sábado, 28 de abril de 2018

Un hombre glorioso comportándose como un tonto


1 SAMUEL 21: 1-15
“Y los siervos de Aquis le dijeron: ¿No es éste, David, el rey de la tierra? ¿No es éste de quien cantaban en las danzas, diciendo: Hirió Saúl a sus miles, y David a sus diez miles? Y David puso en su corazón estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gat. Y cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba. Y dijo Aquis a sus siervos: He aquí, veis que este hombre es demente; ¿por qué lo habéis traído a mí? ¿Acaso me faltan locos, para que hayáis traído a éste que hiciese de loco delante de mí? ¿Había de entrar éste en mi casa?”.

Uno ve aquí a David tropezando; comienza con mentiras innecesarias y sigue luego fingiéndose loco. Este es un capítulo feo para David. Sin embargo, David no lamentó ni un solo momento perder su reputación entre los filisteos, a juzgar por el Salmo 34; pudo ver en este teatro una sugerencia divina con la cual engañó a los enemigos y escapó con vida. El salmo no parece escrito en consonancia con este evento sino con alguna otra experiencia de oración. De todos modos, le importe o no la gloria entre los filisteos, perdió entre ellos la honra que Dios y su pueblo le habían dado. Justificable o injustificable su actitud, ¿qué hubieran pensado las mujeres de Israel si lo vieran en aquel papel? ¿Las hubiera inspirado y cantado como lo hicieron? ¿No lo hubieran despreciado? El Señor es misericordioso y no lo permitió, para que no vieran a un hombre tan glorioso comportándose como un tonto. Señor guárdanos de entrar a una situación semejante, tener que fingirnos otra persona y la gloria que hasta ese momento hemos alcanzado. Señor guárdanos de hacer papeles que no se corresponden con nuestra profesión, impide que nos vean cometiendo actos tontos, actuando como imbéciles dentro o para salir de una situación comprometedora surgida por habernos metido sin tu permiso en ella. Sobre todo, Padre, no nos dejes caer en tentación y cometer en privado locas tonterías.