martes, 31 de mayo de 2011

Dones sobrenaturales y estudio serio de Las Escrituras


Lucas 9:1-6
 (Mt. 10:5-15; Mr. 6:7-13)
 1 Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. 3 Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas. 4 Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid. 5 Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.6 Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes.


Parece que nuestro Señor separó del grupo a sus doce apóstoles para darles estas específicas instrucciones, y les dijo que él quería que salieran en una gira misionera como de ensayo para desarrollar en ellos los talentos, dones recibidos, y que con más ahínco al regresar estuvieran confiados que aquello a lo cual habrían de dedicar toda la vida sería una empresa si bien difícil contra un enemigo tan poderoso, también exitosa. Al volver, ninguno dudaba de lo que hacía el diablo con la vida de los hombres ni que ellos podrían derrotarlo predicándoles arrepentimiento  (vv. 1, 2,6; Mr. 6:13).

Sanar enfermos y expulsar demonios fueron dones dados por Jesús a los predicadores del evangelio y pertenecían a la inauguración del reino de los cielos. La duda de la existencia actual de esos dos dones milagrosos se debe mayormente a la falsificación que hacen de ellos los que afirman tenerlos. 
Es tanta la mentira que hay al respecto y tanto el descrédito que eso trae al evangelio, que hay que asumir que es el diablo mismo quien hace esos simulacros como si esos dos carismas estuvieran activos. La iglesia rotundamente los tuvo, los usó y predicó con ellos para que se creyera lo que decía.

Si Dios quisiera que ellos estuvieran vivos, vivos estarían y no habría dudas al respecto, y si hay algunos humildes siervos de Dios que los poseen son casi desconocidos, por el cúmulo de impostores que los tapan.  La afirmación general es que han desaparecido y la mengua actual en la credibilidad del público en el evangelio, necesidad urgente, el restablecimiento de ellos dos apenas lograría restablecerla.

Los evangelios coleccionados por la iglesia son tan extraordinariamente perfectos que la lectura y estudio de los mismos, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, da convicción de su veracidad; ellos, por el modo histórico y teológico que están compuestos, hacen irrebatible la verdad de Jesucristo. Dicho de ese modo, y es mi seguridad, que esos cuatro gigantes han quedado como auténticos relevos de los otros dos utilizados por los doce mientras se memorizaba y copiaba lo que iban diciendo.

Y no es que yo no quisiera que echar fuera demonios y sanar con milagro a un moribundo, no existieran. Si Dios quiere concederlo él es soberano, a pesar que pudiera interferir  un tanto en el estudio de los evangelios y arrastraría  a ingenuos, simples y ambiciosos a buscarlos o blasonar que los han hallado, y conlleve la formación de congregaciones de hermanos y hermanas, que prefieran más por incredulidad que por fe, adorar en un ambiente sobrenatural que de profundo y serio estudio de Las Sagradas Escrituras.

viernes, 27 de mayo de 2011

Reflexiones sobre el Hedonismo Cristiano



El Catecismo Menor dice:

Pregunta: ¿Cuál es el fin principal del hombre?
Respuesta: Glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre.

John Piper dice:

"En el corazón de mi ministerio se encuentra la convicción (la cual yo he llamado hedonismo cristiano) que Dios es más glorificado en nosotros cuando más satisfechos estamos en él. C. S. Lewis dice exactamente lo mismo, incluso más claro, ‘el Catecismo Escocés dice que el principal fin del hombre es "glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre’. Pero veremos entonces que ambas cosas son lo mismo. El pleno gozo es glorificar. En el mandamiento que nos da de glorificarlo a él, Dios nos está invitando a disfrutarlo’.
“Durante 30 años he tratado, con mucha imperfección y muchos fallos, vivir mi propio mensaje, penetrar y despertar los mismos afectos para Dios que están de acuerdo con su gloria, y crear vidas que lo muestren a él grande. Esto tiene su base en la convicción de que Dios es más glorificado en nosotros cuando más satisfechos estamos en él… la frase en del apóstol Pablo ‘entristecidos más siempre gozosos’ (2 Co. 6:10), es el estandarte que flota sobre la casa del hedonismo cristiano.
“(Mi) historia es la historia de la emergencia de un pastor con un desesperado deseo de gozo en Dios. El pensamiento correcto acerca de Dios existe para servir a los sentimientos correctos por Dios. La lógica existe por razón del amor. El razonamiento existe por razón del gozo. Las doctrinas existen por razón de su disfrute. La reflexión acerca de Dios existe por razón de afectos hacia él" (The Pastor as Schollar; pag. 46, 48, 66).


I.             El hedonismo cristiano tiende a ser popular en la cultura y recibido con los brazos abiertos

Con todo el respeto que ese siervo de Dios merece, y sabiendo la gran admiración que sienten por él tantos en Estados Unidos como en el resto del mundo; que un desconocido pastor hispano cuestione el énfasis de toda su vida y ministerio, de gozo en Dios, como el deber principal de todo hombre, parece una osadía y es más que eso, un atrevimiento que pido le disculpen al agresor de tanta gloria y fama, por dos razones, una porque escribe sin envidia y dos, con total honestidad; o quizás con severa incomprensión.
La definición de hedonismo según el Diccionario de la Real Academia Española, es “doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida". Hedonismo cristiano supongo que no quiere decir la creación de “otro yo” mejor, un yo cristiano separado del anterior porque eso no es teológicamente convincente. Sino que sacando provecho de la inclinación hacia nosotros mismos con que nacemos en vez de dirigir todas esas oscuras fuerzas hacia las cosas del mundo, la carne y el diablo, se dirijan hacia la Santa Trinidad y hallarlas mejores en ella que fuera de la Deidad. Algo así como una reconstrucción del yo o de la imagen de Dios.

En caso de ser así, el Cristianismo lo que haría es redirigir en un mejor sentido los impulsos desordenados del yo central, en una palabra, sin anularlo, cristianizarlo, con la ayuda de la gracia de Dios comunicada en el evangelio de Cristo. La tarea consiste en convencer al yo que está obrando mal, que tiene mejores oportunidades con Dios que con el diablo y que gozarse en Dios es mejor que gozarse en la carne y en el mundo.

A esa inteligente operación de cambios, oportuna para la evangelización de una sociedad hedonista, le pudieran llamar nuevo nacimiento y la nueva persona formada con un estilo diferente de vida, nueva criatura. Por supuesto, que todo eso se supone que es efectuado por la gracia de Dios, según se explica. Eso es efectivo para convencer a la gente que se haga cristiana, porque el arrepentimiento no tiene ningún dolor y es un cambio hecho por con conveniencia. Las palabras culpa y vergüenza no son tan necesarias y si aparecen es por breve tiempo mientras se negocian los cambios; y el yo no es molestado sino que se le permite que se siente en otro asiento más cómodo, que pudieran llamarlo “en los lugares celestiales en Cristo”. Y como se sabe, hay predicadores dentro del llamado “nuevo calvinismo” que dedican toda su vida a glorificar a Dios de este modo, convenciendo al Ego sin molestarlo ni usando reprimendas, que le conviene arrepentirse,  haciendo que los pecadores acepten y sonrían de gozo y hallen satisfacción plena en Dios. Es un mensaje muy popular.


II.           Poniendo las cosas en orden

Lo que habría que explicar es que ese gozo que se siente al disfrutar a Dios brota después y no antes de una profunda humillación y arrepentimiento, y que no puede ser ofrecido como un regalo de Dios sin haber experimentado el nuevo nacimiento; y ese llamado "hedonismo cristiano" tendría que consistir en gozar a Dios santamente antes que plenamente. Precedido por una negación a nosotros mismos como enseñó Jesús (Luc. 9:23), y como enseñó Pablo, después de la muerte y sepultura del yo (Ga. 2:20). El yo nunca se santifica, el propósito del Evangelio no es santificarlo sino crucificarlo. La santificación cristiana consiste en su reducción, descentralizarlo y colocar en esa posición a Cristo. No tiene sentido hablar de cierto hedonismo cristiano, son dos cosas completamente opuestas. El desesperado deseo de un cristiano según la antigua teología no es por gozo en Dios sino por santificación. Las doctrinas, aunque el cristiano las disfrute enormemente (¡Oh, la Elección Particular y Eterna, la Justificación y Redención!), fueron dadas primeramente para su salvación no para producirle gozo.


No dice que el hombre fue creado para que disfrute a Dios sino para que le glorifique. Dios creó  al hombre con un designio opuesto, glorificarse viendo que era bueno en gran manera; que el hombre lo disfrute no es el fin principal. Si se pone el disfrute de Dios por el hombre en primer lugar, glorificarlo queda en segundo, y eso no está bien. Y es ir demasiado lejos afirmar que Dios se glorifica en ese gozo y promover el gozo como el principal sentido de la vida. Si se predica que Dios hizo al hombre para que él lo disfrute hay que aclarar que antes de disfrutarlo tiene que glorificarlo como dicen las confesiones reformadas, no conjuntamente con su disfrute sino anteriormente, el glorificarlo tiene que preceder a su disfrute y eso implica que hay ciertos requisitos enseñados en doctrinas que van antes del deleite que el humano saca de Dios.

Esos son, nacer de nuevo, convertirse en una nueva criatura, recibir de Dios el arrepentimiento y la fe, en resumen, el hombre pecador puede disfrutar de Dios en santidad, que en Dios es el resumen brillante de todos sus atributos, y en el hombre lo mismo, la expresión máxima de la gloria de Dios en los dones recibidos. A ningún pecador  le es posible disfrutar a Dios como Padre si no es hijo de Dios, no lo puede disfrutar como Juez si no ha sido justificado de sus pecados por medio de Cristo, no lo puede disfrutar como Amigo si no ha sido reconciliado por medio de la cruz. El hombre natural no conoce a Dios ni puede disfrutarlo, a no ser carnalmente y hacerse la idea que su sensualidad es espiritual sin él serlo. Si se pone en orden las cosas quedarían mejor planteadas.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Hagamos una mesa redonda

Lucas 9:18-20

(Mt. 16:13-20; Mr. 8:27-30)

 18 Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo? 19 Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.20 Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios.


Lucas y Marcos llegan hasta la confesión de que Jesús es el Cristo pero no dicen nada de que es el Hijo de Dios ni tampoco las muchas cosas, que parece un premio, que dijo de Pedro por haberlo dicho. Los discípulos estaban expuestos a equivocadas o deficientes definiciones de Cristo que tendrían que evolucionar en su comprensión hasta el conocimiento pleno. O también podrían escuchar herejías, y más adelante leerlas. El Señor no les prohibió que las escucharan o que las leyeran, lo que dijo fue que quería escucharlas, o leerlas, para darles la ocasión de hacer correcciones y prepararlos mejor para que regresaran a ellos con mejores argumentos en sus sermones y polémicas. Dejaba que sus discípulos estuvieran contextualizados y sumergidos en lo último que se cree y se dice sobre él y sus doctrinas. 

Nunca quiso encerrarlos en una burbuja o construir un monasterio para estar con ellos, ni una escuela donde sólo se enseñe historia del cristianismo y no de otras religiones, ni tengan contacto con ideas ateas y seculares. Él era un predicador ambulante y también ellos. No los separó físicamente de la sociedad sino que les dijo que no pertenecieran al mundo, que estuvieran en el mundo sin ser de él (Jn. 17:14-16). Cuando los tres principales quisieron construir una casita sobre el monte de la transfiguración, les dijo que no. El Señor nos permite oírlo todo acerca de él y no darle ayuda a los que no tienen su doctrina pero tampoco ignorarlas.

A los discípulos de más acá, supongo que no les prohíba leer lo que dicen los gnósticos, los budistas, mahometanos, los mormones, los testigos de Jehová, la nueva era,  y otros cualesquiera, porque si no están informados de lo que ellos dicen no podrán alertar a los creyentes sobre todos esos “vientos de doctrinas” y falsos profetas, ni “contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos”. Dijo “examinadlo todo”, estudiarlo todo y aprobar lo que sirve (1 Tes. 5:21). Son los maestros los responsables de estar al tanto de lo que sus discípulos escuchan, ven y leen y confrontarlo con lo que dijo Jesús, es decir, con el evangelio. Parafraseando lo que dijo el Señor, “díganme cómo me están enseñando, cómo me predican y qué dicen los libros que la gente lee sobre mí, hagamos una mesa redonda, yo la dirijo, abramos mi Nuevo Testamento, y veamos si no tienen que esperar a otro o soy un impostor” (Mt. 11:2-5).

domingo, 22 de mayo de 2011

Parecen sacados de las páginas de la Biblia


Lucas 9:7-9

(Mt. 14:1-12; Mr. 6:14-29)
 7 Herodes el tetrarca oyó de todas las cosas que hacía Jesús; y estaba perplejo, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos; 8 otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado. 9 Y dijo Herodes: A Juan yo le hice decapitar; ¿quién, pues, es éste, de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle.


La diferencia de Lucas con los otros evangelios se halla en que, en aquellos Herodes es a quien se le ocurre esa superstición que Jesús es Juan reencarnado, y aquí son otros los que hacen esos comentarios, que pudo haber sido así y él llegó a hacerlos propios; siendo un hombre como era, sanguinario, sin convicciones religiosas firmes y que da oído a cualquiera cosa que oiga. Esa opinión sobre Jesús surgía de una conciencia cargada con crímenes (v. 9).

El público pensaba en un Juan reencarnado, Elías regresado de la gloria o cualquiera otro de los profetas. Sin embargo sería mejor si pensaran que Dios les había enviado un hombre extraordinario. Es que después de tanto tiempo esperándolo sucedió una tragedia, aparece Juan y Herodes lo decapita. En esas condiciones ya nadie esperaba que de la sinagoga ni de alguna casa en la montaña saliera otro como él, porque la religión y aquella sociedad no eran capaces de producir hombres religiosamente con esa talla. Descorazonados con su cultura religiosa se vuelven a las figuras del pasado, a la historia antigua, a aquellas grandes biografías, y con añoranzas por los tiempos idos y no haber vivido en ellos, los erigen modelos.

Así hacen los que queriendo protestar y sobrevivir a su decadente cultura, miran hacia atrás  con nostalgias, como si quisieran traer con anhelos, aquellos admirables personajes de la Reforma del siglo XVI, o a los puritanos ingleses, o a Jonathan Edwards con su amigo David Brainerd. Sacan aliento de los escritos de esos muertos porque no creen que esta anémica generación de doctrinalmente endebles líderes, ni siquiera en sueños pueda igualarlos. La solución, afirman, es encarnarlos, tomar el espíritu de aquellos, encender esta sociedad con el ardor de ellos y el respeto que tenían por la Sagrada Escritura, su constancia sermonaria expositiva y seriedad disciplinaria para los que forman la iglesia de Dios, y así se esfuerzan en llenar sus vida, sus púlpitos y libros con esa gloria tomada de algunos siglos atrás. Y tienen sus razones para hacer esas excavaciones teológicas porque están convencidos que en la sociedad actual no hay ninguno que iguale a esos clásicos.

 “Para Calvino Pablo no fue simplemente un ejemplo de la vida cristiana, sino que fue su maestro personal y su mentor. Fue en Pablo que Calvino encontró su verdadero patrón. Pero no simplemente como el caso de un superior y un subordinado. La relación de Calvino con Pablo fue formada por la comprensión renacentista de la imitación y la emulación, y en este aspecto él debió mucho a Budé y Erasmo. Para los humanistas renacentistas no tenía nada que ver con nuestro concepto moderno de ser una copia. Aunque existiendo en una miríada de formas, la imitación fue entendida como un proceso transformador por medio del cual la persona viene a ser el modelo. En otras palabras, a través de un intenso estudio, oración y conducta, Calvino buscó ser Pablo" (Calvin, Bruce Gordon, Pag. 109,110). 
Calvino quiso ser como Cristo (1 Co. 4:6; 11:1; Efe. 5:1; Flp. 3:17). Calvino quiso ser Pablo.  

Juan era tenido como el Elías que esperaban (Mt. 11:14). El pueblo se lo preguntó a él mismo (Jn. 1:21-25). Jesús, cuando los mensajeros de Juan les preguntaron si era el auténtico Mesías les citó la profecía (Mt. 11:3-5). Las vidas  de Juan y Jesús parecían hechas con los pergaminos del Antiguo Testamento. Entonces, se supone que los hombres extraordinarios que Dios enviará a esta sociedad que vive veintiún  siglos después de Jesús de Nazaret,  serán formados en los moldes de los profetas y de los apóstoles, y nos parecerán como sacados de las páginas de la Biblia.

viernes, 20 de mayo de 2011

La fecha de la segunda venida de Jesus


Exposición 148

(Esta exposición la enseñé en la iglesia  un poco antes que Harold Camping en 1994 anunciara que Jesús volvería ese año. Disculpen la longitud)


Mateo 24:30-36
 29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.


El día del Señor como hemos visto, será algo espeluznante, similar a la caída de Jerusalén y destrucción del templo. Será un tiempo de mucha indiferencia y endurecimiento contra la palabra de Dios, de modo que habrá llanto en todas las naciones de la tierra. “Y harán lamentación todas las tribus de la tierra” (v.30). El amor fraternal dentro del pueblo escogido sufrirá una triste declinación, “el amor de muchos se enfriará”, y los falsos profetas andarán pululando por los púlpitos y las esquinas. Ahora veremos de nuevo en este texto las dos cosas juntas, la destrucción del templo y el final mundo.


A su regreso Jesús traerá consigo a los medios de su providencia: los ángeles (v. 31). Jesús vendrá en las nubes como se fue y además traerá consigo a su poderoso ejército de ángeles, los mismos que están bajo su autoridad para protección de los santos. ¿Qué ejército humano o espiritual podrá hacerle resistencia? Ningún arma humana letal podrá ser usada contra aquellas huestes espirituales armadas por Dios para el combate con poderes sobrehumanos.  

Nota que Dios tiene razones para enviar a su ejército angelical para reunir a sus escogidos, en una operación muy sencilla para ellos, porque los conocen a todos, porque durante toda la etapa de la salvación a quien la tierra, desde el primer deseo santo y el primer arrepentimiento, desde la primera mirada hacia Dios, desde la primera esperanza celestial, ellos estuvieron comisionados por la Deidad para el servicio de esos santos.

Ellos nos conocen, saben nuestro entrar y salir, nuestra dirección y donde localizarnos al momento, y si estamos bajo tierra también saben dónde fueron sepultados nuestros restos y donde habremos de resucitar. ¿No dice la Escritura que Dios se alegran por un pecador que se arrepiente ¿saben quiénes se han arrepentido y quiénes no (Luc. 15:10). No habrá posibilidad que se equivoquen que recojan a un impío para trasladarlo a la gloria porque saben quiénes se han arrepentido, ellos conocen la imagen celestial de Jesucristo en los escogidos. Se parecen a Dios.

Pero un dato más con respecto a esta cosecha, se trata del recogimiento de los elegidos. Reciben la gran orden de su Capitán para recoger a sus escogidos de los cuatro vientos del mundo, los únicos que no podrán ser engañados por el diablo, la bestia, el falso profeta y el pecado. Son éstos los que irán en brazos angélicos para recibir al Señor. Observa que sólo ellos podrán hacer tan magna tarea porque tendrán que recorrer el mundo entero desde un extremo del cielo hasta el otro, o dicho con la palabra del apóstol Juan, de toda tribu, pueblo, nación y lengua.

Escogidos es el nombre que el Espíritu Santo le da a los cristianos en el N. T., además de llamarlos santos; son escogidos, los que han sido predestinados desde antes de la fundación del mundo. Y para consuelo y tranquilidad de los celosos evangelistas que a menudo se preguntan ¿y para estas cosas quién es suficiente? Esta tarea de segar la iglesia implica el total cumplimiento y fin de la llamada Gran Comisión, y el cumplimiento del sueño de todos los evangelistas y misioneros del mundo que haya entrado la plenitud de los gentiles (Ro. 11: 25), y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas naciones; y entonces vendrá el fin (v. 14).

El evangelio habrá sido predicado a todo pueblo y nación, y como un misterio dice Pablo será creído en el mundo, y el triunfo total del evangelio no será la salvación de todas las criaturas sino de los escogidos de Dios (Apc. 20: 15), aquéllos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo. Muchísimas naciones paganas continuarán siendo paganas o  entregadas al diablo y al secularismo moderno, pero los escogidos no serán engañados.  

El Señor nos permite también aprender algo con respecto a la fecha de su regreso (v. 36). Cuando señalamos los errores originales que algunas denominaciones al fijar aquellas fechas para regresar el Señor, y habiendo estado equivocados no lo hicimos para difamarlos sino porque son tristes ejemplos de lo que el Señor no quiso que pasara. Esto sólo no ha sido una ilusión moderna, hombres arrogantes que han pretendido conocer la fecha exacta del regreso del Señor Jesús. La historia está llena de ejemplos de esta equivocación. Si hubieran reflexionado con humildad en las Escritura como se debe, hubieran evitado esos fracasos y sus justificaciones para corregirlos.

Jesús dijo bien claro que el día y la hora nadie lo sabe ni aun los ángeles encargados de recoger a los escogidos, y ni aun el propio Jesús (Mr. 13: 32). Si los ángeles que saben ya que serán empleados en la cosecha espiritual del evangelio no lo saben, si Jesús mismo como hombre la ignoraba, entonces los apóstoles tampoco pudieron saberlo porque no había sido revelado, y eso nos lleva a la conclusión de que el N. T. no sabe el día ni la hora de la segunda venida de Cristo. Entonces ¿cómo alguno podrá sumando o restando, computando textos bíblicos, fechas históricas y tiempos sobre la creación del mundo y la evolución de los siglos hasta ahora, podrá descubrirlo y venir con la noticia de que ya tiene el itinerario de la segunda venida de Cristo? Por la Escritura es imposible saber la fecha de su regreso. Cualquier fecha que coloquen estará condenada a resultar equivocada. Esta es nuestra conclusión y en ella estamos firmes y nadie podrá contradecirnos. En cuanto a porqué Jesús lo ignoraba lo trataremos en nuestra próxima exposición. Que Dios nos bendiga. Amén