lunes, 30 de septiembre de 2013

Si la melancolía no se quita con oración


1 Reyes 19:4
“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”. 

“Y deseando morirse”. No tiene razón suficiente para sentirse así; pero ¿quién lo podrá culpar si nosotros tenemos similar experiencia, como lo deseó Jonás y Job? Quizás pensó que su experiencia con Dios había sido tan grande que al saberse todo el reino de Israel se volvería a Jehová, incluyendo a la reina Jezabel; y que cuando la noticia alcanzara su presencia caería arrodillada ante Dios. Pero no fue así, su vivo celo por Jehová en contraste con, según lo sentía, su fracaso vocacional, lo vendió a la depresión (v. 10) y prefería morirse a continuar siendo un profeta. Elías no deseaba la muerte porque no amara la vida sino porque pensaba que su ministerio era un fracaso. También pensaba que la causa de Dios estaba perdida. En todo estaba equivocado.

¿Vas a dejar tu ministerio porque los hombres no lo aprecian? ¿No hablarás más de Jehová porque lo haces a oídos sordos? ¿No intentarás más la conversión de ellos porque no creen? ¿Tú fuiste llamado por el Señor para testificar de él o para tener éxito? Nuestras depresiones y desánimos suelen provenir de ideas equivocadas. Dios sostiene su obra no solamente con tus palabras ni únicamente por tu testimonio (v.18). ¿Y el ministerio de Abdías? (18:3,4). El descanso es necesario para replantearnos de modo distinto, más objetivo, lo que hemos hecho, nuestra misión, y el estado real de la obra. ¿Por qué crees que Dios vino en un silbo apacible? (v.12). Para mostrarle que su presencia se hallaba de modo imperceptible, delicado, sin estruendos ni conmociones y para él era importante saberlo y que no se desanimara si no veía su acción con terremotos y ciclones.

¡Qué difícil es reflexionar bien en nuestros desánimos! ¿Me aplico yo estas palabras, y estoy trabajando para cumplir la voluntad de Dios o para obtener resultados? ¿Para que él me diga "bien buen siervo y fiel, sobre lo poco...", o para traerle cantidades multiplicadas, para impresionarlo y merecer alabanzas? Nuestras expectativas tienen que ser controladas por el propósito de Dios; y en tiempos de tempestades es conveniente comerse una torta, como la que el ángel le ofreció calientita  a Elías, con un vaso de agua (no Coca-Cola), y meterse en una cueva privada, y descansar, que si la melancolía no se quita con oración, desparece comiendo y durmiendo, aunque se halle deprimido hasta el tope.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Su pecado fue una excepción y no la norma de su vida


1 Reyes 15:5
“Y anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes de él; y no fue su corazón perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de David su padre”.  

 “Excepto en lo tocante a Urías heteo”. Es una lástima que David suela ser recordado tanto por un solo pecado, casi más que por ser el dulce cantor de Israel, el autor de tantos salmos, y su excelencia como rey. Su pecado fue una excepción y no la norma de su vida. ¿Y por qué? Por la gracia de Dios que hace que sea así ¿no es maravilloso aún? Y un solo pecado cometido pero que no se sujetó a él como esclavo.

¿De dónde sacó ese poder para dominarlos a todos? De la gracia, ¿y realmente fue ése el único pecado que cometió? ¿Qué pasa con el censo que hizo, con el engaño al sacerdote de Nob, con su testimonio entre los filisteos e incluso con su harén? Pudiera pensar que al piadoso autor del libro de los Reyes se le olvidó mencionarlos y sólo recuerda este escándalo.

No, no es el autor sagrado sino Dios, estrictamente el que se olvidó de todos los pecados, y se menciona sólo el que la gente tenía como peor de todos. Dios no le recuerda ninguno porque de todos se arrepintió y Dios “tiene mala memoria” para los pecados que perdona, una infinita y eterna "mala memoria" (un antropomorfismo). Oh Señor gracias porque aunque el mundo recuerde mis pecados tú no, tú  los olvidas, tu Hijo Jesús los tapa y detrás de su cruz “no puedes verlos”. Es grandiosa la memoria divina en la salvación. ¿Por qué eres afligido? ¿Por qué no volver a empezar? ¿Por qué habrás de vivir culpándote constantemente y aguijoneada tu conciencia porque la gente lo sabe? Acaba de pensar que sólo la opinión de Dios es importante. Si ya tu espíritu es derecho ante Dios, si él lo ha borrado de su cerebro, olvídate tú, aleja esos fantasmas que a veces desde el pasado te vienen a visitar, espántalos con la sangre de Cristo, y si otros lo recuerdan y conversan de tu caída, sírveles arrepentimiento, es decir, que también recuerden tu arrepentimiento y se enteren que no  has vuelto a pecar, incluyendo con los que pecaste. 

De todos modos, Dios es misericordioso y los pecados que se saben son menos que los que hemos cometido; vive satisfecho con el perdón de Dios, contento con su “mala memoria” para todas tus faltas, que es mejor que la buena reputación tener todos los pecados perdonados, que no haber pecado de ese modo pero ser un impenitente. Dios no vino a salvar a justos sino a pecadores. Es mejor tener de qué arrepentirse y hacerlo que supuestamente no tener nada que lamentar. La buena reputación y la supuesta fidelidad no son avenidas seguras para el cielo, y a menudo desembocan en el infierno.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La mejor utilidad de un pastor


2 Samuel 18: 3
"Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad". 

Así se dijo, "pero tú vales por diez mil de nosotros”. El Sr. Gill tiene un pequeño comentario delicioso, dice él que tanto el Targum como los judíos eruditos afirman que le pidieron a David que se quedara en la ciudad y no fuera a la guerra para que los ayudara con recursos, con hombres, y con sus oraciones y consejos. ¡Qué bonito es eso, que el pueblo del Señor confíe en ambas cosas en sus ministros! Con oraciones y consejos él haría allá más que aquí exponiendo su vida al filo de la espada enemiga. Los pastores no tienen que estar envueltos en todo lo de la iglesia, tienen sus superintendentes, pero sí atentos a todo, no ignorando nada y apoyando cada cosa y sugiriendo lo conveniente si hace falta. Moisés sobre aquel montículo fue más útil a su pueblo que abajo ayudando en la pelea contra Amalec (Ex. 17: 9-13, nota). 

Cuando ellos dijeron que David valía por diez mil se referían a que si morían diez mil de ellos a los enemigos no les importaba si podían atraparlo a él, o no le harían caso a diez mil con tal de matar a David, o como quiero pensar, tus oraciones y consejos valen una enormidad, tú orando y aconsejando ayudas como diez mil, contigo sólo el ejército aumenta en diez mil hombres, con lo que tú aconsejas y con tus oraciones somos invencibles. ¡Cuánto valía el rey para ellos! Iglesia ¿valoras tanto a tu ministro?, además de sus consejos, su presencia y sus oraciones ¿qué más quieres de él? ¿Crees que tienes que exigirle más, que con eso no es suficiente, y si te da eso no te quedas conforme?

viernes, 27 de septiembre de 2013

Mujeres asaltadas


2 Samuel 13:11-16
Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo. Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza. Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti”. Este es el caso de una violación, como en otros, es un familiar el que comete el pecado, pues es quien más posibilidad tiene para hacerlo. ¿Pudiera Tamar ser ejemplo de las mujeres que así son asaltadas? Sus palabras fueron, "no hay razón, mayor mal es expulsarme que la violación".

¿No? El pecado como pecado no es mayor como ella dijo, sin embargo para ella lo era por su deshonra; prefería encadenarse para toda la vida a un hombre que la había abusado que soportar la vergüenza social y posiblemente la soltería perpetua. Pero hoy no se miran las cosas igual, una mujer violada no es apartada por la sociedad sino que más bien la compadece y le ofrece tratamiento para su curación. Una mujer que es abusada jamás se casaría con su violador porque para ella ningún daño es mayor que ese, ni soportaría por la opinión social, verse ligada en matrimonio a él. El daño psicológico que sufre una mujer moderna es mucho que el de otra de aquella época. Ha sido puesta en un plano superior. ¿Y no hay cura para una mujer que es forzada? ¿Qué tratamiento? Un tratamiento social (que no le quita la culpa haciéndole perder la vergüenza; tiene que ver con la culpa y la vergüenza) y espiritual (que le provee respaldo, consuelo y futuro con las promesas de Dios). 

Ha sido abusada pero no deshonrada, la honra una mujer la pierde cuando voluntariamente fornica o adultera, pero una mujer violada es tan santa y gloriosa como antes, no ha perdido ni un ápice de su valor, de su calidad de mujer. No es indigna ni está envilecida; ha sufrido humillación, ultrajada, pero no debe perder su autoestima porque no vale menos. Su caso no la ha arrojado por debajo de las otras mujeres. Debe mirarse socialmente igual que todas. Continuamente tiene que recurrir a su valor, a mirar lo que le pasó como lo mira Dios (es un gigantesco acto de fe). Una mujer abusada sexualmente vale tanto como las otras y más que muchas. Tamar ha perdido su virginidad pero no su honor. Necesita crecer en madurez espiritual para manejar su violación, mirar hacia delante, al futuro y hallar otro hombre que conociendo su pasado la ame porque no es menos mujer para ser amada y para amar. Los sentimientos de venganza y odios dejárselos a Dios y a la justicia humana que saben cómo castigar a estos miserables y cuando lo oiga quedará satisfecha. Una mujer violada no es una mujer sin futuro.

Hermanos con impedimentos físicos

2 Samuel 9: 1-3
“¿Queda alguien a quien yo pueda mostrar la bondad de Dios?”. Es mejor esa traducción que “misericordia” en RV. 

“¿Queda vivo alguien de la familia que amo para usar bondad con él?”. 

Este capítulo es una joya dedicada por el Espíritu Santo a los hermanos con impedimentos físicos en la iglesia. No trata de otra cosa que de la misericordia que se usa con Mefi-boset, un hijo lisiado, de Jonatán. David, lleno de amor por su prójimo quiere hacerle misericordia a la casa de Saúl que Dios había desolado, y sabiendo de éste le extiende su perdón y benevolencia.

Dos cosas principalmente se repiten en el texto; la primera, que era lisiado de sus pies (vv.3, 13) y la segunda que aun teniendo ese defecto se sentaría diariamente a disfrutar los manjares y la presencia del rey como si fuera uno de sus hijos (vv. 7,11). La causa por la que este hombre quedó lisiado de ambos pies se cuenta en 2 Sa. 4: 4. Por lo menos tres veces se hace referencia en los anales divinos  a la incapacidad y deformación de los pies de Mefi-boset. ¿Por qué crees que se repite? Por supuesto que no es para burlarse de él, Dios sólo se burla del impío que quiere burlarse de él, no de alguna criatura suya que ha nacido o por accidente ha quedado minusválida; tampoco para humillarlo o humillar a los que son como él. Al contrario, se hace énfasis por la misma razón que se cuentan varias veces las caídas espirituales de algunos santos, para consuelo y esperanza de los que se hallan en semejante caso. Los que tienen los pies lisiados, las manos secas o cualquier otro defecto físico pueden sentarse, del mismo modo que los sanos, a la mesa de la gracia del Señor Jesucristo. 

Aunque ya no puedan andar derecho, sí pueden disfrutar de los mismos privilegios que disfrutan los príncipes. Dios no ama menos a sus criaturas porque hayan nacido o sufrido algún tipo de impedimento físico. Todos sabemos cómo sufren los impedidos, como algunas veces son humillados y objeto de malos tratos, como le pasó a Mefi-boset (19: 4-29), pero por encima de todo eso se halla el amor divino y los invita a disfrutarlo como el que más, sin sentar a Dios en el banquillo de los acusados cuando las cosas que pasan sólo él tiene la última explicación (Éxodo 4:11). Y nosotros con nuestras limitaciones de orden espiritual o moral, también somos solicitados por la bondad del Hijo de David para que compartamos los manjares del plato de su gracia.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Recordando lo que fuimos y ya no somos

II Samuel 7: 8-17

“Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David”.

Dios le hace un recuento de lo que ha hecho por él y de lo que hará, que en vez de construirle un edificio él le edificará una familia. Solamente la intención para hacer algo bueno para el Señor, aunque sea innecesario, desencadena un montón de bendiciones para nosotros y los nuestros. De “detrás de la majada”, del ganado hasta príncipe sobre su pueblo. ¡Cuánta gracia Dios tuvo con él!, y se lo recordó todo porque quizás podría olvidarlo. Siempre debemos tener presente la gracia que Dios nos ha dado y lo que ha hecho con nosotros, para agradecérselo. Si no podemos darnos cuenta lo que somos, o lo olvidamos, empecemos recordando lo que fuimos y ya no somos. El diablo por un lado, nuestra ingrata memoria por el otro, esconden lo que Dios ha hecho a nuestro favor. Lo que antes éramos y ya no somos.

Ahora nuevas criaturas, poseedores de no solo la gracia común sino de la gracia salvadora, no solo con un nombre carnal sino uno espiritual escrito en los cielos, no sentados ya en sillas de escarnecedores sino en los lugares celestiales con Cristo. Éramos como una caña cascada y un pábilo que humeaba, y hoy como un árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto a tiempo y su hoja no cae. Y por añadidura, un corazón no solamente sabio sino que le ame sin haberle visto, pescadores de hombres, portadores de las buenas noticias de salvación para el mundo, escribas doctos en el reino de los cielos. Y de nuestros labios el pueblo busca la ley de Dios. Desde el pastizal detrás del ganado hasta rey de Israel. Vea en el v. 12 como Dios le dice “cuando tus días se cumplan”, cuando se complete tu vida, o sea después de ti haré esto y lo otro.
Venimos a este mundo con nuestra historia escrita. Amén.


lunes, 23 de septiembre de 2013

La forma de adoración


2 Samuel 6: 15-23
 Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.  Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová. Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa. Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: !!Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!  Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová.  Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado. Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte”.

Mical miró desde la ventana y vio al rey saltando y danzando delante de Jehová y lo menospreció en su corazón”; y se lo dijo sin reparo ninguno. No se dice que esta crítica hubiera sido un pecado contra Jehová, pero se cuenta como el motivo de una falta de bendición: no tuvo hijos (v.23) por lo menos de David (21: 8); cinco eran de Adriel pero no de ella, quizás adoptados. David amaba a esta mujer y ella lo ayudó pero no eran compatibles. Ella se sentía aristócrata y David no.

Criticar y  menospreciar a un hermano por su forma de adoración, porque no nos gusta, parece un pecado grande que lo sigue la esterilidad espiritual. Que cada uno adore a Dios como quiera aunque no sea nuestro estilo, que cada uno dará a Dios razón de sí, y él sabe si se adora a sí mismo, si complace sus gustos o al Señor. David no danzó en el templo sino en la calle. Yo no tengo que danzar como él ni en la calle ni en el templo, si brinco lo hago donde nadie me vea y no me menosprecie, eso es un asunto íntimo entre Dios y yo.

La forma antigua de bendecir una familia


2 Samuel 6: 11, 12
“Por tres meses permaneció el arca en casa de Obed-edom y Jehová lo bendijo a él y a toda su casa”. 

Fue un gran privilegio para Obed-edom haber tenido el arca del Dios de Israel por este corto tiempo dentro de su casa, porque con ella llegó la presencia divina y fue bendecido desde entonces. Cuando David supo que la casa de Obed-edom había sido bendecida tan grandemente se dio cuenta que ya Jehová no estaba enojado y procedió a retirarla de aquel lugar. Dios suele, hermano, manifestar su presencia con alguna bendición. En sólo tres cortos meses pudo apreciar la bendición del Señor. Prueba con Cristo y comprobarás que desde el momento en que él entra a una familia toda ella comienza a ser bendecida. El Señor suele entrar a una familia por medio de un siervo suyo; y desde que él pone su pie en ese lugar los que lo reciben experimentan el favor de Dios. Eso fue lo que el Señor quiso decir con la recepción o rechazo de un apóstol en el seno de una familia (Mt. 10: 12-14). Voy a poner algunos ejemplos bíblicos y espero que busques las citas completas. Recuerda como Labán experimentó la bendición sobre su negocio cuando Jacob fue empleado en él (Ge. 30: 30) y como Potifar reconoció lo mismo teniendo a José en su casa (Ge. 39: 5); y cuando tuvo problemas por su pureza sexual y fue echado en la cárcel, el jefe de la prisión se dio cuenta que había sido una bendición que él llegara a aquellos calabozos (Ge. 39: 21-23).

Cuando un hermano o una hermana llega a un sitio con ellos entra la bendición divina porque traen la presencia de su Dios consigo. La promesa que explica eso es que son bendecidos para ser de bendición (Ge. 12: 2,3). Con la presencia humana de un cristiano entra el Señor Jesucristo, entra el Espíritu Santo, entran los ángeles que cubren el propiciatorio, entra la sangre vertida, entra Dios mismo. El evangelio es un perfume que se esparce por toda la familia. Cuando él entra huyen las sombras de los demonios, sale el pecado, entra la paz, la santidad, la alegría, la comprensión, se acaban los celos, los vicios, los gritos, las iras y  las infidelidades. La familia se vuelve otra, se hace la casa un tabernáculo santo.

Hay una forma supersticiosa de buscar la bendición de Dios que no tiene equivalente alguno en la presencia del arca como objeto sagrado en la casa de Obed-edom. Es el uso de imágenes y reliquias sagradas. Hay quienes piensan que porque cuelguen en la pared la cara de algún santo, porque erijan un altar con imágenes y terafines, le invoquen cotidianamente y le enciendan velas, se aseguran una bendición. El diablo podrá responderle esas invocaciones, pero no Dios. Ni imágenes, restos de muertos, objetos suyos o fotos de ellos pueden equivaler a la presencia del Señor.

Y por último, existe una forma moderna de pretender sustituir la bendición de Dios que llega a la familia con su presencia: la tecnología. La gente piensa que trayendo al hogar los últimos inventos de la ciencia y sus comodidades, con eso serán felices, criarán bien los hijos, se llevarán bien los esposos, que todo marchará bien para el futuro. No es cierto, la bendición de Dios viene con la gracia divina, cuando los padres y los hijos, no la compran, la experimentan. Desde el primer día que son transformados y comienza a formarse la imagen divina en ellos las cosas empiezan a cambiar y cada uno mira al otro como siempre soñó que fuera y más que esos sueños. Esa transformación se opera con un poder del siglo venidero que emana del cielo, por una virtud que procede de Cristo y efectúa una conversión y todos se vuelven a Dios arrepentidos porque con ella se empiezan a practicar las virtudes cristianas, arrepentimiento para con Dios y con los otros miembros del hogar, respeto, consideración y un profundo amor fraternal. Todo eso no por un corto espacio de tres meses como estuvo el arca en casa de Obed-edom sino por el resto de sus vidas. Esa es la forma antigua que usamos para edificar nuestras casas.

Se debe apuntalar una iglesia o dejarla que se caiga


2 Samuel 6: 6, 7
“Uza extendió la mano y sostuvo el arca de Dios porque los bueyes tropezaban”. 

Lo que mal empieza mal acaba; sin embargo hay lecciones positivas en este caso. El arca debía ser cargada en hombros y no montada en un carro. En estos versículos LBLA en vez de traducir interpreta, “porque los bueyes casi la volcaron”. No es que volcaran el arca sino que los bueyes tropezaban y podían volcarla, y Uza no lo hizo por irreverencia sino por un instintivo error, con la mejor intención del mundo pero una equivocación. La razón que tuvo el pobre Uza para sostener el arca fue que los bueyes tropezaban y ella podría caerse, pero Dios consideró que a pesar de su supuesta buena intención era un pecado suyo. La Escritura explica por qué lo hizo, que supuestamente ha de haber sido la explicación que David y sus compañeros dieron, pero Dios que conoce el corazón de todos lo calificó de temeridad, no de un acto noble y bien intencionado. Uno le preguntaría a Dios: ¿Temeridad Señor, si él quiso proteger tu obra, se dio cuenta que se caía y la apuntaló? Según él su celo hizo que extendiera una mano amiga de cooperación. Quisiéramos que lo tuvieras como una ayuda y no una temeridad, una oportuna colaboración, una mano bondadosa y consagrada, lista para apoyar y cooperar con la obra en momentos críticos, un favor”.

La mayor lección de esto, contando la irreverencia y la temeridad, es que Dios es capaz de sostener su iglesia en momento en que ella tropieza y parece irse al piso. Esa agilidad para sostener la obra de Dios fue vista como si él  fuera incapaz  para proveer recursos y estabilizar una “denominación” “iglesia”  que se desequilibra. El Señor perdone  nuestra falta de fe, nuestras equivocaciones, los recursos indebidos que hemos buscado cuando debimos dejar que pase lo que pase porque es mejor la humillación de su obra, que se caiga, el suelo, que su profanación. De algún modo vendrá “respiro y liberación” (Ester 4: 14), sin que tú y yo sepamos cómo y de dónde. Sin embargo se puede hacer lo que hizo Uza, sin cruzarnos de brazos, y tampoco obrar con temeridad; estar ahí, en el lugar apropiado, en el momento apropiado, para dar auxilio a una obra que está  perdiendo su equilibrio debido a los bueyes que la transportan.

Termino con una observación curiosa pues dice que “allí murió junto al arca de Dios”, y cuando miro lo que pasó, me es triste pero de consuelo porque no murió en otro lugar, en un burdel o en una cantina o bar, ni siquiera en su cama, sino sirviendo al Señor. Algunos príncipes de Dios han muerto en el púlpito. Han quedado tendidos juntos al arca de Dios. Tal vez hicieron algo mal hecho por la obra de Dios, y la historia los critica, pero tenían buena intención, se preocupaban por ella, y cuando nadie más  movió un dedo y todos se quedaron nada más que mirando, ellos dieron una mano, o las dos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Es un mal pastor, se pide de favor que no lo maten


2 Samuel 1: 11-16
Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió”. 

“Mátenlo” quizás te extrañe la sentencia. ¿No era Saúl enemigo de David? ¿No se hubiera alegrado Saúl si el muerto hubiera sido él? Sí, pero David estaba seguro que aunque era malo, Dios lo había elegido y ungido por rey. ¿Hay algún otro en la Escritura que haya respetado tanto la unción sagrada? ¿No recuerdas como sufrió tanto cuando le cortó el borde de su manto? ( 1 Sa. 24: 4,6). Aunque Dios lo hubiera desechado (1 Sa. 15: 23), aunque se hubiera arrepentido (1 Sa. 15: 35), aunque tuviera mal carácter, fuera envidioso, tramposo. Con todo, era el ungido de Jehová; cuando Dios lo ungió él no era así, se puso así, se convirtió en eso. Muchas razones tenemos para respetar la santa unción de un hermano o de un ministro que las que tenía David. Nunca debemos procurar hacerle mal.

Quizás algunos por hacerle bien a la iglesia lo atacan; seguros que tendrán razón y motivos, si se ha vuelto ladrón, adúltero y un canalla y hay que extirparle ese enfermo a la iglesia para que ella sobreviva. Pero lo que dudo es que Dios halle bien hecha la expulsión de un ministro, por cualquier cosa, pequeñas zorras en su carácter, carencia de alguna virtud o exceso de otra, o que el recién llegado no complace todos los gustos y los principales caudillos están desilusionados. Supongo que sería mejor que el Espíritu y las doctrinas lo condenen y lo separen y no tener nosotros que ver con él. Yo por cierto, me guardaría de tener mis manos manchadas con la vocación de  algún ministro. Es cierto que hay abuso desde el púlpito pero mejor es investirnos de amor, de verdad, de mansedumbre, aconsejar al inmaduro, intentar meterlo en razones, que usar las armas de luz para combatirlo. Una opción a escoger pudiera ser irnos para otra iglesia, dejarlo solo, que se quede “clamando en el desierto” que tener que ver con la caída de la cabeza de Juan. Es cierto que Saúl debió haber renunciado, pero David, aunque tuvo su quinta costilla cerca y un cuchillo en la mano, no lo mató, porque se tenía a sí mismo como un hombre conforme al corazón de Dios.