miércoles, 4 de abril de 2018

El Dedo de Dios



 LUCAS 11:14-23
(Mt. 12:22-30; Mr. 3:20-27)
 14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló. 15 Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.16 Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo. 17 Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae. 18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? ya que decís que por Beelzebú echo yo fuera los demonios. 19 Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. 20 Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros. 21 Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. 22 Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín. 23 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

La sanidad de este mudo dio lugar a una controversia ofensiva para Jesús y el Espíritu Santo. En vez de taparse sus bocas y reconocer su Unción, con mucha rabia lo acusaron de lo peor que podían acusarlo, de estar ligado a Beelzebub y poseído por el demonio (Jn. 8:48, 52) ¿Cómo pueden decir que su poder es satánico, dado por Beelzebub, si están viendo el reino suyo desmoronarse? ¿No están oyendo a los demonios gritar y huir?  ¿Entonces cómo pensar que está ayudando a Jesús y le presta su poder? Es ilógico. Por otra parte si conocen algunos judíos que hacen lo mismo y los aplauden, ¿por qué a Jesús de Nazaret lo abuchean?
Si piensan en el asunto debieran ser justos aunque no les guste; lo que está pasando delante de sus ojos no pueden negarlo, él y los demonios no se llevan. Satanás es el paladín de las divisiones dentro del reino de Cristo pero no en el suyo, donde busca mantener unidos a todos sus diablos y agruparlos, si es posible, en legiones de ellos dentro del corazón humano. Su propósito es “consultar unidos contra Dios y contra su Cristo” (Hch. 4:24-27), formar alianza con el fin de derrotar al Señor. Los convenios y pactos entre ellos son fundamentales para formar una fuerza “anticristo” común contra el reino de Dios, y toda clase de fortaleza que se levante contra la gloria de Dios y el conocimiento de Jesucristo. Si Jesús trae su reino a la tierra y empieza a librar a los hombres de ellos, eso quiere decir que el poder con el cual lo hace es de Dios.

Cristo lo ilustró con el ejemplo común de “un hombre fuerte”, algún príncipe, dueño de un palacio  que usa toda su artillería para defenderlo, si es que alguien quiere quitárselo y lo ataca. Como están hablando de demonios, ese príncipe debe representar a Satanás, el palacio su reino o el alma humana, y las armas que utiliza para sostener su principado y potestad, deben ser la desobediencia a la ley de Dios expresada en letra de muerte y que mantiene a los pecadores “encerrados en pecados” (Ga. 3:22), por la cual todos los hombres son condenados sin poder cumplirla.  El hombre “más fuerte” que es capaz de vencerlo y desarmarlo es Jesús con un solo dedo de su omnipotente mano, “el Dedo” de Dios, con el poder del Espíritu Santo, al cual ellos blasfemaron. Es una figura usada para indicar poder, cuando se da la orden con un Dedo, igual que dijeron los hechiceros egipcios durante el éxodo (Ex.8:19). El botín es el resultado de ese triunfo y las riquezas de su gracia repartida entre nosotros. No obstante, no hay que buscarle significado a cada detalle, espiritualizando el texto. Si Dios con un solo dedo hace tanto ¡imagínese si usa los cinco, la mano completa!, (acepte mi antropomorfismo).
El v. 23 parece fuera de lugar y cuesta trabajo acomodarlo. Es un dicho popular parecido a “el que no es contra mí por mí es”; quizás quiere decirles que si no están de su lado y recogen, con los diablos desparraman.