jueves, 8 de septiembre de 2016

Si no estás confiando en la providencia, no estás viviendo por fe

MATEO 6:24-34
"Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?" Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas”.

El versículo 24 debieran ponerlo seguido del v. 21 y los vv.22, 23 donde dice "vosotros sois la luz del mundo" (5:14-16). Esto se dice para que no pensemos que teniendo dinero y todas las clases de seguros que se pueden comprar para la salud, la vejez y la muerte, ya estamos totalmente seguros; no consagres tu vida a hacer dinero, fía en la providencia. Y si tienes miedo vivir sin seguros y no tienes con qué comprarlos, fía en la providencia, y si no puedes confiar en la providencia, no estás viviendo por fe. Ahora bien, hay que tener fe para que cuando se acerque el día de pagar la renta o la hipoteca de la casa y no se tiene lo suficiente para cubrir esos gastos, echarle aunque sea un poco de la carga a Dios para dormir unas cuantas horas durante la noche.
Jesús llama la atención de ellos para enseñarles sobre la providencia de Dios: el Dios de la creación es el mismo de la providencia; y su manera de actuar en la providencia es la misma, pero en muchos sentidos, superior a las leyes que estableció  en la creación. La vida es algo movible, las necesidades son distintas y se necesita, no ser más Dios, sino uno así abarcador; el Dios de la providencia es amoroso, personal y está interesado no sólo en la preservación natural de las especies, la flora y la fauna, sino en la particular historia humana, desde lo más simple hasta lo más complicado.
La providencia y la creación van juntas; confiar en una mirando la otra, para alzar nuestra mente a Dios. La providencia es sabia, atenta, hermosa, organizada. No hay razón para pensar que uno no vale mucho (v.26), para afanarse o preocuparse (v.27) y para tomar como excusa la supervivencia, lo dura que está la vida, y poner en segundo o tercer lugar lo que es primero (v.33). Aprendamos a usar la fe en las doctrinas cristianas, especialmente en el cuidado de Dios, en la provisión divina.