jueves, 30 de julio de 2015

Jóvenes que preservan el germen de la libertad

Lamentaciones 3:24-33
“Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová. Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.  Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso; ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza; dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas.  Porque el Señor no desecha para siempre”.

Tal vez esta porción se aplica específicamente a los jóvenes hebreos que Nabucodonosor hizo transportar como esclavos para servir en sus negocios en Babilonia. Es como un llamamiento del profeta para impedir brotes de rebelión y decirles que practiquen la paciencia y la fe en Dios que él es bueno, grande y fiel, y les pide que acepten la esclavitud callados (v. 26), que cierren sus bocas y no las llenen de maldiciones y de ajenjos, para evitar el castigo y el exterminio que aunque no lo piensen así es bueno someterse a la voluntad de Dios (yugo) desde la juventud (v. 27). 
Y ellos, los jóvenes de la deportación son la esperanza de su pueblo y hacerlo en silencio sin protestar y no perder la esperanza (v. 29), que la esclavitud no durará para siempre, porque hay un tiempo marcado para esa salvaje tiranía (v. 31), ellos preservarán escondidos dentro de sus corazones el germen de la libertad, y si bien Dios les ha traído aflicciones traerá alivios (v. 32), y los sufrimientos que les ocasiona no los ha enviado voluntariamente sino por necesidad (v. 33). En vez de incitarlos a manifestaciones callejeras y tomar las armas contra el imperio, y a romper el yugo de los babilonios les pide que no lo hagan porque podrían ser exterminados, que acepten ser esclavos y esperen años hasta que la sociedad cambie. No les siembra el odio. El odio político lo gangrena. El amor es más fuerte que el  odio. El amor engendra hijos el odio no. 
El diablo insufla odio a través de los canales políticos. Si fue así, el mensaje de Jeremías es un mensaje nada patriótico pero muy inteligente, que se acomoden dentro del imperio, como lo hicieron Daniel y sus amigos, sin amar el régimen, como lo hizo Ester, y no sólo sobrevivirán sino que serán más útiles a su raza.  No los impulsa a convertirse en héroes sino que actúen políticamente correcto y que dejen andar su curso a la no violencia. Y así lo hicieron Daniel, Sadrac, Mesac, Nehemias, Zorobabel y muchos otros que se hicieron profesionales, llegaron a ocupar cargos importantes en el gobierno y pudieron en su momento ser de bendición para su maltrecha patria. Más sobre este consejo se halla en los vv. 34-40, para que piensen que eso, precisamente la deportación y el exilio provienen de Dios y nadie se lamente sino en que por sus pecados le ha sobrevenido todo. La hora del castigo es la de la reflexión (v. 40), y que cada cual examine sus caminos y ahonde dentro de su corazón para buscar a Dios. El joven prudente en tal tiempo calla, espera, estudia, se prepara, afila su ideología, y en algún momento podrá quitarse la mordaza de la boca (Amós 5:13).