domingo, 14 de abril de 2013

Una iglesia menos


Deuteronomio 13:12-18
“Que han salido de en medio de ti hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis; 14 tú inquirirás, y buscarás y preguntarás con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio de ti, 15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere, y también matarás sus ganados a filo de espada. 16 Y juntarás todo su botín en medio de la plaza, y consumirás con fuego la ciudad y todo su botín, todo ello, como holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada. 17 Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres, 18 cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios”.

La lealtad a Dios se mantenía a filo de espada. ¿Una ciudad menos? Sí, Dios ordenaba que la borrasen del mapa. ¿Una iglesia menos, un candelero menos que alumbre en una ciudad o en una región? (Apc.2:5) Sí, si se vuelve infiel a Dios ya él no la necesita, y un mal ejemplo que incite a otros a hacer lo mismo es mejor que deje de existir; es mejor que los vecinos digan: “Aquí cayó el juicio de Dios” que, “sigamos el mal ejemplo de esa iglesia, hagamos sus obras y creamos sus doctrinas”. Si una iglesia, una institución o una familia se corrompen y abandonan los principios del Señor, ya a Dios no les hace falta y la comunidad no la necesita. Preservar el evangelio es más importante que a toda costa mantener una iglesia infiel o una sociedad apóstata. 

Leemos que un terremoto borró del mapa a Colosas, por la influencia del docetismo o gnosticismo dentro de ella. No fueron suficientes ni los ruegos del apóstol Pablo para salvarla si la  mayoría acogió con los brazos abiertos esas doctrinas. Hoy el problema es similar, con el deísmo en los púlpitos.  Una iglesia menos, que no hacía falta en la historia, y lo único que ha quedado de ella es la protesta teológica que se hizo en su contra.