miércoles, 4 de diciembre de 2013

No confíes en la suerte


Salmo 112:7
“…no tendrá temor de malas noticias”. 

No es que no le ocurran cosas malas y que no enfrente contratiempos, es que está dispuesto a enfrentar con fe cualquier mala noticia; “no tendrá temor” como hizo Job con la muerte de sus hijos y David cuando se le murió el suyo. Pero el pensamiento del salmista es que no tiene por qué esperar malas noticias si vive y trabaja como agrada a Dios. Rara vez las cosas le salen mal.

No confíes en la suerte ni pienses que el éxito en esta vida se debe a ella; es más bien el resultado en su tiempo, con la ayuda de Dios, que uno crea. Si todo obra para bien a los que aman a Dios, ¿qué noticia puede ser verdaderamente mala? Si confías en la providencia de Dios y tienes el consuelo del Espíritu Santo, ¿qué mala noticia puedes temer? ¿Puede alguna mala noticia que te llegue ser tan mala como buenas han sido las que has oído? Señor, no esperaré malas noticias porque tú harás que sean buenas, y si algo malo me anuncian, oh Señor, tú me ayudarás a enfrentar con fe la situación. De todos modos quita de mí el temor para que viva en paz y tome lo que venga como un ejercicio de mi fe en ti. Amén.