miércoles, 25 de julio de 2018

Nos desvelamos por pequeñísimas cosas a veces imaginarias


SALMO 3:5; 4:8

“Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”. “Me acosté y me dormí porque Dios me sostiene” (BTX). “En paz me acostaré y me dormiré porque tú Dios me haces vivir confiado”.


David, aun dentro de una cueva podía dormir confiando en la presencia de Dios, no porque tuviera algún ángel de guardia a su lado. Yo nunca pienso que hay ángeles junto a mi cama, aunque no se los prohíbo, pero me asustaría si viera uno; y ¿cómo podría distinguir que no es el diablo disfrazado como ángel de luz? (2 Co.11:14). Algunos fundadores de sectas heréticas han afirmado que un ángel les ha dictado sus libros. Tampoco hay ángeles niños. No sueño con los angelitos, que son ellos los que me sustentan, ni dentro de mi casa, yo pienso que es Dios quién está ahí...he aprendido a no confiar en los ángeles porque el mismo Dios notó necedad en ellos y no les tiene confianza (Job 4:18), ni me relaciono con ellos, ni les envío cartas, ni menos en “angelitos femeninos”, yo confío en quien los manda, el que les ordena hacer esto y aquello, y no darían ni un paso hacia mí si Dios no los enviara; no me harían ni un solo favor si Dios no se los pide (Sal. 121:4). Uno puede acostarse y dormir así porque se  halla en la presencia de Dios. De lo que sí estoy seguro es que se hallan donde se predica el evangelio, que vienen a los cultos, que “anhelan mirar estas cosas” (1 Pe. 1:12), y que “se alegran con un pecador que se arrepiente…” (Luc.15:7).

¿Has tenido la experiencia de dormir plácidamente toda la noche habiéndote acostado con muchos temores y peligros? Nada malo te ocurrió, ni siquiera tuviste una hora de insomnio porque el Señor te ayudó en tu reposo. A sus amados ayuda a dormir (Sal 127:2). ¿No has leído como dormía el Señor sobre un cabezal y Pedro entre soldados? (Mr. 4:38; Hch 12:7). Y nosotros, al verlos dormir a ellos nos avergonzamos porque nos desvelamos por pequeñísimas cosas a veces imaginarias. ¿Llevas al sueño presentimientos y miedos, los conflictos espirituales, tensiones, estreses diurnos contra Satanás? ¿Se te introduce él en tu reposo y te acosa con pesadillas? (v. 8; 4: 4,8). Uno recibe bendiciones mientras duerme y al despertar la tormenta ya pasó y se siente renovado. Fue un milagro haber pegado los párpados. Un milagro haber podido dormir sin despertar a la que está a tu lado. Lo único que no hago es cuando debo hacer algo “dormirme en los laureles”.