domingo, 27 de enero de 2019

Evangelizar es buscar los escogidos


HECHOS 18:9-11
"Y por medio de una visión durante la noche, el Señor dijo a Pablo: No temas, sigue hablando y no calles. Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad". 

Por eso estuvo allí más de un año. Esta es una prueba evidente que predicamos el evangelio para salvar a los escogidos, que son pueblo del Señor antes de oír el evangelio. Le quiso decir, "no vayas a pensar que no habrá nuevas conversiones, no saques la conclusión, por las circunstancias, que yo quiero que te vayas". Señor aquí debe haber más escogidos, pero los están alcanzando hermanos de otras denominaciones porque ellos son los que no se callan, oyen por sus labios lo que nosotros debiéramos decirles. La falta de bendición no se debe a que el evangelio sea malo, el grupo pequeño, que no es buena la alabanza, que el lugar no es apropiado, sino porque no tienen a alguien que se los explique bien (Ro.10:14-15); venciendo todo obstáculo (1Te.2:10). "Id y predica el evangelio a toda criatura". Pablo dijo "todo lo he llenado del evangelio"(Ro.15:19); para unos este evangelio ha sido olor de vida para vida y para otros, olor de vida para muerte. ¿Quieres que muchas personas crean? Habla mucho, no se trata tanto de insistir mucho en ciertas personas sino que muchos oigan, todos (1Co. 6:9-11); es la abundancia de semilla la que tiene que existir dentro del pueblo, abundancia de palabra de Dios, abundancia de predicación, abundancia de testimonio, es la razón por la cual Dios no bendice más la obra evangelizadora de la iglesia y se ha enquistado y no avanza: no se trata de que haya un pecado interno, (lo cual es una desgracia y un obstáculo) el pecado se refiere a que no hacen lo que es apropiado para que obtenga los resultados que apetecen; puede haber pueblo de Dios entre ellos. Esto sirvió para que vencieran el miedo y el desánimo, "cuenta con que los campos están listos para la siega" (Jn.4:35), yo los he preparado y esperan, sin saberlo, por ti". Quizás para hallar un escogido será  como buscar una aguja en un pajar.


sábado, 19 de enero de 2019

Yo no me edifico con sus sermones


HECHOS 22:9
"Y los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron la voz del que me hablaba". 
 Porque la revelación iba dirigida a él y no a ellos. Cuando un grupo oye un sermón, unos lo entienden y otros no; depende a quien Dios está hablando. En el ministerio de Jesús eso ocurrió mucho. Por ejemplo, cuando hablaba de su cuerpo y ellos entendieron que estaba refiriéndose al templo de Jerusalén. Y si no se toma como una burla, sino por ignorancia, cuando se encontraba sobre la cruz que clamó a su Padre también lo mal entendieron. A veces algún miembro inconforme con el ministerio de su pastor le dice: “Yo no me edifico con sus sermones”; y si la predicación fue bíblica, bien ilustrada, ordenada y con unción, el reproche del susodicho refiere a uno a pensar que Dios no le dirigió la palabra. Y por algo será.

jueves, 17 de enero de 2019

Dioses, amuletos y talismanes, objetos para superstición


Las baratijas religiosas desaparecerán, me alegro
GENESIS 35:4,
Entregaron, pues, a Jacob todos los dioses extranjeros que tenían en su poder y los pendientes que tenían en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de la encina que había junto a Siquem”.  

Figuras de dioses, amuletos y talismanes, objetos extraños para superstición (31:19), que les colgaban de las orejas. Posiblemente no tendrían mucho valor y fueron rotos en pedazos y después sepultados. Si hubieran sido de oro o plata podrían haberse derretido y convertido en dinero (Jos.3:5). Esto es una conversión.
Tendría que saber que a su familia se le estaban pegando las costumbres de las naciones, especialmente por el contacto con los cananitas y los de Siquen. Uno debe estar atento a la vida religiosa de la familia y sus atrasos y adelantos y de vez en cuando hay que ordenar un registro y regresar a la antigua pureza poco a poco perdida. Tal vez hay que regresar hasta donde se perdió el “primer amor” y rescatarlo de un presente frio o tibio, casi sin ternuras existentes (Apc. (Apc:16).
 O hay que regresar a las “fuentes” como dijeron los humanistas en el siglo XVI y los reformadores, y buscaron el NT en griego, revisaron el Antiguo de punta a cabo y el poderío de la superstición católico-romana comenzó a desintegrarse en una buena porción de Europa. Y no hay que escribir nuevas constituciones para nuestras iglesias, con la confesión de fe de Londres de 1689, o la de Westminster es suficiente; con el estudio de ellas solitas se echan afuera las figuras hedonistas de los dioses modernos, los amuletos y talismanes supersticiosos de los astros y los signos del zodiaco, a los cuales les ha dado ahora por creer a la gente vacía de esta sociedad seca y postmoderna. Los hijos del Israel de Dios, esto es la iglesia, no deben fundirlos en nada, no es oro, son baratijas del intelecto y de la religión, no valen la pena, y lo mejor que se puede hacer es enterrarlos, en tierra o en hueco en la memoria, en el olvido. 
Las religiones sí van a desparecer con el tiempo, la secularización las destrozará, y me alegro, las mentirosas, pero no las doctrinas del Señor Jesucristo y de sus doce apóstoles, que no podrá la ciencia ni un millón de avances de ella. Amén.