martes, 8 de enero de 2019

No hay juicio ni infierno porque no hay diablo, pecado ni Dios


GENESIS 19:12-14
“Entonces los dos hombres dijeron a Lot: ¿A quién más tienes aquí? A tus yernos, a tus hijos, a tus hijas y quienquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, pues su clamor ha llegado a ser tan grande delante del Señor, que el Señor nos ha enviado a destruirlo. Y salió Lot y habló a sus yernos que iban a casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos, salid de este lugar porque el Señor destruirá la ciudad. Pero a sus yernos les pareció que bromeaba”. 

¿Tienes aquí alguno más que quieras que se salve? Los ángeles conocían toda la parentela de Lot, pero les estaban preguntando por los vecinos, amigos, compañeros de trabajo, etc. ¿Quieres que el bodeguero de la esquina se salve? ¿El panadero, el copero, el herrero, el farmacéutico, el médico? ¿Alguien que sea como tuyo (tienes)? Y Lot se quedó pensando un tiempo y le respondió: “no, sólo mis futuros yernos”. Por su mente pasaron muchos nombres: “no, éste no, éste tampoco, no creerán, aunque se les predique, sería como echar las perlas a los puercos, me despedazarían”.
Sus ilusiones de salvación con los yernos tampoco funcionaron. Si alguna vez pensó que se convertirían a la fe en este momento se dio cuenta que jamás cambiarían. Allí no había esposo fiel para sus hijas. Tomaron el mensaje como una broma, como si fuera un chiste. Ver algo similar en Mateo 27:47. Les habló del juicio y se rieron queriéndoles decir que no creían esas cosas, que lo que tan solemne les decía lo tomaron como un chiste o una broma porque no creían en un juicio venidero, ni alguien que se ocupara de eso, o sea, si fueran actuales, “no creemos en esas cosas de viejos”, “no hay juicio ni infierno porque no hay diablo, pecado ni Dios”. Y se quemaron en el fuego que no creían con un juicio que pensaban era imaginario.