lunes, 27 de enero de 2014

La economía mejoraría si consiguen un político como José

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Exodo 12:32
“Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacadas, como habéis dicho, e idos, y bendecidme también a mí”. 

De faraón su primogénito muerto. Su familia inconsolable. Sus propiedades arruinadas. Su honor derrumbado. Su religión desacreditada y sus pastores, quiero decir Janes y Jambre, desprestigiados y culpables por haberlo fortalecido con y en una teología errónea. ¿Qué es lo único que le queda que considere importante? ¿Su trabajo? No. Su vida. Y para ella es que pide oración como un Talmud dice, o su bendición. Y ¿a quién le pide la bendición? A Moisés y Aarón. Pero estos dos tienen otro Dios y no el suyo. Un Dios enemigo de su religión, y el mismo Dios que le ha quitado todo, que lo ha arruinado, contra quien se ha endurecido. Y no se la negaron. Los dos venerables ancianos se postraron sobre sus rodillas y pidieron a Jehová que le prolongara la vida. Y Dios lo hizo y el Faraón continuó vivo con esa única bendición, no ser tocado por la muerte en ese momento. 

Quizás pienses: "Me queda poca vida, lo que he perdido es irrecuperable, nadie me puede resucitar a mi primogénito, estoy desacreditado religiosamente, mis pastores me engañaron y sus milagros fueron mentirosos, mi Egipto está arruinado económicamente y tengo que declararme en bancarrota, la vida no puede rebobinarse, es tarde para aspirar a una bendición de Dios”.  Es cierto que nadie puede devolverte un hijo muerto pero sí un hijo perdido en vicios. Es cierto que tu religión está desacreditada en tu experiencia pero bien que lo esté, era mentira y tus pastores, quiero decir tus hechiceros eran unos duplicadores farsantes. Pero la teología que venció la tuya se te ofrece como única verdad

El Dios que tenías como enemigo tiene amigos que son de él y tú tienes acceso a ellos y pedirles que pidan para ti una bendición. Lo único que tienes es que pedirle algo más que la vida. Cosa que Faraón no hizo, sino también que te de un corazón nuevo y quite de ti el de piedra. Faraón no sólo estaba arruinado económicamente sino que por culpa suya su país estaba arruinado. Eso también Dios lo puede componer, si consiguen un hombre de Dios como José, entonces volverán a ser económicamente como fueron. La bendición tendría que ser del tamaño de un nuevo hombre.