sábado, 15 de octubre de 2016

Si tienes con qué, sé también un buen profesor de religión cristiana


MATEO 13:52            
"Todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a uno que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas". 

Se refiere a los escribas evangélicos (Mt. 23:34). Cosas que ya sabía; las añejas, las buenas experiencias sazonadas con el evangelio y con la teología antigua; las grandes verdades aprendidas en el fondo del corazón, manchadas con lágrimas y sangre, llenas de suspiros; las verdades del Dios invisible y de la realidad de su presencia en todos los momentos; de la veracidad de la Sagrada Escritura; las verdades contundentes que hacen firme nuestra fe y aseguran en el camino cristiano. Las verdades que por años hemos puesto a prueba y hemos comprobado que son ciertas; las verdades de la oración; las verdades de la gracia; las verdades de la providencia; y cosas que recientemente hemos aprendido; los pensamientos frescos, los nuevos descubrimientos de la Palabra de Dios; las nuevas instrucciones del Espíritu Santo, los nuevos sellos de aprobación del Señor. ¿Ya ves? Se puede aumentar en conocimientos sin renunciar a la vieja teología. Yo no quiero ser un doctor sólo de teología moderna, la vieja me complace más y con ella edifico mi altar de piedras desde Dan hasta Beerseba (Ge.13:4; Ex.20:25). Si tienes con qué sé también un buen profesor de religión cristiana.