domingo, 22 de diciembre de 2013

De paganos a cristianos sin ser politeístas


Mateo 2:1-12
“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.  Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

Fíjate que las luces naturales de la creación te pueden aproximar a un Dios personal. Los magos, o astrólogos, estaban convencidos que aquella estrella era su estrella. En realidad no era una estrella porque estaba cerca y aparecía y desaparecía. Todas las estrellas son de Dios. Todos los soles. El universo es de Dios. Un medio que puedes usar para acercarte a la existencia de Dios es el estudio de la creación. Tienes muchas en ese gran teatro. El cielo estrellado donde hay millones de galaxias. La tierra. Te hacen pensar que hay un Dios. Hay que ser ciego o muy necio para negar que todo eso es hecho y no es casualidad (Ro.1:19,20). Si piensas en ti mismo.

Pero lastimosamente las luces de la creación te acercan a Dios pero no te llevan hasta él.  La creación no habla de Cristo. Los magos necesitaron la Biblia y especialmente sus maestros,  por medio de ella fue que supieron sobre Jesús. Por ella uno aprende dónde nació, qué hizo, qué dijo y cómo y por qué  murió. Son las historias de la Biblia explicadas las que te dan la fe que necesitas para ir a Jesús. Es lo más importante de ella.  Cuando llegaron no le dieron una Biblia y le dijeron léela y por ella conocerás donde hallar a Jesús. Tardarían años. Pero allí había hombres que la conocían y cuando les preguntaron enseguida hallaron el texto exacto que los conduciría a Jesús. Allí estuvo el Espíritu Santo con aquellos hombres. Son los maestros y los pastores que explican la Biblia los que Dios usa para dar el conocimiento necesario que conduzca a Jesús porque hablan inspirados por la Biblia, es decir, por el Espíritu Santo. Después que llegas a Jesús es cuando más te habla la creación sobre el Creador.

En el camino del conocimiento de Cristo pasar junto a muchas figuras religiosas sin postrarse ante ellas, ni siquiera aquellas que acompañan a Jesús.  Hicieron un viaje de 1500 millas para adorar a Jesús no a Maria ni a José. Pasaron por delante de ellos, los saludaron, pero no se postraron ante Maria ni José. No iban a salir del paganismo para adoptar un politeísmo cristiano. Es la madre del Señor, es el padre, sí, pero no son el Señor. Merecen el respeto y admiración, pero no la adoración. Es un error adorarles (Luc. 11:27,28). Hay creyentes que adoran más a Maria que a Jesús. Nunca se le llama en el NT “Madre de Dios”. Miren qué cerca estuvieron de Jesús y podrían haberse equivocado y todo ser en vano. Si se hubieran postrado ante María o José. Esos creyentes se excusan diciendo que ellos no adoran a María sino que la “veneran”. Es lo mismo. No se deje engañar por la piedad de los que se hallan cerca de Jesús como para adorarlos. Puede llegar muy cerca pero no ser cristiano si adora a los que están cerca pero no son Jesús.

Una analogía que me permite decir que un cambio de religión no es suficiente si no se cambia de rumbo la vida. Después que halles  a Jesús  sigue el ejemplo de estos magos, que tu  vida tome otro camino. El diablo sabe que fuiste y lo adoraste y te buscará para dañarte, como Herodes a los magos. Es peligroso continuar con el mismo tipo de vida, seguir el mismo rumbo. Aquellos hombres volvieron a su tierra y los suyos pero cambiados. Si has hallado a Jesús, si lo has adorado, eso tiene que cambiar tu vida, no puedes seguir siendo lo que fuiste. Que los que te vean llegar se imaginen que algo te ha pasado, que estás cambiado, que no eres el mismo de antes, que tu nueva religión te ha cambiado el rumbo de la vida.

Y tu nueva vida ayudará a quitar uno de los más grandes prejuicios que la gente de tu tierra tiene contra Jesús, que el culto a Cristo cuesta dinero; y es cierto, y es peligroso decirlo cuando hay tantos explotadores religiosos, pero  ¿qué adoración es esa que nada cueste, que es barata? Es un privilegio ayudar con oro,  incienso y mirra la obra del Señor, para que el predicador huya a Egipto o para que predique allá. No es un dinero que se da para comprar el perdón o el cielo. Es un dinero que se da para sufragar los gastos del evangelio, para llevar el evangelio.