viernes, 3 de noviembre de 2017

Providencia y leyes naturales



DEUTERONOMIO 11:10-12
“Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin” (No como el país donde has estado, Egipto).

 “Tienes que pensar que lo que vas a encontrar no es igual que lo que dejaste atrás; la tierra de Egipto está regida por mis leyes naturales, las gobierno con el orden que he establecido, yo sostengo ese orden y el orden sostiene el caudaloso Nilo; pero la tierra que por promesa te he dado la dirijo yo personalmente por medio de mi providencia. Cualquier cosa que allá pasaba respondía a las leyes de la creación, las que ocurran aquí son acciones mías, allá la cosecha dependía de la forma del cultivo que se hiciera conforme a las leyes de la creación; en la tierra prometida a la relación que ustedes tengan conmigo”. De igual manera la iglesia puede decir lo mismo y estar segura que un cuido providencial tiene lugar con ella; el mundo también lo gobierna Dios pero no de modo tan especial y positivo, porque el otro parece espiritualmente abandonado a su suerte y transgresiones. La iglesia y cada individuo de ella, jamás.  Nunca.

DEUTERONOMIO 11:2-8
“Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido”.


Como si el Señor les dijera: “Me dirijo a ustedes quienes tienen experiencia conmigo, a quienes me he revelado, a quienes he ayudado y defendido, que tienen razones para temerme, amarme y creer en mí,  que tienen motivos para tener fe en mí, les pido obediencia, para que vuestros hijos crean en mí por el testimonio de ustedes”. Dicho de modo absoluto, la fe de los hijos depende de la obediencia de sus padres y la fe del mundo de la obediencia de la iglesia (Jn. 11:21-23).