jueves, 16 de julio de 2015

Bien o mal hemos seguido detrás de Dios

Jeremías 2:2, 3

Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová”. 

¿Has leído la historia de Israel en el desierto? Voy a recordarte sólo un episodio de los muchos parecidos que tuvo (Num. 14:11, 12). ¿No ves cómo Dios estuvo a punto de extinguirlo por malvado? Tiempo me faltaría para recordar las faltas de Coré y como lo defendieron contra Moisés y lo acusaron de haber abierto la tierra para tragarlo, lo mismo que a Datán y Abiram, las quejas por el maná y la falta de carne, por agua, por todo. ¿Y no recuerdas como se ensoberbecieron en Baal-peor, en Mara, como hicieron el becerro de oro, como murmuraban por todos y de todos? Cualquier historiador al leer esas cosas, esos libros históricos, se formaría una opinión bastante pobre de Israel; sin embargo, Dios recordando aquellos tiempos, habla como si hubieran sido tiempos mucho mejores de lo que fueron y habla de “la fidelidad de tu juventud”, “cuando andabas en pos de mí en el desierto”. ¿Es que le ha fallado la memoria a Dios? ¿Es que mira las cosas como quiere mirarlas ahora? ¿Su opinión no es faltar a la realidad de los hechos? ¿No es eso falsear la historia? ¿Es mentira? ¡Dios nos libre! 
No, no es mentira, es verdad, aunque nos parezca lo contrario. Es exactamente lo que pasa cuando un pecador es salvado, se usa tanta gracia, tanta misericordia con él, que la realidad humana de su vida, su realidad histórica es cambiada en la opinión de Dios. Eso son los efectos del perdón, las consecuencias del perdón, hace que Dios sustente una opinión distinta a la real, y más aún, que esa opinión se extienda hacia su pasado. ¡Maravillas de la gracia de Dios! Dios no sólo no tiene mala opinión de un pecador perdonado, sino que tiene buena opinión; lo malo que cometió ya no existe, mejor aún,  nunca existió; y lo bueno que pudo haber hecho es solamente lo que queda en pie, lo que hizo en el Espíritu; lo de oro, plata, piedra preciosa, es lo que permanece. Sin embargo estrictamente Israel sí iba en pos de Jehová porque seguía a la columna de fuego y a la nube. Con muchos problemas pero lo seguía. Oh Dios que mi mejor época de fidelidad esté en el presente y en el futuro, no atrás.