesucristo (Ro. 13:14). El versículo siguiente, “los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos” (5:28) viene a punto para chocar con los psicólogos actuales metidos a consejeros familiares dentro de la iglesia de Cristo, que intentan reformar la familia diciéndole principalmente a los esposos que se amen ellos primero para poder amar a sus mujeres, lo cual es completamente opuesto a la revelación bíblica, y ahí está el apóstol Pablo para intervenir y decirles a esos educados que están equivocados, y dejen de sustituir con esa ciencia la teología. 

Y el 5:29 amplía lo anterior queriendo decir, hombres amen a sus mujeres con la fuerza de todo el egoísmo de una mente natural, a menos que dicha persona no se halle en sus cabales y atente contra su vida. Y el apóstol no está pidiendo mucho sino lo mínimo puesto que cuando apareció Cristo, su evangelio, y el Espíritu Santo que nos deja, el matrimonio alcanza su perfección y el varón llega a amar a su mujer más que a sí mismo, porque Cristo amó y ama la iglesia más que a sí mismo. En el amor de Cristo no existió ni la más remota traza de egoísmo. Nuestro Señor, el Segundo Adán, fue y es perfecto. En el hogar moderno la mujer con su trabajo produce dinero para el sustento familiar y ella también sustenta y abriga a su marido como también sostiene y abriga Cristo a su iglesia. En el (5:30) algún copista añadió eso “de su carne y de sus huesos”. Siempre hay que estar alerta para que no se le añada ni se le quite algo a la Palabra de Dios. Lo mismo ocurre con el 5:33, donde el apóstol no escribió “propia” sino carne. Es un buen consejo del apóstol Pablo que si los medios o recursos lo permiten la nueva pareja se vaya a vivir sola no con los padres ni con los suegros, ya sea que alquile el lugar o lo compre (5:31). Que el nuevo hogar elabore sus propias tesis conforme al conocimiento que traigan y vayan adquiriendo, sin el suplemento de padres y suegros a menos que aquellos soliciten alguna consejería. Déjenlos que cometan sus equivocaciones y las corrijan solos, si acaso con la Biblia y con lo que el Espíritu Santo les enseñe en los sermones del pastor, suponiendo que los recién casados, y después con sus hijos, tengan el día de reposo como día de adoración y no para dormir la mañana. El apóstol le llama misterio al matrimonio así concebido porque esa explicación no se le había ocurrido ni a él mismo antes, y pudo haberlo sorprendido como hombre soltero, que en el cristianismo era algo más que la unión erótica de un hombre apuesto con una mujer bonita, sino que tendría el propósito de darle comienzo a una iglesia, y hacer por reglas familiares las mismas doctrinas que estructuran la iglesia por la cual Cristo murió, y que el respeto recíproco no lo destruya la modernización del matrimonio y lo que llaman liberación de la mujer (5:33)

viernes, 13 de julio de 2018

Por qué se ponen de pie cuando cantan y no cuando leen la Palabra de Dios


SALMO 98:1-3
“…cantad a Jehová cántico nuevo”. 

Este salmo tiene el mismo fondo que el anterior: la justicia que Dios ha hecho a Israel, pero con algo distinto, una exhortación a cantarle cántico nuevo. ¿Por qué la iglesia debe aprender coros e himnos nuevos? ¿Cuándo? Bueno es decir algo sobre los himnos antiguos, que son preciosos y los nuevos no deben substituirlos porque son recuerdos de pasadas misericordias. ¿Acaso cada salmo nuevo que se componía, suplantaba a los viejos o los complementaba? ¿Qué es eso, romper con el pasado musical de la iglesia como el mundo hace con sus repertorios? Cuidado con la culturización de la música porque, aunque haya cántico nuevo, experiencias nuevas y diversas, cada cristiano no es un autor musical, compositor o arreglista.  Hay himnos antiguos que uno desconoce y cuando los canta parece que fueron compuestos ayer en la tarde. 

Es asombroso el número creciente de hermanos y hermanas que pasan al frente de la congregación para cantar un cántico nuevo, y se ve que no tienen dotes musicales; mejor fuera que cantaran juntos con la congregación y no al frente de ella. Se deben cantar himnos nuevos que reflejen las nuevas experiencias del Espíritu moviéndose en la vida de la iglesia. Los coros más bíblicos y pertinentes, no son aquellos que repiten con cualquier música los textos bíblicos en el contexto mismo que fueron inspirados, sino aquellos que elaboran el mensaje bíblico y expresan en versos y melodías sus sustancias, sus doctrinas; porque es el espíritu primero, con la letra lo más importante. A propósito ¿por qué se ha sustituido la palabra himno por canción cuando se va a cantar? Se dice “vamos a cantar una canción” y no un himno. Según el diccionario VOX de la lengua española estas son las definiciones. Himno: Entre los gentiles composición poética en honor de sus dioses o héroes, o para celebrar un suceso memorable. 2. composición poética en alabanza de Dios, y de la Virgen o de los Santos. 3. composición poética o musical de alabanza, entusiasmo o adoración. Manifestación de entusiasmo: los himnos de la fe. Canción: composición en verso para ser cantada. 2. música de la canción. 3. composición lírica, dividida en estancias largas, todas de igual número de endecasílabos, menos la última, que es más breve. Cántico: Cada una de las composiciones poéticas de los libros sagrados y los litúrgicos en que se dan gracias o tributan alabanza a Dios; por ejemplos, los Cánticos de Moisés, El magníficat, etc.

Si las sustituciones se han hecho y no por capricho ni por contemporizar, entonces ¿por qué?  En Efe. 5:19 se mencionan los salmos, himnos y cánticos espirituales. Salmo, en griego es “psalmos” y significa “una pieza musical, una oda sagrada acompañada con voces, arpas u otro instrumento”. Himnos en griego es “humnos” y aparentemente proviene de una forma más simple llamada “hudeo” que significa celebrar, o es una oda religiosa. Cántico en griego es “oide” y significa eso mismo, un canto o una oda de cualquier tipo, y por eso Pablo añade “espirituales” para que haya diferencia entre los cánticos del mundo y los religiosos, sin baile para que sea solemne y reverente. Si quieren saltar cuando cantan, admitido, pero cuando le den paso a mi predicación, estense quietos y concentrados en lo que con mi Biblia abierta voy a decir. Y a propósito, ¿por qué se ponen de pie cuando cantan y no cuando leen la Palabra de Dios?

miércoles, 11 de julio de 2018

Todos tenemos que pedirle a Dios muchas disculpas


EFESIOS 4:17-32
“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, la casa sonido cuya cacerola hay una renovación  en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

Un buen grupo de consejos que tiene que ver mayormente con la relación entre ellos mismos y también para los de afuera. Efesios se concentra en lo que tiene que ver con la iglesia. Y el primer versículo (4:17) es un llamamiento a que hagan contraste con la forma que viven en la sociedad, parecido a lo que dio Jesús que sean “luminares en el mundo”. Este versículo trata sobre el cambio de forma de pensar, que tengan un punto de vista diferente a los que no conocen a Dios, porque ellos tienen “el entendimiento nublado, extraños completamente de la vida de Dios y eso porque no han sido evangelizados, no han tenido contacto con el conocimiento de Cristo, son ignorantes (4:18); y no sé si la ignorancia que menciona es el resultado de la dureza de corazón o el corazón está endurecido por falta de conocimiento, pero la idea parece que es que por naturaleza le hacen un rechazo al mensaje que escuchan. Cuando perdieron la sensibilidad si es que la llegaron a tener en algún momento, tal vez cuando pasaron de la infancia a la juventud y dejaron de ser niños comenzaron inmediatamente a manifestarlo en relación con el inadecuado uso del sexo (4:19). Y este versículo es ampliado para decir que ese tipo de pecados sensual se desarrolla con más velocidad, ya sea prematuramente, una vez empezado a practicar, sin embargo, el aprendizaje de Cristo (4:20,21) les mostró como dice el apóstol Santiago, en un espejo, que estaban equivocados practicando muy temprano el engaño y la mentira de la utilización del sexo en la mañana de la vida.
En el 4:22 enseña que la conversión a Cristo después de haber adquirido el conocimiento del evangelio, el resultado visual de la adquisición intelectual de la doctrina cristiana debe hacer aparecer una nueva personalidad como si quitaran a un hombre y pusieran en su lugar a otro caminando en sus mismos zapatos (4:22-24). Aunque la exhortación está hecha, la operación de cambio es producida por Dios porque es demasiado gigantesca, y los impulsos y las fuerzas deben ser externas, divinamente externas. Es necesario quizás aclarar un poco que la vida cristiana y el testimonio no es una ropa que uno se cambia y no que es un atuendo permanente y que al contrario con el de cursar vivir en la hermosura de la santidad el traje se vuelve más vistoso, más lujoso, más bonito, más atractivo y envidiable. Porque en el fondo del corazón los pecadores envidian la nuevavida de sus semejantes.
Después del sexo tiene otro cambio y es que la persona se convierte en otra en la cual se puede confiar (4:25); específicamente empezamos por los hermanos partícipes en la adoración. Otro aspecto indicado por el apóstol para manifestar la nueva personalidad cristiana es el control del “genio”, o sea la ira y esto va dirigido específicamente a los que tienen un carácter colérico y que por naturaleza por el esfuerzo, aunque sea grande que hagan, no pueden controlarse por cualquier conveniencia en relación al trato y dicen cosas de las cuales se lamentan y tienen que disculparse o pedir perdón (4:26). Este otro versículo 4:27 “y no deis lugar al diablo”, metido donde está parece que tal vez en los disgustos que causan los ajenos, el diablo pudiera tener algo que ver, no para echarle la culpa a él o quitársela sino para saber que el mal genio y el mal carácter y las opciones temperamentales permiten al diablo aumentar sus efectos y exagerar la enojosa situación.  
En cuanto a 4:28 se supone que el ladrón convertido, aunque le queden algunos minutos de vida si se ha vuelto hacia Cristo, también debe volver la cara hacia su prójimo, y además sacar de los bolsillos donde lo tenga, lo que le ha quitado a otro. El asiduo trabajo, es un privilegio tenerlo y hay que hacerlo bien para no perderlo porque nadie quiere emplear a un haragán o que hace las cosas mal hechas. Realmente, aunque el trabajo en su origen tuvo que ver con el castigo de Dios, si se hace bien hecho es la manera de empezar con bendiciones el regreso al paraíso, y de las cosas que Dios nos deje adquirir compartir con otros.
Estos versículos siguientes muestran lo que ya he dicho al principio, que parecen notas tomadas en los sermones del apóstol Pablo. Es muy feo escuchar una mala palabra que ya no es una mentira sino una obscenidad en la boca de una persona que canta himnos de alabanza a Dios, que repite de memoria versículos bíblicos, que enseña la Escritura o la predica. La mala palabra tiene un origen psíquico y por esa razón la santidad antes de ser externa se expresa psíquicamente. Esta versión, BTX traduce “ninguna palabra dañina salga de vuestra boca”, sino la que contribuye a hacer vivir a los demás, hacerle la vida más agradable, y hacerlo o hacerla mejor cristiano, que sea una forma de comunicar gracia divina a los que escuchan (4:29). Hay creyentes que jamás en su conversación con los demás mencionan alguna porción de la Escritura, por sus conversaciones, aunque algunas veces sean decentes, no refleja la boca de Jesús. También hay varias formas, o muchas formas de poner triste a Dios. Aquí específicamente habla de la tristeza del Espíritu Santo, y este consejo está intercalado entre la bendición que podemos ser para otros, y las quejas y el mal carácter, y la forma de ser, que cualquier observador tendría que adivinar si es cristiano o no (4:30-32). Verdaderamente el 4:30 lleva al lector al más allá a la resurrección. Y quien más defraudado se siente al oír y ver lo que no conviene a santos, es el Espíritu, el designado por Dios el Padre para nuestra perseverancia en la fe, y quien es el sello irrompible de lo que hemos llegado ser por la gracia de Dios. El clímax del 4:32 exuda una ternura pastoral que es muy difícil de rechazar y tal parece como si el apóstol se hubiera puesto de rodillas suplicándoles que sean compasivos con los demás, que se perdonen porque todos tenemos que pedirle a Dios muchas disculpas.

lunes, 9 de julio de 2018

Regresarán como si fueran a ver la copa mundial de fútbol


EFESIOS 3:1-13
“Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres,  como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios.... para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria”.

Si nos imagináramos a Pablo con sus libros y pergaminos sentado en su oficina, no debemos pensar que hace solo eso sino para tener algo de lo cual hablar, con lo cual administrar gracia a los pecadores y los santos porque por eso se considera un “administrador de los misterios de Dios” (1 Co.4:1; Tit.1:7), mayordomo para él comprensibles por el Espíritu Santo. Los efesios podrían pedirle de Pablo informes a los corintios, donde había sido su pastor, fundador, maestro y así, seguir informándose en todos los sitios donde había trabajado, y lo que recaudarían sería un libro de buenas referencias. En su caso no podrían escribir a algún seminario o escuela teológica porque lo que sabía le fue enseñando por Jesucristo mismo por su Espíritu mientras corregía su lectura de los sagrados libros canónicos judíos, y tratando de entender la Persona que le interrumpió su persecución en el camino hacia Damasco. Por eso nosotros podemos hacer lo mismo, leer y releer la Escritura, estudiarla por los buenos maestros para mejorar nuestra lectura, subir nuestra pasión por ella y agrandar nuestra capacitación por si quizás tuviéramos que administrarla a algunos.

Los que así obran entenderán lo que fueron misterios, pero ahora son revelaciones que necesitan meditación y práctica, no torceduras ni sacar herejías para “su propia perdición” (2 Pe.3:16). Otras generaciones no tienen el privilegio que nosotros tenemos cuando el Espíritu ha enseñado a buenos predicadores estudiosos, maestros, autores, que han escudriñado las Escrituras y nos la han hecho entender; y caminamos el día de reposo para oírlos y ahorramos para comprar sus libros.
Hay dos palabras que Pablo escribió, una que es practicada muy poco, leer y la otra a la cual es su único acceso, conocimiento. El conocimiento, cualquiera que sea, incluyendo el de la Biblia, no penetra al cerebro por un fenómeno que conocemos como ósmosis. Hay que pasar mucho tiempo leyendo, aunque sean folletos, libros, aunque sean breves, y escudriñando la Escritura para que ella nos haga una sonrisa, y a veces ella nos pide que busquemos ayuda, personal o literaria.

He leído de un funcionario egipcio interesado en el Dios único y que mientras viajaba en su coche aprovechaba su tiempo, no tomando fotografías sino leyendo la Escritura sagrada de los judíos, lo que hoy conocemos como Antiguo Testamento. Mientras leía se hacía preguntas sobre el texto en cuestión porque había partes que no entendía y necesitaba de alguna persona que le aclarara sus dudas. Y Dios que sabe si leemos la Biblia o no, si la estudiamos o no la estudiamos, respondió las interrogantes del funcionario y decidió ponerlo en contacto con un diacono, que no sólo repartía la santa cena en la iglesia o cuidaba la puerta sino que era un evangelista itinerante que evangelizó primero a su familia de modo que sus cuatro hijas sintieron la vocación, digo yo, para seguir el camino del padre, fundiendo el evangelio de Cristo como maestras de Biblia (Hch.21:8-10). Ese fue el sencillo predicador que la providencia, no ausente en sus planes de abrir misiones en el extranjero, lo puso en contacto con el funcionario de la reina egipcia y por su medio el continente africano recibiera la Palabra de Dios antes de él viajar a Azoto y las ciudades vecinas (Hch.8:40).
Un funcionario tan importante necesitaba un ministro estudioso de la Biblia y fue Felipe, quien acercándose al carro le preguntó si entendía la lectura del pasaje bíblico “¿entiendes lo que lees?”, a lo que él, quizás sorprendido, le dijo que no podía entender lo que estaba leyendo sino con la ayuda de algún otro, a lo cual ni lento ni perezoso Felipe se ofreció para interpretarle el pasaje que la providencia había puesto ante los ojos de este africano (Hch.8:26-31).
Cuando nos enteremos que todavía en algún lugar existe alguien que explique la Biblia expositivamente o textualmente, debemos apresurarnos a escucharlo. Felipe era un evangelista y todos los buenos ministros de Dios que sienten y hacen sentir el poder de la Palabra de Dios, hacen “obra de evangelista”, edifican y salvan. Seguramente quedaremos cautivos de su púlpito por la riqueza de su predicación, no por la clase de adoración, y cada domingo abrirá el cofre de Cristo y nos pagará con algún rubí, con alguna perla de gran precio o con oro de Ofir, el costo de nuestro viaje hacia su iglesia y volveremos, y así les ocurrirá a otros, y la iglesia la veremos tal vez lentamente, pero crecer segura como una ciudad asentada sobre un monte cuya calidad será vista desde lejos. Esa clase de predicación producirá también sermones hermosos, como un prisma, de muchos colores, presentando las mismas doctrinas, los mismos temas, y aunque pasáramos dos mil años escuchándolos no nos aburriríamos porque el misterio de Cristo es inmenso, los conocimientos extraídos o tomados de sus labios, son de incomparable belleza y querríamos oír más, porque tales cosas seguramente están siendo escuchadas por aquellos espíritus puros, sellados por Dios, que son enviados para guardar la salvación de los escogidos, y estarán atentos a las mismas palabras que sus humanos y hermanos oyentes están escuchando: las potestades que tienen sus moradas en las regiones celestes.

Pablo, quien escribió la mayor parte del Nuevo Testamento, el teólogo que visitó el tercer cielo, compraba buenos libros, pergaminos antiguos y pasaba tiempo estudiando la Escritura, para responder, mejor que Salomón, las preguntas más difíciles y por eso valía la pena viajar lejísimo para oírlo porque siempre se aprendía algo, aunque hubiera que ir a una casa que le habían alquilado y le servía de prisión. Por eso, yo me lo imagino sentado en su oficina, aunque no tenía ninguna, leyendo libros, pergaminos, las Escrituras judías, para tener algo de qué hablar y que valiera la pena escucharlo por treinta o cuarenta minutos, y aun si alargara su sermón hasta el punto que el que se siente en la ventana se caiga. Los que le escuchan una vez y sienten deseos que les “abra la Escritura”, quedan sujetos con cordón de tres dobleces que no se rompe pronto, o por lo menos se van, como los antiguos bereanos, para estudiar si lo que han oído es una correcta interpretación del texto bíblico o el hombre lo busca como pretexto para decir otras cosas (Hch. 17:11), y con mejor razón que los atenienses le darán la mano y le prometerán “ya te oiremos otra vez” (Hch. 17:32), y no se estaban refiriendo a ver y oír los juegos de la copa mundial de fútbol.

miércoles, 4 de julio de 2018

Ya los ilegales no tienen que saltar la cerca


EFESIOS 2:11-22
Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Son dos ejemplos que el apóstol utiliza, o imágenes, uno el de la ciudadanía, la inmigración desde otros países a las promesas proféticas de Israel, y el otro ejemplo es el de un edificio cuyo diseñador y arquitecto es Dios (He.11:10), la iglesia donde habita él por su Espíritu. Pero gracias a Dios estando en Cristo todos tienen ahora nuevos hermanos por una inmigración legal porque en las fronteras del mundo y el Israel de Dios está Cristo, el Mediador de las Cortes Celestiales (Ga.3:20; 1 Ti.2:5), que tramita todos los documentos de fe y les da un certificado de adopción como “hijos amados” (1 Jn. 3:2) y un certificado de absolución y justificación a todos los reos, y pecadores que son recibidos con los brazos abiertos en forma de cruz, porque “en aquel tiempo estaban sin Cristo”, alejados o apartados de la ciudadanía de Israel, fuera del Dios único, “el no conocido” (Hch.17:23), sin conexión con toda la riqueza espiritual que se había prometido en la Escritura de ese pueblo, en los renglones de los profetas y en la historia de esa nación, en su origen y desarrollo; pero ya conocedores de ese Dios desconocido, han venido a saber de él y por su riquísima misericordia anunciada en Cristo, que está en el punto fronterizo del Israel de Dios, los bienaventurados que tienen hambre y sed de justicia entran a una soberbia economía que da un pan que quita el apetito carnal para siempre y un agua que mata y entierra la sed de deseos carnales, y todo gratuitamente para los que huyen de la ira venidera y cruzan la frontera donde la muerte no ejecuta su guadaña.  Y, el Juez de vivos y muertos los acepta “en el Amado” (Efe. 1:6), y entran a la compañía de los primogénitos inscritos en los cielos (He.12:18-24).
El apóstol insiste que no debe haber arrogancia ni deben llevarse mal los unos con los otros, recordándoles que el mismo Abogado de inmigración ha derribado la pared de separación que hacía frontera y evita que el resto de las naciones del mundo deban saltarla ilegalmente pues pueden con un pasaporte de fe como exclusivo documento de identificación ser admitidos si tienen el Sello del Espíritu Santo con una cruz, y disfrutar desde Dan hasta Beerseba las promesas que fluyen leche y miel.
Los mandamientos mosaicos representaban esa pared que excluía al resto de los pueblos del mundo a menos que se unieran a través de las dos tablas de la ley de Moisés y se circuncidaran en la carne; pero ya tal rito y señal del pacto ha sido quitada y en su lugar sustituida por la fe, originada como un don divino, una salvación que es don de Dios, dada por su misericordia y por medio de la acción de un común Espíritu Santo. Ya los extranjeros han sido hechos ciudadanos del reino de los cielos (v. 19), porque el Abogado “que tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1Jn.2:1,2) con su vida y con su muerte ha pagado la gran fianza punitiva de la ley que condenaba a los gentiles a muerte eterna.  
Así se va construyendo el edificio donde habita Dios por medio de su Espíritu y tanto los extranjeros como los nacionales, porque ambos tienen derecho por medio de la ciudadanía otorgada por Jesucristo, pueden adorar juntos sin enemistades y sin necesidad de saltar la pared infranqueable porque ha sido derribada y la Iglesia de la Gracia se constituye en un reino sin fronteras para dar la bienvenida a todos los ilegales que quieran emigrar hacia la prosperidad en la gracia de Dios que ella tiene, sin tener que brincar una cerca con diez difíciles hilos de piedra que trepar, que fueron tejidos en el Monte Sinaí, porque la Declaración de Independencia escrita por la Corte Suprema en los lugares celestiales garantiza perseverancia perpetua en ese reino.