miércoles, 29 de noviembre de 2017

Los planes cambian y hay que aprender a conformarse




ROMANOS 1:13
"Y no quiero que ignoréis, hermanos, que con frecuencia he hecho planes para ir a visitaros (y hasta ahora me he visto impedido) a fin de obtener algún fruto también entre vosotros, así como entre los demás gentiles". 

Llegó a Roma, pero no con una Biblia en las manos sino encadenado. Mira cuando un proyecto no se puede realizar. No aclara lo que le impedía hacer el viaje; supongo que no era por dinero sino por algún asunto que precisaba que estuviera presente (Flp.2:23). Lo mismo pasó con su deseo de visitar España (Ro.15:22). Y así sucede cuando se hacen planes intermediando Dios, cuando se introduce su providencia y tiene que posponer y posponer anhelos espirituales. Es honesto cuando uno desea y le ora a Dios que le conceda sus aspiraciones, las de recoger buenos resultados de su gestión. Los planes del apóstol encontraron situaciones que no les permitieron llevarlos a cabo. Y su experiencia es común a todos nosotros. Los lectores que el apóstol mayormente tiene en su mente cuando dicta su epístola, son los judíos, que aunque era enviado por Dios a los gentiles, decisión que tomó sacudiéndose los zapatos (13:51), nunca dejó de pensar en su pueblo Israel, y eso no lo oculta cuando lo expresa con claridad al final de esta carta, lleno su corazón de la esperanza de salvación para ellos (Ro.11:27,27). No quiere ir y que le costeen los gastos. El dinero lo pondría él y eso no fue óbice sino más bien llegar a ellos con “la abundancia del evangelio de Cristo” (Ro.15:29).

Lo que sí desea no es llenar sus bolsillos sino su ministerio con bendiciones. La iglesia romana también tenía miembros no judíos puesto que menciona el asunto “como entre los demás gentiles”. El apóstol desea que las bendiciones en un lugar le sigan al otro. Es normal que si uno se siente bendecido en una iglesia quiera que sus bendiciones se repitan en la otra; por eso dice “como entre los demás gentiles”. Tal vez no reciba las mismas, o de iguales proporciones porque la utilidad de los ministros sufre cambios providenciales y Dios no le da el mismo énfasis, y es por su soberanía; por lo tanto, va enseñando a su colaborador a que aprenda a estar conforme con los cambios, y con el tiempo que ellos duren, y que quizás su ministerio no sea nunca más como estuvo acostumbrado y desearía. Pablo estuvo fuera de la obra misionera por dos años, preso en una casa alquilada. Lo mismo ahí que la cárcel de Filipos, aceptó la voluntad de Dios e hizo conforme a lo que podía, hablar con visitantes, escribir y cantar himnos a Dios.