sábado, 30 de agosto de 2014

Bástale a cada día sus propios problemas

Mateo 6:34
"Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán; basta a cada día su propio mal".

Otra traducción en vez de afán dice ansioso y que el día de mañana o sea el futuro, tendrá sus propias ansiedades. Miramos al futuro y le tenemos miedo.

No somos  como la mujer virtuosa de los proverbios de Salomón, que se reía de lo por venir (Pro.31:25), ni acabamos de estar seguros que todo es nuestro, sea la vida, sea la muerte, sea el presente y lo por venir (1Co:3:22). Satanás es el gran contradictor de las promesas de Dios, su íntimo afán es que no las usemos; y si no puede evitar que las leamos al menos que no nos apropiemos de ellas, para que no recibamos el beneficio del sosiego y la paz que ellas comunican, porque con tal objetivo fueron enviadas por Dios. Las rodillas nuestras son la única solución, implorar al Señor que ni un solo día después de nuestro presente emita preocupación. Señor danos para hoy, ayúdame a vivir hoy, a reposar en ti hoy, que mi única preocupación sea el reino tuyo, y ni tampoco servirte en él con “ansiosa inquietud” “mente dudosa” “ansiosa perplejidad” “ansioso suspenso” (v.27; Luc.12:29). Bástale a cada día "sus propios problemas".

Regala bendiciones



Josué 19:9
“De la suerte de los hijos de Judá fue sacada la heredad de los hijos de Simeón, por cuanto la parte de los hijos de Judá era excesiva para ellos; así que los hijos de Simeón tuvieron su heredad en medio de la de Judá”. 

“…era excesiva”, “demasiado grande para ellos”. Hay hermanos que por la providencia de Dios han sido bendecidos tanto que, pueden bien desprenderse de un poco de lo recibido que tienen y satisfacer las necesidades de otros, pueden regalar bendiciones, y jamás se arruinarán. Es la avaricia la que hace que un hermano diga que no puede dar de lo que le sobra, casi sin notarlo, (2Co.6:10; 1Jn.3:17,18). Mira esta expresión "para mí y para los que están conmigo" (Hch.20:30-35). No creo que se opusieron, o que se negaran; ¿cómo puedes llamarlo hermano cuando lo que a ti te sobra a él le falta? Andando el tiempo la tribu de Judá necesitó la ayuda de la de Simeón (Jue.1:3). Así lo dispuso el Señor que a quien tú ayudas hoy necesites su ayuda mañana.

martes, 26 de agosto de 2014

Si es para el Señor que sea lo mejor


Levítico 27:9-13
“Y si es un animal de los que se pueden presentar como ofrenda a Jehová, cualquiera de los tales que uno dé al Señor, será sagrado. No lo reemplazará ni lo cambiará, el bueno por el malo, o el malo por el bueno; pero si cambia un animal por otro animal, entonces ambos, el animal y su sustituto serán sagrados”. 

Podrían arrepentirse, podrían cambiar también de parecer y ser tentados a dar una ofrenda inferior, o quizás mejor. Posiblemente con ese pretexto podían ofrecer algo de menos valor. Todo lo que prometes cúmplelo, lo mejor que tú prometiste. ¿Se te pasó la gratitud, el entusiasmo, la urgencia, la fe? (Apc.2:5,19). ¿No han escuchado, por ejemplo a cantantes en la iglesia, que excusan no haber ensayado suficiente, o sus malas voces, diciendo "esto es para el Señor"? Más o menos están queriendo decir no importa que salga mal, no se rían de mis desentonos, y permítanme seguir utilizando mi inadecuada voz en estos servicios. O un maestro o predicador que no se prepara adecuadamente y anuncia que no ha tenido tiempo y solicita que lo juzguen con condescendencia. Entonces debiera la clase o la congregación ponerse de pie y marcharse, y dejarlo “clamando en el desierto”. Lo que se ofrece a Dios tiene que ser varias veces mejor que lo que se da para el deleite y complacencia de los hermanos (Leer Mal. 1:1-12-14).

Providencia acumulada

Levítico 26:10
“Y comeréis las provisiones viejas y sacaréis lo añejo para guardar lo nuevo”. 

¡Qué seguridad, Dios mío! Con tanta abundancia que no se gasta lo que uno tiene y Dios le dio. Aunque le demos las gracias por “el pan nuestro de cada día”, es pan de providencia acumulada. De eso son testigos nuestros ahorros. No estés intranquilo cuando te estés comiendo lo añejo, Dios te ha dado para que te alcance y estés tranquilo. No hagas demasiados cálculos en cuanto al futuro sostenimiento, deja algunos cabos sueltos a la sabiduría y providencia de Dios, que él es sabio, está atento y nunca falla. Palabras muy apropiadas para mantener responsable esperanza en el corazón de los que han envejecido, los retirados. Los jubilados. 

Y si se diera el caso de que no hubiera suficiente providencia acumulada en esta tierra, hay un tesoro celestial en la bondad de Dios que jamás se agota y descenderá oportunamente por el canal de la fe. Le la experiencia con la providencia. No tiene sentido que te preocupes porque se acabe lo añejo. Reposa tranquilo, santo envejeciendo.  Eso sería una intolerable carencia de fe. En sentido espiritual come lo añejo, las viejas verdades del evangelio, la eternidad de Dios, su omnipotencia, la salvación por gracia, alimenta tu alma con los añejos atributos divinos.

Estudiar y trabajar son el camino de la libertad


Levítico 25:39
“Y si un hermano tuyo llega a ser tan pobre para contigo que se vende a ti, no lo someterás a trabajo de esclavo”. 

No puede ser totalmente libre aquel que es demasiado pobre. Si nunca podía comprar su libertad y vivía, saldría libre en el año del Jubileo. Pero esperar cincuenta años como esclavo es demasiado tiempo. La libertad se puede perder a plazos. Los que tienen dinero o poder si no se la quitan a su pueblo de un jalón, se la quitan con trozos de tierras, posiciones, casas y escuelas. Por supuesto que instruyen en una sola forma de pensar. Con una sola ideología y sin rivales.

Los derechos civiles están atados a la economía. No puede uno disfrutar la libertad política si vive en la miseria. Estudiar y trabajar son los caminos de la libertad. La libertad no se consigue sólo con las armas sino con escuelas y libros, con libertad académica donde debate y el examen sean requisitos. Así marcha un pueblo hacia su desarrollo, no sólo con consignas y odios sembrados a propósito. Yo sé que crucificaron al Amor. Pero quienes merecen la crucifixión son los que sistemáticamente enseñan a odiar.

“El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta” (Pro.22:7). La pobreza es el camino hacia la esclavitud. Los hombres que quieran ser libres tienen que mejorar sus economías. Salir de la pobreza significa adquirir libertad. La libertad no se mendiga, se conquista, y si no se puede, se paga por ella. Si el tirano es poderoso se huye de sus dominios y se le tiran verdades desde lejos para que no se muera en su pueblo el deseo de ser libre. La fuga es un modo de protesta. Si José y María no pueden derrocar a Arquelao, entonces huyen a Egipto. Ya llegará el tiempo que regresen del exilio. 

Cristo nos enriquece con sus bendiciones y su Palabra, por eso nos hace libres. El perdón de los pecados es el comienzo de la libertad y de la riqueza. Él con su pobreza nos hizo libres, esto es, ricos (2Co.8:9; 9:11).