sábado, 13 de abril de 2013

Cómo pudiera vivir cuatrocientos o cuatro millones de años


Deuteronomio 8:3
“Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.

Dios enseñaba a su pueblo a que viviera por fe, a que anduviera en el Espíritu. ¿Por qué tenemos que comer cada día? Porque somos dependientes de la nutrición. Se come para reponer el cuerpo que se gasta, para evitar el deterioro, la enfermedad y la muerte. El alimentarse es una forma de evitar sucumbir y los creyentes cuando comen deben dar gracias a Dios por los alimentos que creó para que el hombre prolongara su vida sobre la tierra (1Ti.4:3).

Sin embargo en un estado de perfecta comunión en la presencia de Dios no se necesitaría comer ni beber. Moisés estuvo cuarenta días sobre el monte y no comió ni bebió nada y no sólo no se murió sino que descendió muy saludable y resplandeciendo gloria.  Moisés que lo conocía por experiencia le dijo al pueblo que el maná que comían simbolizaba la palabra de Dios y con él solamente podrían vivir no solo cuarenta días sino cuarenta años, cuatrocientos y cuatro millones porque “de todo lo que sale de la boca de Dios vivirá el hombre”. Les explicó que hay una forma de alimentación del cuerpo, desconocida por ellos hasta ese momento, un modo espiritual de comunicarle vida que hace innecesario comer.  La vida del hombre últimamente no depende de los alimentos porque el cuerpo fue creado para la Palabra de Dios, que Dios dijo y fue hecho, y que entonces oyendo a Dios se puede vivir sin morir. Las manos de Dios, con las que hizo al hombre, es su Palabra, y su aliento de vida que rompe la inercia y la muerte, ella misma.

La nutrición con maná fue un privilegio. Los israelitas si hubieran “acomodado lo espiritual a lo espiritual” habrían  podido decir: “Es extraño pero lo único que hemos comido hoy es maná, ayer lo mismo, hace una semana igual, un mes, un año (Num.11:6), no tenemos que matar ninguno de los animales que trajimos, y no nos sentimos débiles, gozamos de perfecta salud, nunca habíamos comido tan poco, aparentemente casi no nos nutrimos, pero no surgen enfermedades, nadie se desmaya, nuestros cuerpos están como si ingiriéramos las mejores dietas cada día. O este maná es un alimento superior a la carne, la leche y las verduras, o nosotros podemos vivir sin comer, solamente creyendo la palabra de Dios”. Años después un autor inspirado le dijo a Israel: Comiste “pan de nobles” (Sal.78:25). Aquel maná  es un símbolo de nuestro Señor Jesucristo y quien come su carne y bebe su sangre, su palabra, vive eternamente (Jn.6:54-58).